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SESIÓN CONTINUA     Por Lola Yeves

ALFRED HITCHCOCK   (27.06.20)

“Si es una película buena, el sonido podría irse y la audiencia todavía tendría una idea perfectamente clara de lo que pasa”

Algunas personas le definen como el mago del suspense, otras personas como el maestro del suspense, pero todos coinciden en denominarle como un genio del séptimo arte.

Seguro que ya sabes a quién me estoy refiriendo. Exacto, es Sir Alfred Hitchcock. ¿Me acompañas a recordarlo?

Nació el 13 de agosto de 1899 en Leytonstone, Londres. Sus padres, William y Emma, un matrimonio católico, eran dueños de un negocio de frutas y verduras. Fue el menor de tres hermanos que se llamaban William y Ellen.

Su primer contacto en el mundo del cine fue cuando le contrataron como rotulista para las películas mudas de la productora Famous Players Lasky. Posteriormente desarrollaría trabajos como montador, guionista y ayudante de dirección. En esta productora conocerá a Alma Reville, su esposa durante 54 años, figura determinante para el desarrollo profesional del trabajo de Hitchcock. Gran conocedora del negocio del cine, se encargaba de revisar los guiones, montaje y hasta el casting de cada una de sus películas. Fue la crítica más severa que tuvo a lo largo de su carrera. Si no le gustaba el corte final de una película, se cambiaba. Si no le gustaba una historia, no se filmaba.

Tuvieron una única hija, Patricia Hitchcock. Pat, como la llamaban, tuvo pequeñas apariciones en algunas de las películas de su padre. Su interpretación más recordada es la de la secretaria compañera de Janet Leigh, en “Psicosis”. ¿Sabíais que su padre,  conocedor del vértigo que tenía su hija, le apostó 100 dólares a que no era capaz de subirse a una de las atracciones cuando fue invitada al rodaje de la escena del parque de atracciones de la película Extraños en un tren? Pues Pat aceptó la apuesta y su padre mandó apagar las luces y la dejó en el carrusel durante una hora. Pat confesaría muchos años más tarde que nunca cobró los 100 dólares.

Sir Alfred Hitchcock nunca obtuvo el Óscar como mejor director aunque fue nominado cinco veces. Tuvo su homenaje un año antes de su fallecimiento, cuando el American Film Institute le otorgó el Premio a la Trayectoria. Emociona recordar las palabras que ante sus colegas dijo como agradecimiento por el premio:

“Pido permiso para mencionar por su nombre a solo cuatro personas a las que debo el más profundo cariño, reconocimiento, apoyo y colaboración permanente. La primera de ellas es la montajista de mis películas; la segunda, la guionista, la tercera es la madre de mi hija Pat; y la cuarta es la cocinera que ha conseguido los más maravillosos milagros en una cocina doméstica. Sus nombres son Alma Reville. Sin ella el señor Hitchcock quizás estaría esta noche aquí, pero no en esta mesa, sino como uno de los camareros más lentos de la sala. Comparto mi premio con ella, como he hecho con mi vida”.

Su filmografía es extensa, más de 50 películas,  tanto como su genialidad. Sus inicios comienzan durante la etapa del cine mudo en Gran Bretaña que va de 1922 a 1929. Su colaboración al principio es como co-guionista, guionista o ayudante de dirección. Su primera película oficial como director es El jardín de la alegría (1925). Blackmail es la primera película sonora (1929) y la última en esta etapa de Gran Bretaña La Posada de Jamaica. Su etapa en EEUU comienza con Rebeca (1940), y termina con La Trama (1976).

En los años sesenta, Hitchcock era famoso y cosechaba muchos éxitos. Pero le faltaba el reconocimiento de la crítica norteamericana, que entendía sus películas como producto de entretenimiento.  François Truffaut, un joven director de cine francés que empezaba a despuntar, no entiende esta falta de reconocimiento y junto a otros colegas posicionan al director no solo como un técnico sino como un artista estético que componía, mediante el lenguaje visual, una puesta en escena con un estilo propio. En 1962 Truffaut se pone en contacto con Hitchcock para solicitarle una entrevista en profundidad.

“Desde que me convertí en director, mi admiración por usted no ha menguado en ningún momento; al contrario, se ha hecho más fuerte y ha evolucionado. Hay muchos directores que aman el cine, pero lo que usted posee es amor al propio celuloide y eso es de lo que me gustaría hablar con usted”. (Carta de François Truffaut a Alfred Hitchcock)

El encuentro se convirtió en maratonianas entrevistas que duraron varios días, y repasó con Hitchcock minuciosamente su filmografía película a película. La recopilación de estas entrevistas las publicaría Truffaut en el libro El cine según Hitchcock. En las conversaciones que tienen los dos directores, Hitchcock reivindica la libertad y la caducidad de algunos principios morales. Habla de sus logros y decepciones, de su experiencia en Alemania, de su peor período, sus fracasos, desencuentros con actores. Para él la forma cinematográfica más pura era la del cine mudo. Mediante este lenguaje visual se da forma a una historia.

Es innegable la maestría que logró Hitchcock para compaginar imágenes con el sonido y generar ese suspense psicológico. Sin olvidar el recurso narrativo del Mac Guffin que popularizó en todos sus filmes: una botella conteniendo uranio, unos documentos privados, un microfilme, un espía inexistente, una fórmula matemática, pero que era sólo un truco, un mero pretexto. La realidad es que Hitchcock nos hablaba y nos contaba cómo es el laberíntico e irónico mundo de las pasiones humanas, la venganza, la culpabilidad, el amor.

Y ahora espero que te haya provocado interés por volver a ver alguna de sus películas, ¿qué tal La ventana indiscreta?

 

¡QUÉ BELLO ES VIVIR!   (09.01.21)

Director: Frank Capra. Reparto: James Stewart, Donna Reed, Lionel Barrymore, Thomas Mitchell.

Con la navidad llegan los villancicos, el turrón, el mazapán, el belén, los adornos, las reuniones familiares y películas navideñas como la entrañable ¡Qué bello es vivir! Una hermosa e imprescindible película que se ha convertido en uno de los mejores clásicos para estas fechas.

Comienza con una simpática escena en la que se oyen unos rezos y aparecen unas luces parpadeantes (Dios y San José) hablando porque hay una persona que necesita ayuda. Esa persona es George Bailey (James Stewart), un hombre corriente que vive en Bedford Falls, una pequeña localidad de gente sencilla y trabajadora. Un hombre que desde niño tiene que tomar importantes decisiones que afectarán a su modo de vida.

Pero ¿por qué necesita ayuda George? La mañana de Navidad, tío Billy (Thomas Mitchell) debe ingresar en el banco la cantidad de 8.000 dólares. Pero esta cantidad se extravía y la compañía queda al descubierto. Es tal la desesperación de George que decide suicidarse saltando desde un puente al agua. Pero ¡vaya! alguien se le ha adelantado y desde el agua pide auxilio. Es Clarence Oddbody (Henry Travers), su ángel de la guarda; la esperanza para George.

     “Curioso eh! La vida de cada hombre afecta a muchas vidas, y cuando él no está deja un terrible hueco” (Clarence Oddbody en ¡Qué bello es vivir!). 

¡Qué bello es vivir! ensalza las virtudes de la generosidad, humildad, lealtad y templanza además de transmitirnos el valor de la vida, de nuestra propia existencia y cómo nuestros actos influyen en los demás. Son tremendas las escenas entre George y Clarence cuando éste le ofrece una visión de lo que habría sido el mundo sin él. Su pueblo se llamaría Pottersville, sus habitantes habrían cambiado, serían violentos, todo lo que él conoce no existiría. Porque Henry Potter (Lionel Barrymore), el malvado, huraño y codicioso banquero de Bedford Falls habría conseguido su meta, ser el dueño de todo el pueblo.

La película tiene momentos memorables de enorme humanidad, optimismo y ternura. Unas veces cómicos, como la escena en la que Mary Hatch de niña (Donna Reed) le confiesa su amor a George al oído por el que no oye; o en la que bailan sin parar, sobre una pista que poco a poco se abre apareciendo una piscina. Y otras veces dramáticos, como por ejemplo la escena del boticario hundido por la noticia de la muerte de su hijo, o cuando tío Billy (Thomas Mitchell) pierde el dinero.

¡Qué bello es vivir! en su estreno no obtuvo el éxito esperado, tampoco consiguió ningún premio Óscar de los cinco a los que estaba nominada, pero está considerada una de las mejores películas de todos los tiempos. ¡Paradojas de la vida!

Frank Capra (1897-1991) nace en Palermo, Italia. Tiene seis años cuando emigra junto a su familia a Estados Unidos. En 1921 inicia su carrera cinematográfica y en 1931 consigue su primer gran éxito como director con la película “La mujer milagro”. Y en 1934 obtiene con la película “Sucedió una noche” los cinco Óscar más importantes (director, actor, actriz, mejor película y guion adaptado). En 1946 era ya un director consagrado. A partir de los años 60 se retiró. En 1982 recibió el homenaje del American Film Institute por el conjunto de su obra. Y en 1985 el premio de Hollywood.

     “Drama no es cuando lloran los actores. Drama es cuando llora el público”. (Frank Capra)

Arquitecto, poeta, boy scout, hombre de negocios, actor y piloto de bombarderos. Sí, James Stewart (1908-1997 Indiana, EE.UU.) fue piloto en las Fuerzas Aéreas de los EE.UU. durante la II Guerra Mundial. Cuando volvió de la guerra se había quedado sin contrato como actor, Frank Capra, que ya había trabajado con él en anteriores películas, ”Vive como quieras” (1938) y “Caballero sin espada” (1939), se acordó de él, le contó la historia que tenía en mente y James aceptó interpretar uno de los mejores papeles de su filmografía. Está considerado uno de los intérpretes más queridos por el público (me incluyo).

     “Mejor que una gran interpretación es el nivel de la no actuación, cuando el actor desaparece y en la pantalla emerge la persona de carne y hueso, una persona que enseguida interesa a la audiencia. James Stewart es de los pocos capaces de alcanzar ese nivel”. (Frank Capra)

Todos hemos sido George Bailey en algunos momentos, soñadores ambiciosos que la realidad nos ha hecho decidir entre nuestros sueños o lo que moralmente es correcto. Y a veces nos preguntamos si ha merecido la pena. “Qué bello es vivir” nos da la respuesta.

     “Ningún hombre que tenga amigos es un fracaso”. (Clarence Oddbody).

 

MATAR UN RUISEÑOR   (16.01.21)

   “Nunca se conoce a un hombre hasta que no se ha calzado sus zapatos y se ha caminado con ellos”. (Atticus Finch en Matar un ruiseñor)

Robert Mulligan hace una brillante y entrañable adaptación a la gran pantalla de la novela de la escritora Harper Lee, Matar un ruiseñor, ganadora del premio Pulitzer. Pero ¿quién es Robert Mulligan?

Nació en Nueva York, el 23 de agosto de 1925, hijo de un policía, estudió en la Universidad de Fordham, y durante la II Guerra Mundial se alistó en la Marina. Sus comienzos laborales fueron en el diario The New York Times, en el departamento editorial. Esta experiencia le sirvió para enfocarse en el drama humano. Sin embargo, lo que le atraía especialmente era la pequeña pantalla. Ganaría el premio Emmy al mejor director con la obra “La luna y seis peniques”.

Su debut en la gran pantalla fue con el drama El precio del éxito, una película que se basaba en la historia real de Jimmy Piersal, un jugador de béisbol enfermo mental. El film supuso el encuentro de Robert Mulligan con Alan J. Pakula, que ejercía como productor, junto al que rodaría sus mejores películas, antes de que éste se convirtiera a su vez en director.

Muchos coinciden en que Robert Mulligan es un director magnífico porque supo profundizar como pocos en las emociones humanas con enorme autenticidad y sutileza; también es un director injustamente olvidado, quizás por ello es un desconocido para el gran público.

Volvamos a su obra cumbre Matar Un Ruiseñor, una maravillosa película en la que se mezcla drama judicial, denuncia de una sociedad racista y clasista, situaciones sociales injustas, intriga, retratos familiares, suspense y pequeñas dosis de humor. Y es que, a pesar de tener estas connotaciones negativas es una emotiva película con unas interpretaciones fabulosas, hermosa fotografía y sobresaliente banda sonora compuesta por Elmer Bernstein.

Los títulos de crédito dan comienzo con dos manos de un niño levantando la tapa de una caja. ¿Qué nos descubrirá? Una inolvidable historia que se desarrolla en un pequeño pueblo de Alabama durante la depresión americana. Un abogado querido y respetado, Atticus Finch, acepta defender a un hombre de raza negra que es acusado de violar a una mujer blanca. Esta decisión provocará el rechazo de buena parte de su vecindad; pero ante tal situación insistirá en luchar por la igualdad racial, y destapar la intolerancia y prejuicios existentes. Sus hijos, Jem y Scout, no permanecerán ajenos a todo el revuelo e incluso se verán involucrados en ello.

Cuando se ha visto la película, el nombre de Atticus se queda grabado en la memoria y no se olvida. Quizás por su ejemplaridad, su humildad, o su templanza, y junto a Jem y Scout descubriremos que la bondad, la tolerancia y la piedad son los mejores valores que puede tener una persona.

¿Alguna escena reseñable? Si las empiezo a mencionar, estaría contando la película, porque toda está llena de memorables escenas. Pero una que expresa respeto y gratitud es cuando al terminar el juicio, el público asistente en la sala se marcha rápidamente y la comunidad negra, situada en la primera planta, se pone de pie y en silencio espera que Atticus termine de recoger.

Memorables también algunos de los consejos que Atticus les da a sus hijos como lecciones de vida:

   “Hijo mío, hay muchas cosas feas en el mundo, me gustaría que no las vieras, pero no es posible”

   “Entre varias razones, porque si no lo defendiera no podría ir con la cabeza bien alta”

   “La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno”

¿Por qué considerarla una obra maestra? Posiblemente lo sea porque es una película cuya temática sigue estando vigente, son muchos los valores que transmite, te cautiva desde el principio hasta el final, y por esa fotografía tan esmerada de Russell Harlan. Eso sin contar las nominaciones y premios recibidos: de las ocho nominaciones a los Oscar, obtuvo tres, mejor actor (Gregory Peck), guion adaptado y dirección artística. Y tres Globos de Oro, por la banda sonora original, actor (Gregory Peck) y Entendimiento Internacional.

De voz grave, porte elegante, elevada estatura y considerado por muchos como un “hombre bueno”, Gregory Peck fue el encargado de interpretar al inolvidable Atticus Finch, personaje que siempre ha considerado su preferido.

Gregory Peck trabajó con los mejores directores de Hollywood, Alfred Hitchcock, Vicente Minnelli, King Vidor, William Wyler… Hay que resaltar que casi siempre interpretó a personajes de virtudes sencillas y nobles. Podemos recordar la película “Horizontes de Grandeza” donde interpreta un papel muy similar. En unas declaraciones al respecto, aseguraba que “hacer de malo es difícil, pero interpretar personajes buenos lo es mucho más, porque hay que hacerlos interesantes”.

Junto a Gregory Peck lucen como estrellas, nunca mejor dicho, Mary Badham (Scout Finch, la hija de Atticus), Phillip Alford (Jem Finch, hermano de Scout), John Megna  (Dill, simpático amigo de los hermanos Finch), Brock Peters (Tim Robinsom, acusado de violación), Frank Overton (sheriff), Collin Wilcox (Mayela Ewell, la agredida), James Anderson (Bob Ewell, padre odioso de Mayela) y Robert Duvall (Boo Radley, el enigmático vecino). Como curiosidad, Gregory y Mary (a la que siguió llamando Scout) mantuvieron la amistad hasta la muerte de él.

Ya no hay excusas y sí muchas razones para ver Matar un ruiseñor.

   “Maycomb era todavía una vieja y aburrida población en 1932 cuando yo la conocí….”

(Scout en Matar un ruiseñor)

 

EL LARGO Y CÁLIDO VERANO   (30.01.21)

Reparto: Paul Newman, Orson Welles, Joanne Woodward, Anthony Franciosa, Lee Remick. Director: Martin Ritt. Música: Alex North. Fotografía: Joseph LaShelle.

  “Veo que ha dejado su tarjeta de visita, señor”. (Lucio, el mayordomo)

Dos relatos breves (Barn Burning, Spotted Horses) y un capítulo de la novela The Hamlet del escritor sureño y ganador del premio Nobel de literatura en 1950, William Faulkner, sirven de inspiración al matrimonio y guionistas, Irving Ravetch y Harriet Frank Jr, para la película El largo y cálido verano. Esta adaptación libre, escrita por ellos, es una historia de enfrentamientos y disputas familiares, durante un caluroso y asfixiante verano, en un pequeño pueblo de Mississipi. Temas como el clasismo, la represión, prejuicios machistas, venganza, son tratados tan hábilmente, que atrapan al espectador desde el principio de la película.

Ben Quick (Paul Newman) tiene fama de solucionar los problemas con fuego. En su deambular de un lado a otro, llega a una pequeña población donde el apellido Varner tiene un gran peso. Gracias a sus habilidades como negociante, conseguirá trabajar en uno de los negocios de Will Varner (Orson Welles), un cacique de la localidad con una fuerte personalidad. La relación que surgirá entre Will y Ben provocará un sinfín de acontecimientos y reacciones en los hijos de Will, Clara Varner (Joanne Woodward) y Jody Varner (Anthony Franciosa).

Clara trabaja como maestra y mientras espera que su amigo Alan Stewar (Richard Anderson) le proponga matrimonio, los años pasan, su padre la presiona y entre medias aparece el atractivo y provocador Ben. ¿Surgirá el amor entre ellos? Su hermano Jody está casado con la pizpireta, bella y provocativa Eula Varner (Lee Remick). Por el momento se encarga de los negocios del padre pero su carácter débil e inseguro mezclado con holgazanería contrastará con el de Ben, ¿Verá peligrar su puesto? Desde luego los celos están asegurados.

En la película El largo y cálido verano se consiguió reunir a un mítico reparto de actores que realizan unas interpretaciones soberbias e inolvidables. Es todo un lujo verles actuar. Desde el mayordomo Lucio, al principio de la película, reprendiendo educadamente a Ben por haber ensuciado la alfombra. Pasando por la simpática y divertida amiga “íntima” de Ben, Minnie LittleJohn (Angela Lansbury). Si los dinámicos diálogos, a veces incisivos, entre el gruñón y autoritario Will, y el astuto y ambicioso Ben, son magistrales, las escenas entre el provocativo Ben y la reprimida Clara, a medida que avanza la película, hacen que suba todavía más la temperatura.

   “El rencor y la envidia se habían apoderado de ti, pero el fuego también redime…” (Will Varner en El largo y cálido verano)

Paul Newman, (1925-2008) el galán de los ojos azules más famosos de Hollywood y dotado de una gran belleza, es uno de los más queridos y mejores actores de todos los tiempos. Nos ha demostrado sus dotes de interpretación (y su “tableta” abdominal en esta película) haciendo de detective, gángster, buscavidas, vaquero, jugador de billar…

Se graduó en Económicas pero se interesó por la interpretación estudiando arte dramático en Yale y después en el famoso Actor’s Studio. Recibió el premio del Festival de Cannes al Mejor Actor por El Largo y Cálido verano y tres Oscar (Humanitario, Honorífico y Mejor Actor). También ejerció como director y productor.

Conoció a Joanne Woodward, pareja en la ficción y en la vida real (fue su segunda esposa) en el musical de Broadway Picnic. Su matrimonio fue uno de los más sólidos de Hollywood; estuvieron juntos 50 años, hasta el fallecimiento de Paul. A la pregunta sobre el secreto de su relación duradera, Paul contestaba: No sé, Creo que le echa algo a mi comida”.

El director Martin Ritt (1914-1990), neoyorkino de nacimiento, es hijo de padres inmigrantes judíos. En sus primeros años se interesó por el fútbol americano jugando en el Elon College de Carolina del Norte. Pero su interés por combatir la desigualdad en la sociedad estadounidense hizo que se dedicara a la interpretación tanto en el teatro como en la televisión.  

En 1952 es perseguido y censurado por el Comité de Actividades Antiamericanas HUAC. Unos años más tarde, cuando la caza de brujas cedió en intensidad, Ritt comenzó a dirigir películas. En su obra tratará temas como la corrupción, el racismo, la presión del grupo sobre el individuo, el valor de proteger al indefenso.

Debuta como director cinematográfico en el año 1957 con dos títulos: Donde la ciudad termina y Más fuerte que la vida.

Las dos últimas películas de Ritt fueron Loca (1987) y Cartas a Iris (1990). Dos trabajos donde el personaje principal es una mujer; y en cuya temática Ritt quiso ser fiel a los principios que siempre defendió, su preocupación por los problemas de la clase trabajadora.

El largo y cálido veran”, un título muy sugerente para ver a un exuberante Paul Newman a las órdenes de su director favorito Martin Ritt.

   “Todos tenemos una misión que cumplir en la vida”. (Ben Quick en El largo y cálido verano).

 

EL CEBO   (13.02.21)

Director: Ladislao Vajda. Guión: Friedrich Dürrenmatt, Hans Jacoby, Ladislao Vajda. Reparto: Heinz Rühmann, Sigfrit Steiner, Siegfried Lowitz, María Rosa Salgado. Fotografía: Heinrich Gärtner, Ernst Bolliger. Música: Bruno Canfora.

   “Hola, ¿verdad que eres un mago?” (La niña Ana Mª en “El cebo”)  

España, Suiza y Alemania se unen para rodar El cebo, una estupenda película de suspense y tensión. Una historia en blanco y negro acompañada de una cuidada y magnífica fotografía y una acertada música que, desde principio a fin, nos acompaña provocando más de un sobresalto.

Jacquier (Michel Simon), vendedor ambulante, camina por un frondoso bosque suizo, cuando tropieza con el cadáver de una niña. Sobresaltado, decide avisar a la policía. Su historia no es creíble, tiene fama de bebedor, solitario y además vende navajas… De todo el cuerpo de policía, solo el inspector Matthäi (Heinz Rühmann) cree en él. Los demás le consideran el autor del asesinato. Desesperado se suicida y el caso se cierra. Sin embargo, Matthäi, que no ha dudado de la inocencia de Jacquier, seguirá investigando por su cuenta para encontrar al verdadero asesino.

   “Solo poseo el dibujo hecho por una niña, es la única pista que puedo seguir, pero para mí es como si fuese una radiografía. No sé penetrar en su significado, tú eres psiquiatra, ¿qué ve tu especialidad en este dibujo, para definir la personalidad del asesino?" (Inspector Matthäi en “El cebo”).

Un dibujo infantil y la promesa, a la madre de la niña asesinada, de encontrar al culpable, son las razones por las que Matthäi se embarca a la caza del verdadero asesino pero sin un plan que seguir. Una conversación con un niño que está pescando, le dará la idea. Alquilará una gasolinera y le pedirá a la señora Heller (Mª Rosa Salgado) madre de Ana María (Anita Von Ow), una niña muy parecida a la que han asesinado, que vaya con su hija a vivir con él como ama de llaves. Ya tiene El cebo, ahora solo hay que esperar a que pique el anzuelo el siniestro señor Schrott (Gert Fröbe).

   "Una trucha es un pez voraz, los peces voraces solo se pueden pescar con algo vivo: un gusano, un mosquito o con un pez pequeño” (Niño pescador en El cebo)

En El cebo aparecen conceptos como la pérdida de la inocencia infantil por culpa de la maldad de algunos adultos, la perversión, la psicología del asesino y el tomarse la justicia por su mano. Aunque tiene gran dosis de dramatismo no se recrea en el dolor ni en el sentimentalismo. Son desgarradoras las escenas del interrogatorio de Jacquier, el vendedor, suplicando su inocencia, o la escena cuando el inspector Matthäi comunica a los padres de Greta que su hija ha sido asesinada.

¿Por qué ver El cebo?  Porque es una película soberbia que nos cuenta una historia de asesinatos, ciñéndose solo a lo imprescindible, con planos que muestran lo que no se ve creando una tensión e intriga en el espectador, que va en aumento a medida que la película avanza; porque tiene un guion muy sólido y las interpretaciones de los actores son estupendas.

Se rodó en Suiza, en alemán y con actores de diversas nacionalidades. La elaboración del guion se escribió conjuntamente entre Ladislao Vajda, Hans Jacoby y el escritor suizo Friedrich Dürrenmatt. Este último escribía a la vez que el guion, la novela homónima pero con otro título, La promesa: Réquiem por la novela policial, publicada después del estreno de la película y con un final distinto.

Recibió el premio San Jorge por Mejor Película, Mejor director, Mejor Guion y Mejor Fotografía.

El director Ladislao Vajda (László Vajda Weisz, 1906-1965) nace en Budapest, hijo de un escritor y guionista, y de una soprano. Estudió un año de Ciencias Políticas pero abandonó estos estudios para dedicarse al cine. En 1942 huyendo de su país, y después de haber trabajado en Alemania, Italia, Francia, Portugal, Inglaterra y Suiza, se instala en España. Ha sido condecorado con la Cruz de Isabel la Católica en el año 1952 y acabaría por nacionalizarse español en 1954. Con la productora Chamartín dirige, además de El cebo, importantes películas como Tarde de toros, Mi tío Jacinto o la famosa y taquillera Marcelino, pan y vino. Muere muy joven, de un infarto de miocardio, a los 58 años mientras rodaba La dama de Beirut.

   “Envidio sinceramente a quienes vayan a ver hoy El cebo por primera vez, porque aún conserva intacta su fuerza y su emoción. Pero que ellos nos envidien a los que la vimos hace mucho, antes de tantos derroches de hemoglobina y brutalidad nihilista como luego han salpicado el cine, porque así nos vacunamos contra la tentación de confundir lo chorreantemente crudo con lo emocionantemente auténtico”. (Fernando Savater).

 

Con cariño para Mr. Mulliner

Contabas en el prólogo que tu pequeña novela “You win, you lose” era un homenaje a dos escritores británicos que te habían hecho disfrutar con sus novelas a lo largo de los años. Conste que a mí también, y además me hizo aficionarme a la lectura. Ahora quiero yo dedicarte este artículo, porque con tu pequeña novela me has hecho recordar aquellos tiempos en los que me enfrascaba en la novela y no paraba de leer hasta que descubría quién era el asesino.

Hasta siempre, Rafael.

   “Por cierto, inspector, entre las cosas del fallecido, ¿han encontrado una cajita con pastillas de edulcorante?” (Miss Maple en You win, you lose)

 

TESTIGO DE CARGO   (27.02.21)

Reparto: Charles Laughton, Elsa Lanchester, Marlene Dietrich, Tyrone Power, Ian Wolfe, Francis Compton, Una O`Connor, Norma Varden, Henry Daniel, John Williams, Torin Thatcher, Philip Sonidoge. Director: Billy Wilder. Guion: Billy Wilder Harry Kurnitz, Larry Marcus

Testigo de cargo, era un relato corto que la escritora Agatha Christie escribió y luego adaptó para el teatro. Más tarde se llevó al cine por el grandioso director Billy Wilder. Por supuesto fue todo un éxito. Wilder escribiría el guion en colaboración con Harry Kurnitz respetando completamente la historia de Agatha, porque era imposible intentar superarla en la elaboración del entramado criminal. Lo que sí introdujeron fue dosis de humor. Como resultado Wilder hizo una maravillosa película donde se mezclan géneros como el drama judicial, suspense y comedia. Y, que desde el primer momento, engancha al espectador para que no pierda el interés y la emoción, que va creciendo hasta el final inesperado y sorprendente de la película. Por cierto, un final de los mejores giros argumentales de la historia del cine y que ha sido copiado en multitud de ocasiones.

Sir Wilfried Roberts (Charles Laughton) ha estado hospitalizado, durante varios meses, como consecuencia de un ataque cardíaco. Aunque le dan el alta (en realidad por su carácter le echan) vuelve a su trabajo, pero tiene desaconsejado defender causas criminales. Miss Plimsoll (Elsa Lanchester) será su enfermera particular y velará que siga las indicaciones del médico. Pero le va a tentar el caso de Leonard Vole (Tyrone Power), acusado de asesinato de una señora rica. Sir Wilfried lo tiene claro, basará su defensa en la coartada que tiene que confirmar el testimonio de su mujer, Christine Vole (Marlene Dietrich). Pero los acontecimientos no se desarrollarán como Sir Wilfried pensaba porque Christine subirá al estrado aportando nuevos y desagradables testimonios.

   “La cuestión es saber si mintió entonces, si está mintiendo ahora, o es usted en realidad una embustera habitual y cómica”. (Sir Wilfried en “Testigo de cargo”)

Es un deleite ver la interpretación del grandioso actor británico Charles Laughton como abogado gruñón y sarcástico; es el verdadero protagonista de la película con sus diálogos incisivos, sus interrogatorios en el juicio y sus exposiciones argumentales, todo es soberbio. También son memorables las escenas divertidas que tiene con su enfermera Miss Plimsoll (su esposa en la vida real). Tanto Tyrone Power como Marlene Dietrich bordan sus papeles, él como inventor frustrado y ella como exuberante y altiva esposa.

   “Nunca me desmayo porque no estoy segura de caer con elegancia”. (Christine Vole en “Testigo de cargo”)

Agatha Christie (Agatha Mary Clarissa Miller, Torquay, 1890-1976), célebre escritora británica de novelas policíacas, está considerada como la reina del crimen, del suspense, de la intriga. Cuando tenía 11 años su padre murió y ella se trasladó a Francia, donde estudió canto y piano. Durante un viaje por Oriente Medio conoció a su segundo marido, el arqueólogo Max Mallowan. Las largas estancias en Siria e Irak fueron la inspiración para algunas de sus novelas, Asesinato en Mesopotamia, Muerte en el Nilo, Cita con la muerte o Intriga en Bagdag.

Además de novelas, Agatha Christie, también escribió con éxito obras de teatro como la famosa La ratonera y Testigo de cargo. Recibió numerosos premios y distinciones como el título de Dama del Imperio Británico o el primer Grand Master Award concedido por la Asociación de Escritores de Misterio.

   "Los mejores crímenes para mis novelas se me han ocurrido fregando platos. Fregar los platos convierte a cualquiera en un maníaco homicida de categoría". (Agatha Christie).

 

EL APARTAMENTO   (06.03.21)

Reparto: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston y Jack Kruschen Director: Billy Wilder. Guion: Billy Wilder, I.A.L. Diamond. Música: Adolph Deutsch.

   “Hola, al piso 27 y conduzca con cuidado que es a mí a quien lleva, un hombre importante.” (C.C. Baxter en El apartamento)

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ascender rápidamente en el trabajo? C.C. Baxter (Jack Lemmon), un empleado de una gran compañía de seguros en Nueva York, lo tiene claro; no le importa prestar su apartamento, por horas, a sus jefes, para sus aventuras amorosas, a cambio de ascender del piso 19 al 27, y que su nombre figure en la puerta de un despacho. Por suerte, ese ansiado ascenso va a ser inmediato, porque ha llegado a oídos del director general, el Señor Sheldrake (Fred MacMurray), la existencia de ese discreto apartamento. A cambio de entregarle la llave del apartamento para llevar a su amante, el Señor Sheldrake le ascenderá de categoría, y además le regalará dos entradas de un musical. Ocasión que Baxter aprovechará para invitar a la ascensorista Fran Kubelick (Shirley MacLaine), de la que está enamorado. Lo que no se espera Baxter es que tanto Fran como el Señor Sheldrake van a poner patas arriba su monótona y triste vida la noche de Nochebuena.

   “En esta oficina flota una llave muy sospechosa que va de Kirkeby a Vanderhoff a Eichelberger y a Dobisch, la llave de cierto apartamento. Y ese apartamento, ¿de quién es?”.  (Señor Sheldrake en “El apartamento”)

Jerarquía social, explotación laboral, infidelidad, honradez, soledad, dignidad y hasta el suicidio, son algunos de los temas que aparecen en El apartamento, una película divertida, romántica, con una clara crítica a la sociedad americana del momento y una reflexión sobre la vida y la dignidad de la persona.

El apartamento tiene unos diálogos brillantes, ingeniosos, con una fluidez narrativa que pasa del humor al dolor en segundos, confiriendo a la película un ritmo frenético. Los protagonistas con sus gestos, muecas, miradas, hacen que las interpretaciones sean soberbias.

Significativas son las escenas de Baxter cuando se mira en el espejo roto y descubre algo desolador, y de Fran cuando le confiesan una verdad dolorosa. Tanto Fran Kubelik, la joven, dulce y simpática ascensorista enamorada de un hombre casado, como C.C. Baxter, el empleado fiel, leal y servicial descubrirán que son víctimas de decisiones equivocadas, ¿o tal vez de manipuladores y aprovechados?

   “¿Cuántos días son necesarios para desintoxicarse una de la persona amada? Tendría que inventarse una sonda para lavar el corazón.” (Fran Kubelik en “El apartamento”)

El apartamento recibió cinco premios Óscar como mejor película, director, guion original, dirección artística y montaje. Casi toda la película se rodó en interiores y durante mucho tiempo tuvo el honor de ser la última mejor película premiada en blanco y negro.

Billy Wilder (Samuel Wilder, Sucha, actual Polonia, 1906 -2002) de origen judío, excepcional director, guionista y productor, estudió en Viena Derecho, pero nunca ejerció como abogado. Su interés por el cine surgió después de ver la película El acorazado Potemkin. Emigró a Estados Unidos cuando Hitler llegó al poder y allí empezó a trabajar como guionista en la Paramount. Wilder decía que un buen cineasta siempre tiene que mantener la atención del espectador y eso se consigue escribiendo un buen guion. Guiones que él escribía contando historias sencillas pero cuya trama y fondo siempre trataba temas controvertidos (infidelidad, asesinato, suicidio, guerra fría) que no eran bien vistos por la censura americana.

Muere en 2002 a los 95 años en Los Ángeles. Está enterrado en el Cementerio Westwood Village Memorial Park cerca de su actor preferido y gran amigo Jack Lemmon. Además de dirigirle en El apartamento, lo haría en Con faldas y a lo loco, Irma la dulce, En bandeja de plata, Primera plana, Qué ocurrió entre tu padre y mi madre y Aquí un amigo.

   “Cuanto más sutil y elegantemente escondas los puntos clave de la trama, mejor serás como escritor.” (Billy Wilder)

Jack Lemmon (John Uhler Lemmon III, Newton, Massachusetts, 1925-2001) fue uno de los más grandes actores que el mundo haya conocido, aclamado por la crítica y uno de los más queridos del público. En los años 70 se volcó con un cine más comprometido y destacó en interpretaciones dramáticas. En 1996 recogió el Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín, como reconocimiento a su trayectoria. Cinco años más tarde muere a consecuencia de un cáncer de colon.

Shirley MacLaine (Shirley MacLean Beaty Richmond, Virginia 1934), hermana del también actor y director Warren Beatty, comenzó su carrera como actriz en el teatro y fue con Alfred Hitchcock con quién debutó en el cine con la película Pero… ¿quién mató a Harry? Después de El apartamento, Billy, Jack y Shirley volverían a trabajar juntos en Irma la dulce.

Shirley, Jack dos grandiosos actores y una de las mejores películas de la historia del cine. Una película que no te cansas de verla; en la que siempre descubres algún pequeño detalle. Una película que enseña que el amor no solo son palabras, son actos.

   “Será cuestión de gustos, se quiere o no se quiere.” (C.C. Baxter en “El apartamento”).

 

12 HOMBRES SIN PIEDAD   (27.03.21)

Reparto: Henry Fonda, Lee J.Cobb, Ed Begley, Jack Warden, Martin Balsam, John Giedler, Jack Klugman, Edward Rins, Joseph Swenney, George Voskovec, Robert Webber y E. G, Marshall. Director: Sidney Lumet. Guion: Reginald Rose. Música: Kenyon Hopkins

   “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad”. (Art. 11.1 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre).

Doce miembros de un jurado, doce hombres de personalidades muy dispares se van a reunir alrededor de una mesa, en una sala pequeña, en un día de asfixiante calor. Allí van a decidir el destino de un hombre.

Todo parece indicar que el jurado no va a tener duda sobre el veredicto a emitir porque las pruebas presentadas durante el juicio apuntan a su culpabilidad. Pero ¿cabe la posibilidad de que exista una duda razonable?

   “Ahora deberán reflexionar para intentar separar lo real de la fantasía. Un hombre ha muerto y la vida de otro está en juego”.  (El juez en Doce hombres sin piedad).

Doce hombres sin piedad es un soberbio drama judicial, donde un jurado tiene que deliberar sobre la culpabilidad o inocencia de un chico de 18 años, juzgado y acusado de asesinar a su padre. El tema central de la película no va a ser la justicia como tal, sino el juicio humano. Cómo factores externos como la influencia de la opinión ajena, la apariencia, los intereses, los prejuicios, alteran la formación de un juicio evitando así un análisis desde la razón.

Una sola persona del jurado, el número 8 (Henry Fonda), va a plantear una duda razonable, esa actitud de presentar al resto del jurado la oportunidad de dialogar, de hacer una sincera reflexión sobre las evidencias y testimonios presentados. A pesar de la resistencia feroz a la que tendrá que asistir, poco a poco entre los miembros del jurado surgirán diálogos, negociaciones, diversos puntos de vista, enfrentamientos; uno a uno van a exponer sus explicaciones y razonamientos del porqué de su voto, quedando reflejados los rasgos propios de su personalidad.

De esta manera, la película pondrá de manifiesto magistralmente el retrato humano, mostrando las distintas personalidades de cada uno; el que intenta opinar lo menos posible y prefiere hacer de moderador (Martin Balsam), el que quiere quedar bien con todos (John Fiedler), el temperamental (Lee J. Cobb), el de mayor experiencia de la vida y de mayor edad (Joseph Sweeney), el gruñón y maleducado (Ed Begley)…

   “No pretendo hacerle cambiar, solo que, está en juego la vida de alguien. No podemos precipitarnos, ¿y si nos equivocamos?” (Jurado número 8 en Doce hombres sin piedad).

Henry Fonda (Henry Jaynes Fonda 1905-1982) es un gran y prolífico actor norteamericano. Mientras estudiaba periodismo y trabajaba en una oficina, le proponen participar en una obra de Broadway. A partir de entonces decide abandonar los estudios y el trabajo para dedicarse por entero a la interpretación.

Con una gran naturalidad interpretativa, junto a su personalidad, bordará papeles de hombre justo y humano. Su éxito fue fulgurante siendo uno de los actores mejor considerados por el público norteamericano. Trabajó bajo las órdenes de los mejores directores del momento, Otto Preminger, John Ford, Alfred Hitchcock, Kind Vidor y Joseph L. Mankiewicz.

En 1980 le concedieron el Óscar honorífico a toda su carrera profesional, un año después recibiría su único Óscar al Mejor Actor por En el estanque dorado, donde trabajó con su hija Jane. La película contaba una emotiva historia de reconciliación entre padre e hija. Moriría de un fallo cardíaco en la ciudad de Los Ángeles un 12 de agosto de 1982

 

Sidney Lumet (1924-2011) nace en Filadelfia, su padre fue actor y su madre bailarina. Sus inicios fueron en el teatro y a la temprana edad de cuatro años. En los años treinta actuaría tanto en la radio como en el teatro.

En 1950, mientras estudiaba en la universidad de Columbia empezó a trabajar en la CBS, primero como intérprete y luego como director. Pertenece a la “generación televisiva”, llamados así a un grupo de grandes directores como Robert Mulligan o Martin Ritt., que consiguieron experiencia y reconocimiento en ese medio. Su debut en la gran pantalla fue con Doce hombres sin piedad. El soberbio guion, que previamente había sido escrito para la televisión, es de Reginald Rose.

Estuvo nominado al Óscar como mejor director en cuatro ocasiones y en una como guionista. Solo recibió el Óscar honorario en 2005.

Diálogos magistrales, interpretaciones sobresalientes, Doce hombres sin piedad, un drama judicial sin juicio y un canto a la vida.

   “Por una u otra razón los prejuicios nublan la razón”. (Jurado número 8 en Doce hombres sin piedad).

 

LA REINA DE ÁFRICA   (17.04.21)

Reparto: Humphrey Bogart, Katharine Hepburn, Robert Morley, Director: John Huston. Productor: Sam Spiegel. Guion: James Agee, John Huston. Fotografía: Jack Cardiff.

   “Los alemanes volverán en cualquier momento…sé que volverán a buscar “La reina de África”, darían cualquier cosa por hacerse con el barco y con lo que hay dentro”. (Charlie Allnut en La reina de África)

Septiembre de 1914, en un poblado tranquilo del Congo vive el reverendo Samuel Sayer (Robert Morley) con su hermana Rose Sayer (Katharine Hepburn). Apartados y lejos de su hogar, Inglaterra, todavía no saben que la guerra ha estallado en Europa, será Charlie Allnut (Humphrey Bogart), un rudo navegante y dueño del destartalado barco de vapor “La reina de África”, quien les informe.

Los alemanes no tardan en llegar, quemando y destruyendo todo lo que Samuel y Rose han conseguido levantar con esfuerzo en el poblado. Esa situación provoca en Samuel tal locura que enfermará y morirá. Charlie, sospechando el peligro en el que se halla Rose, le ofrece llevarla en su barca a un lugar seguro. Un viaje por el río Ulanga hasta llegar al lago Victoria, que se convierte en una misión suicida, ya que Rose propone a Charlie elaborar un torpedo y hacerlo estallar contra el Luisa, un barco de vapor alemán portador de un cañón.

La reina de África, adaptación de la novela de Cecil Scott Forester, es una divertida película de aventuras con un ritmo fluido y trepidante. Gran parte del rodaje se hizo en localizaciones reales de Uganda y el Congo, y no estuvo exento de contratiempos y bastantes dificultades.

Los grandísimos e inolvidables protagonistas, Humphrey y Katharine, bordan sus papeles, él como un simpático marinero de modales toscos, y ella como una puritana británica de buenos modales que experimentarán cómo su relación se tambalea ante las penalidades que sufrirán. Las escenas de sus enfrentamientos son divertidas a la vez que entrañables.

Juntos tendrán que hacer frente a los mosquitos, sanguijuelas, el calor sofocante, los rápidos, las lluvias torrenciales, el ataque de los alemanes y también a sus diferentes caracteres. Todo envuelto en unos paisajes africanos en el que se puede palpar la sensación de agobio, calor y humedad. Gran lección de supervivencia ante la adversidad.

   “Es usted un embustero y lo que es peor, un cobarde”. (Rose Sayer en La reina de África)

   “Pues ya no me da lástima, solterona beata y escuchimizada”. (Charlie Allnut en La reina de África)

Katharine Hepburn (Katharine Houghton Hepburn (1907-2003) nació en Hartford, Connecticut, era la segunda de seis hermanos; estudió arte dramático en el Bryn Mawr College de Filadelfia. De carácter fuerte y temperamental, es una de las mejores actrices de todos los tiempos. En 1932 rodó su primera película con el director George Cukor. Un año más tarde y con el mismo director, rodaría Mujercitas. Recibió su cuarto y último Óscar por su trabajo en En el estanque dorado (1981). Enferma de Parkinson se retiró a su casa de Connecticut hasta su muerte.

Humphrey Bogart (Humphrey DeForest Bogart (1899. 1957), nació en Nueva York, en el seno de una familia acomodada. Comenzó su carrera teatral al regresar de la Primera Guerra Mundial. Su consagración le llegaría en los años 40. Encontró al amor de su vida, Lauren Bacall, rodando la película Tener y no tener. Recibió el Óscar como mejor actor por su gran interpretación en La reina de África. Falleció muy joven víctima de un cáncer de esófago en Los Ángeles.

John Huston (John Marcellus Huston (1906-1987) es uno de los directores más importantes del cine clásico, hijo del director y actor Walter Huston, sus primeros trabajos en el cine fueron como guionista con directores como William Wyler y Howard Hawks. En 1941 dirigió su primera película El Halcón maltés por la que recibió dos premios Óscar, mejor guion y mejor dirección, y también con Humphrey Bogart como protagonista. Fue hábil en todos los géneros que tocó: melodrama, cine negro, musical, aventuras, bélico, comedia y hasta western. Se despidió del cine con el film Dublineses (1987).

Mucho se ha escrito sobre los nueve meses que duró el rodaje de La reina de África en el Congo Belga. Por ejemplo, que la decisión de John Huston de rodar en África se debió al interés por cazar un elefante; que todo el equipo acabó enfermando de malaria y disentería, menos Huston y Bogart, porque solo bebían alcohol, incluso lo utilizaban para lavarse los dientes, y que, por las elevadas temperaturas, las latas de película tenían que guardarse en profundos agujeros en la selva.

Como curiosidad, el barco por el que se pasearon Humphrey y Katherine fue construido en 1912 en Gran Bretaña; transportaba cargamento y pasajeros por Uganda y el Congo Belga. Su nombre original era “Livingstone” pero Huston lo cambió y le puso “La reina de África” para el rodaje de la película. Después de pasar por muchos propietarios, actualmente, el barco se encuentra en Cayo Largo y presta sus servicios llevando a turistas por Florida. ¡Qué emocionante pasear en el mismo barco donde Charly y Rose lo hicieron años atrás!

   “Jamás pensé que una simple experiencia física pudiera ser tan estimulante”.  (Rose Sayer en La reina de África).

 

EN EL CALOR DE LA NOCHE   (01.05.21)

Director: Norman Jewison. Reparto: Sidney Poitier, Rod Steiger, Warren Oates, Lee Grant, Larry Gates. Guion: Stirling Silliphan. Música: Quincy Jones.

   “Intento mantener el pueblo tranquilo y en orden. Quiero que un hombre pueda pasear por él sin que le vuelen los sesos”. (Jefe de policía Gillespie en En el calor de la noche)

In the heat of the night es la canción que entona el famoso cantante y pianista Ray Charles cuando comienza este emocionante e intenso thriller. Estamos en Sparta, Misisipi; un rico empresario, que pretendía construir una fábrica y dar empleo a muchas personas de la localidad, ha sido asesinado. En la estación de ferrocarril hay un individuo llamado Virgil Tibbs (Sidney Poitier) esperando a que llegue el tren; el policía Sam Wood (Lee Grant) lo detiene como presunto asesino del empresario. Cuando es interrogado en la comisaria, tanto el agente como el jefe de policía Bill Gillespie (Rod Steiger), se llevarán una grata sorpresa al comprobar que el detenido es un inspector de policía de Philadelphia y experto en homicidios. El asesino anda suelto.

   “Sus actitudes, Sr. Endicott, sus puntos de vista son bien conocidos. Algunas personas, todas las que trabajaban para el Sr. Colbert, podrían mirarle a usted como la persona que menos lamentaría su muerte”. (Virgil Tibbs en En el calor de la noche)

En el calor de la noche, nominada a 7 Oscars y ganadora de 5 por mejor película, actor (Rod Steiger), guion adaptado, sonido y montaje, es una excelente película, adaptación de la novela del mismo título escrita por John Ball, que siendo policíaca es también un alegato antirracista. Retrata fielmente la sociedad americana de los años sesenta. Un período difícil y tenso por las reivindicaciones de igualdad entre la población negra y blanca (Movimiento por los Derechos Civiles). Ejemplo de este problema racial es que la película se rodó en Sparta de Illinois, aunque la acción se sitúa en Misisipi, porque no obtuvieron el permiso para realizarlo allí.

Los diálogos son soberbios y las actuaciones brillantes, destacando el duelo interpretativo entre Sidney Poitier, en el papel de un educado, astuto e inteligente policía, y Rod Steiger, como el racista, duro y antipático jefe de policía. Sobresaliente y emocionante cómo evoluciona la relación entre ellos a medida que pasan más tiempo juntos investigando el asesinato. Memorables las escenas juntos, tanto la que tiene lugar en la estación de tren, cuando el jefe de policía Gillespie le pide su ayuda para resolver el asesinato, como la que se desarrolla en casa de Gillespie. Eso sí, sin dejar de mascar chicle. Por lo visto Rod Steiger consumió más de 200 paquetes de chicle durante el rodaje de toda la película.

   “Ahora óigame, por una vez en mi vida voy a aguantarme el genio, se va usted a quedar aquí, y se quedará aunque tenga que llamar a su jefe para pedirle que le recuerde lo que le pidió…” (Jefe de policía Gillespie en En el calor de la noche)

Sidney Poitier (1927) de porte elegante y educado, nació en Miami, Florida. Es uno de los actores que abrió las puertas a posteriores actores de color. Debutó en 1949, y en 1963 con la película Los lirios del valle conseguiría su primer Óscar, siendo el primer actor de color que lo recibía. Grandes películas suyas son, entre otras, Rebelión en las aulas y Adivina quién viene esta noche.

Rod Steiger (Rodney Stephen Steiger 1925-2002) actor de gran carácter, nació en Nueva York. Estudió Arte Dramático en la New School For Social Research cuando regresó de la guerra. También fue alumno del famoso Actor´s Studio donde destacó como uno de los mejores estudiantes dotados para la interpretación. Falleció de una pulmonía a los 77 años en Los Ángeles.

Norman Jewison (1926) nació en Toronto, Ontario. Su familia era protestante, pero debido a su apellido les confundían como judíos. Participó en la Segunda Guerra Mundial con la Marina Real Canadiense. Una vez finalizada la guerra se graduó en la Universidad de Toronto. Sus inicios en el mundo del cine fueron con comedias. Con la película En el calor de la noche tuvo un gran reconocimiento internacional.

Corría el rumor de que los espectadores de raza negra, cuando se proyectaba En el calor de la noche, aplaudían la bofetada de Virgil. ¿Quieres saber quién era quién la recibía? No dudes en verla para descubrirlo. Además, podrás disfrutar de una banda sonora estupenda, con temas de blues y jazz escritas por Quincy Jones e interpretadas todas por Ray Charles.

   “Virgil, cuídese, eh!” (Jefe de policía Gillespie en En el calor de la noche).

 

REBECA   (15.05.21)
Director: Alfred Hitchcock. Reparto: Joan Fontaine, Laurence Olivier, George Sanders, Judith Anderson. Guion: Robert E. Sherwood, Joan Harrison. Música: Franz Waxman. Fotografía: George Barnes.

   “Quisiera que se inventara algo para embotellar los recuerdos igual que los perfumes y que nunca se desvaneciesen, y que cuando yo quisiera pudiera, destapando la botella, volver a revivirlos”. (Sra. De Winter en Rebeca)

Montecarlo, la ciudad del juego, el glamour, el lujo. Allí se encuentra disfrutando de unos días la señora Edythe Van Hopper (Florence Bates), una rica americana, con su dama de compañía (Joan Fontaine). Da la casualidad, que también está pasando unos días en Montecarlo, y se hospeda en el mismo hotel que ellas, el Sr. De Winter (Laurence Olivier), un viudo aristocrático inglés. Un inoportuno resfriado hace que la Sra. Van Hopper tenga que permanecer en cama, circunstancia que aprovechará su joven empleada para disfrutar de la agradable compañía del Sr. De Winter. Surgirá el amor entre ellos, se casarán y tras unos días disfrutando de la luna de miel decidirán irse a vivir a la residencia habitual de él, la fabulosa mansión de Manderley.

Instalados en Manderley, pronto la Sra. De Winter descubrirá que los días pasan y no son iguales a aquellos momentos tan extraordinarios vividos con Maxim anteriormente. Todo en la casa es frío. Además, ya ha pasado un año desde que murió Rebeca, la bella, inteligente y divertida primera mujer de Maxim, pero parece que nadie la ha olvidado, y menos el ama de llaves la Sra. Danvers (Judith Anderson) que incluso la atormenta con la idea de que todavía está. Una situación que le provocará inseguridad, miedo; hasta que un acontecimiento repentino desempolvará el secreto que envuelve a la enigmática Rebeca.

   “Sr. Crawley, no crea que siento una curiosidad morbosa, solo es que me encuentro en desventaja continuamente… sé que todos piensan lo mismo, todos me comparan con ella, con Rebecca”. (Sra. De Winter en Rebeca)

Romance, suspense y thriller, son los géneros que aparecen en esta inolvidable e intrigante historia, adaptación de la novela de Daphne Du Maurier. Si además sabemos que el genio del suspense, Sir Alfred Hitchcock, es quien la dirige, no hay duda de que el disfrute está garantizado. Obsesiones, pasiones, celos… Nadie como él sabe conjugar todos estos ingredientes y ofrecernos una grandísima película que mantiene la intriga y el misterio hasta el final. De hecho, se rodó en blanco y negro para mantener ese ambiente oscuro que reflejaba la novela.

Las interpretaciones de Joan Fontaine y Laurence Olivier son extraordinarias. Joan en el papel de una tímida y apocada joven. Laurence como el viudo que a toda costa quiere olvidar la muerte de su primera mujer. Con unos diálogos exquisitos, las escenas ya sean en el mar, en la carretera o en la casa son inolvidables. Junto a ellos destaca la soberbia actuación de Judith Anderson como la odiosa y tétrica ama de llaves Sra. Danvers. Siempre con esa mirada fría y presencia fantasmal.

Sir Alfred Hitchcock (Alfred Joseph Hitchcock, 1899-1980) es uno de los cineastas más importantes del siglo XX. Nació en Leytonstone, Inglaterra, y se nacionalizó estadounidense. Antes de director fue guionista. El 1939, el productor estadounidense David O. Selznick le propuso ir a Estados Unidos para rodar una película sobre el hundimiento del Titanic. Sin embargo la que rodó fue Rebeca, novela de Daphne Du Maurier; una escritora que le gustaba y que le había inspirado para rodar tanto Los pájaros como Posada Jamaica. La década de los 50 y 60 fueron los mejores de Hitchcock.En 1979 le concedieron el título se Sir.

Joan Fontaine (Joan De Beauvier De Havilland 1917-2013) nació en Tokio. Su hermana es la actriz Olivia de Havilland. Trabajó con los mejores directores de la época dorada como son Orson Welles, Billy Wilder o Fritz Lang. Su debut llegó en 1935 y el éxito con la película Rebeca. El productor David O Selznick le ofreció a Joan una audición para protagonizar la película, siendo el papel suyo después de seis meses de casting. Conseguiría el Óscar como mejor actriz en Sospecha, película dirigida también por Sir Alfred Hitchcock.

Lord Laurence Olivier (Laurence Kerr Olivier 1907-1989) nació en Dorking, condado de Surrey. Poseedor de una habilidad natural para interpretar a Shakespeare, es uno de los actores más importantes del siglo XX, tanto en teatro como en cine. Con 10 años interpretó a Brutus en una representación de Julio Cesar. Abandonó la universidad para estudiar en la Escuela Central de Dicción y Drama de Londres. Su reconocimiento internacional fue por la película Cumbres borrascosas. En el 1947 fue nombrado Sir y en 1971 le otorgaron el título de Lord.

   “Nunca podremos volver a Manderley, esto es seguro, pero algunas veces, en mis sueños, vuelvo allí, a los extraños días de mi vida que para mí empezaron…” (Voz en off de la Sra. De Winter en Rebeca).