El SuperDiez

 La lista de éxitos del cine en España

 FILA DIEZ   Josemanuel Escribano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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MAMÁ MARÍA   (24.04.21)

Dir.: Jean-Paul Salomé. Pro.: Jean-Baptiste Dupont, Kristina Larsen. Gui.: Jean-Paul Salomé, Hannelore Cayre. Int.: Isabelle Huppert, Hippolyte Girardot, Farida Ouchani.

 

Jean-Paul Salomé (París, 1960) tiene en su haber media docena de largos, alguno inédito en España. Recuerdo Espías en la sombra (2008) y sobre todo su Arsène Lupin (2004), penúltima aproximación al célebre ladrón, con Romain Duris y Kristin Scott Thomas de protagonistas. Evidentemente, a Salomé -que suele ser también el autor de sus guiones- le gusta este tipo de personajes, como esta señora bastante tremenda que ha regalado a Isabelle Huppert.

Patience Portefeux es una mujer de mediana edad, viuda con dos hijas y una madre en delicado estado mental ingresada en una residencia. Vive en París, en Belleville -un barrio mestizo- y pasa alguna dificultad para llegar a fin de mes con su sueldo de intérprete para la policía; se dedica fundamentalmente a traducir los diálogos entre los traficantes magrebíes de droga que tratan de introducirla y distribuirla en la capital francesa.

Tiene además una relación con el comandante de la prefectura, Philippe, un veterano policía con el que quizá no está demasiado entusiasmada, pero que le aporta cierta tranquilidad, a la vez que coartada. Porque Patience, que de su nombre ya tiene poco, ha decidido aprovechar sus conocimientos y habilidades para interceptar un importante alijo de marihuana -algo así como dos toneladas- y entrar a tope en el negocio.

Contacta con Scotch y Chocapic, dos distribuidores de poca monta a los que tiene fichados por sus escuchas telefónicas, y empieza a proveerlos de “material” a escala industrial. Tanto, que pronto se hace famosa en el ambiente, una “Mamá María” aparecida de la nada que parece controlar el mercado con mano de hierro. La cadena de distribución está que hierve, la policía trata de encontrar a la misteriosa mujer y, claro, los originales destinatarios de la droga, que han visto desaparecer su encargo, también quisieran dar con ella.

Estos son los más peligrosos, porque están decididos a recuperar lo que puedan de su mercancía, y si hace falta eliminar a Mamá María, la eliminarán, qué se le va a hacer. Así que la vida de Patience, a la par que va amasando una considerable fortuna, se va complicando cada vez más. Scotch y Chocapic la apremian, Philippe empieza a sospechar, los gángsters estrechan el cerco… y no cuenta más que con su ingenio y la relativa complicidad de su vecina y casera Colette, que, como su nombre no indica, es china y se las sabe todas.

La película no decae de este tono de traza ligera, por más tremendo que sea todo lo que vemos. Puede que parezca un defecto, no saber decidirse entre la comedia y la intriga policiaca; yo creo más bien que es una apuesta personal de Jean-Paul Salomé, que demuestra que sabe manejar los hilos de la urdimbre, dotándola de esa interesante mezcla de géneros. Lo confirma un guion que va desarrollando con rigor todas las etapas canónicas, en las que no cabe la sorpresa sino algún que otro elemento introducido con picardía para que parezca trascendente y así dar salida al laberinto en el que Patience se ha ido enredando.

Por supuesto, ella es el espectáculo. Jean-Paul Salomé le cede el protagonismo a Isabelle Huppert, una actriz descomunal metida en 160 centímetros de estatura. Puede ser lo que quiera: angelical o mortífera, sabia o enajenada, amante, colega o enemiga mortal, diáfana o escondida bajo mil capas. Es un portento, en el registro más dramático o en el más ligero. O como aquí, en la mezcla de los dos. La película es toda suya, de principio a fin y eso siempre es una garantía.

           

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