El SuperDiez

 La lista de éxitos del cine en España

 FILA DIEZ   Josemanuel Escribano

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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COMPETENCIA OFICIAL   (26.02.22)

Dir.: Mariano Cohn, Gastón Duprat. Pro.: Jaume Roures. Gui.: Mariano Cohn, Gastón Duprat, Andrés Duprat. Int.: Penélope Cruz, Antonio Banderas, Óscar Martínez.

 

Los argentinos Mariano Cohn y Gastón Duprat son una dupla -como les gusta decir a ellos- de guionistas, productores, también actores, y directores, que han hecho juntos, aparte de otros numerosos proyectos, 4 películas: El artista (2008), El hombre de al lado (2009), Querida, voy a comprar cigarrillos  y vuelvo (2011) y El ciudadano ilustre (2016). Duprat dirigió en solitario Mi obra maestra (2018), y Cohn hizo lo propio con 4x4 (2019), pero la sensación es que son un verdadero equipo, basado además en colaboraciones frecuentes con determinados intérpretes.

Competencia oficial se presentó en Venecia y San Sebastián, con buena acogida; sobre todo, para ser una comedia feroz que dinamita el mundo del cine y sus estrellas. Porque de eso va: un magnate de la industria farmacéutica desea pasar a la posteridad como productor de una gran película, la mejor de la historia, si pudiera ser. Para ello, le dicen, basta con contratar a una importante y muy artística directora y a los actores mejor considerados de la pantalla.---

Ella es Lola Cuevas y ellos, Félix Rivero -el latino mejor y más reverenciado en Hollywood- e Iván Torres -actor de culto y maestro de intérpretes-. No hace falta explicar quién personifica a cada cual. El caso es que los tres se reúnen, guion en mano, para comenzar los ensayos. Empezar a conocerse, en realidad; esa será la primera y bastante seria dificultad. Son tres egos descomunales, el femenino asentado en su asumida superioridad, y los de ellos dos en franca -asesina, más bien- competencia.

Cada uno trata de demostrar que es muchísimo mejor actor que el otro, a veces llevando esa demostración a límites verdaderamente obscenos; mientras tanto, la exuberante directora -Penélope Cruz disfrutando del caramelo de personaje- les impone las más absurdas disciplinas, que van desde hacerles ensayar con una enorme roca suspendida sobre sus cabezas a pasar sus premios y homenajes por la trituradora. Y pulverizar, de paso, su desmedida autoestima.

Penélope, Banderas y Martínez se entregan a la causa con fervor, aunque por momentos roce el disparate. Cohn y Duprat han trabajado distintos géneros, algunas veces cercanos a la comedia; pero nunca habían realizado una caricatura de semejantes dimensiones: siempre es un dibujo que exagera las proporciones y los ángulos más relevantes; pero se puede hacer con pluma fina o con brocha gorda. Y aquí han optado por la sobredimensión, lo que en algún momento -como los ya citados o el tiránico besuqueo al que someten a la pobre Irene Escolar- cae de lleno en lo surrealista.

La cuestión, entonces, es saber si el tono, el estilo y la narrativa funcionan en la pantalla. Creo que sí, porque, lleguen más o menos al espectador las ocurrencias de estos tres -las demás figuras solo acompañan discretamente- lo que sí hay es una evidente coherencia interna entre lo que vemos, cómo lo vemos y por qué lo vemos.

Todo el espacio, por ejemplo, que contiene a los protagonistas, posee la misma grandilocuencia que ellos, es un personaje más, que trata de apabullar también desde su inmensidad vacía de contenido; más o menos como las interpretaciones que poco a poco van desgranando los divinos actores, cada uno con su método, sus gestos, sus manías y sus trucos.

La intención de Duprat y Cohn tampoco va más allá, porque, aunque la película pareciera declarar lo contrario, está claro que no todo el mundo del cine es así, por eso es una caricatura; pero sí que hay, todos los conocemos, estrellas y estrellitas bastante parecidos en este complicado universo del celuloide. Perdón: de la imagen digital.

  

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