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ÉRASE UNA VEZ...     Por Mr. Mulliner*
 

I. EL FESTIVAL DE CINE  (22.10.22)

Secuencia 1

Habitación de Iker. Todas las paredes están llenas de carteles de películas o de series, destacando temas de La guerra de las galaxias y de Star Trek. Hay una figura de cartón de tamaño natural del capitán James Kirk del Enterprise apoyada en una pared. Hay varios estantes llenos de dvd’s de películas, una gran pantalla de televisión y un equipo con cuatro altavoces, todo conectado a un ordenador. Iker es un joven de veintitantos, que está sentado sobre la cama hojeando una revista de cine, comiendo cerezas y escuchando música con unos grandes auriculares. No oye que llaman varias veces a la puerta, y no reacciona hasta que se abre y entra Antxon. Éste es un joven vestido con camiseta gris sin mangas, pelo largo por detrás y flequillo cortado recto por delante, con aspecto típico de joven “kale-borroka”.

ANTXON: Kaixo (Hola, en euskera).

IKER: (Golpeándose el pecho) Qapla' (saludo o despedida en klingon. Literalmente: Te deseo éxito, aunque una traducción más correcta sería: que tengas el honor de morir en batalla y nunca sobrevivir a la derrota).

ANTXON: Lo que tú digas, colega. ¿Has conseguido eso?

IKER: (Le enseña la revista que está hojeando) Aquí está. Ya me he mirado el programa del festival de la A a la Z. Tengo todo organizado.

ANTXON: Eres un nota, tío.

IKER: Ya sólo nos queda meternos en la web y reservar las entradas.

ANTXON: Vale, pero tendrás que adelantarme la guita. Estoy pelao.

IKER: Ya me lo pagarás. Mira, te enseño mi selección. Lo más complicado será conseguir entradas para la inauguración, con la del Futbolín, de Campanella, que debe molar. El Atom Egoyan trae otra a tope, Devil’s Knot. Además, The Zero Theorem, de Terry Gilliam, que va de un friki informático que quiere descubrir el sentido de la vida, y Mujer conejo, de una tía medio chinaca que cuenta ataques de conejos carnívoros. Tenemos que ver también el documental de Sabina y Serrat por tierras americanas. Y por supuesto, Las brujas de Zugarramurdi, del Álex de la Iglesia, que puede estar bien. Creo que han grabado escenas en las mismas cuevas. Y fuera de concurso ponen un ciclo de Star Trek ¡y dicen que va a venir el mismísimo Leo Nimoy! (esto último bajando la voz, casi en un susurro).

ANTXON: Nos vamos a pasar ocho días sin salir del cine. ¡Qué pasada!

IKER: Este año hay que hacerlo bien. El año pasado nos perdimos la que ganó la Concha de Oro, y este año el François Ozon trae otra, así que tenemos que verla.

ANTXON: ¿Y tu nesca? (chica, en euskera) ¿No se va a mosquear?

IKER: Ahora he quedado con ella. Voy a contárselo. (Le ofrece el plato de cerezas). Toma una cereza.

ANTXON: No, gracias, no quiero acabar como las tres locas esas (entre risas). Me piro. Que la fuerza te acompañe

Secuencia 2

Vista aérea de San Sebastián: bahía de la Concha, playas, ayuntamiento, para finalizar en el Kursaal, con una vista de un gran cartel del Festival de Cine, y del numeroso público agolpado a la entrada, tras vallas de contención. La cámara sigue a Antxon, que se abre paso entre la gente hasta una de las vallas, junto a la que se encuentra Iker, ataviado con camiseta de Star Trek, peinado con tres puntas erizadas y coleta.

ANTXON: Kaixo.

IKER: Qapla'.

ANTXON: ¿Llevas mucho tiempo?

IKER: Desde las 9 de la mañana. Pero Nimoy va a pasar por aquí, y no me lo puedo perder.

Hay una señora en el público, junto a Iker que se vuelve hacia él con la intención de hacerle una foto con su móvil. Al verla, Iker pone un gesto de cólera apenas contenida y dice:

IKER: Señora, si me hace una fotografía le arranco el sostén y la estrangulo con él.

La señora da un respingo y se vuelve hacia el otro lado.

ANTXON: ¿Qué tal con la Aiantze? ¿Le enseñaste nuestro programa?

IKER: Claro. Me dijo: “¿Existe alguna posibilidad, por remota que sea de que me hagas más caso a mí que al puto cine?”

ANTXON: ¿Eso dijo? ¡Cómo son las tías! Una vez la Nagore soltó: ¡Me cago en la madre que parió a Sabino Arana! Y se quedó tan fresca…

IKER: ¡Blasfema!

ANTXON: ¿Qué contestaste a tu chica?

IKER: (con aplomo) ¡No!

ANTXON: ¡Oso ondo! (muy bien, en euskera). Eres un tío.

IKER: Y me suelta: “A Dios pongo por testigo de que no volveré a salir contigo!”

ANTXON: ¡Ahiva la ostia! ¡Qué teatrera! ¡Y encima en verso!

IKER: Le dije: Sayonara, baby.

En ese momento se oyen voces, aparece Leonard Nimoy en persona y le da una camiseta a Iker, que dice a Antxon, emocionado:

IKER: Ahora, con tu permiso, me voy a casa a tener un ataque al corazón.

La cámara vuelve a elevarse sobre la muchedumbre que aplaude a las estrellas según van llegando.

Nota del autor: Están indicadas en negrita frases extraídas de películas, más o menos famosas. Se invita a los lectores a descubrir el título de la correspondiente película, eso sí, sin mirarlo en el google.

 

II. PRODUCCIONES PRIMER PLANO   (29.10.22)

Secuencia 1

Oficina de “Producciones Primer Plano”. La puerta de entrada abre a una sala bastante abarrotada de papeles, carteles de películas, estatuillas (baratas) de imitación del Oscar, cajas de películas de 35 mm y otros objetos diversos. Tras una mesa, una secretaria joven de buen ver teclea frente a un ordenador. Entra un hombre de tez oscura, pelo negro, con un manuscrito bajo el brazo y se dirige a la secretaria.

VISITANTE: Quería hablar con el director. Vengo a traer un guion.

La secretaria le mira con gesto de duda.

SECRETARIA: El director está muy ocupado. ¿Por qué no me lo deja a mí y ya le avisaremos?

VISITANTE: No, no, imposible. Tengo que hablar con él. Esperaré lo que haga falta.

El hombre se sienta a esperar en una butaca, tras quitar algunas revistas y colocarlas sobre una mesa. Al cabo de un rato, la secretaria se levanta, llama a una puerta, y entra sin esperar respuesta.

Secuencia 2

Despacho del director. Aspecto parecido al de la sala anterior, con una mesa de despacho, tras la que el director está muy ocupado haciendo un sudoku.

SECRETARIA: Jefe, hay un indio que quiere verle.

DIRECTOR: ¿Un indio? ¿Lleva plumas y tiene pintada la cara con colores de guerra?

SECRETARIA: No, un indio de los otros. Un hindú.

DIRECTOR: ¿Y cómo sabes que es hindú? Podría ser budista, o musulmán, o incluso cristiano. ¿No has visto La vida de Pi?

SECRETARIA: Bueno, pues lo que sea. Ha dicho que no se va hasta que hable con usted, y a mí me pone nerviosa tenerlo sentado enfrente sin quitarme los ojos de encima.

DIRECTOR: Claro, si no te pusieras esas minifaldas… Bueno, pásamelo.

Sale la secretaria y abre la puerta para dejar paso al visitante.

Secuencia 3

VISITANTE: Buenos días.

DIRECTOR: Buenas tardes.

VISITANTE: Pero si aún es de día…

DIRECTOR: Sí, pero ya es algo tarde ¿Qué deseaba?

VISITANTE: Venía a traer un guion para una película.

DIRECTOR: Muy bien. ¿Cómo se llama?

VISITANTE: Al amanecer.

DIRECTOR: Siéntese, Sr. Manecer. ¿O prefiere que le llame Alá?

VISITANTE: Prefiero que me llame Akí.

DIRECTOR: Claro, aquí le estoy llamando, Sr. Manecer. ¿Y de qué tipo es?

AKÍ (palpándose los antebrazos): Más bien fuerte y robusto.

DIRECTOR: Espero que no sea muy fuerte. Luego tenemos problemas de rodaje. ¿Es un corto?

AKÍ: No creo que sea tan corto. Ni que fuera usted un Gasol.

DIRECTOR: Me refiero a su duración.

AKÍ: ¿A usted qué le importa cuánto duro? Eso es cosa de mi mujer.

DIRECTOR: ¿Ella va a trabajar? Eso también da problemas.

AKÍ: Ya se lo digo yo, que tenía que quedarse en casa haciendo la cena. Pero no me hace caso.

DIRECTOR: Espero que no haya desnudos.

AKÍ: ¡Ah, pillín! Ya me habían avisado de que los del cine eran unos golfos. Pero como pille a un tío desnudo con mi mujer…- y saca una gran navaja que coloca sobre la mesa.

DIRECTOR: Alá, guarde eso. No nos pongamos nerviosos.

AKÍ: No invoque el nombre de dios en vano, que abro la faca… -y hace un gesto de desplegar la navaja.

DIRECTOR: Calma, calma. Resumiendo. Trae usted un mediometraje, con algunas escenas fuertes protagonizadas por su mujer, pero sin desnudos. ¿De qué va?

AKÍ: Pues de tío legal. ¡Qué manera de hablar tienen ustedes!

DIRECTOR: Digo que de qué trata su guion.

AKÍ: ¡Ah, pues haberlo dicho! En resumen, trata de un inmigrante que llega a España, lo pasa mal, finalmente encuentra trabajo, conoce a una chica, se enamora, cuando todo va bien, una noche encuentra a la chica con otro, furioso vuelve a su piso a coger una navaja, pensando a cuál de los dos matar deambula por las calles, al amanecer recapacita, vuelve a su país, se hace una choza en las montañas, compra una cabra y viven felices los dos.

DIRECTOR: Bueno, no está mal. Se le puede sacar partido.

AKÍ: Si tiene que haber un partido, que sea del Real Madrid.

DIRECTOR: Ya. El actor principal podría ser Willy Guadalajara. La actriz sería su mujer. La de usted, no la de Willy. La cabra podríamos buscarla en el pueblo de mi mujer.

AKÍ: Entonces, ¿cuándo empezamos?

DIRECTOR: Lo antes posible. ¿Cuánto dinero tiene?

AKÍ: ¿Yo? Ni un euro. Creía que eso lo ponían ustedes.

DIRECTOR: Pues sí que estamos bien. Olvídese. Aquí, si no hay dinero, no hay película.

AKÍ (suspirando): Por lo menos se ha aprendido usted mi nombre.

DIRECTOR: Lo siento, señor Manecer.

AKÍ: Buenas tardes.

DIRECTOR: Buenos días.

Mientras Akí sale, el director menea la cabeza con signos de paciencia y aburrimiento y la cámara se centra en un poster de Woody Allen.

FIN

 

III. EL CORREDOR   (05.11.22)

Secuencia única

Bosquecillo de encinas, jaras, fresnos, con senderos acondicionados para pasear, ir en bicicleta o correr. Una mañana de verano, a hora temprana. Se oyen múltiples cantos de pájaros y se ve un conejo mordisqueando una planta. El conejo se yergue, atento al escuchar un ruido, y se esconde rápidamente entre los matorrales. Aparece Alberto, corriendo acompasadamente con ropa de deporte. La cámara le sigue, y por un sendero a la derecha aparece Adam, un tipo fuerte y atlético, también con atuendo deportista. Alcanza a Alberto y le saluda, mientras siguen corriendo al mismo ritmo:

ADAM: (con ligero acento americano) Bonita mañana para correr.

ALBERTO: Sí, hace un tiempo espléndido.

ADAM: Es Alberto, ¿verdad?

ALBERTO: (sorprendido) Sí. ¿Nos conocemos?

ADAM: (sonriendo) Usted a mí, no, pero yo a usted, sí.

ALBERTO: (también sonriendo, pero con perplejidad) ¿Ah, sí? ¿Cómo es eso?

ADAM: Yo sé bastantes cosas sobre usted. Si quiere, seguimos andando, y se lo cuento, más sosegados.

Dejan de correr y siguen hablando mientras caminan.

ALBERTO: Ya me dirá.

ADAM: Verá, trabajo para el gobierno estadounidense. Y sé que es investigador científico y ha estado muchas veces en Estados Unidos.

ALBERTO: (sorprendido) Pues sí, es verdad. Pero tampoco soy un gran científico como para llamar la atención.

ADAM: También estuvo en la URSS hace años.

ALBERTO: (cada vez más sorprendido) Sí, pero eso fue hace siglos. Estaba todavía Gorbachov, si no me equivoco.

ADAM: Ha viajado muchas veces a Washington recientemente.

ALBERTO: Bueno, sí, estaba en un comité de una sociedad privada. ¿Cómo sabe eso?

ADAM: (siempre sonriendo) Mi trabajo es saber muchas cosas.

ALBERTO: Ya. ¿Y por qué cosas mías, precisamente?

ADAM: Todo eso no tiene importancia. En realidad, quería hablar con usted por otra cosa. También sé que escribe en una web de cine, “Las diez de la semana”.

ALBERTO: (pasmado) ¿También sabe eso? Esto me está empezando a preocupar.

ADAM: No hay motivo para preocuparse. Pero sí quería hacerle ver una cosa. Entre sus escritos, muy interesantes, por cierto…

ALBERTO: Gracias, muy amable.

ADAM: Entre ellos, ha tocado un par de veces un tema sensible. La primera fue hablando de las plantas suplantadoras de cuerpos, ¿recuerda?

ALBERTO: (piensa un poco, y luego sonríe) Sí, ya me acuerdo. Al final, sugería que todo había sido un plan de fuerzas ocultas del gobierno americano. Tenía su gracia, ¿no?

ADAM: Bueno, a algunas personas no les hizo tanta gracia. Pero se aceptó que podía ser una simple invención. Pero más tarde publicó otro escrito sobre el Titanic.

ALBERTO: ¡Ah, sí! Descubría un plan nazi para asesinar a Einstein que provocó la tragedia. No me negará que no era una teoría ocurrente.

ADAM: Sí, tal vez era una teoría. O tal vez algo más. ¿Cómo se le ocurrió? ¿Alguien le hizo alguna sugerencia?

ALBERTO: No, ¿qué dice? Era una chorrada que me imaginé yo solito.

ADAM: Quizá no era tanta chorrada. Y después de lo de las plantas… Ya sabe, hay gente por ahí arriba que no cree en las coincidencias. Una vez, puede ser. Dos veces, es sospechoso.

ALBERTO: (se detiene) Pare, pare. ¿Me está diciendo que mis ideas absurdas eran correctas?

ADAM: No estoy diciendo nada. Solamente he querido comentarle cómo están las cosas.

ALBERTO: (perplejo, y algo asustado) Entonces, ¿es usted de la CIA?

ADAM: Yo no he dicho nada de eso. En todo caso, creo que con lo que hemos hablado le habrá quedado todo claro y sabrá cómo obrar en el futuro.

ALBERTO: ¿Es una amenaza?

ADAM: (echa a correr) Voy por otro camino. Que pase un buen día.

Alberto queda clavado en el camino, mientras la cámara se aleja mostrando un plano del bosque, que ha quedado totalmente en silencio.

Sobreimpresión de un letrero que dice: Basado en hechos reales. Los nombres de los personajes son ficticios.

Nota del Autor: Puedo garantizar que los hechos son auténticos porque acabo de inventármelos yo mismo.

FIN

 

IV. FOUND IN TRANSLATION   (12.11.22)

Secuencia 1

Vista exterior de un gran aeropuerto, autobuses y taxis que llegan y se van. La cámara atraviesa unas puertas deslizantes y pasa al interior. Mucha gente en el vestíbulo de facturación; colas, viajeros con maletas, personal del aeropuerto. El plano siguiente da a una sala de embarque, correspondiente al vuelo con destino a Seúl. Hay pasajeros sentados esperando el embarque, leyendo, hablando o trasteando con el móvil. El plano siguiente es del interior del avión. Algunos pasajeros ya han ocupado sus asientos. Otros están entrando. La cámara sigue a Marcos, que avanza por el estrecho pasillo hasta encontrar su ubicación, junto a Kim, una chica oriental, ya sentada junto a la ventanilla.

Secuencia 2

MARCOS: Guz mornin // Buenos días.

(El inglés de Marcos necesita una fonética descriptiva. Tiene un acento español exagerado, como el de muchos de nuestros políticos. Cuando los actores hablan en inglés, aunque sea chapucero, aparecen subtítulos, que se indican en este texto en cursiva tras los signos //)

KIM: Buenos tardes.

MARCOS: (sorprendido) ¿Hablas español?

KIM: Sí, una poco. También habla inglés (sonriendo)

MARCOS: Ai olso espik inglis // Yo también hablo inglés.

KIM: ¡Qué bien! Podemos entender nosotros.

MARCOS: Ai call Marcos. An yú? // Me llamo Marcos. ¿Y tú?

KIM: Yo me llama Kim.

MARCOS: (Titubea buscando las palabras) Yú retur tu yur cantry? // ¿Vuelves a tu país?

KIM: Sí, he sido vacaciones en España. He vistas Madrid, Córdoba, Sevil… Me han gustado muchas.

MARCOS: (desiste del inglés, que se le atasca continuamente) Ya veo que hablas español muy bien (con cierta ironía).

KIM: Grasias (sonriendo, sin captar la ironía). Y tú, ¿vas vacaciones en Corea?

MARCOS: Sí, estaré allí dos semanas.

El ruido del avión despegando apaga la conversación, que ellos mantienen animadamente.

Enfoque en las señales que indican que el avión ha tomado altura y alcanzado velocidad de crucero. Mensaje del sobrecargo indicando que van a servir una bebida. De nuevo la cámara enfoca a la pareja. La chica saca su móvil y lo enciende en modo avión.

MARCOS: ¿Ese es tu móvil? ¡Qué casualidad! El mismo modelo que el mío.

KIM: ¡Ah! Mí gusta mucho esta móvil. Muchas juegos.

MARCOS: (sacando también su móvil) Sí, el mejor es Batel fils.

KIM: ¡Sí, Battle fields mucho bueno! ¿Quieres jugar un partida?

MARCOS: ¡Mola! Pero te advierto que te voy a zurrar.

KIM: ¿Qué es zurrar? Prepárate, estoy mucho buena.

MARCOS: En eso tienes razón… (la mira con ojos golosos).

Una azafata se acerca y les pregunta si desean beber algo. Contestan a la vez:

KIM, MARCOS: Coca Cola.

Se miran y sonríen. Juegan animadamente con el móvil.

KIM: Gotcha! // ¡Te gané!

MARCOS: ¡Has tenido suerte! ¿La revancha?

Siguen jugando. Sirven la comida. La azafata les pregunta:

AZAFATA: Chicken or pasta? // ¿Pollo o pasta?

Contestan a la vez:

KIM, MARCOS: Pasta.

De nuevo se miran y sonríen. Siguen charlando animadamente y nada más terminar de comer, sacan los móviles y continúan jugando.

AZAFATA: Coffee, tea? // ¿Café, té?

KIM, MARCOS: (a la vez) Té.

Esta vez, se ríen los tres, Kim, Marcos y la azafata. Kim y Marcos continúan jugando con sus móviles, cada vez más animados, cada vez con más intimidad. Siguen imágenes con el ruido de fondo del avión. Los chicos a veces chocan las manos, se ríen, en un momento dado se miran fijamente… y se besan. Bajan las luces de la cabina del avión para facilitar que los pasajeros descansen, y Kim y Marcos aprovechan para ponerse cada vez más cariñosos.

Secuencia 3

Exterior del avión, volando en la noche en un cielo estrellado, para dar idea de que ha pasado algún tiempo. De nuevo la cámara enfoca a Kim y Marcos. La azafata viene por el pasillo ofreciendo vasos de agua a los pasajeros que están despiertos. Sin preguntarles, pasa un vaso a cada uno, y Marcos le hace una seña para que se agache para hablar con ella.

MARCOS: Güi guan as yú a feivor // Queremos pedirte un favor.

AZAFATA: Yes, what is it? // Sí, dígame.

MARCOS: Güi guan tu marry. Güi guan dat de captin marry us // Queremos casarnos. Queremos que nos case el capitán.

AZAFATA: (con cara de perplejidad) Am sorry? // ¿Perdone?

KIM: (explicándolo mejor, con una sonrisa ilusionada) We have fallen in love, you see? And we would love to get married in the plane // Nos hemos enamorado, y nos gustaría casarnos en el avión.

AZAFATA: (incrédula, sonriendo) Come on, you’re kidding… // Ya, es una broma, ¿no?

MARCOS: No, no, is tru, güi ar in lav // No, no, es cierto, estamos enamorados.

KIM: (con ojos suplicantes) Could you please ask him? // Por favor, ¿puede pedírselo?

KIM: Please! // ¡Por favor!

MARCOS: (a la vez) plis! // ¡Por favor!

AZAFATA: (dudando) Well, I’ll ask him, but I don’t think that’s possible // Bueno, le preguntaré, pero no creo que sea posible.

Secuencia 4

Cabina de mando. El comandante y el segundo piloto están bebiendo un whisky y jugando a las cartas. Entra la azafata y les cuenta lo ocurrido, aunque su voz queda ahogada por los motores del avión. El comandante y el copiloto ríen a carcajadas, y al final se oye al comandante, que dice:

COMANDANTE: (con fuerte acento italiano) What de ‘ell, why not? Come with me (a la azafata) and you stay ‘ere (al copiloto) and keep it steady, man // ¡Qué diablos! ¿Por qué no? Tú ven conmigo y tú quédate aquí, y que no se mueva mucho, tío.

Toma el libro de navegación y sigue a la azafata hasta la pareja. Al llegar allí, Kim y Marcos hacen ademán de incorporarse, pero el comandante lo impide.

COMANDANTE: No, no, don’t stand up. I’m Captain Bertorelli, and, according to de navigation law, I ‘ave de aut’ority to marry you // No, no os levantéis. Soy el comandante Bertorelli, y según las leyes de navegación, estoy autorizado para casaros.

KIM, Good! Thank you! // ¡Bien! ¡Gracias!

MARCOS: (a la vez) guz! zankiu! // ¡Bien! ¡Gracias!

COMANDANTE: (a Marcos) What’s your name? // ¿Cómo te llamas?

MARCOS: Ai col Marcos // Me llamo Marcos.

COMANDANTE: (a Kim) And yours? // ¿Y tú?

KIM: I’m Kim // Yo soy Kim.

COMANDANTE: Marcos, do you want to marry dis beautiful girl, Kim? // Marcos, ¿quieres casarte con esta preciosa chica, Kim?

MARCOS: (entusiasmado) Yes, Ai du // Sí quiero.

COMANDANTE: Kim, do you want to marry dis ‘andsome boy, Marcos? // Kim, ¿quieres casarte con este apuesto chico, Marcos?

KIM: (igual de contenta) Yes, I do // Sí quiero.

COMANDANTE: (con las manos sobre el libro de navegación, como si fuera la Biblia) I declare you ‘usband and wife. You can … (se interrumpe al ver que ya se están besando) // Os declaro marido y mujer. Podéis…

COMANDANTE: (a la azafata) You’d better give dem some more blankets to make a tent for the ‘oney moon…// Será mejor que les des más mantas para hacer una tienda para la luna de miel…

AZAFATA: And what do you want for the wedding banquet, chicken or pasta? // Y ¿qué queréis para el banquete de bodas, pollo o pasta?

KIM, MARCOS: (a la vez) Pasta!

MARCOS: (a Kim) Ai lav yú.

KIM: (a Marcos) Y yo quiere tú también.

La cámara muestra de nuevo el exterior del avión.

FIN

 

V. LA TRIBU   (19.11.22)

Secuencia 1

Desde el mar se divisa la costa del Pacífico Norte, con un perfil de montañas cercanas cubiertas de bosques de abetos y pinos gigantescos. La cámara muestra un galeón español del siglo XVI, navegando con todas las blancas velas desplegadas. El capitán, Juan de Fuca, tras mirar hacia tierra con un catalejo, habla con su segundo:

JUAN DE FUCA: Aproximaos un poco más y luego fletaremos un bote para acercarnos a la orilla. Veo un poblado indígena. Espero que sean pacíficos, pero habrá que ir preparados. Cargad unas cuentas de colores, peines y esas cosas para hacerles regalos y ganarnos su amistad. Necesitamos agua fresca y fruta, y seguro que allí habrá abundante.

Secuencia 2

En lo alto de una loma está la choza del hechicero, mientras que las demás del poblado están en un claro, cerca de la playa. El hechicero domina las vistas del mar. Sale de su choza y ve a lo lejos un punto blanco, la nave que se aproxima. Observa con mucha atención, piensa unos instantes, y con calma, se engalana con su atuendo de ceremonia y baja hasta el poblado.

HECHICERO: (A grandes voces) ¡Venid aquí todos! Tengo que hablaros (se indica en cursiva la traducción del lenguaje haida).

De varias chozas van saliendo los miembros de la tribu, unos 40 o 50 entre hombres y mujeres, más algunos niños. El rey sale también de la choza más grande, con semblante serio y mostrando a las claras que no aprueba que le den órdenes.

HECHICERO: El dios cuervo ha sobrevolado mi choza y me ha hablado. Ha dicho: Tú, sumo sacerdote, eres mi representante. Encárgate de que todos cumplan mis órdenes. Reúne a toda la tribu y háblales en mi nombre. Enviaré  gran ballena blanca a vuestra costa. Vendrán poderosos hombres del futuro, y entre ellos, vuestro nuevo rey (y mira desafiante al actual). Se sentará en el trono de fuego. Rociad el trono con resina y rodeadlo con antorchas para que ocupe su lugar según nuestra tradición.

Cuando el rey va a contestar, airado, llega corriendo uno de los indígenas:

INDÍGENA: ¡Se acerca gran ballena blanca! (y señala con gestos nerviosos hacia el océano).

Entre gritos de asombro, y mientras el hechicero se hincha como un pavo y el rey parece bastante impresionado, todos se dirigen a la playa. Se ve el galeón español, anclado a unas brazas, y una barca con una docena de hombres armados que se acerca a la orilla. Toma tierra, y la comitiva, encabezada por Juan de Fuca, embutido en una deslumbrante armadura, se acerca a los indígenas.

JUAN DE FUCA: (levantando la mano derecha en señal de paz) ¡Os saludamos, hombres del Pacífico, en nombre del Rey de España!

REY: (a sus hombres) ¿Qué ha dicho? No he entendido nada (y antes de que el hechicero pueda traducir a su antojo, continúa) Os saludamos, dioses poderosos del futuro.

JUAN DE FUCA: (al experto en lenguajes indígenas de su tripulación) ¿Qué ha dicho?

EXPERTO: No he pillao ná.

JUAN DE FUCA: (a los indígenas) Os traemos regalos de nuestra generosa nación (y abre un cofre, sacando collares de cuentas de colores y ofreciéndoselos al rey).

REY: (a sus hombres) ¡Vaya porquerías que traen! (A Juan de Fuca) Ven, dios del futuro, a ocupar el trono de fuego.

Hace pasar a los españoles entre los miembros de la tribu y ofrece a Juan de Fuca sentarse en un gran trono de madera, brillante, que ocupa un lugar destacado en un claro, rodeado por indígenas portando antorchas. Juan de Fuca se sienta en él, orgulloso.

JUAN DE FUCA: (a sus hombres) Se ve que estos salvajes reconocen a un jefe majestuoso. Aunque este asiento está algo pringoso.

HECHICERO: (a grandes voces, a la tribu) Ahora, este dios poderoso, siguiendo nuestras leyendas, prenderá fuego al trono sin quemarse para mostrar a todos su poderío y ser nuestro nuevo rey.

Los indígenas miran expectantes.

JUAN DE FUCA: (a sus hombres) Parecen esperar algo. (A los indígenas) Necesitamos agua y alimentos (hace gestos tocándose el estómago y simulando beber).

HECHICERO: (a todos, a voces) Mirad, está haciendo la magia para prender fuego al trono sin quemarse.

Todos esperan, mirando ansiosos al nuevo dios en el trono. No ocurre nada.

REY: Dios extranjero, esperamos que prendas el fuego ritual sin quemarte, según nuestra tradición. O el hechicero nos habrá mentido.

El hechicero, nervioso, se apodera de una de las antorchas y la arroja al trono, que, impregnado de resina, empieza a arder inmediatamente. Juan de Fuca salta de él, corriendo y gritando, apagando las llamas que empezaban a prender en la parte trasera de sus pantalones. Los españoles huyen corriendo hacia su barca.

REY: Estos no son dioses del futuro, ni éste es nuestro nuevo rey. ¡El hechicero nos ha mentido! (Todos gritan rodeando al hechicero) ¿Qué hacemos con él?

INDÍGENAS: (varias voces gritando) ¡Quemarle en la hoguera! ¡Arrancarle la lengua!

REY: ¡No! Los haida somos un pueblo justo y valiente. Hechicero, te irás del pueblo para no volver jamás. Dadle una lanza y un salmón seco para su viaje.

El rey se sitúa en el centro del poblado, cuando el hechicero ha sido expulsado, y habla a su tribu.

REY: Desde ahora, nuestros dioses, el cuervo, la ballena, el pájaro de trueno, nos hablarán a cada uno sin necesidad de sacerdotes o hechiceros. Nunca más tendremos sacerdotes que nos engañan, nos piden parte de nuestras capturas, nos asustan con cuentos…Si les dejáramos, un día llegarían a decirnos lo que podemos comer o no, e incluso cómo y cuándo podemos dormir con nuestras mujeres. Librándonos de ellos, haremos un gran favor a todos los pueblos de la costa, y quizá a todos nuestros descendientes.

El pueblo aplaude y grita contento, resonando con sus lanzas contra el suelo.

La imagen se difumina y poco a poco se va aclarando. En una parte aparece un minarete dominando una ciudad y se oye la voz del muecín, exhortando a la oración. En otra, se aprecia una vista de la cúpula de San Pedro, en Roma, con la plaza atestada de fieles.

FIN

 

VI. EL TOPO   (26.11.22)

Secuencia 1

Película de dibujos animados. Jardín de una pequeña casa en una urbanización. Hay algunos frutales, un par de altos pinos y una zona de césped. En ella se encuentra Paco Tajo, con un codo apoyado en una azada y la otra mano rascándose la coronilla, mirando absorto a su césped. Paco tiene aspecto de campesino, con tres pelos que se le disparan de la calva y unas manazas como hogazas. El jardín tiene una valla baja que da a la calle, por la que pasa Tico Rico, conocido de Tajo. Tico, por el contrario, parece un profesor jubilado, con gafitas de cristales redondos en la punta de la nariz y una chaqueta con coderas. Rico se para junto a la puerta de la valla y saluda a Tajo.

TICO: Buenas tardes, Paco.

PACO: Buenas noches, Tico.

TICO: ¿Qué haces con el pico, Paco?

PACO: Viendo el destrozo que hace el topo, que me trae loco.

Señala al césped, en el que se ven algunas zonas con hoyos.

TICO: Mmm, tienes un topo. ¿Qué tipo de topo?

PACO: ¿Hay varios tipos de topo?

TIC: Hay dos. El topo rojo y el topo rejo.

PACO: ¿Y cómo se diferencian?

TICO: El topo rojo es rojo como su propio nombre indica, y el topo rejo tiene unas rayas en la piel que recuerdan a una reja.

PACO: Y ¿qué puedo hacer para tapar a esos topos?

TICO: El topo rojo exige un trabajo a destajo.

PACO: ¡Vaya! Espero que mi topo sea un topo de tipo rejo.

En ese momento asoma una cabecita por uno de los agujeros del césped. Al salir, suena un “whop”, como al descorchar una botella de vino. Es un topo, que mira alrededor, y antes de que Paco y Tico puedan reaccionar, vuelve a introducirse en el hoyo, mientras suena “psiuw”, como al soplar por un agujerito.

PACO: ¿Lo has visto? ¿De qué tipo es?

TICO: ¡No me ha dado tiempo a distinguirlo! Probablemente será un topo rojo, porque ha mirado de reojo.

Al instante, por otro de los varios agujeros del césped aparece otra cabecita de topo, whop, que, como antes, husmea en torno suyo y desaparece en el hoyo, psiuw. Paco y Tico giran la cabeza al unísono tratando de verlo, mientras suena una especie de muelle, “twuinggg”.

PACO: ¡Otra vez! ¿Era el mismo u otro topo?

TICO: ¡Qué cuajo! Era un topo rejo. ¿No has visto las rayitas en forma de reja?

Apenas acaba de hablar cuando aparece otro topo por otro lado, whop. Igual que antes, Paco y Tico vuelven la mirada a la vez, twing, y el topo se esconde, psiuw.

PACO: ¡Mira! ¿Otro?

TICO: Yo creo que es el primero.

Y de nuevo sale otra cabecita por otro agujero, whop-psiuw, y a continuación otra por otro, idem. Así, van saliendo y ocultándose mientras Paco y Tico miran de un lado a otro siempre simultáneamente, con los cuellos como movidos por un resorte mientras se oye un sonido de muelle: ¡twing! ¡twing! con cada movimiento.

PACO: (suspirando) Ya te digo, Tico Rico, el topo me tiene loco.

TICO: Tienes razón, Paco Tajo, con el topo hemos topado.

Secuencia 2

Habitación principal en la madriguera de una familia de topos. Es una salita abovedada, con varias puertas que conducen a pasillos u otros aposentos. Hay una mesa en el centro y unas sillas. En una de ellas, Tocho Rojo, el varón de la familia, está sentado afilándose las uñas contra una laja, mientras Tina Topa, la hembra, termina de limpiar unas zanahorias para la cena.

TOCHO: ¡Qué bien huelen esas zanahorias!

TINA: Las acabo de traer del huerto de arriba. Son estupendas, gorditas y frescas.

TOCHO: ¿Dónde anda Topita?

TINA: ¡Deberías hablar con esa niña! Se pasa el tiempo tonteando con Rajín, el de los vecinos.

TOCHO: ¡Qué cabezota es! (con cierta ironía) ¿A quién habrá salido?

TINA: Mira que le he dicho veces que ese chico no le conviene. Que los Rejos son de otra clase, con esas rayas tan … tan …

TOCHO: ¿Plebeyas?

TINA: ¡Justamente! Y además, comen de todo, ¡hasta cebollas!

TOCHO: ¡Puaggg! ¡Qué asco! No me digas esas cosas que se me va a quitar el apetito.

Aparece Topita por una de las puertas de la habitación. Viene contenta, canturreando.

TOPITA: ¡Hola, papis! ¿Está la cena?

TINA: Sí, cariño, siéntate que ahora saco unas zanahorias y unos guisantitos que os vais a chupar las patitas.

TOCHO: Creo que tu madre iba a decirte algo, ¿no?

TINA: Anda, anda, déjalo. Vamos a cenar tranquilamente.

TOPITA: ¡Qué bien, mami, eres estupenda!

Le da un beso y Tina se sienta a la mesa, más feliz que una lombriz.

FIN

 

VII. LA GATA   (03.12.22)

Secuencia 1

Habitación de una mujer joven, decorada con toques femeninos pero con un cierto desorden. Hay ropa amontonada sobre una silla, varios pares de zapatos por el suelo, revistas y libros sobre una cómoda, y una amplia cama con cobertor de color lila fuerte. Suena un radio-despertador. La cámara enfoca a Eva, dormida, desde su lado de la cama. Ésta saca un brazo y apaga el despertador sin abrir los ojos. Poco a poco reacciona y empieza a desperezarse. Se gira dando la espalda a la cámara y habla cariñosa con quien ocupa la otra mitad de la cama:

EVA: Anda, cariñito, espabila.

Acaricia con su mano al objeto de su amor. Al poco, se escucha un ronroneo complacido.

EVA: Venga, perezosa. Voy a prepararte el desayuno.

Al oír estas palabras, se descubre que era una gata quien ocupaba la cama. Se endereza y sale disparada hacia la cocina. Eva se incorpora mientras habla con la gata.

EVA: Linda, esta noche va a venir Andrés a cenar. Bueno, a cenar y …

GATA: ¡Miauuuuu!

Secuencia 2

Comedor en casa de Eva. Eva y Andrés charlan animadamente mientras cenan. La cámara sigue a la gata, que salta sobre las rodillas de Eva, y de ahí sube a la mesa. Eva la coge con mimo y la vuelve a depositar al suelo, mientras siguen cenando. Al momento, la gata repite la operación por el otro lado de Eva, con el mismo resultado. Andrés la mira con recelo cada vez que sube a la mesa, pero no hace ningún comentario. Mientras cenan, Eva y Andrés beben una botella de vino, y cada vez se van poniendo más cariñosos: manitas, miradas, un beso por encima de los platos…

Secuencia 3

Dormitorio de Eva. Eva y Andrés se besan repetidas veces mientras van quitándose la ropa. Se meten bajo las sábanas. La gata salta sobre la cama y se arrima a Eva.

ANDRÉS: ¿No deberíamos sacarla y cerrar la puerta?

EVA: ¡Qué dices! Pobrecita, se sentiría excluida, abandonada. Es muy sensible.

Andrés trata de ignorar a la gata mientras hacen el amor. La gata se cruza sobre ellos, se pega a Eva.

EVA: Anda, para, mi amor.

ANDRÉS: ¿Me dices a mí?

EVA: No, a Linda. Tú sigue.

La gata sigue saltando sobre ellos de un lado a otro. Al acabar, se separan.

ANDRÉS: Si te digo la verdad, no sé si he hecho el amor contigo o con la gata.

EVA: ¡Bruto! ¡Pobrecita Linda! ¿Quieres reventarla?

Secuencia 4

Barra de un bar. Andrés está con Oscar, un amigo, tomando unas cervezas.

ANDRÉS: Tío, ya no aguanto más a la puta gata de Eva. ¿Qué se puede hacer para cargarse a un gato y que parezca un accidente?

OSCAR: Hay un método infalible. La caída de un sexto piso es mortal.

ANDRÉS: ¿Y lo de las siete vidas de los gatos?

OSCAR: El secreto es que los gatos se las apañan para girarse siempre y caer suavemente sobre las cuatro patas a la vez. Pero para evitarlo, basta con emborrachar antes al gato y así caerá como un fardo sin reflejos. Y para que nadie te vea tirarla, tú untas de aceite el alféizar de la ventana y la sacas allí cuidadosamente. En cuanto se mueva, se resbalará y zas, adiós gata.

ANDRÉS: Como funcione, tienes barra libre durante un mes.

Secuencia 5

Comedor de Eva. Andrés ha puesto coñac en el plato de la gata, que se lo bebe y empieza a andar vacilando. Andrés sigue las instrucciones de su amigo y todo ocurre según lo previsto. La gata cae y queda planchada en el suelo. Silbando alegremente, Andrés limpia el alféizar y telefonea a Eva.

ANDRÉS: (con voz de tristeza) Cariño, tengo que darte una noticia terrible. Tenía abierta la ventana y Linda ha saltado al alféizar. Y luego, no sé qué ha pasado… Se ha caído al vacío.

VOZ DE EVA: (se oyen grandes gritos por el teléfono) ¡Qué horror! ¿Cómo has podido dejarla salir? ¡Nunca te lo perdonaré! (y más suavemente) Pero … ¿está…?

ANDRÉS: Pues lo siento, pero seguro que… Espera. (Se asoma nuevamente a la ventana y muestra gestos de incredulidad.) ¡No! ¡Se está moviendo! ¡Está viva! Voy a llevarla al veterinario ahora mismo. (Apaga el móvil.) ¡Maldita gata!

Secuencia 6

De nuevo en el comedor de Eva. Andrés habla con la gata mientras rellena su plato de comida.

ANDRÉS: Bueno, ahora verás, gata repulsiva. Tu propia glotonería te hará reventar. Luego le diré a Eva que se había dejado el saco del pienso abierto y que te he encontrado así.

La gata sigue comiendo sin parar. Andrés añade al pienso una lata de sardinas que la gata devora en un instante. Está hinchada y parece que no se puede ni mover, pero sigue comiendo. Andrés canturrea y saca una cerveza y unas aceitunas que empieza a comer mientras añade más y más comida a la gata. De pronto, se atraganta con una aceituna. Intenta expulsarla, pero no lo consigue. Empieza a ponerse nervioso, porque no puede respirar. Se aprieta el estómago, se inclina hacia el suelo, pero no logra echar la aceituna. Intenta incorporarse, se tropieza con una silla y cae al suelo, siempre sin poder respirar. Poco a poco se va asfixiando, hasta que queda inmóvil sobre el suelo.

La gata se acerca a él lentamente, pues casi no puede andar. Al llegar junto a él, hace un ruido extraño, como si estuviera ahogando, y de pronto vomita una gran cantidad de restos sobre la cara de Andrés. Luego, recuperando su estado normal, se aleja de él y de un salto se sienta tranquilamente sobre su sillón favorito.

FIN

 

VIII. AMOR SINCERO   (10.12.22)

Película muda en blanco y negro, con subtítulos para las frases pronunciadas por los actores, que exageran su gesticulación, y con cortinillas fijas, en fondo negro y con orla y letreros en blanco, cada vez que empieza una nueva secuencia.

Secuencia 1: “La esposa infiel” 

Boudoir de la Sra. de Guzmán de Antequera. Toda la decoración muy conjuntada de principios de siglo (del siglo XX, se entiende). Matilde, la Sra. de Guzmán de Antequera, es una mujer de cerca de la treintena, atractiva, que se comporta con ademanes sencillos no exentos de coquetería. Está sentada en el sofá, con la mirada ausente sobre la pared de enfrente. Junto a ella, Agustín Buenaplaza, un caballero elegantemente vestido, de edad próxima a los 50, con cuidada barba, y que realiza gestos exagerados en sus movimientos. Está también sentado en el sofá, de lado, vuelto hacia Matilde, sosteniendo su mano entre las suyas y mirándola con arrobo.

AGUSTÍN: ¿Me quieres?

MATILDE: Sí.

AGUSTÍN: (abriendo los brazos) Pero ¿mucho, mucho? ¿Tanto como yo a ti?

MATILDE: (bajando la vista, sin alterarse un ápice) Sí.

AGUSTÍN: ¡Entonces, casémonos!

MATILDE: No podemos. Sería bígama.

AGUSTÍN: ¡Maldición, es verdad! Te quiero tanto que me olvido del imbécil de tu marido.

MATILDE: (siempre sin alterarse) No digas eso.

AGUSTÍN: Lo mataré. Le desafiaré a un duelo y le pegaré un tiro.

MATILDE: No lo hagas. Es un tirador excelente. Todos los domingos va al Club de Campo a tirar al plato.

AGUSTÍN: Bueno, entonces mejor no.

Secuencia 2: “El marido tampoco es manco”

Boudoir de Elenita, joven pizpireta. La decoración es simple, y tras una puerta abierta se entrevé un dormitorio con amplia cama y espejos por las paredes. Elenita está sentada en el sofá, de lado, haciendo arrumacos a Rodolfo Guzmán de Antequera, caballero de edad mediana, con aspecto de clase alta, bigote puntiagudo hacia los lados y perilla en punta. Rodolfo está también sentado en el sofá, con la mirada fija en algún punto de la pared de enfrente, y aspecto serio y enfadado.

RODOLFO: Estoy mosqueado. Creo que mi mujer me engaña. ¡Traidora!

ELENITA: ¡Qué pérfida!

RODOLFO: He contratado un detective para que la vigile. (Saca su reloj del bolsillo del chaleco, sujeto con una cadena de plata) Me tengo que ir.

ELENITA: Te recuerdo que no has pagado el alquiler.

RODOLFO: Es verdad, se me olvidaba. Bueno, luego lo pago.

Se levantan los dos.

RODOLFO: Que no se me olvide. (Coge un trofeo que estaba sobre una mesita). Lo he comprado ahí abajo. He hecho que graben “Tiro de pichón”.

ELENITA: (sonriendo) ¡Ah, pillín! (Le besa cariñosamente)

Secuencia 3: “Se masca la tragedia”

Salón de los Guzmán de Antequera. Decoración elegante de la época. Matilde, sentada en una butaca, tiene algo de costura en sus manos. Entra Rodolfo, con gesto serio, y la besa en la frente.

RODOLFO: ¿Qué has hecho hoy?

MATILDE: He estado aquí sola toda la tarde, cosiendo. (Rodolfo masculla algo entre dientes) ¿Y tú?

RODOLFO: He ido al Club de Campo, al tiro de pichón. Mira, he ganado este trofeo (le enseña la copa que vimos antes).

MATILDE: ¿No te da pena disparar a esos animalitos?

RODOLFO: ¡No! (exaltado) ¡Hay que estar preparado por si alguna vez es preciso cazar alguna alimaña más grande!

MATILDE: (siempre sin alterarse y sin levantar la vista de la costura) No digas barbaridades, Rodolfo.

Secuencia 4: “El desenlace”

Boudoir de Matilde. Como en la primera secuencia, Matilde sentada, algo ausente, y Agustín a su lado, siempre apasionado.

AGUSTÍN: ¡Qué ganas tenía de verte, dulce amor mío!

MATILDE: (bajando la vista) Y yo a ti.

AGUSTÍN: Y el imbécil de tu marido, ¿se marchó?

RODOLFO: (saliendo de detrás de una cortina, hecho una furia, y blandiendo una pistola) ¡No! ¡El imbécil de su marido está aquí! ¡Y esto se va a terminar ahora mismo!

Sin que nadie tenga tiempo de reaccionar, dispara a Agustín, y éste cae muerto, llevándose las manos al pecho.

MATILDE: ¡Rodolfo! ¿Qué has hecho?

RODOLFO: ¡Lo que tenía que hacer! ¡Y la siguiente serás tú, infame! (La apunta con la pistola)

MATILDE: ¡No! ¡No lo hagas!

AGUSTÍN: (se incorpora) ¡Eso! ¡No sea usted salvaje!

RODOLFO: Pero, ¿no estaba usted muerto?

Vuelve a dispararle y Agustín cae otra vez, con las manos sobre el pecho.

MATILDE: ¡Espera! ¡No me dispares! Déjame que te explique. No es lo que parece.

RODOLFO: ¿No? ¿Me tomas por tonto?

MATILDE: En realidad, sólo veía a Agustín para darte celos y que me hicieras más caso. Al único que quiero es a ti.

AGUSTÍN: (incorporándose de nuevo) ¡Ah, falsa traidora!

RODOLFO: Pero, ¿otra vez usted? (Le dispara nuevamente, con el mismo resultado).

MATILDE: (arrojándose en brazos de su marido) ¡Amor mío! ¡Ahora ya veo cuánto me quieres!

RODOLFO: ¿Ya no volverás a engañarme?

MATILDE: ¡Nunca, vida mía!

RODOLFO: Y ahora, ¿qué hacemos con éste? (señalando a Agustín con la punta del pie)

MATILDE: Que se lo lleven los criados. (Tira de un cordón que cuelga del techo y aparece el mayordomo). Jacinto, llévese eso y tírelo por ahí en cualquier esquina.

Jacinto ayuda a incorporarse a Agustín, que, cabizbajo, se apoya en el mayordomo y los dos abandonan lentamente la habitación.

FIN

 

IX. EL DOCTOR   (17.12.22)

Secuencia 1

Sala de espera de una consulta médica. Hay una mesita con revistas revueltas y varias personas sentadas en sillas y algún sofá. En una puerta figura un letrero: Medicina interna. Se abre la puerta, sale un paciente con gesto algo apesadumbrado y se oye una voz del interior: “¡El siguiente!” Se incorpora Pedro, que estaba sentado en la sala de espera y entra a la consulta.

Secuencia 2

Consulta del Doctor Del Oso, que se encuentra tras su mesa, mirando la lista de pacientes. En la habitación hay los típicos utensilios de una consulta, desde diplomas en las paredes hasta una camilla que puede ocultarse con una cortinilla, estetoscopio, tensiómetro, etc. Entra Pedro y se sienta frente al doctor.

PEDRO: Buenos días.

DOCTOR: Buenas tardes. Dígame.

PEDRO: Verá, últimamente tengo algunas molestias al orinar…

DOCTOR (interrumpiéndole): ¿Qué edad tiene?

PEDRO: 64 años.

D: Lo mejor será hacerle unas pruebas. (Teclea unas instrucciones en su ordenador, que producen varias hojas impresas, que firma y pasa a Pedro) Tenga, cuando tenga los resultados vuelva otra vez. Buenas tardes.

P: (levantándose algo cortado): Bu…buenos días.

Secuencia 3

De nuevo en la sala de espera. Pedro hojea los impresos y lee las pruebas en voz baja.

PEDRO: Análisis de sangre y orina… Urólogo… Tracto rectal… Ecografía de vejiga… Colonoscopia…¡Pues ni cosas! Debo de estar grave.

Secuencia 4

Interior de otra consulta médica. La puerta tiene una sección de cristal traslúcido en la que puede leerse OGOLORU desde el interior. En efecto, el urólogo está estudiando los análisis de Pedro y, al terminar, le dice:

URÓLOGO: Bien, vamos a proceder a una exploración de la próstata. Descúbrase de la cintura para abajo e inclínese sobre la camilla, apoyando los codos.

La cámara sigue primero al urólogo, que se coloca unos guantes y una buena dosis de lubricante en un dedo, y luego enfoca la cara de Pedro. Al principio, Pedro muestra un gesto de preocupación, y súbitamente, un gesto de dolor abriendo la boca como si no pudiera tomar aire, mientras los ojos parecen salirse de sus órbitas. Se oye la voz en off del doctor.

URÓLOGO: Relájese, es sólo un momento. Sí, aquí está la próstata. El lóbulo derecho… (mientras tanto, la cara de Pedro es un poema, arrugando la frente como si quisiera llorar, abriendo y cerrando la boca…) y el lóbulo izquierdo… Bien, ya puede vestirse. Enviaré el informe a su médico.

Pedro se incorpora a duras penas, se viste y sale lentamente de la consulta, con las piernas arqueadas como si estuviera montando a caballo.

Secuencia 5

Cocina de la casa de Pedro. Éste tiene en la mano un impreso que lee en voz alta.

PEDRO: “Ecografía de vejiga. Debe beber 2 litros de agua dos horas antes de realizar la prueba y abstenerse de orinar hasta que termine”. ¡Uf! No sé si voy a aguantar dos horas sin mear con la tripa llena de agua… Bueno, empecemos.

Se sirve un vaso y lo vacía de un par de tragos. La cámara enfoca el reloj de pared, que muestra el paso del tiempo, con la imagen superpuesta de Pedro, que sigue bebiendo vasos de agua, cada vez con más desgana y con síntomas crecientes de nerviosismo. Transcurrida hora y media desde el comienzo, Pedro exclama:

PEDRO: Ya no me cabe una gota más. Cuando acabe con esto prometo no volver a beber agua en una semana. No aguanto más. Me voy al hospital.

Secuencia 6

Sala de espera de un hospital. Hay un cartel que reza “Radiografía y Ecología”, y varias puertas numeradas. Algunos pacientes esperan sentados, mientras Pedro camina nervioso por la consulta. De vez en cuando mira su reloj y aprieta las piernas mientras frunce las cejas. Se abre una puerta y sale una enfermera. Pedro se precipita hacia ella, pero cuando dice “Emilia de la Fuente”, Pedro vuelve hacia atrás, cada vez más nervioso. Masculla entre dientes:

PEDRO: Pues no sé cuándo diablos me van a llamar. Ya llevo diez minutos de retraso. ¡Y encima se llama “de la Fuente”! Lo que me faltaba.

Sigue dando vueltas por la sala. Vuelve a mirar al reloj y, sin poder aguantarlo más, se dirige a una de las puertas cerradas y llama con los nudillos, al principio más ligeramente y luego, como no abren, casi a puñetazos. Al cabo de un rato sale la enfermera:

ENFERMERA: ¿Qué sucede? ¿Se puede saber por qué pega esos porrazos?

PEDRO: Oiga, me han citado a las diez y media y son las once menos cuarto pasadas. No aguanto más con la vejiga a reventar.

ENFERMERA: ¿Cómo se llama? ¿Pedro Alcántara? Sí, ya iba a llamarle. Pase, pase.

Pedro entra en la cabina, que tiene otra puerta hacia la sala de pruebas. Se oye la voz de la enfermera que le da instrucciones.

ENFERMERA: (voz en off) Quítese los zapatos y los pantalones, y cuando esté listo entre aquí y túmbese boca arriba en la camilla. La doctora vendrá en seguida.

Pedro obedece haciendo gestos de dolor e incomodidad y retorciéndose continuamente. Entra en la sala de pruebas y se tumba en la camilla, con las piernas encogidas y retorciéndose de un lado a otro. Pasan un par de minutos y Pedro gime:

PEDRO: Oiga, ¿va a tardar mucho la doctora? Que ya no puedo aguantar más…

ENFERMERA: Ahora vendrá. ¡Jesús, qué hombre!

Transcurren otros minutos, con grandes gestos de angustia de Pedro. Se oye abrirse una puerta y entra la doctora.

DOCTORA: Buenos días.

PEDRO: Bmmm dssss….

DOCTORA: (lee unos papeles, enciende un aparato y abre un tubo de pasta o vaselina. Se dirige a Pedro) Bájese un poco el calzoncillo.

Empieza a extender la vaselina sobre el abdomen de Pedro y la cámara enfoca la cara de la doctora, que da un respingo y hace grandes aspavientos.

DOCTORA: ¡Pero hombre! ¡Contrólese, por favor! ¡Me ha puesto perdida! (Enfadada) Entre al servicio y lávese. Y vuelva otra vez a la camilla, a ver si le queda algo y podemos hacer la prueba…

Secuencia 7

Consulta del Doctor Del Oso. El doctor estudia los informes que le han llegado sobre Pedro, quien, al otro lado de la mesa, le mira algo intranquilo.

PEDRO: Espero que esté todo bien. Dentro de un mes tengo previsto un viaje a Acapulco…

El doctor sigue leyendo en silencio con gesto imperturbable. Al cabo de un rato, pregunta:

DOCTOR: ¿Cuándo dice que quiere ir a Acapulco?

PEDRO: (algo sorprendido) Dentro de un mes.

DOCTOR: (sin variar su gesto adusto) Mejor váyase ya mismo. No espere ni quince días.

Silencio. Pedro mira al doctor fijamente. Tras un rato, baja la mirada.

PEDRO: Comprendo.

Se levanta lentamente y sale de la consulta con la mirada perdida.

Secuencia 8

De nuevo la consulta del Doctor Del Oso. Pedro, moreno y con buen aspecto, está sentado frente al doctor.

DOCTOR: Dígame

PEDRO: Doctor, usted me dijo que me quedaba menos de un mes de vida. Al principio me abatí y me desesperé, pero luego lo acepté e hice un viaje de ensueño. He pedido un crédito que sé que no pagaré, ni me importa. Ha pasado un mes. Y la verdad es que me encuentro perfectamente. Dígame, ¿qué va a pasar ahora?

DOCTOR: (arqueando las cejas) ¿De dónde saca usted eso? Yo nunca le dije que le quedaba un mes de vida.

PEDRO: ¿Cómo que no? Me dijo que no esperara un mes para irme de viaje.

DOCTOR: Claro, usted me dijo que pensaba ir a Acapulco en agosto. Es un error. Es mucho mejor ir en julio. Hay menos gente y hace mejor tiempo. Su salud está perfectamente. Todos los análisis eran negativos de enfermedades.

Los dos se miran fijamente. La cara de Pedro refleja incredulidad, enfado, alegría. Se levanta y se despide:

PEDRO: Es usted un capullo. Buenos días.

DOCTOR: (sin inmutarse) Lo mismo le digo. Buenas tardes.

FIN

 

X. EL GAFE   (17.12.22)

Secuencia 1

Exterior de un bar, en una calle cualquiera. Tino y Lucas, dos amigos, están fumando, charlando tranquilamente, y de repente uno de ellos se gira sobre sí mismo, dando la espalda a la acera. La cámara enfoca la cara de Tino, el que se ha girado, que muestra un aspecto entre asustado y contrariado.

TINO: ¡Cielo santo! ¡Espero que no me haya visto!

LUCAS: ¿Quién?

TINO: ¡No mires! Luego te lo explico.

Aparece Vicente, caminando jovialmente por la acera. La cámara le sigue por detrás. En todas las escenas en que aparece, siempre se le ve de espaldas, nunca su cara. Es obvio que ha visto a Tino y se acerca a él, dándole una palmada en la espalda al llegar.

VICENTE: ¡Tino! ¿Cómo estás, hombre? ¡Cuánto tiempo sin verte!

Tino se vuelve con cara compungida que trata de parecer normal al enfrentarse a Vicente.

TINO: ¿Quién…? ¡Ah, eres tú! ¿Qué tal? Sí, hace mucho que no nos encontrábamos…

VICENTE: Muy bien, estoy muy bien. ¿Y tú?

TINO: Bueno, tirandillo. (Al ver que Vicente se queda mirando a Lucas, los presenta.) Mira, éste es Lucas, un compañero. (A Lucas) Vicente, un amigo de hace muchos años.

Lucas y Vicente se saludan cortésmente.

VICENTE: Bueno, me alegro mucho de veros, pero no me puedo quedar. Tengo que ir a cobrar la Loto y me van a cerrar. Nada, una tontería, 3 aciertos, no pagan casi nada. Venga, ya nos veremos. Saluda a Mari Paz.

TINO: De tu parte, gracias.

Vicente se aleja. Lucas mira a Tino con cara interrogante.

LUCAS: ¿Qué le pasa? Parece un tipo de lo más normal y agradable.

TINO: (sacudiendo la cabeza con desánimo) ¡La hemos cagao! Ese tío es un gafe, el paradigma de los gafes, la mayor concentración de gafe que circula por el mundo. Lo siento por ti. Ahora ya lo conoces. Prepárate, van a ocurrirte desgracias sin fin.

LUCAS: ¡Venga ya! No me digas que crees en esas cosas… Y además, mira, él mismo ha dicho que le ha tocado la Loto. Eso es buena suerte, no mala.

TINO: Justamente. No lo entiendes. El gafe trae mala suerte a todos los demás, pero él siempre la tiene buena. Va por el mundo tan tranquilo, sembrando calamidades a diestro y siniestro. Mira, chico, me voy a casa a meterme en la cama hasta mañana. Te aconsejo que hagas lo mismo.

Tino se marcha rápidamente, y Lucas le mira, sonriendo y moviendo la cabeza con incredulidad. La cámara va con Lucas, que, él también, se encamina a su casa. Apenas ha caminado unos metros cuando un frenazo en la calle le hace girar la vista, e inmediatamente pisa un charco, salpicándose los pantalones lo que le ocasiona grandes manchas. Se sacude un poco las piernas y sigue andando, sin darle mayor importancia. Llega a su casa y cuando entra en el portal, encuentra al portero hablando con unos operarios.

PORTERO: (a Lucas) Se ha estropeado el ascensor y tenemos para unos días. Va a tener usted que subir los cinco pisos a pie.

LUCAS: ¡Pues vaya gracia! (Con resignación) Bueno, me vendrá bien hacer algo de ejercicio.

La cámara sigue a Lucas mientras sube los cinco pisos, al principio con buen ritmo, y partir del tercer piso, parándose de vez en cuando a respirar. Abre la puerta de su vivienda y se encuentra con su mujer, Clara, embarazada, embarazadísima.

CLARA: ¡Hola, cari! (Al ver que lleva las manos vacías, le pregunta) ¿No te ha dado el portero las bolsas?

LUCAS: ¿Qué bolsas? Sólo me ha dicho que está el ascensor estropeado y he tenido que subir andando.

CLARA: ¡Vaya, cuánto lo siento! Es que he dejado las bolsas de la compra abajo, por no subirlas yo. ¿Te importa bajar por ellas?

LUCAS: (con resignación) No, qué le vamos a hacer. (Hace una pausa) Me he encontrado con Tino y me ha presentado a un tipo que dice que es gafe. ¡Qué cosas se le ocurren!

CLARA: Ya sabes que Tino es un poco…corto, digamos.

Lucas suspira y baja hacia el portal para recoger las bolsas.

Secuencia 2

Tino llega a su casa y abre con su llave. Aparece Mari Paz, su mujer, quien, al verlo, pregunta:

MARI PAZ: ¿Qué te pasa que traes esa cara? ¿Te han hecho un ERE?

TINO: Peor todavía. Me ha encontrado el innombrable, ya sabes.

MARI PAZ: ¿Quieres decir Vi…?

TINO: (interrumpiéndola) ¡Calla! ¡No digas su nombre! No sé lo que nos va a pasar ahora. Mira, yo me meto en la cama sin cenar y no salgo hasta mañana, por si acaso.

MARI PAZ: ¿No te parece que exageras un poco?

TINO: Que no, que no, que conozco sus poderes.

Se dirige apesadumbrado a su habitación.

Secuencia 3

Ha pasado una noche. Tino está todavía en la cama, y Mari Paz entra en la habitación, trayéndole un café.

MARI PAZ: Venga, despierta, dormilón.

TINO: (abre los ojos, se despereza y, de pronto, recuerda el día anterior. Algo angustiado, pregunta) ¿Qué ha pasado? ¿Se ha roto la cisterna del baño? ¿Se ha incendiado la cocina?

MARI PAZ: (burlona) Sí, he tenido que llamar al cuerpo de bomberos, y no veas cómo me han dejado…el cuerpo.

TINO: Sí, tú ríete… Nos habrán robado el coche, seguro.

MARI PAZ: Que no, que lo he visto desde la ventana y sigue aparcado en la calle.

TINO: (algo más tranquilo) ¡Qué extraño! ¿Habrán disminuido sus poderes? Ya sé, voy a llamar a Lucas.

Sale de la cama en pijama y va al salón, donde está su móvil. Marca un número y habla.

TINO: ¡Lucas! ¿Cómo estás? (unos instantes de silencio, que se repiten a lo largo de la conversación) ¿En urgencias? Vaya, habrá sido un lumbago muy fuerte… Ya, el ascensor, qué faena…Y te resbalaste con la mancha de aceite…Vaya, cuánto lo siento. Pero Clara está bien, ¿no? … Bueno, que te mejores, chico. Y dile a Clara que si quiere algo que nos llame, ¿eh? … ¡Ah, que se os ha estropeado el coche! Bueno, que nos llame sin falta, que Mari Paz o yo nos acercamos en un momento si es necesario.

Apaga el teléfono y habla con Mari Paz.

TINO: ¿Lo estás viendo? Todas las desgracias del mundo le han caído a Lucas.

MARI PAZ: Claro, claro, y sin embargo tú estás tan fresco…

TINO: (con gesto de sorpresa y entendimiento) ¡Ya sé lo que pasa! ¡Le he pasado el gafe a Lucas! ¡Eso tiene que ser! Al presentarle al innombrable, yo me he inmunizado y el pobre Lucas se lleva el lote.

Mari Paz sacude la cabeza con incredulidad.

Secuencia 4

Han pasado algunos días. Tino y Lucas caminan por la calle. Lucas lleva un brazo escayolado y escucha atentamente las explicaciones de Tino.

LUCAS: Sí, sí, te creo. Después del lumbago, la caída y la rotura del brazo por tres sitios. Es evidente. Así que tengo que hacer algo inmediatamente. Dime por dónde vive Vi…digo, el innombrable, y mañana mismo me llevo a Andrés con alguna excusa hasta que nos lo encontremos. Se lo presento, y listo.

TINO: Buena idea. Además, Andrés es un capullo. Le vendrá bien una lección.

LUCAS: Gracias, tío. Ya no puedo seguir así ni un día más.

Secuencia 5

En una calle, se ve de espaldas a Vi…, perdón, al innombrable, caminando con otro caballero, el cual, mientras habla con Vi…, da un resbalón al pisar un excremento de perro…

FIN

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*Nota de la redacción: como homenaje a nuestro querido e inolvidable Mr. Mulliner, El SuperDiez ofrecerá cada semana uno de sus maravillosos, ingeniosos e inclasificables "guiones". Que todos los disfrutemos en su memoria.