El SuperDiez

 La lista de éxitos del cine en España

 FILA DIEZ   Josemanuel Escribano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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LA VIDA DE LOS DEMÁS   (26.06.21)

Dir.: Mohammad Rasoulof. Pro.: Mohammad Rasoulof, Kaveh Farnam, Farzad Pak. Gui.: Mohammad Rasoulof. Int.: Ehsan Mirhosseini, Mohammad Valizadegan, Kaveh Ahangar, Baram Rasoulof.

 

Llegamos al final de la temporada y encaramos el cine del verano. Y para despedirnos, es obligatorio destacar una gran película, el más interesante -y más impactante también- de los últimos estrenos: La vida de los demás, otro aldabonazo de ese cine iraní perseguido y prohibido en su propio país y alabado unánimemente en el resto del mundo. Mohammad Rasoulof ganó el Oso de Oro en el pasado Festival de Berlín, pero no pudo ir a recogerlo y permanece en Irán en libertad bajo fianza.

La vida de los demás se compone de cuatro episodios, rodados de manera independiente y con Rasoulof disfrazado, para burlar a la policía. Están levemente conectados narrativamente pero muy cohesionados en cuanto a su temática: la pena de muerte. Y su repercusión en los demás, los que rodean el desgraciado, insoportable acontecimiento.

El primer capítulo se titula El mal no existe -título original de la película- y retrata la vida de Hesmat, un hombre de 40 años sencillo padre de familia, que va y viene a sus asuntos cotidianos con aparente normalidad. Vive bien y podría estar satisfecho, si no fuera porque en el plano final descubrimos el terrible secreto que atraviesa su existencia.

El segundo, Ella dijo: Puedes hacerlo, se interna en un cuartel. Tan espartano, tan frío, tan hermético como una cárcel. Allí, los reclutas pasan la noche. Y al amanecer, uno de ellos, como parte de su servicio militar, tiene que ejecutar a un reo. Muy fácil, solo dar una patada al taburete y dejar que cuelgue de la soga. Pero Pouya, el soldado designado, no se ve capaz de hacerlo.

El tercer episodio se titula Cumpleaños y lo protagoniza Javad, un joven soldado que tiene 3 días de permiso y viaja hasta su pueblo para pasarlos con su novia, que celebra su cumpleaños. Además piensa aprovechar para pedirle matrimonio durante la fiesta. Pero se encuentra con que un amigo de los jóvenes ha fallecido en extrañas circunstancias y todos los planes se vienen abajo.

Y por último, el cuarto, Bésame, cuenta el viaje de la joven Darya a casa de unos familiares: Bahram y Zaman, un matrimonio mayor que viven de la apicultura y que la acogen de buena gana. La convivencia en el pueblo transcurre felizmente, hasta que el secreto mejor guardado salta entre los tres, alterando su relación y modificando para siempre su existencia.

Estas son “las vidas de los demás”, las de cuantos aparecen en la pantalla. Y los que no vemos también, porque lo que viene a decir Rasoulof es que en un país en el que existe la pena de muerte todos los ciudadanos resultan contaminados y, en alguna manera, corrompidos. El discurso es estremecedor: los cuatro capítulos se desarrollan sin respiro, todos contienen, junto al horror, un elemento de suspense que mantiene al espectador pegado a la butaca. Quizá el primero es el mejor, pero está sabiamente colocado al inicio para que comprendamos cómo es de oscura, de opresiva, la realidad que muestran los cuatro, por más que haya algún momento en que estemos tentados de olvidarlo, como seguro les pasa a todos los que viven aparentemente alejados de la tragedia. En cualquier caso, Mohammad Rasoulof ha compuesto un muy interesante mosaico de situaciones y personajes que nos apelan acerca de la responsabilidad moral, el peso de las leyes y la aspiración a la libertad del ciudadano en un estado radicalmente autocrático.

 
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