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EL JUICIO DE MEFISTÓFELES     Por José Antonio de Vega

CUATRO MANOS   (14.09.19)
En la vista de hoy, juzgamos Cuatro Manos, película alemana del año 2017 dirigida por Oliver Kienle, con guión de Oliver Kienle, protagonizada por Frida-Lovisa Hamann, Friederike Becht y Christoph Letkowski y producida por Markus Reinecke y Klaus Dohle
El título es una metáfora de lo que nos vamos a encontrar en esta película. Tocar a cuatro manos es una técnica de interpretación del piano en el que los dos intérpretes tocan en un mismo instrumento, exigiendo una gran capacidad de sincronización y complicidad .
Se trata de una angustiosa historia marcada por el trauma infantil de dos hermanas; Sophie y Jessica, que son testigos del asesinato de sus padres.
Han pasado 20 años y viven juntas en el mismo caserón donde sucedió el crimen, que parece un islote en medio del océano de la ciudad. Los asesinos son liberados y cada una de las hermanas afronta esta liberación con una actitud diferente. Sophie es partidaria de pasar página y seguir con su vida. Jessica por el contrario mantiene una relación tóxica de sobreprotección con su hermana y planea la venganza.
Un accidente sacudirá el planteamiento de ambas y una tercera persona se interpondrá en esta relación fraternal, Martin un médico al que conoce Sophie y que también carga con un trauma del pasado en su mochila.
Todos estos ingredientes en la coctelera nos proporcionan un relato con dosis de acción, trastorno de personalidad, violencia e intriga, siempre con el piano como hilo conductor.
Acusaciones; Se acusa a esta película de ser sobria y seria, como suele ser el cine alemán donde las sonrisas son rara avis. También acusamos al director de rodar un desenlace trepidante en el que la salud cardíaca del espectador puede sufrir.
Alegaciones; El guion de Oliver Kienle está muy bien estructurado, sin cabos sueltos que amarrar. La interpretación es bastante correcta y nos ofrece unos personajes creíbles. La narración visual de la secuencia culmen contiene unos planos fantásticos y la cinta mantiene por lo general un buen ritmo.
Veredicto; Este tribunal absuelve este trabajo del joven Oliver Kienle (director a seguir) y recomienda la película... aunque también recomienda al cine alemán una pequeña dosis de gracia y gracejo.

 

SEÑOR   (28.09.19)
En en el juicio de hoy procesamos el trabajo de Rohena Gera como directora de Señor, una película que llega a nosotros desde la India. Se trata de su segunda experiencia detrás de las cámaras, aunque tiene un gran bagaje como guionista. El guion es de la propia Rohena Gera, está protagonizada principalmente por la reconocida fuera de sus fronteras Tilotama Shome (La Boda del Monzón, The Waiting City, The Letters y Sold) y Vivek Gomber (La Acusación), con música de Pierre Aviat y fotografía de Dominique Colin. Señor (Sir originalmente) aparte del título, es la palabra que edifica el muro existente entre los dos protagonistas. Un muro social, cultural y de prejuicios .
Ashwin es un joven de familia adinerada que ha regresado a la India desde los EE.UU, donde no ha logrado asentarse como escritor. Es amable y agradecido. Ahora trabaja como arquitecto en la empresa de su padre, aunque este no le deja autonomía en su función. Ashwin tiene un estilo de vida bastante occidentalizado y trata bien a la gente independientemente de su condición social. Su boda, que estaba a punto de celebrarse, se canceló en el último momento por una infidelidad de su prometida, aunque él no le guarda rencor, ya que piensa que su falta de entusiasmo por esa relación fue la culpable. 
Ratna es una empleada de hogar contratada por la madre de Ashwin para atender al futuro matrimonio. Pese a su anhelo por estudiar, con 19 años sus padres la casaron (sin hacer demasiadas preguntas) con un joven enfermo de su mismo pueblo, que no exigía dote por parte de la familia de la novia. A los dos meses enviudó y quedarse viuda en la India rural supone prácticamente que su vida se ha acabado.
Pese a las adversidades, Ratna es una luchadora que no se da por vencida; Sometida a la autoridad de su familia ha conseguido que le permitan trabajar en la gran ciudad (porque supone una boca menos a alimentar y un dinero a recibir todos los meses), ayuda económicamente a su hermana para que pueda estudiar y por si esto no fuera poco, pelea por sacar adelante su sueño de ser diseñadora de ropa y convence a Ashwin para que le permita ir de aprendiz al taller de un indeseable sastre.
Ella atiende con profesionalidad y discreción a su señor. Él es considerado, decente y atento con ella. Día tras día van forjando una complicidad especial y atracción evidente. 
Un suceso sacude ese día a día. Choti la hermana de Ratna, tiene prisa por ir a la ciudad y acepta un matrimonio aunque suponga renunciar a estudiar. Ratna acude a la boda de su hermana y regresa al pueblo, mundo totalmente diferente. Mientras tanto Ashwin añora su ausencia y se da cuenta de que siente algo más.
Cuando él le confiesa sus sentimientos, ella se encuentra en una encrucijada moral y ética sobre qué hacer ¿Aceptar su destino marcado por cuna o dejar aflorar sus sentimientos por Ashwin?
Chocará con el muro de la realidad cuando se hace ilusiones, pero se da cuenta de que es algo inalcanzable por su diferencia social. Por mucho que Ashwin se empeñe en lo contrario, él siempre será el Señor y ella la criada. Ni se plantea que pueda haber aceptación por parte de la familia.
Para el entorno de Ashwin, cualquier contrariedad es preferible antes de la vergüenza social de entroncar su destino con una criada viuda. La infidelidad de su antigua novia o su regreso a Nueva York, son males menores.

La cinta nos plantea una continua confrontación entre tradición y modernidad, entre ciudad y pueblo, riqueza y pobreza, sirvientes y señores.

¿Serán capaces de romper esos clichés y prejuicios, escalando ese muro social que les separa?

La directora, entretanto, nos invita a sumergirnos en el día a día de las trabajadoras domésticas de una gran ciudad como Mumbai (Bombay). Al principio parece evocar a "Roma" de Alfonso Cuarón, pero Señor va un paso más allá, con esta historia de amor entre dos metáforas de mundos opuestos permite al espectador mirar por el hueco de la cerradura a la sociedad India. Vislumbramos la tremenda brecha entre clases sociales, situaciones de discriminación y denigrantes ejemplos de abuso de posición.
En la India gran parte de la población tiene la firme convicción de que no todas las personas son iguales y esa situación la deja reflejada hábilmente Rohena Gera.
Y si al principio la cinta nos invita a un exótico viaje por las calles y costumbres de Bombay, a medida que avanza va dejando pinceladas de las costumbres arcaicas de la India rural.
Aderezando todos estos ingredientes, esta magnífica directora añade pequeños guiños al cambio climático, el movimiento LGTB (situación muy compleja la que viven en aquel país), separación de castas, la discriminación laboral de la mujer india y como los jóvenes van abriendo poco a poco su mente y derriban las viejas costumbres.

Por consiguiente, este jurado concede un veredicto favorable tanto la dirección, el guión y al estupendo trabajo de los actores.

 

AD ASTRA   (12.10.19)
En el proceso de hoy juzgamos Ad Astra, la nueva película dirigida por James Gray (El sueño de Ellis, La ciudad perdida de Z). Cuenta como protagonista absoluto con Brad Pitt y un elenco de secundarios con mucho lustre con nombres como Tommy Lee Jones, Liv Tyler, Donald Sutherland y Ruth Negga. La música está compuesta por Max Richter, el magnífico trabajo de fotografía es de Hoyte van Hoytema y el guión está escrito por Ethan Gross y el propio James Gray. Es una producción estadounidense de la 20th Century Fox del 2019 y está distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures.
Una de las pocas virtudes que tiene esta película es que la teoría que indica la relatividad del tiempo, queda totalmente justificada. Durante su proyección, a este jurado le pareció estar viviendo las cuatro horas más soporíferas de su vida. Sorprendentemente, resultó que la película había durado tan solo dos horas.
Al principio parece que hay tentativas de ser una película de acción con Brad Pitt en el papel de cosmonauta con cualidades de James Bond intergaláctico, pero con la salvedad de la escena de la persecución por parte de los piratas lunares (secuencia al más puro estilo de un Mad Max selenita), el director parece haberse contagiado de la gravedad cero en el espacio, y el ritmo de narración se hace lento y tedioso. Más adelante, esas tentativas se van diluyendo en un filme con aspiraciones metafísicas que nunca se llegan a consumar.
James Gray nos presenta a McBride, el personaje interpretado por Brad Pitt como único y total protagonista de la historia. Un hombre que está excepcionalmente dotado para mantenerse frío e impasible en situaciones de máxima tensión y que intenta imbuirse de cualquier emotividad... Claramente lo consigue, tanto que traspasa la pantalla y deja al espectador más frío que un invierno en Valladolid. Y los secundarios por su parte no transmiten absolutamente nada. A veces parece que tienen la mera función de ser personajes con quien el protagonista pueda hablar y recibir información para continuar su viaje.
La historia comienza con un accidente que sufre Roy McBride, reparando una antena a centenares de kilómetros de altura. Ahí ya nos deja claro desde el principio que se trata de un hombre impasible y con nervios de acero.
Roy descubre que el accidente está relacionado con el proyecto LIMA y el viaje espacial que emprendió su padre Clifford McBride (Tommy Lee Jones) veinte años antes en busca de vida extraterrestre abandonado a su familia. Hacía quince que se había perdido cualquier comunicación y todo el mundo le daba por muerto. Le habían convertido en un personaje reconocido y admirado, toda una leyenda entre los cosmonautas.
Roy no tiene nada. Su mujer le ha dejado, no tiene amigos ni familia y no ha superado la pérdida de su padre. Guarda secretamente la esperanza de poder descubrir algún día que fue lo que ocurrió.
Aprovechando sus lazos familiares, la empresa cósmica SpaceCom, le ordena ir primero a la Luna, para desde allí dirigirse a una base secreta de lanzamiento de cohetes en Marte y enviar un mensaje a su padre, el cual parece estar en la órbita de Neptuno y su nave ser la responsable de unas ondas electromagnéticas que ponen en riesgo el Sistema Solar.
Es en Marte cuando después de recibir una posible respuesta a su mensaje, descubre los verdaderos planes de SpaceCom. Saltándose las órdenes, decide actuar por su cuenta y colarse en la misión a Neptuno. En ese punto, el director intenta fallidamente crear un clímax que vaya in crescendo hasta el encuentro final padre e hijo. Durante el viaje hasta los confines del Sistema Solar, Roy consigue despertar de ese letargo emocional y darse cuenta de lo que verdaderamente importa. Con su incesante monólogo interior, nos atiborra de profundas y filosóficas reflexiones sobre la esencia de las personas.
Por fin se produce el encuentro con su progenitor, que emula claramente al de Marlon Brando y Martín Sheen en Apocalypse Now. Roy se verá obligado a enfrentarse a sus miedos y su pasado, para finalmente licenciarse en una lección de vida que cambiará todo su universo interior.
Podemos decir que Ad Astra pretende ser un relato intimista sobre las relaciones interpersonales en un escenario de ciencia ficción.
Hay quien ha encontrado ciertas referencias a Gravity , Interstellar, Blade Runner , Solaris. Este jurado con quien más similitudes encuentra es con la antes mencionada Apocalypse Now en el viaje iniciático de su protagonista hacía el encuentro final, y sin lugar a dudas con 2001. La recreación de la Luna a modo de centro comercial, con estaciones de servicio, restaurantes de comida rápida, la comercialización de los viajes espaciales, de Marte con un aspecto más austero y con una población más desligada la Tierra y como se aprecia la cotidianidad de los viajes espaciales en un futuro no tan lejano, nos recuerdan a la obra de Kubrick y es uno de los puntos más positivos de la película.
Totalmente prescindible es la omnipresente voz en off de Brad Pitt, que se torna agotadora subrayando continuamente cosas que estamos viendo.
Por consiguiente, el veredicto de este Tribunal es el siguiente:
Exculpamos de cualquier cargo a Hoyte van Hoytema por su fantástico trabajo en la fotografía y debemos condenar y condenamos a Ad Astra a entrar en la historia de las películas más soporíferas del cine por sus incoherencias en el guion, falta de dinamismo, y ser una película pretenciosa.

 

EL CAMINO. UNA PELÍCULA DE BREAKING BAD   (26.10.19)
Este tribunal se atreve a procesar por primera vez una producción estrenada y destinada principalmente al mercado televisivo. Los nuevos tiempos lo demandan, el modelo audiovisual está cambiando y las plataformas televisivas ganan terreno a los grandes estudios cinematográficos.
Se trata de una producción estadounidense de 2019, con Aaron Paul (en el papel de Jesse Pinkman) como principal protagonista y un elenco de sensacionales secundarios entre los que encontramos a Bryan Cranston (como el inolvidable Walter White), Jonathan Banks (Mike Ehrmantraut), Charles Baker (Skinny Pete), Matt L. Jones (Badger), Larry Hankin, Krysten Ritter (Jane), Jesse Plemons (como el siniestro Todd Alquist) y el tristemente desaparecido Robert Forster (Ed, el dueño de un local de aspiradoras, tapadera para ayudar a que fugitivos puedan salir de Albuquerque) y que desgraciadamente falleció el mismo día del estreno. El guión y la dirección corren a cargo de Vince Gilligan, creador de la "serie madre" Breaking Bad, con música de Dave Porter y fotografía de Marshall Adams. Es una producción de Netflix / AMC / Sony Pictures Television y distribuida por Netflix.
Lo primero que habría que decir es que para ser miembro de este jurado es imprescindible haber visto la serie Breaking Bad. De lo contrario, todos los sucesos pueden sonar a chino cantonés. Es imposible que alguien ajeno a la serie se entere de algo.
El argumento arranca inmediatamente después del último capítulo. Son las primeras horas desde que Jesse, gracias a la ayuda de Walter White, se escapa de los neonazis que lo tenían esclavizado, encerrado en una jaula y obligado a cocinar meta.
Desde ese momento, toda la película es una huída hacia adelante de un hombre roto, perseguido por la policía y atrapado por su pasado, con una concatenación de flashbacks intercalados en los que describe como fue su cautiverio y el encuentro con personas que han marcado su vida y le han llevado a ese momento.
Por el camino recurrirá a sus leales amigos Badger y Skinny Pete (en uno de los momentos más entrañables de la película), que prestarán su ayuda de forma incondicional. En esa ruta también nos encofraremos con los padres de Jesse haciendo llamamientos televisivos a su hijo para que se entregue, unos soldadores que quieren recuperar el dinero de captor de Jesse y con quien se desarrolla una especie de episodio de western entre quien se interpone entre él y la fortuna que necesita para huir (sin duda la escena más genial del filme)
Mención aparte merece el encuentro con Ed, el reparador de aspiradoras, cuyo negocio es una tapadera para ayudar a que fugitivos puedan salir de Albuquerque. Fue el último papel de Robert Forster (nominado al Oscar por su papel de Max Cherry en Jackie Brown) y se encontraba gravemente enfermo durante el rodaje, algo que no dejó que traspasara a la pantalla.
En los flashbacks nos encontramos con antiguos personajes de la serie que en la historia ya son vecinos del otro barrio. Hay que destacar la particular relación con Todd (un Jesse Plemons soberbio, pero con bastantes más kilos que en la serie), un personaje con una terrorífica carencia de empatía, y sin duda, el momento más esperado por todos, la escena en la que se vuelven a reunir Jesse y Walter White. Bryan Cranston está soberbio, quizás sea el personaje al que menos se le ha notado el paso de los años. Después de un diálogo paterno filial en el que insta a su compañero de andanzas a volver a la universidad y labrarse un futuro, deja claro que esa vida es lo más especial que le ha pasado nunca; "no sabes la suerte que tienes Jesse, no has tenido que esperar toda una vida para hacer algo especial”.
El título de El Camino podría llamarse así por el recorrido que emprende el personaje hacia una vida nueva en Alaska después lo sucedido. Sin embargo, el nombre también tiene que ver con el coche en el que Jesse consigue escapar de sus captores. Un "Chevrolet El Camino" de finales de los setenta, color negro, con dos rayas rojas y propiedad del psicópata Todd Alquist.
Los que hemos sido seguidores de Breaking Bad nos las prometimos muy felices con el anuncio de una película que continuaba la historia de una de las mejores series de la historia, en el que cada episodio mejor que el anterior y más teniendo en cuenta la enorme calidad del primer spin-off; Better Call Saul. Pero el resultado de este nuevo parto de Vince Gilligan nos resulta fallido.
Empezamos por una banda sonora que salvo en excepciones, no funciona (muy al contrario de lo que sucede en otros trabajos de Gilligan). Algunos personajes populares en la serie, parece que están metidos con calzador. Dado que habían fallecido en la serie, el único recurso para su aparición en pantalla es el flashback, y se nota demasiado el paso de los años en determinados actores. Cabe el ejemplo de Jesse Plemons, que parece que se ha comido un remolque de torreznos sorianos. Hay otros personajes que sin embargo se les echa en falta, como puede ser el caso de Skyler, Walter White Jr o Saul Goodman.
Durante las dos horas largas que dura la película, aparte de una carta dirigida al pequeño Brock (hijo de su novia Andrea) y un destino en Alaska, poco más aporta a la historia original. Como se suele decir en mi tierra "Ni fu ni fa". El final de Breaking Bad concluyó de forma magistral y la trama original puede sobrevivir perfectamente sin este sucedáneo.
El veredicto: la decisión de este Tribunal es declarar culpable de no acercarse a cumplir las expectativas generadas a El Camino: Una película de Breaking Bad, condenando a esta película a convertirse en hijo bastardo del universo Breaking Bad.

 

LAS NIÑAS BIEN   (02.11.19)
El jurado de hoy se reúne para enjuiciar Las Niñas Bien, una deliciosa película que nos llega desde México. Se trata de una adaptación cinematográfica del libro de Guadalupe Loaeza de título homónimo, dirigida por la joven y prometedora directora Alejandra Márquez Abella (Semana Santa). Está protagonizada por Ilse Salas (Sofía), Paulina Gaitán (Ana Paula), Flavio Medina (Fernando), Daniel Haddad, Cassandra Ciangherotti, Johanna Murillo, Jimena Guerra y Rebecca de Alba.
El guión corre a cargo de la propia Alejandra Márquez Abella y Monika Revilla sobre los textos del libro de Guadalupe Loaeza, con fotografía de Dariela Ludlow y música de Tomás Barreiro para esta producción de 2018 de Woo Films.
La historia se desarrolla en 1982 bajo el gobierno de López Portillo, en el marco de una de las mayores crisis económicas que ha azotado a México.
Sofía es una mujer adinerada de la clase alta mexicana y prototipo de "esposa trofeo". Su mundo se limita a disfrutar de los privilegios de su posición, ir de compras, organizar eventos y supervisar la educación de sus hijos mientras en realidad les cría el servicio. Su voz en off fantasea con un romance junto a Julio Iglesias (en pleno auge por aquella época).
En el club de tenis se reúne prácticamente a diario, con unas amigas de su misma condición. Allí desayunan, practican deporte, mantienen charlas triviales sobre sus últimas vacaciones por Europa o el menú gourmet de su fiesta de cumpleaños, pero sobre todo, visibilizan su estatus social.
Su mundo se ve en parte alterado por la aparición de Ana Paula. El personaje interpretado brillantemente por Paulina Gaitán, es una mujer de orígenes humildes y esposa de un emergente empresario de éxito. Ella busca la aceptación por parte de ese grupo de arrogantes mujeres de clase alta, aunque por su parte, es vista con condescendencia.
Poco a poco, a través de unos maridos que las habían mantenido ajenas a la realidad de sus negocios, van percibiendo que su idílica situación se ve amenazada por una brutal crisis económica que acaba de comenzar.
Fernando, el marido de Sofía, se ve plenamente sacudido por la tempestad. Su forma de afrontar la situación es cobarde y de huída hacia adelante. Ella irá tomando consciencia de lo que está ocurriendo a base de bofetadas de realidad, como el servicio reclamando sus emolumentos o el rechazo de la tarjeta de crédito.
La condescendencia con Ana Paula por parte de las niñas bien, se va transformando en una actitud amigable, intentando ganarse su favor. En esa Pleitesía tiene que entrar Sofía pese a su arrogancia, para intentar salvar la situación que no es capaz de enderezar su marido. En esa labor está dispuesta a todo con tal de no perder su estatus
La película es un retrato de como afectó esa cruenta crisis a un amplio sector de la burguesía mexicana y como tuvieron que encajar el golpe, en una constante lucha por tener que soportar el peso de las apariencias, en una sociedad donde sus privilegios son rechazados al mismo tiempo que su tarjeta de crédito.
También se ve retratado el papel de esa "mujer trofeo" que vive ajena al trabajo de su marido, cuya función es llevar el dinero a casa, limitada a ser un personaje secundario cuyo poder se limita a organizar fiestas y lucirse en eventos sociales. El único lazo con la realidad del país, es la información de personajes que con copa en mano, hablan sobre lo que ellos identifican como tal.
Eso sí, los personajes muestran a través de sutilezas, como de una forma velada pueden obtener poder a través de sus maridos. Estos por el contrario, viven reprimidos. No pueden mostrar sus emociones, deben mantener el poder adquisitivo, solo con ese estatus sienten que realmente son algo.
Este tribunal quiere destacar la labor fotográfica de Dariela Ludlow, con encuadres que construyen una narrativa visual de falsa perfección y de descarnada realidad.
Igualmente resaltamos el trabajo en la dirección de Alejandra Márquez, con unos diálogos sencillos y una protagonista que habla poco pero expresa mucho (con una mirada o gesto, nos muestra el mundo interno de su personaje), y acertando plenamente en la ambientación de la época. 
Veredicto: Con estos argumentos a este Tribunal no le queda otra que declarar a Las Niñas Bien una película muy recomendable de ver y un buen ejemplo del talento que tiene el actual cine mexicano.

 

IDRISSA. CRÓNICA DE UNA MUERTE CUALQUIERA   (09.11.19)
Hoy iniciamos el proceso con una película del género documental, Idrissa, Crónica de una muerte cualquiera; dirigida por el tándem Xavier Artigas y Xapo Ortega (ya dirigieron juntos Ciutat Morta en el 2014). El guión es de Laia Manresa, montaje de Pablo Gil, dirección de fotografía de Lucía Venero y música original a cargo de Filastine (duo formado por Grey Filastine y Nova Ruth). Es una una producción de Metromuster y Polar Star Films con  la colaboración de ICEC, ICAA, MEDIA, Rosa Luxemburg , TV3 y el apoyo de Tanquem els CIE, IRÍDIA y La Directa.
Nada más comenzar, vemos en este documental rodado a lo largo de cuatro años, una imagen metafórica de dos mundos separados por un muro con concertina. A un lado hay unos niños de raza negra jugando al fútbol con un viejo balón y al otro una casa con piscina y todas las comodidades, con unos moradores de raza blanca.
En un trabajo de investigación, los directores nos relatan el trágico caso de Idrissa Diallo, un joven inmigrante africano natural de Guinea Conakry, que murió en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barcelona bajo unas circunstancias poco claras.
A través de testimonios de gentes que han colaborado en la realización de este documental (como la cantante guineana Nakany Kante), familiares y voces de representantes organizaciones no gubernamentales, se trata de ahondar en la motivación que llevó a Idrissa a abandonar su aldea junto a su hermano mayor que ahora reside en Francia, en un peligroso y épico viaje cruzando países y desiertos, hasta conseguir entrar en nuestro país por Melilla.
Los propios responsables de la película también inician un trabajo de investigación para averiguar donde se enterraron los restos de este pobre chico, que fueron sepultados en el más absoluto de los anonimatos, sin informar ni avisar a su familia, ni aparentemente a las autoridades de su país de origen.
Desde el momento en que aparece el lugar donde fue sepultado, los realizadores del documental emprenden una labor de repatriación de los restos, financiado los gastos mediante crowdfunding y aportes de diferentes asociaciones. Así los autores inician un ejercicio de "cine de reparación", en el que gran parte de lo que está sucediendo en la pantalla, ocurre gracias al hecho de que se está filmando un documental.
Durante todo el proceso de repatriación, se nos van dejando interrogantes sobre lo sucedido aquella fatídica noche en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona, se visibiliza la complicada situación de la inmigración ilegal y se plasma la tragedia del que se tiene que labrar un futuro lejos de su tierra. Igualmente vemos la gran cantidad de voluntariado español que se preocupa por el bienestar de los inmigrantes, como esas asociaciones y los productores del documental reclaman que los gastos de la repatriación corran a cargo del Estado Español, y como se retira la estatua de Antonio López López (primer marqués de Comillas) de una plaza de Barcelona, por su pasado esclavista, reclamando el nombre de la plaza para el propio Idrissa Diallo.
Finalmente los restos llegan a Guinea-Conakry y vemos el desastroso viaje del cortejo fúnebre hasta Tindila, su aldea natal. En ese accidentado trayecto por caminos a los que es un elogio denominarlo así, su hermano nos habla de lo importante que es en su cultura, que el cuerpo pueda recibir una ceremonia y sepultura adecuadas a sus tradiciones ligadas a la comunidad wassolon, que practica una de las rama del Islam.
Al entierro solo asisten hombres y donde se deja ver alguna que otra camiseta del Barça (algo recurrente durante todo el documental), dando la sensación de que allí es de lo poco que conocen sobre esa Europa que representa un sueño para ellos. El comportamiento y la ausencia de mujeres, deja intuir que la vida de estas no es muy fácil allí.
Finalizado el funeral y alejado ya el revuelo organizado por la presencia de las cámaras, al igual que su tumba en Montjuic, la sepultura en su pueblo es un montículo anónimo, sin nombre ni ningún otro distintivo.
Idrissa, Crónica de una muerte cualquiera es una denuncia contra la situación que viven esas personas que abandonan su hogar en busca de un futuro mejor y entran en Europa de forma irregular. Pero también es la historia del viaje de regreso a casa de Idrissa Diallo, sin dejar a un lado la crítica al sistema judicial español y la responsabilidad que según su versión, ha eludido el Estado Español.
Veredicto: A este jurado no le acaban de convencer los argumentos y pruebas de este documental, así como su realización. Hay algunos planos fijos que se hacen interminables y no aportan nada a la escena, como por ejemplo la exhumación, la interminable secuencia del entierro o la narración excesivamente larga a través del google earth las vicisitudes para cruzar todo el norte de África y llegar a Melilla. A nuestro juicio, es un documental al cual le sobran bastantes minutos de metraje.
También nos parece que peca de excesiva parcialidad. Sin llegar a contradecir lo que pudo pasar, se nos muestra exclusivamente la versión que acusa e incrimina a las autoridades españolas, pero se echa de menos alguien que contraponga esas acusaciones con respecto a la versión oficial. No hay testimonio de ningún empleado en el centro de internamiento o de algún internado relatando su experiencia. Viendo este documental, nos quedan muchos interrogantes tanto por parte de la actuación del Estado, como en las acusaciones.

 

LA HIJA DE UN LADRÓN   (30.11.19)
En el juicio de hoy, procesamos La Hija de un Ladrón, una ópera prima dirigida por Belén Funes y con Greta Fernández, Eduard Fernández, Àlex Monner, Frank Feys y el pequeño Tomás Martín como actores más destacados. El guión es de la propia Belén Funes y Marçal Cebrián, la fotografía de Neus Ollé y el montaje corre a cargo de Bernat Aragonès. Es una producción española del 2019 de B-Team Pictures/Oberón Cinematográfica y distribuida por B-Team Pictures.
A partir del cortometraje del 2015, Sara a la fuga, dirigido por Belén Funes y que este jurado no ha tenido la oportunidad de ver (por más que lo ha intentado), se desarrolla esta historia. Sara (Greta Fernández) es una niña con ojeras, que con 21 años está de vuelta de todo. Su adolescencia la ha pasado de un centro de menores a otro, ahora se aloja en una casa de acogida junto a su bebé y se ocupa de forma maternal de su hermano pequeño Martín (interpretado por Tomás Martín), que, como Sara hasta su mayoría de edad, reside en un centro de menores. Vive una juventud que por edad no le corresponde. Tendría que estar haciendo otras cosas y tan sólo está intentando sobrevivir en un entorno hostil, sin trabajo fijo y ejerciendo de soporte económico de su hijo y hermano.
Dani (Àlex Monner) es el padre de su hijo. Sobrevive en esa realidad social tan dura de las grandes ciudades. Trabaja aquí y allá, en el negocio familiar o yendo a la vendimia en el Sur de Francia, lo que sea para ganarse unos euros con los que poder ayudar con su hijo y tirar hacia delante. Sara y Dani no están juntos, aunque ella anhela poder tener una relación de pareja y formar una familia junto a él y su hijo.
Sara vive una maternidad lejana a lo idílico. No exterioriza demasiada empatía a su bebé, quizás porque a ella le ha faltado ese aprendizaje emocional, pero está plenamente comprometida con él.
Después de años sin saber de su padre (Eduard Fernández, padre de Greta Fernández en la vida real), este reaparece por sorpresa tras salir de la cárcel. Un padre que nunca ha ejercido como tal, que no ha sabido querer y ahora que acaba de descubrir que es abuelo, pretende retomar la relación con ella y su hermano.
Sara desconfía de él, siente que es un ladrón literal y un ladrón de afectos en una vida marcada por el abandono y tratará de alejarnos de su vida y de la de su hermano. Pero Martín que es mucho más pequeño, siente añoranza por su padre y desea tenerlo cerca. Esto provocará que Sara se replantee muchas cosas.
Gran trabajo en la dirección de Belén Funes. Sin contar demasiado sobre lo ocurrido, invita al espectador a fabular sobre el pasado. Nos presenta una película sobre la familia, sobre los de lazos familiares. Los lazos que todavía perviven y los lazos que se rompen y los que están completamente rotos.
También nos muestra una cara de la Barcelona actual que se ve muy poco en los medios, pero que es el escenario donde se busca la vida una parte muy importante de su población. Nos presenta esa dura realidad social que se puede extrapolar a cualquier otra ciudad española, sin estridencias ni maniqueísmos.
Mención aparte merece el excelente trabajo de Greta Fernández. Con una interpretación fresca y espontánea, nos transmite la soledad de un personaje en un mundo donde estamos todos tan conectados. En una escena de la película dice: "A mí no me llama nadie", escenificado ese aislamiento contra el que se quiere rebelar.
Su papel define perfectamente el día a día de muchas mujeres que pese a la dificultades, sobreviven de forma heroica, tirando del carro donde están los suyos. Esa lucha se ejemplifica perfectamente en una frase que dice la protagonista: "Cuando estoy contigo siento que me muero, y yo no me puedo morir". Es un lujo que no se puede permitir. Sus problemas auditivos nos sugieren que ha sucedido algo en el pasado, algo que dificulta su relación con el resto del mundo, pero jamás resulta un impedimento para ello. Sara lo integra como una dificultad más de las que tiene que superar a diario.
Veredicto: A este Tribunal ya se le han adelantado en el Festival de Cine de San Sebastián, donde Greta Fernández se llevó la Concha de Plata a la mejor actriz. El mismo premio se llevó del Festival Internacional de Cine de Salónica y Belén Funes se alzó Premio Dunia Ayaso de la Fundación SGAE 2019 entregado en la 64ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI). Como último dato decir que ha sido nominada a 15 candidaturas en los próximos premios Goya. Así que poco más tiene que decirte este jurado, nada más que aconsejar ir al cine a cualquiera que nos pueda leer.

 

INTEMPERIE   (23.11.19)
Hoy traemos un auténtico peliculón al banquillo de los acusados. Se trata de Intemperie, una obra basada en la exitosa novela de Jesús Carrasco, magistralmente dirigida por Benito Zambrano (Solas, La Voz Dormida) y estupendamente protagonizada por Luis Tosar, Jaime López, Luis Callejo, Vicente Romero, con unos secundarios de lujo como Kandido Uranga, Manolo Caro o Juanjo Pérez Yuste.
La fotografía es de Pau Esteve Birba, la música corre a cargo de Mikel Salas y el guion es cosa de Pablo Remón, Daniel Remón y el propio Benito Zambrano (sobre el libro Intemperie de Jesús Carrasco). Es una producción española de Morena Films del 2019, con la coproducción de Aralan Films y la portuguesa Ukbar Filmes. Cuenta con la participación de RTVE y Movistar + y será distribuida por A Contracorriente Films.
Este jurado se encuentra ante una película extraordinaria que nos ofrece este actual cine español. Clasificar este filme en un determinado género sería muy complicado. Nos encontramos ante un trabajo entre el neorrealismo de Delibes y el western de Sergio Leone. Hay ocasiones que si en lugar de contar con la música de Mikel Salas, hubiera dibujado las notas el maestro Morricone, el maridaje hubiera resultado perfecto.
Tenemos a un malvado que en lugar de revólver y caballo lleva una Luger alemana y una moto con sidecar, y cortijos, secarrales y barrancos del interior peninsular en lugar del desierto de Sonora, una huida desesperada y una lucha atroz por la supervivencia, va “in crescendo” hasta un punto álgido que desencadena una espiral de violencia y dureza, a modo de duelo final en cualquier buen clásico del Oeste. Con tres arquetipos sobre los que gira la historia; el hombre honesto y con principios que pese a no buscar ese papel acaba siendo el héroe, el villano que campa a sus anchas ante la sumisión de los que le rodean, y la inocencia del muchacho que quiere escapar de sus acechadores y de la pesadilla que sufría en su día a día.
La acción se desarrolla en la España de posguerra en 1946. Pocos más detalles se dan a conocer. Pese a que sabemos que está rodada íntegramente en Orce, Galera y Huéscar (provincia de Granada), no hay topónimos que concreten el marco geográfico en el que se desarrolla la historia y se podría situar en cualquier lugar del centro de nuestro país. Tampoco los personajes tienen nombre propio; niño, capataz, el moro, Josete el Triana, viejo, el portugués... Ese afán por omitir lugares y nombres, permite que nos centremos en los hechos, no en lo accesorio. El director se olvida voluntariamente de las distracciones en una historia donde todo lo que sucede está motivado por los protagonistas, no hay nada ajeno a ellos.
La historia arranca con un muchacho (Jaime López) huyendo por unas polvorientas tierras. A continuación vemos al capataz del cortijo (Luis Callejo) a modo de tiránico reyezuelo en su feudo. La voz de una mujer rompe la monotonía de la dura jornada de trabajo en esa España pisoteada por el hambre y el abuso de los terratenientes, e informa de que el niño ha escapado con el reloj de oro del capataz. Desde ese momento, iniciará una obsesiva e implacable persecución del muchacho, que además del reloj, lleva consigo un terrible secreto que solo ellos dos conocen y poco a poco el espectador irá intuyendo.
Para su búsqueda contará con unos secuaces que campan a sus anchas con total impunidad, ante la total sumisión de los que dependen de aquellas tierras, padres del niño incluidos.
El niño entre tanto, solo ha revelado sus intenciones de llegar a la ciudad a su hermana, que también será víctima de la represión del hombre que mediatiza sus vidas.
El muchacho huye de un pasado rudo y violento, para sumergirse en una naturaleza no menos hostil y dura, en un país marcado por la "pertinaz sequía", el hambre, la miseria y la reciente contienda civil. En su huida, una noche conocerá a un pastor de cabras (Luis Tosar), que rápidamente se da cuenta de su condición de fugitivo. Desde ese momento nada será igual para ninguno de los dos. El pastor conocido como "el moro", prestará, de forma hosca su ayuda y solidaridad frente a las inclemencias de un entorno duro, dominado por el abandono, la sequía y la violencia. Ambos desarrollarán una relación paternofilial, en la que el chaval aprenderá algunos valores humanos como la amistad, la solidaridad y la compasión.
En su trayecto, cruzarán su camino con personajes desesperados como el tullido interpretado por Manolo Caro o con el malvado, que ejerce el mal apoyado por lacayos, que también lo ejercen por vocación o por puro servilismo.
Veredicto: El jurado declara a esta película como magnífico ejemplo de buen cine español que se rueda en estos tiempos y que debemos de aprender a valorar. La labor de Benito Zambrano es elogiable. Sin contar nada del pasado, describe lo que ocurre de una forma realista y violenta. Trasmite perfectamente al espectador la sensación de sed, hambre o estar bajo un sol abrasador. Construye magistralmente personajes rudos, secos, parcos en palabras, violentos, pero muy humanos y acorde con el paisaje que los envuelve.
Como único "pero" podríamos señalar que en algún momento al espectador le resulta complicado entender partes de los diálogos por el acento cerrado de los personajes.
Este tribunal recomienda encarecidamente acudir a disfrutar una jornada de buen cine con Intemperie.

 

LO QUE ARDE   (14.12.19)
Se abre la vista para juzgar una modesta producción, con bajo presupuesto y rodada totalmente en gallego, y con dosis importantes de ingenio y talento. Óliver Laxe se pone por tercera vez detrás de las cámaras para dirigir esta coproducción de España-Francia-Luxemburgo. Está interpretada por una terna de actores desconocidos y no profesionales en los que destacan; Amador Arias, Benedicta Sánchez como protagonistas principales. Cuenta con guion de Santiago Fillol y el propio Óliver Laxe, con Xavi Font, Andrea Queralt, Mani Mortazavi, Andrea Vázquez como productores y un sensacional trabajo en la fotografía de Mauro Herce. Es una producción de 4A4 Productions / Miramemira /Tarantula y está distribuida por Numax Distribución.
Decíamos que se trataba de un trabajo rebosante de ingenio y talento, porque hace falta derrochar a raudales ambas cualidades si se quiere escenificar tan magníficamente la desesperación, el terror y la desolación de un incendio forestal, con tan escasos medios económicos.
La historia nos sumerge en esa Galicia rural que está aferrada a la tierra, el ganado, la familia, los vecinos, y ve el turismo con suspicacia. Hay veces que al espectador tan sólo le falta sentir en la sala, la humedad de la niebla y la lluvia en los huesos, gracias a un manejo perfecto de las luces sombrías y oscuras
En esa sociedad rural, los lazos y vínculos son muy fuertes, al igual que lo son los estigmas. En esa situación nos encontramos con Amador, un hombre que acaba de cumplir condena por pirómano y regresa a su aldea de toda la vida. Callado, retraído, pragmático, regresa a casa con su madre y su perra "Luna". Mientras regresa se va cruzando con gente conocida y con la sensación omnipresente del reproche callado de los vecinos.
Su madre (papel extraordinariamente interpretado por Benedicta Sánchez en su debut ante las cámaras y nominada al Goya como mejor actriz revelación a sus 84 años), es estereotipo de anciana rural, vital, autosuficiente, preocupada por los suyos y su devenir en el futuro, con una emotividad censurada al exterior, pero que se intuye desbordante en su interior.
Por un momento parece que hay un horizonte esperanzador para Amador, una atractiva veterinaria que habla con él, Inacio un antiguo amigo y su grupo parece que le empiezan a aceptar, está plenamente integrado en el quehacer diario con el ganado y en comunión con su entorno natural... hasta que el fuego lo cambia todo. El director nos involucra en el fuego del monte, da la sensación de imbuirnos en él. Nos hace comprender lo poco que cuesta provocar el incendio y el trabajo y laboriosidad que lleva sofocarlo.
Al día siguiente se ve el devastador efecto del fuego en animales, personas y el entorno. Amador ya carga y siempre cargará con todas las culpas cuando el fuego haga su presencia.
Una historia sencilla, de escasa hora y media, pero que nos invita a reflexionar, dejándonos un poso agridulce y cierta sensación de historia inconclusa cuando aparecen los títulos de crédito.
Película parca en diálogos, en la que se habla más con gestos y miradas, haciendo al espectador partícipe con lo que se deja intuir.
Veredicto: Los delitos que pueda tener esta película son menores, así que dadas la circunstancias, absolvemos de todos sus cargos a O que arde y la declaramos "recomendable".

 

DIECISIETE   (14.12.19)
Dirección: Daniel Sánchez Arévalo. Producción: José Antonio Félez y Cristina Sutherland. Interpretación: Biel Montoro, Nacho Sánchez, Lola Cordón, Itsaso Arana, Chani Martín. Guion: Daniel Sánchez Arévalo y Araceli Sánchez. Fotografía: Sergi Vilanova. Música: Julio de la Rosa. Productora: Atípica Films. Distribuida por Netflix. Duración: 100 min. Año 2019. España.
Daniel Sánchez Arévalo (Azul oscuro casi negro, Primos, Gordos, La gran familia española) regresa a un cine más intimista con esta road movie que transita bordeando la frontera entre el drama y la comedia. Para ello se aleja de todo artificio, repartos corales y relatos grandilocuentes, para dibujar un relato que escapa del drama de lágrima fácil, donde priman la cercanía y la sencillez en la puesta en escena a través de unos personajes cercanos y cotidianos.
Héctor (interpretado por Biel Montoro) es un joven de 17 años con síndrome de Asperger (un trastorno de espectro autista, que no se verbaliza en toda la película), que convive con su abuela enferma terminal y a la que cuida. Debido a sus circunstancias, Héctor es un inadaptado social, que comete continuamente pequeños delitos y hurtos. Ha ido eludiendo entrar en un centro de menores, hasta que colma la paciencia de la jueza y lo hace ingresar.
Allí sigue sin encajar, resulta un personaje raro a sus compañeros. Hace cosas tan excéntricas como memorizar el código penal o protagonizar continuas fugas, para dejarse atrapar. Los funcionarios están desesperados con él, incluso le obligan a calzar chanclas para dificultar sus huidas. Todo cambia cuando una trabajadora social le anima a participar en una terapia con perros. El muchacho establece un vínculo indisoluble con el perro que le han asignado y al que llama “Oveja”.
Pero un día el perro es adoptado y Héctor se muestra incapaz de aceptarlo. A pesar de que le quedan menos de dos meses para cumplir su internamiento, decide escaparse para ir a buscarlo. Si no se entrega y comete algún pequeño delito, la próxima vez que se le juzgue irá a la cárcel con los adultos. La trabajadora social recurrirá al hermano mayor del chico, Ismael (interpretado por Nacho Sánchez), inmerso en plena crisis sentimental, viviendo en su autocaravana que tiene en venta y refugiándose de sus problemas entre cervezas y su guitarra. La relación de hermanos se ha visto resentida desde que dejaron de ser niños. Pero acudirá a la ayuda de su hermano, para evitar que este pueda entrar en la cárcel.
Juntos iniciarán un viaje surrealista. Hermanos y abuela terminal, harán un recorrido en la caravana por tierras cántabras, en búsqueda de “Oveja” y de cumplir el último deseo de sus abuelos.
Con un Ismael desesperado ante la incapacidad de no saber cómo ayudar a su hermano, ni siquiera a sí mismo, y con Héctor ante la necesidad de priorizar la razón y la sensatez frente al impulso del corazón. Esa caravana se convertirá en un lugar de convivencia donde ambos hermanos iniciarán un proceso de madurez alimentado por su relación personal.
Tanto el director como Biel Montoro, hicieron un fantástico trabajo de campo con psicólogos, expertos y jóvenes adolescentes con Asperger, para construir el personaje de Héctor. Un trastorno de espectro autista que Daniel Sánchez Arévalo no quiere mencionar explícitamente en ningún momento, pero sí que quiere retratar el grado de exclusión social que sufren algunas veces, calificando a esas personas de raros o frikis, sintiendo que son inadaptados cuando en ocasiones ni siquiera han tenido detrás un diagnóstico o un apoyo psicológico.
Fantástica la interpretación de Biel Montoro construyendo un personaje desde la realidad, huyendo de estereotipos fabricados. Estupendo también Nacho Sánchez (nominado al Goya como mejor actor revelación), que interpreta a un hermano mayor que trata de llevar el peso de la familia sobre sus hombros y normaliza el personaje de su hermano. Para él siempre ha sido así.
Por último quiero mencionar la magnífica banda sonora de Julio de la Rosa, que nos acompaña en el recorrido en caravana por los paisajes del norte de España como un protagonista más y tornándose en un elemento fundamental para introducirnos en esa atmósfera intimista.

 

CUERDAS   (21.12.19)
Dirección José Luis Montesinos. Interpretada por Paula del Río y Miguel Ángel Jenner. Producida por Arturo Mendíz y Carles Pastor. Guión de Yako Blesa y José Luis Montesinos. Fotografía: Marc Zumbach. Música: Arnau Bataller. Productora: Bastian Films / Gaia Audiovisuals / Institut Valencià de Cultura / Numintec / Súbete al Tren / TV3. País: España. Año: 2019.
Cuerdas es el primer largometraje de José Luis Montesinos después de recibir en el 2014 el Goya, el Gaudí y el José María Forqué al mejor cortometraje de ficción por El corredor. Con un planteamiento muy interesante e imaginativo, nos presenta una historia en la que se entremezclan tensión, terror, acción y suspense.
Elena (Paula del Río) es una joven que ha quedado prácticamente tetrapléjica, a raíz de un accidente de tráfico en el que falleció su hermana gemela. Ahora está enfadada con el mundo, traumatizada y asegura desear estar muerta. Su padre (Miguel Ángel Jenner), es un personaje que convive con la sensación de pesar por no haber hecho las cosas de todo bien en el pasado y con la intención de redimirse. Pese a la actitud de reproche de su hija, intenta cuidarla y animarla llevándola a una apartada masía familiar, que ha adaptado y adecuado a sus problemas de movilidad. Junto a ellos viaja Athos, un perro extremadamente inteligente, adiestrado especialmente para ayudarla.
Un cúmulo de desgraciados incidentes propiciará que Elena quede sola e incomunicada dentro de la masía que por momentos resulta claustrofóbica, hostigada y amenazada por quien debería ser su mejor amigo y ayuda. Mientras usa su ingenio para sobrevivir, Elena irá experimentando una evolución personal. El título de Cuerdas no solo hace referencia a las cuerdas que utiliza para abrir y cerrar las puertas, también es una metáfora de las cuerdas imaginarias que atenazan su cuerpo.
Se trata de una historia sencilla, sin grandes artificios o efectos especiales, pero donde José Luis Montesinos mezcla varios recursos del género de terror para mantener la tensión e intriga de forma magistral, evocando en ocasiones a títulos como Sola en la Oscuridad o Cujo.
Aparte del argumento de terror, también es una historia de supervivencia y superación, en el que la protagonista empieza la historia sin ganas de vivir, para acabar siendo una tenaz superviviente.
Mención especial hay que hacer de la excepcional interpretación de Paula del Río, que durante gran parte de la película es la total protagonista y comparte la acción junto a Espiona, la perra que interpreta a Athos. Su papel reviste de gran complejidad, ya que tiene que transmitir sensación de terror, tensión y desesperación exclusivamente a través de su voz, rostro y expresiones faciales.
El trabajo de fotografía es realmente notable. En esta película se utiliza una técnica llamada etalonaje o correción de color. El etalonaje o corrección de color, aquí persigue unos fines estéticos con el uso de tonos oscuros y colores apagados para aportar un toque frío y escalofriante.
También se intuye mucha preparación anterior al rodaje (en una filmación donde abundan las escenas con animales), cuando este ha sido de tan sólo tres semanas y media. Mucho mérito en la dirección de este proyecto, que ha contado con pocos medios y muchas dificultades, pero dando como resultado un buen ejemplo de la nueva ola de cine español de terror.

Opera prima recomendada. 

 

ADIÓS   (21.12.19)
En el proceso de hoy, encausamos la última película dirigida por Paco Cabezas e interpretada por Mario Casas, Natalia de Molina, Ruth Díaz, Carlos Bardem, Vicente Romero, Mona Martínez, Salva Reino, Consuelo Trujillo y Moreno Borja. Cuenta con guión de José Rodríguez y Carmen Jiménez, con Enrique López Lavigne como productor, fotografía de Pau Esteve Birba y música de Zeltia Montes. Es una producción española del 2019 de Apache Films, La Claqueta PC, Sony Pictures Entertainment, Movistar+, TVE, ICAA y la Junta de Andalucía, distribuida por Sony Pictures.
Adiós supone el regreso al cine español de Paco Cabezas después de su periplo por Hollywood (donde ha dirigido a estrellas como estrellas Nicolas Cage en Tokarev o capítulos de series como El alienista, American Gods o sobre todo Penny Dreadful), para presentarnos este thriller trepidante y emocional.
Juan (Mario Casas), preso en tercer grado por tráfico de drogas, logra un permiso para asistir a la comunión de su hija en el barrio de Las Tres Mil Viviendas de Sevilla junto a su mujer Triana (Natalia de Molina). Allí rehúsa volver a los negocios de trapicheo de su clan familiar, "los Santos".
Lo que parecía un día feliz, se torna en desgracia, cuando al volver a casa, el coche en el que viajaba la familia es brutalmente embestido. Como consecuencia del accidente, Estrella, la hija de Juan y Triana fallece. Ese incidente desatará la ira de Juan, que removerá cielo y tierra con tal de encontrar a los culpables del crimen, ayudado por su familia, un antiguo clan dominante en el barrio, ahora caído en desgracia.
La inspectora Eli (Ruth Díaz) recién incorporada al cuerpo policial, intentará ayudar a los padres en esa búsqueda de justicia, pero topará con una difusa red policial que intenta obstaculizar la localización del conductor que acabó con la vida de la pequeña Estrella. La agente se verá involucrada en una turbia investigación que destapará una red de corrupción que sumergirá al espectador en las entrañas de las marginales calles del barrio sevillano.
Rodada en los barrios de los Pajaritos y las Tres Mil Viviendas, Paco Cabezas vuelve prácticamente al lugar donde se crió, para mostrarnos esta trepidante historia que mezcla sentimientos y emociones, poniendo en contraposición el personaje de Eli buscando justicia con el de Juan, que busca venganza en un entorno marginal.
En palabras de su director, la película se encuentra dividida en tres capítulos a modo de un “quejío” flamenco cual tragedia lorquiana se tratase, entrelazando violencia y visceralidad con sentimientos y emociones.
Veredicto: a este Tribunal le parece que el espectador sale del cine con la sensación de haberse dejado olvidado el chaleco antibalas en casa. Al director se le nota que quiere aplicar todo lo aprendido sobre cine de acción en su periplo norteamericano, y puede que tanto exceso provoque indigestión.
Da la impresión que la película quiere abarcar muchos temas, y no termina de desarrollar correctamente casi ninguno. La película funciona a ratos, pero en muchas ocasiones es demasiado atropellada e irreflexiva, dando la sensación de estar viendo algo que ya hemos visto demasiadas veces.
El trabajo de los actores nos resulta dispar. En unos casos vemos unas interpretaciones flojitas, poco creíbles y en ocasiones con algún que otro problema de dicción. Por otra parte nos encontramos con las notables interpretaciones de Carlos Bardem y Vicente Romero, así la sobrecogedora actuación de Mona Martínez (nominada al Goya como mejor actriz de reparto)
Destacamos eso sí la fotografía de Pau Esteve Birba, que captura perfectamente la luminosidad de los barrios de Sevilla, aunque hay algún plano demasiado oscuro, y la banda sonora con alguna que otra joya flamenca interpretada por gente como Rosalía o Rocío Márquez.
Después de largas deliberaciones, este Tribunal sentencia a los productores y director a emplear mejor los recursos en nuevos proyectos, y más en un cine español donde escasean las grandes producciones como esta y a menudo se tiene que compensar la falta de recursos con grandes dosis de imaginación. También sería conveniente dar un repaso a nuevos guiones buscando historias más estructuradas y consistentes.

 

STAR WARS: EL ASCENSO DE SKYWALKER   (11.01.20)
Dirección: J.J. Abrams.Reparto: Daisy Ridley, Adam Driver, John Boyega, Oscar Isaac, Anthony Daniels, Joonas Suotamo, Mark Hamill, Carrie Fisher. Guion: J.J. Abrams, Chris Terrio. Fotografía: Daniel Mindel. Música: John Williams. Productora Lucasfilm / Bad Robot / Walt Disney Pictures.
En esta ocasión, nuestro jurado se traslada a una historia que ocurrió hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana. De la mano de J.J. Abrams y Disney, nos llega la tercera entrega de la última trilogía que cierra el culebrón interestelar más exitoso de la historia.
Después de los hechos transcurridos en el episodio VIII - Los Últimos Jedi, en la galaxia se escucha una transmisión misteriosa en voz del siniestro y difunto emperador Palpatine. La general Leia Organa envía agentes de la resistencia a investigar. Kylo Ren, decidido a destruir cualquier amenaza a su poder, se dispone a encontrar al emperador fantasma y acabar con él. Obtiene un dispositivo Sith Wayfinder y viaja al planeta Exegol con objeto de encontrar al malvado Lord Sith.
Allí, descubre a un Palpatine decrépito, conectado a una maquinaria que lo mantiene con vida. Revela a Kylo que murió, pero que las habilidades antinaturales del Lado Oscuro le han devuelto la vida. También revela que Snoke fue una creación suya para controlar la Primera Orden, para poder manipular todo desde las sombras. Más tarde le presenta una inmensa armada secreta de Destructores Estelares Sith, con cañones con una destrucción similar a la Estrella de la Muerte. Con ella podrá crear un nuevo Imperio, llamado la Orden Final. A cambio de tan ostentoso obsequio, Kylo deberá encontrar a Rey y matarla, ya que ella no es quien todos creen que es.
Entretanto Rey, la última esperanza de los Jedi, continúa su entrenamiento para la inminente batalla contra la malvada Primera Orden, con la General Leia ejerciendo de Maestra.
Con estos argumentos comienza la novena y última película dedicada a la saga Skywalker. El director elegido para concluirla, el archiconocido J.J. Abrams, es el mismo que dirigió el Episodio VII - El despertar de la Fuerza (primera parte de la última trilogía). Un director con muchas virtudes, pero entre las que no se encuentra la de saber concluir historias, como quedó plenamente patente en la serie Perdidos.
Y es que esta es una historia que los padres que de pequeños vieron los estrenos y reestrenos de la saga original (entre los que se encuentran los componentes de este jurado), transmitieron a sus hijos ese fervor, magia y admiración por una historia e imágenes que les cautivaron siendo niños. El marketing y merchandising también ha hecho mucho para mitificar aún más esta saga.
Así un público entregado, se emociona cuando en la gran pantalla suena la música de John Williams y aparecen las letras de introducción del correspondiente capítulo.
Pero... este cierre nunca acaba de ser redondo. Tanto esta entrega como su predecesora han sido un intento de corregir lo que no funcionó en la anterior. Nos encontramos con incesantes referencias a la nostalgia, que el director ya intentó generar en el Episodio VII. Asistimos constantemente a unas escenas y situaciones que nos resultan familiares. Guiños y apariciones de personajes icónicos de la saga, que son absolutamente asfixiantes y que terminan por saturar al espectador.
Se nota bastante el intento de Disney por arreglar todo lo que no funcionó en el episodio anterior, dirigido por Rian Johnson. Muestra momentos de incoherencia en la trama, falta de fundamento o motivo fácil. Los guiones de Star Wars nunca han sido perfectos, pero en este caso parece una película más pendiente en condensar homenajes en cada fotograma que en desarrollar una historia propia, con un resultado deslavazado, simplón y efectista.
No obstante, las grandes batallas y combates de la saga están más presentes y espectaculares que nunca, haciendo las delicias de los aficionados. La secuencias del esperadísimo enfrentamiento entre Rey y Kylo Ren en medio de un mar tempestivo es de una intensidad asombrosa que deja sin aliento al espectador.
No podemos pasar por alto la aparición de Carrie Fisher (Leia Organa) en la película gracias a la utilización de metraje no utilizado que Carrie Fisher grabó antes de fallecer, y a su propia hija Billie Lourd, que mediante la tecnología digital CGI, da vida al mítico personaje interpretado por su madre. En este sentido resaltamos la escena en la que un también rejuvenecido Mark Hamill (Luke Skywalker) instruye a Leia en los caminos de la Fuerza.
Veredicto; Este tribunal considera que, en la mayoría de los casos, será una entrega que deje cierto regusto a decepción en los seguidores con más años en su carnet de identidad, y encienda esa chispa de atracción a la Fuerza en los espectadores más jóvenes.

 

1917   (18.01.20)
Director: Sam Mendes. Interpretada por George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Richard Madden, Benedict Cumberbatch. Guion: Sam Mendes, Krysty Wilson-Cairns. Productores: Pippa Harris, Callum McDougall, Sam Mendes, Jayne-Ann Tenggren. Música: Thomas Newman. Fotografía: Roger Deakins.

Cuando este jurado salía del cine después de ver 1917, tenía la impresión de haber visto una de las mejores películas que se han hecho estos últimos años, de esas que merecen la pena ver en pantalla grande.
Su director, Sam Mendes, rinde un homenaje a las historias que le contaba su abuelo (antiguo combatiente de la Primera Guerra Mundial), con esta historia narrada como la aventura contrarreloj de dos jóvenes cabos británicos, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), que reciben el encargo de cruzar un territorio donde supuestamente se ha retirado el enemigo, para transmitir un mensaje a otra compañía; deben detener una ofensiva que supondría caer en una encerrona alemana. Para incrementar el drama, entre las filas de los comb
atientes que se disponen para el ataque, se halla el hermano mayor del cabo Blake.
Sin atisbos del patriotismo tan manido en otras ocasiones en este tipo de películas, se nos presenta a dos protagonistas antagónicos. Un Blake idealista e inconsciente a cualquier peligro ante la idea de salvar a su hermano, y Schofield, un protagonista lejos de los estereotipos, veterano en combate (participó en la cruenta batalla del Somme), lo que más valora es su vida y la de sus compañeros, por encima de cualquier gloria u honor militar. Esto le arrastrará a un empeño heroico por evitar que centenares de vidas se pierdan en un sacrificio baldío.
Para vestir al espectador con la piel de los protagonistas, Sam Mendes se embarca en un verdadero logro cinematográfico. Rueda toda la película en un aparente plano secuencia, roto en un sólo momento por una elipsis temporal. En realidad es una película con dos falsos planos secuencia muy creíbles, fabricados en base a tomas muy largas montadas juntas. Esto trasmite la sensación de experimentar los acontecimientos junto con los protagonistas en tiempo real en una experiencia trepidante entre terrenos embarrados, claustrofóbicas trincheras y campos de tiro en los que uno es la diana.
Detrás hay un mastodóntico trabajo en el diseño de producción y una planificación brutal. Con tomas muy largas que abarcan más de dos kilómetros y que funcionan perfectamente cuando la cámara pasa por cada punto.
Favoreciendo la inmersión del espectador en la acción y el dinamismo de las escenas, el guión del propio Sam Mendes y Krysty Wilson-Cairns es sencillo y sin alardes ni distracciones. A esto también contribuye el exquisito trabajo en la fotografía de Roger Deakins y la música de Thomas Newman, que en ocasiones nos recuerda al movimiento de las manecillas de un reloj, marcando la tensión por cumplir la misión a tiempo y destacando los momentos más épicos de la película.
También queremos destacar el trabajo de vestuario y ambientación, cuidando hasta el mínimo detalle.
Veredicto: Este tribunal estima que gracias a un excepcional trabajo, 1917 pasará a la historia de las grandes películas, en una de las obras más lúcidas que nos ha regalado el cine bélico durante los últimos años. Nos ofrece una travesía en primera persona por los campos de batalla, dejando entrever algunos de los horrores de la guerra que iba a acabar con todas las guerras, aunque con una violencia fílmica moderada.

 

JOJO RABBIT   (01.02.20)
Director: Taika Waititi. Reparto: Roman Griffin Davis, Scarlett Johansson, Taika Waititi, Sam Rockwell, Archie Yates, Thomasin McKenzie, Rebel Wilson y Stephen Merchant. Guión: Taika Waititi. Producción: Carthew Neal, Taika Waititi y Chelsea Winstanley. Música: Michael Giacchino. Fotografía: Mihai Malaimare Jr. 

El neozelandés Taika Waititi es a día de hoy uno de los directores más de moda en Hollywood. En esta película completa un ejercicio de alto riesgo, al afrontar esta sátira melodramática sobre el totalitarismo nazi sin caer en la banalización de uno de los episodios más oscuros que se han escrito en la historia de la Humanidad.
Jojo (Roman Griffin Davis) es un niño de diez años que vive en la Alemania de finales de guerra y está plenamente imbuido en la idealización y propaganda nazi. Las esvástica y pósters de Hitler decoran la habitación de Jojo como si fuera un ídolo pop.
Tiene un amigo imaginario que es el mismo Adolf Hitler (interpretado por el propio Taika Waititi) y que resulta ser un tipo amigable con quien tiene conversaciones continuamente, se sienta en el comedor familiar a cenar unicornio y se mete en la cama del niño. En cierta medida, además de amigo, el dictador alemán hace las veces de sustituto del padre ausente.
Rosie, su madre (interpretada brillantemente por Scarlett Johansson), es una mujer abnegada, jovial, bondadosa, de espíritu libre y empático, defensora de la inocencia de su hijo, que aunque es nazi, está convencida de que es un buen chico que está confundido porque le han lavado el cerebro y que la vida poco a poco le irá descubriendo la realidad.
Un día Jojo descubre que su madre forma secretamente parte de la resistencia y tiene escondida en la habitación de su hermana fallecida, a Elsa (Thomasin McKenzie), una adolescente judía. 

En ese momento, todo el universo que había construido Jojo se empieza a tambalear. El niño se aproxima a Elsa con los ridículos prejuicios de la propaganda del III Reich, creyendo que los de su etnia son bichos con cuernos y rabo. La chica, más mayor, se presta al juego de los tópicos y bulos.
La relación entre esa chica judía y Jojo hará que vaya madurando, deje de vivir la fantasía de su amigo imaginario y abra los ojos a la realidad. La pérdida del sentido del personaje de Hitler, conforme va avanzando la película, es reflejo de la pérdida del sentido de la ideología nazi que va experimentando el protagonista a medida que transcurre el filme. El amigo imaginario sirve para la sátira del personaje, pero también es el escudo con el que Jojo se ha protegido contra la realidad. Cuando los niños maduran, dejan atrás a sus personajes de fantasía y empiezan a bailar con seres de carne y hueso.
Fábula que nos recuerda en cierta medida a La Vida es Bella, aunque sin llegar a las cotas cinematográficas de esta. Al igual que en la película de Roberto Benigni, utiliza el humor como tabla de salvación frente a una de las mayores locuras de la humanidad.
Es una visión, a través de los ojos de un niño, de Alemania a finales de la Segunda Guerra Mundial, en vísperas de su caída en manos de los ejércitos aliados. Para ello se apoya en la luminosa fotografía de Mihai Malaimare Jr. Una luminosidad que contrasta con la imagen prototípica de otras películas, donde abundan grises y oscuros, cuando se aborda esta temática. 

Taika Waititi mezcla melodrama con comedia en esta crítica mordaz sobre el nazismo. Sin duda funciona mejor la carga cómica, con escenas divertidísimas como los títulos de crédito del comienzo, donde las muchedumbres de nazis hacen el saludo fascista mientras suena la versión en alemán de I wanna hold your hand (Komm Gib Mir Deine Hand) de los propios Beatles, o la estancia en el delirante y absurdo campamento de las Juventudes Hitlerianas. Pero a medida que va avanzando la historia, gana más peso la parte melodramática, que quizás no tenga tanta brillantez.
La película cuenta con una extraordinaria terna de personajes secundarios que rozan lo absurdo, como el capitán Klenzendorf (Sam Rockwell), un nazi desencantado y su fiel Finkel (Alfie Allen, Theon Greyjoy en Juego de Tronos), La fanática Fräulein Rahm (Rebel Wilson) que utiliza a los niños como bombas humanas contra el enemigo, Yorki (Archie Yates) entrañable segundo mejor amigo del mundo, fiel confidente y el personaje favorito de este jurado, o Stephen Merchant, que da vida a un agente de la Gestapo en una escena digna de los Monty Python.
Veredicto: Este tribunal considera que la comedia siempre ha sido un gran puente para cruzar el río de la crítica, y aquí el director lo utiliza para combatir el totalitarismo, el racismo y la xenofobia. Jojo Rabbit, con la mirada inocente de un niño, intenta sacarnos una sonrisa ante un cuadro que dibuja la mayor de las tragedias y emprende una búsqued
a de la bondad en medio de las atrocidades.
Este jurado absuelve de todos los cargos que acusan a la película de pecar de blanda y azucarada durante ciertos momentos. También considera que, pese a no ser ninguna obra maestra, Jojo Rabbit es un trabajo muy logrado, con grandes diálogos, personajes entrañables, escenas gloriosas y un análisis del trasfondo del totalitarismo mucho más i
nteligente de lo que pueda parecer a simple vista, con un acertado equilibrio entre humor y tragedia.

 

EL ESCÁNDALO   (15.02.20)
Dirigida por Jay Roach. Protagonizada por Charlize Theron, Nicole Kidman, Margot Robbie, John Lithgow, Allison Janney y Malcolm McDowell. Guion de Charles Randolph. Música de Theodore Shapiro. Fotografía de Barry Ackroyd.
Bombshell es el título original en inglés de esta película, estrenada en España como El Escándalo. "Bombshell"es un término que puede significar dos cosas; Una noticia sorprendente o una mujer muy atractiva. Dos ingredientes que claramente tenía el menú que ofrecía la cadena Fox News dirigida por Roger Alies y propiedad del magnate de los medios de comunicación, Rupert Murdoch. Un canal especializado en servir noticias al gusto del sector más conservador norteamericano.
Jay Roach hasta el momento había destacado como un director de comedia. En esta película, al igual que en Trumbo, da un giro radical y aborda un tipo de cine muy distinto. Nos cuenta la historia real del escándalo que hizo tambalear los cimientos de uno de los imperios mediáticos más poderosos de Estados Unidos.
La historia nos narra los hechos acaecidos en 2016, cuando Gretchen Carson (Nicole Kidman), una extrabajadora, acusó al director y fundador de Fox News, Roger Alies (John Lithgow), de acoso laboral y de ser despedida por rechazar sus proposiciones sexuales.
Gretchen interpone la denuncia con la esperanza de que más mujeres se sumen, y den testimonio de como Roger Alies aprovechó su posición para poder tener relaciones sexuales con algunas de sus trabajadoras subordinadas. Será entonces cuando sus compañeras, entre ellas Megyn Kelly (Charlize Theron) y Kayla Pospisil (Margot Robbie), tengan que decidir si también dan la cara contra el todopoderoso ejecutivo, al que poco a poco se le irán destapando sus secretos, gracias a la fuerza y valentía de estas mujeres.
La película está protagonizada por tres bellísimas mujeres (como era norma en la Fox con sus presentadoras) que son tres grandes actrices y muestran las diferentes caras entorno al acosador.
Los tres personajes representan roles muy diferentes en esta historia. El papel de Kayla Pospisil simboliza los inicios. Es el único personaje ficticio y es una metáfora de las jóvenes empleadas que tienen que consentir al acosador para progresar y conservar sus trabajos. Es la protagonista de una de las escenas más desgarradoras y repulsivas de la película. Margot Robbie realiza una interpretación fantástica que justifica plenamente su nominación al Oscar como mejor actriz de reparto.

Megyn Kelly representa una carrera afianzada y en su cima, pero que hace tiempo tuvo que pagar el peaje de sufrir los abusos de Roger Alies. Charlize Theron está extraordinaria en este papel, su voz en la versión original es clavada a la Megyn Kelly real y sus gestos son idénticos. La Academia de Hollywood valoró este trabajo con la nominación al Oscar como mejor actriz principal.
Y por último, Gretchen Carson encarna la carrera de la veterana que está en el ocaso y no está dispuesta a tolerar más la situación. Aunque Nicole Kidman realiza una buena interpretación, tiene menos oportunidad de lucimiento, con un personaje que aun siendo el conductor de la historia, aparece de forma discontinua en ella.
Los tres personajes rompen varias veces "la cuarta pared". Hablan a cámara y nos cuentan lo que está pasando, lo que ayuda en especial al espectador no estadounidense a entender lo que pasó.
Junto a estas grandes interpretaciones femeninas, resalta el trabajo del polifacético John Lithgow en el papel de acosador, al que se suman multitud de caras conocidas, con breves papeles que en ocasiones rozan el cameo.
Hay que destacar la fantástica labor de Kazu Hiro, Anne Morgan y Vivian Baker en la caracterización de los personajes (destacando el mimetismo conseguido entre el actor John Lithgow y el ejecutivo de la Fox Roger Ailes), lo que les ha valido el Oscar al mejor maquillaje y peluquería.
Veredicto: Este tribunal considera que El Escándalo es una buena película, pero aunque está editada de una forma muy ágil, la dirección de Jay Roach es un poco plana, donde como espectador uno puede llegar a tener varios momentos de desconexión. Se echan de menos algunos personajes que desaparecen en buena parte de la película. También tenemos que decir que a buena parte del público español, le puede resultar difícil entender algunos aspectos de la película donde se entremezclan el mundo de la televisión estadounidense y el componente político.
Por otro lado, consideramos que este filme muestra sin tapujos un retrato de la situación de acoso que lamentablemente han tenido que sufrir muchas mujeres en su puesto de trabajo, y que rinde honor a estas trabajadoras que se levantaron contra su acosador, siendo unas adelantadas al movimiento Mee too, que surgió en octubre del siguiente año.
También creemos que en esta película se refleja muy bien el funcionamiento de la cadena Fox, más allá del caso de acoso sexual del 2016, donde se establecieron unos cánones de belleza e indumentaria en las presentadoras que fueron imitados incluso fuera se las fronteras de los EE.UU (quizás aquí, nos resulten familiares). También en su polémica con Megyn Kelly, deja caer de refilón la forma de actuar con respecto a la prensa del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Así mismo tenemos que resaltar el portentoso trabajo de interpretación y de caracterización. Cuando este jurado vio cómo eran en la realidad los personajes de la película, se quedó asombrado por su parecido.
Por lo tanto, este tribunal justifica plenamente la compra de la entrada y de un buen cubo de palomitas, para disfrutar de esta película.

 

SKIN   (29.02.20)
Dirigida por Guy Nattiv. Protagonizada por Jamie Bell, Danielle Macdonald, Bill Camp, Vera Farmiga. Guión de Guy Nattiv. Música de Dan Romer y Fotografía de Arnaud Potier. Producción estadounidense de 2019 de Maven Pictures / Brookstreet Pictures / Item 7 / Vision Entertainment Group / PaperChase Films / Sight Unseen Pictures.
Esta película nace del corto homónimo, ganador del Oscar al mejor cortometraje en el 2019 y dirigido por el propio Guy Nattiv. En esta ocasión, este prometedor director israelí lleva a la gran pantalla el caso real de Bryon Widner.
Bryon, interpretado por Jamie Bell (Billy Elliot), es un joven que fue acogido y criado por los líderes de una organización de supremacistas blancos, que desde ese momento le han inculcado una educación que mezcla la ideología neonazi, la exaltación de la cultura escandinava y el odio a todo lo diferente.
Bryon tiene un rango destacado dentro del movimiento skinhead local donde su padre adoptivo es el líder, manteniendo una tensa rivalidad con Slayer (Daniel Henshall), otro miembro de la organización que en cierta manera envidia el reconocimiento que tiene Bryon.
Todo el mundo puede ver con qué ideología se identifica, lleva cuerpo y cara totalmente decorados con tatuajes de simbología neonazi.
Su vida, en comunión con el movimiento, dará un vuelco tras la actuación de una cantante no muy agraciada físicamente y sus tres hijas, en un mitin de su padre adoptivo y líder político del grupo.
Bryon queda prendado de Julie (Danielle Macdonald), a la que trata con extrema delicadeza y a quien no parece intimidar su apariencia agresiva marcada por sus tatuajes.
A medida que la relación con Julie y sus hijas va avanzando, su escala de valores varía radicalmente. Va sustituyendo ese sentimiento familiar que encontraba en el grupo, por una familia real. Pero ella que de pequeña sufrió en primera persona el supremacismo blanco, con un padre que perteneció al Ku Klux Klan y luego sufrió las represalias por abandonarlo, le pone una premisa a modo de ultimátum. Tiene que elegir entre una de las dos familias.
Su antigua familia no estará dispuesta a aceptarlo y se iniciará entonces una espiral de violencia. A partir de ese momento y con ayuda de Daryle Lamont Jenkins, un activista de color, Bryon intentará borrar las huellas interiores y exteriores de su pasado marcado por la xenofobia el racismo y el odio.
Guy Nattiv, después de una serie de títulos interesantes en el cine israelí como Strangers, elige este relato sobre la redención, para hacer su primera incursión en el cine estadounidense. Nattiv retrata muy bien algunos aspectos de cualquier ideología ultra, como el concepto de manada, cimentado en ideas simples pero eficaces en individuos que suelen haber sufrido sentimiento de desarraigo. Toda esa manipulación se ve reflejada en el personaje que interpreta perfectamente Jamie Bell, así como los dos salvavidas a los que el protagonista se aferra para lograr su redención; el trato humano de Julie con sus tres hijas, y el apoyo y ayuda de Daryl.
Veredicto: Este tribunal considera que la película es un aceptable intento de desentrañar las tripas del movimiento supremacista americano y mostrar el camino para borrar las manchas del odio generado durante años. También estimamos la caracterización de todos los personajes, transmitiendo una impronta de realismo.
Por el contrario creemos que el guion denota alguna carencia al no desarrollar un poco más la transición del sentimiento de pertenencia, al rechazo de lo que representa el grupo. También se nos antoja que pese a ser un trabajo correcto, tanto el argumento como la estética de los protagonistas, podrían haber tenido un recorrido mayor a nivel fotográfico.

 

FIRST LOVE   (14.03.20)
Dirección: Takashi Miike. Protagonizada por Masataka Kubota, Sakurako Konishi, Shota Sometani, Nao Omori. Guión: Masa Nakamura. Productores: Muneyuki Kii, Jeremy Thomas y Misako Saka. Música: Kôji Endô. Fotografía: Nobuyasu Kita. Coproducción Japón-Reino Unido del 2019.
Con más de un centenar de títulos a sus espaldas y tan solo 59 años, Takashi Miike es uno de los directores más prolíficos del cine japonés, con un especial gusto por el humor negro y la acción. En Miike podemos encontrar algunas similitudes con el Tarantino más gamberro. Sus tramas clásicas tienen como condimento; cruces de caminos, violencia, golpes de suerte, mafia, daños colaterales, ironía, surrealismo, sangre y humor negro. Ingredientes que el autor de Audition suele combinar con un buen gusto en la dirección.
En First Love nos presenta una historia de amor casi suicida, con protagonistas decadentes que ven alteradas sus vidas por conflictos indeseados y un fuego cruzado accidental. Todo mezclado con los rasgos comunes del cine japonés de yakuzas.
Leo es un joven boxeador que gana combates, pero pelea sin pasión. Después de un desmayo en pleno ring, recibe un diagnóstico fatal. Cuando deambula entre las calles intentando asimilar la noticia, se cruza accidentalmente con Monica, una chica que huye de un policía corrupto y que ejerce la prostitución para saldar la deuda con la Yakuza de un padre pederasta que se le aparece en forma de alucinaciones, a la que controlan gracias a haberla enganchado a las drogas.
Desde ese momento ambos se verán involucrados en un turbio y complejo asunto de narcotráfico, en una desenfrenada huída nocturna con Tokio como escenario, y perseguidos por una galería de personajes esperpénticos marca de la casa: un policía corrupto cómplice de un yakuza que quiere estafar a sus jefes, una mujer enloquecida que quiere vengar a su amante, la mafia china, la propia Yakuza...
Un alijo de droga, bandas enfrentadas, una pareja de jóvenes enamorados, persecuciones en coche, tiroteos, duelos con espadas y humor negro es un cóctel explosivo que solo un cineasta como Takashi Miike puede combinar con acierto. En este ambiente tan surrealista se mueve como pez en el agua. Tiene escenas como la que combina un noqueo en el ring con una decapitación, que son geniales.
Se nota que ha trabajado en bastantes adaptaciones del Manga al cine. La película en ocasiones tiene cierta dinámica y estética inspirada en el cómic, que se hace evidente en la escena de la huida hacia el abismo mostrada literalmente como un anime.
En la película, Miike contrapone dos relatos que transcurren en paralelo. La historia de amor e ingenuidad de la pareja protagonista, frente al descarnado mundo en que se ven envueltos, repleto de sujetos amorales, avariciosos, brutales y sin escrúpulos.
El afamado productor británico Jeremy Thomas participa en esta película, lo que sin duda beneficiará su recorrido por las pantallas fuera de Asia. Thomas y Miike ya habían colaborado juntos en el 2010 en 13 Asesinos.
Veredicto: Este jurado, después le limpiarse los litros de sangre que le han salpicado al ver la película, cree que estamos ante un tipo de cine un tanto particular.
En esta orgía de dinamismo, acción y violencia, hay veces que resulta un tanto difícil seguir el argumento. Al espectador occidental le puede costar entender la narrativa de la película, como pasa en algunas escenas con un largo monólogo en mitad de una secuencia de acción. También alrededor de la trama central se van desenrollando una serie de subtramas que no acaban de tener una resolución definida, complican el seguimiento de la historia principal y hacen perderse un poco al espectador.
Por contra, este tribunal reconoce momentos en los que se ha reído con este humor tan peculiar. Este hiperactivo realizador, siempre ha tenido una más que justificada fama de provocador y nunca deja indiferente al espectador. Por lo tanto dictaminamos que esta propuesta de sangre, humor negro y acción, hará las delicias de los fans de este tipo de cine.

 

FULL MONTY   (18.04.20)
En este pequeño rincón queremos recordar una película que a buen seguro nos arrancará más de una sonrisa, algo que tanta falta nos hace durante estos difíciles días que todos estamos viviendo.

Full Monty se estrenó en las salas en 1997 sin excesivas pretensiones. Su director Peter Cattaneo debutaba en la gran pantalla y su presupuesto de menos de cuatro millones de dólares no había sido para tirar cohetes. Su mayor reclamo era la participación de Tom Wilkinson, uno de los rostros más asiduos del cine y la televisión británica, y de Robert Carlyle, que había alcanzado cierta notoriedad al interpretar al violento Francis Begbie en Trainspotting. Nadie podía imaginar ni por un instante que esa comedia con tintes sociales, se iba a convertir en una de las películas más rentables de la historia del cine, al recaudar más de 250 millones en taquilla.
El argumento de Full Monty nace desde la profunda amargura y desesperación de unos personajes en situación de desempleo, en la que más de uno se podría identificar hoy en día. Gaz (Robert Carlyle) y Dave (Mark Addy, Robert Baratheon en Juego de Tronos), son dos damnificados de la reconversión industrial que sufrió Sheffield, ciudad del condado de Yorkshire que otrora vivió años como puntal de la floreciente industria británica. Son el reflejo de otros muchos parados que durante bastante tiempo se habían dedicado a un oficio en concreto y debido al cierre de ese sector, se encuentran sin trabajo, perdidos en el mundo laboral y pasándolas canutas para llegar a fin de mes.
En plena desesperación por la situación y por la amenaza de no poder ver a su hijo ante la imposibilidad de pasar la pensión de manutención, a Gaz se le ocurre la absurda idea de recaudar dinero haciendo un estriptis, después de ver asombrado como las mujeres de la ciudad abarrotan el local donde actúan unos boys profesionales. Para tan disparatado propósito, reclutaran a otros cuatro damnificados por el cierre de la industria local; Lomper, un tímido guarda de seguridad al que conocen en pleno intento de suicidio, Horse, un cincuentón que debido a su edad se le cierran todas las puertas en el ámbito laboral, Gerald (Tom Wilkinson), el antiguo capataz que tiene cierto talento para el baile, pero que mira con aires de superioridad a sus compañeros, mientras incapaz de decir que ha perdido el empleo a una esposa que sigue gastando de forma compulsiva, y Guy, que no sabe hacer nada pero oculta su mayor talento entre las piernas.
Juntos nos enseñarán como la desesperación nos puede llevar a hacer cosas que en otras circunstancias jamás haríamos. Y lo más complicado, una trama argumental más propicia para el drama y la lágrima fácil, es llevada de una forma inteligente desde el humor, sin caer en la burla y sin quitar gravedad a la situación.
Es gente desesperada y al borde del precipicio. El personaje interpretado por Robert Carlyle, al igual que el resto, está lejos de la idealización. La relación con su hijo es muy humana y gran parte de las locuras que lleva a cabo, son motivadas por su deseo de no verse alejado de él.
También es el dinamizador de una historia, que va uniendo a una serie de personajes paradigmas del perdedor. Veremos un escenario donde los protagonistas tienen que sortear los problemas de la edad, los embargos, la pérdida de ilusiones, retirada del régimen de visitas, la autoestima, las relaciones de pareja e incluso, un intento de suicidio.
Es también una historia de amistad, compañerismo y de cómo estos se forjan y fortalecen. 

Peter Cattaneo, pese a tener luego algun título interesante, jamás ha llegado a dirigir una película que se acerque al nivel de su ópera prima. Pero hay que reconocer que en Full Monty estuvo en estado de gracia. Consiguió hacernos reír y emocionar en un filme redondo, con la cualidad de descolocar emocionalmente al espectador en algunas escenas y generar una tremenda empatía por los personajes.
Hoy en día, para cualquiera que la haya visto, resulta prácticamente inevitable recordar la divertida escena de la cola en la oficina del paro, cuando uno escucha en la actualidad el Hot Stuff de Donna Summer. La magnífica selección de canciones que se ajustan como un calcetín a cada escena, ha dado incluso para un musical, que espero que cuando toda esta maldita crisis del COVID-19 haya pasado, todos podamos ver ¡Cuidaos mucho y disfrutad con el cine!

 

HUMAN LOST   (27.06.20)
Dirigida por Fuminori Kizaki, guión de Tow Ubukata (basado en una novela de Osamu Dazai), fotografía de Akira Hirabayashi. Es una producción japonesa de Polygon Pictures del 2019.

Después de un forzado parón por la crisis del COVID-19, que ha provocado el cierre de las salas de cine en toda España, este tribunal vuelve a reunirse para juzgar una película de animación que llega a nuestras pantallas. Se trata de Human Lost, cuyo guión está basado en la novela de 1948, Indigno de ser humano del escritor japonés ya fallecido, Osamu Dazai.

Para dirigir está adaptación que podríamos englobar en el cyberpunk dentro del anime, el elegido es Fuminori Kizaki. Es un director especialista en llevar a las pantallas de la televisión adaptaciones en animación, como las series X-Men o Afro Samurai y con alguna obra relevante en la gran pantalla, como Bayonetta: Bloody Fate.

Human Lost se sitúa en el Tokio de 2036. Plantea un futuro cercano donde gracias a la tecnología y la nanorrobótica, los seres humanos han alcanzado una esperanza de vida de 120 años, mediante la red S.H.E.L.L. a la que todos están conectados, que permite erradicar las enfermedades y reiniciar a distancia a cualquier individuo que sufre un accidente mortal, permitiendo así prescindir de médicos y personal sanitario. El problema aparece cuando un individuo se desconecta de esta red, dando lugar al fenómeno "Lost", una transformación en seres monstruosos que arrasan con todo y contagian a quien se pone al alcance de sus tentáculos. Cada vez que esto ocurre, la agencia Anti-Lost H.I.L.A.M es la encargada de intervenir y jugarse el tipo frente a estos engendros.

Sin embargo no todo es tan idílico en esta sociedad. La mayoría de la población que ha visto alargada sus vida por encima de sus límites naturales, quedan sujetos a una existencia de trabajo y contribución perpetuos hacia una élite dominante situada en una zona interior acotada y delimitada, que es la única que disfruta de aire limpio y mayores comodidades. Esta situación lleva a la aparición de un movimiento disidente, encabezado por el doctor Masao Horiki, posiblemente el último médico que queda. Estos disidentes reclaman una verdadera humanidad y el derecho a morir en libertad.

Takeichi es el líder semi biónico de una banda de motoristas influidos por el doctor Masao Horiki, que les proporciona una peligrosa droga. También es el único amigo de Youzou Oba, un artista atormentado más soso que la comida de hospital y protagonista de esta historia. Takeichi, convencerá a su amigo para que les acompañe en una incursión a la zona interior (en una secuencia que nos recuerda irremediablemente a la carrera de motos de un clásico de la animación japonesa como Akira). Allí Youzou Oba sufre una transformación en un lost muy particular. Yoshiko Hiiragi, una chica con unas cualidades especiales y que trabaja para la agencia Anti-Lost H.I.L.A.M. le salvará la vida y le desvelará que él puede ser el profetizado Tercer Aplicante, la única esperanza para ayudar a la Humanidad a librarse de los lost.

VEREDICTO: La película nos muestra una historia con bastantes altibajos. Por momentos resulta interesante gracias a su innegable potencia visual y su animación detallista, pero esos momentos se ven eclipsados por otros en los que se transmiten una sensación de guión a medio desarrollar. Hay una concentración de demasiados conceptos filosóficos y sociológicos, que acaban saturando y consiguiendo que en bastantes tramos, el espectador esté perdido en la narrativa.

También nos ofrece un clímax más largo que una cuarentena sin papel higiénico, para desembocar en un final arquetípico con las acostumbradas explosiones del que tanto gusta el anime japonés, sin que pueda faltar el típico monstruo gigantesco que siembra el caos y la destrucción por toda la ciudad. En definitiva, una película que hará las delicias de los muy fans del género, pero que al resto les puede dejar un tanto desorientados.

Acabada la vista de hoy, este tribunal se retira deseando que todos los asistentes a la sesión de hoy se encuentren perfectamente al igual que los suyos.

 

EL ARTISTA ANÓNIMO   (07.11.20)
Director: Klaus Härö. Protagonizada por Heikki Nousiainen, Amos Brotherus, Pirjo Lonka, Pertti Sveholm y Jakob Öhrman. Guión de Anna Heinämaa. Productores: Kai Nordberg, Kaarle Aho. Fotografía a cargo de Tuomo Hutri. Música de Matti Bye.

Después de un paréntesis provocado por el maldito virus que nos está cambiando las vidas durante este nefasto 2020, este tribunal se vuelve a reunir para juzgar el sexto filme en la carrera de Klaus Härö (La Clase de Esgrima, Cartas al Padre Jacob), uno de los directores más reputados del cine finlandés. En esta ocasión nos presenta una fábula sobre las últimas oportunidades que nos brinda la vida, en un maravilloso escenario de cuadros, galerías de arte, casas de subasta y todo lo que rodea al mundo del coleccionismo artístico. 

La historia gira entorno a Olavi Launio, un viejo marchante viudo, que regenta una pequeña tienda de arte y antigüedades en Helsinki. Un negocio al que ha consagrado su vida y al que se intuye como culpable de llevarse por delante sus relaciones familiares debido a esa extrema dedicación. Es un gran conocedor del mundo del arte gracias a su pasión y experiencia, pero sus métodos han quedado irremediablemente obsoletos frente a los nuevos tiempos. Lucha a diario por mantener a flote un negocio donde cada vez entran menos clientes a visitar su pequeña tienda abarrotada de cuadros desperdigados por todos los rincones. En su poco iluminado despacho lleva la contabilidad de forma manuscrita, rodeado de un mar de documentos, una vieja caja de caudales y con un antiguo teléfono fijo como único componente tecnológico para competir en un mundo de compradores online y pujadores telefónicos en las subastas.

Un día y gracias a su conocimiento y buen instinto artístico, en una subasta local, se topa con una pintura anónima de la que intuye que puede tener un gran valor y cuya tasación real se le ha podido escapar a la casa de subastas.

Mientras el viejo marchante medita a quien puede pertenecer la autoría del lienzo, entra en escena su hija Lea, a la que lleva años sin ver y guarda sentimientos encontrados hacia su padre, mezclando el resentimiento y la añoranza de la figura paterna. Su hija pide a Olavi que permita a su nieto adolescente Otto, a quien ella ha tenido que criar totalmente sola, trabajar en el negocio de su abuelo ayudándolo en labores básicas como parte de sus prácticas escolares, a modo de tareas de reinserción social que un juez ha ordenado como consecuencia de su mal comportamiento.

Pese a que acepta a regañadientes, la relación con su nieto es un revulsivo en su actividad profesional. Su trabajo conjunto da como resultado la sospecha de que el cuadro que tiene fascinado a Olavi, podría tratarse de un retrato de Jesucristo realizado por el famoso pintor ruso Ilya Rapin. Abuelo y nieto emprenderán una investigación para demostrar la autoría de la obra y comprender el motivo por el que el autor no firmó el lienzo. Esta investigación forjará una relación sumamente enriquecedora para ambos. El joven nieto siempre con tablet y móvil en ristre, aporta la energía y el entusiasmo necesarios, y ayudará a dotar de armas a su abuelo, para afrontar una modernidad cuyas reglas se le escapan y ante la cual colisiona.

Por su parte el abuelo despierta en su nieto, que parece haber heredado su amor por la pintura y su instinto para negociar, un cambio de actitud y nuevo interés por sus estudios, gracias al reto de investigación y descubrimiento propuesto por el viejo marchante.

Olavi iniciará una obstinada carrera de pocos días, para conseguir el dinero necesario y realizar una última transacción, que le permita una jubilación honrosa y una cierta redención con su familia. Pero en esa desesperada búsqueda, el responsable de la casa de subastas, un personaje que está lejos de ser un verdadero entendido en arte y al que ante todo le importa la parte económica, alertado por el interés que el anciano pone en la pintura, intenta recuperar el cuadro, sin los mínimos escrúpulos para conseguir tal fin. A su vez, el viejo marchante se da cuenta que en realidad ha sido esa dedicación la que le ha apartado siempre de la vida familiar, alejándose también de su propia felicidad

VEREDICTO: Este tribunal estima que al igual que el cuadro de la película, estamos ante una piedra preciosa del cine finlandés, escondida detrás del anonimato.

El director dibuja en un tono casi crepuscular, una metáfora de la modernización laboral y cómo el mercado devora continuamente a los trabajadores, sin importar si estos tienen un gran conocimiento de su entorno laboral, llegando incluso a una profesión como la de marchante, criticando la mercantilización del arte y a una sociedad tan depredadora. No falta pulla a los coleccionistas acaparadores y caprichosos, así como a los métodos despiadados en el actual negocio del arte, donde las trampas, confabulaciones y traiciones están a la orden del día.

A este jurado también le ha encantado como la película explora la relación maestro-alumno, poniendo en contraposición lo clásico y los métodos tradicionales representados por el viejo marchante, frente a la modernidad y las nuevas tecnologías puestas en práctica por el joven adolescente.

Mención aparte merece la interpretación del veterano actor Heikki Nousiainen, quien nos  hace una radiografía estupenda de un personaje con contradicciones, complejidad, obstinación, pero una extraordinaria sensibilidad y amor al arte.

Este tribunal también se quiere dirigir a todos los asistentes a esta vista, para desearles fuerza, salud y ánimo en esta difícil situación que estamos viviendo. Así también rogamos a todos los amantes del séptimo arte, que una vez haya pasado está maldita pesadilla, regresen a llenar las salas, ya que es la forma con la que podemos contribuir a mantener nuestra pasión que es el Cine.

 

SALVAJE   (09.01.21)
Director: Derrick Borte. Protagonizada por Russell Crowe, Caren Pistorius, Jimmi Simpson, Gabriel Bateman y Anne Leighton. Guion de Carl Ellsworth. Fotografía de Brendan Galvin. Música de David Buckley.

Este tribunal se reúne para celebrar el primer juicio del 2021, un año que deseamos sea estupendo para todos, especialmente para los amantes del Séptimo Arte.
El título de esta película define perfectamente lo que vamos a ver a continuación en una hora y media trepidante, en este quinto largometraje de Derrick Borte, que nos sumerge en una vertiginosa historia que se desarrolla en tiempo real, y no levanta el pie del acelerador hasta que aparecen los créditos finales.
La dosis de adrenalina comienza con un irreconocible y voluminoso Russell Crowe, reventando la puerta a martillazos de lo que suponemos era su antiguo hogar, y continuando con el reparto de martillazos a todos los miembros de la familia. Antes de salir, prende fuego a la casa y la hace volar por los aires, huyendo en su furgoneta.
Esta impactante escena inicial pone sobre aviso al espectador del peligro que amenaza a Rachel (Caren Pistorius), que hace sonar el claxon detrás de la camioneta de este personaje sin nombre.
Rachel es una madre que está en pleno proceso de separación. Vive con su hijo Kyle Flynn (Gabriel Bateman), su propio hermano Fred (Austin P. McKenzie) y Mary (Juliene Joyner) novia de Fred. Esa mañana Rachel se ha dormido y llega con retraso tanto al colegio donde debe dejar a Kyle, como a su propio trabajo. En un estado de nervios y tensión, agudizando por el atasco en el que se ha metido de cabeza, se topa con la camioneta del hombre que la noche anterior ha asesinado a su familia. En un semáforo pasa de rojo a verde y el vehículo no se mueve. Tras unos segundos ella toca con fuerza el claxon y adelanta al parricida. Él la sigue y en la siguiente parada, el hombre se disculpa con ella desde la camioneta y le pide que haga lo mismo con él, ella desoyendo los consejos de Kyle, estima que no tiene nada por lo que disculparse.
Tomado como punto de partida una situación tan cotidiana como una discusión de tráfico, el director nos propone un escenario donde ese incidente se produce con un desequilibrado, que personifica en la protagonista el objeto de todas las frustraciones que le han llevado a declarar la guerra al mundo y perder la cabeza, proyectando toda su rabia, desquite y venganza en una madre separada y desarbolada por las circunstancias.
La película contiene ciertos retazos que nos pueden evocar a títulos como El Diablo sobre ruedas en su obsesiva persecución automovilística o Días de furia con un personaje en pleno colapso mental y cuya vida ha dejado de tener sentido, aunque el argumento adquiere entidad propia y se desmarca de la imitación.
Veredicto: Este jurado estima que Salvaje desde luego no es una obra maestra, pero sí que es una película que nos va a tener en vilo durante hora y media, gritando a la protagonista "Haz esto o ¿Por qué no haces esto otro".
La película también ahonda en los motivos que nos pueden llevar a esa deriva de agresividad y violencia que vemos con asiduidad en los noticieros, pareciéndonos ajena, pero que una serie de circunstancias nos pueden llevar a vernos implicados en ella cuando la caldera a presión a la que nos vemos a diario sometidos, en ocasiones llega a explotar.
Queremos resaltar el papel de los dos protagonistas principales. Caren Pistorius encarnando de forma convincente una madre algo desorganizada y sobrepasada por la situación que está viviendo en ese momento, convertida en víctima de la irascibilidad y la crispación que se vive todos los días en las grandes ciudades, y con la mala suerte de cruzar su destino con el personaje interpretado por Russell Crowe, que a medida que se desarrolla la trama, podemos ir intuyendo los motivos que le han llevado a ese estado de locura y obsesión. Pero la película se centra básicamente en la acción y el suspense, sin ahondar más de lo necesario en el aspecto psicológico de los protagonistas.
Una trama que pese a tener algún que otro agujero en el guion, engancha al espectador y consigue que éste se implique en su trepidante desarrollo, con unas magníficas escenas de persecución automovilística callejera dignas a destacar. También nos invita en cierta manera a reflexionar sobre las consecuencias de nuestras decisiones y las actitudes de cada uno, en nuestra vida y con los demás.

 

BIRDSONG   (23.01.21)
Director: Handrik Willemyns. Protagonizada por Kazuhiko Kanayama, Natsuko Kobayashi, Akaji Maro, Shinji Matsubayashi y Takamasa Suga. Guión: Handrik Willemyns. Música: Timothy Bruzon y Hendrik Willemyns. Fotografía: Michael Dwyer.

En la vista de hoy, este tribunal tiene la complicada labor de juzgar una coproducción que combina música, fetichismo, drama social, crítica a la industria musical, cultura japonesa con el gusto por el surrealismo pictórico tan propio de algunos artistas belgas, obteniendo un híbrido inclasificable como resultado.

La película comienza con una cita que afirma "La industria musical es un animal que devora a los soñadores y a las alas que usan para volar. Ese animal está muriendo" y a una chica esperando en la calle que nos dice; "-Mi nombre es Asuka y esta es mi canción. Escuchen por favor". Seguidamente aparecen los créditos con una animación que nos recuerda someramente al magnífico poema animado que aparece en Goodbye Blue Sky de la película The Wall. Este inicio, sintetiza lo que nos vamos a encontrar en Birdsong.

Asuka (Kazuhiko Kanayama) es una esposa y madre que trabaja todas las noches en el edificio Shiratori, sede de una gran productora musical en Tokio. Por las mañanas, tras un largo viaje en tren, regresa a su anónimo apartamento, donde le esperan su hija, un anodino e inseguro marido y su suegra. Su pasión es la música y poder dedicarse a ella. Una noche, viendo un concurso de talentos en la televisión, es animada por su familia a presentarse en el concurso televisivo que la productora donde ella trabaja realiza y del cual salen rutilantes estrellas, que ella de vez en cuando ve disimuladamente mientras realiza sus labores de limpieza.

Mientras interpreta una canción compuesta por ella misma delante del dueño de la productora, Akira Shiratori (Akaji Maro), éste detiene bruscamente la interpretación, llevándola inmediatamente a su despacho para preguntarle donde ha oído esa canción, ya que tiene en su poder un CD con esa misma melodía, entregado por Ryo (Kazuhiko Kanayama), un músico recientemente fallecido en extrañas circunstancias.

Inmediatamente se convierte en sospechosa y se ve obligada a relatar en forma de flashback como conoció al músico y como en su camino para conseguir su sueño musical, ha tenido que pasar por un precipicio de perversiones, mentiras y engaños, abocada a una exótica prostitución para conseguir dinero fácil.

Veredicto: Como decíamos al principio, la labor de juzgar este filme no es fácil. Reconocemos en el debutante director su pasado como músico (integrante de la banda Arsenal), documentalista y esa tendencia al surrealismo pictórico que han tenido muchos de sus paisanos belgas como Henri Storck, Luc de Heusch, Charles Dekeukeleire, André Cauvin, Paul Haesaerts o los pintores Pierre Alechinsky y René Magritte. En su trabajo y apoyado indispensablemente por la fotografía de Michael Dwye y la música compuesta por Timothy Bruzon y él mismo, hay una meritoria simbiosis entre música e imagen, con una buena utilización de efectos de animación vanguardistas, que le da un trato exquisito a esa mezcla entre melodía, emociones y pintura.

En la interpretación destaca la protagonista Kazuhiko Kanayama, que escenifica de manera estupenda la caída en una espiral autodestructiva, repleta de engaños, fantasías y perversiones sexuales.

Queremos también resaltar retazos que nos indican una  extraordinaria narrativa, como en las llegadas matutinas que confirman que acepta cada proposición o mostrándonos el móvil como un objeto preciado, íntimo y a mantener alejado de ojos indiscretos.

Pero la película no es ni mucho menos algo que le vaya a gustar a todo tipo de espectadores. Nos da la sensación que llega un momento en el que importa más las metáforas visuales, que el propio argumento de la película, y pese a que tan sólo dura 90 minutos, el ritmo es pesado y puede resultar demasiado lenta a cierto público. 

 

BAJOCERO   (06.02.21)
Dirigida por Lluís Quílez. Protagonizada por Javier Gutiérrez, Karra Elejalde, Luis Callejo, Patrick Criado, Andrés Gertrúdix, Isak Férriz, Miquel Gelabert, Florin Opritescu y Edgar Vittorino. Guión de Fernando Navarro y Lluís Quílez. Fotografía de Isaac Vila. Música de Zacarías M. de la Riva. Es una producción española del 2021 y 106 minutos de duración.

En la vista de hoy, procedemos a juzgar un título que estaba previsto estrenar en cines, pero a causa de la situación generada por la pandemia que todos estamos sufriendo, se retrasó y finalmente se lanzó directamente en la plataforma de streaming Netflix, alcanzando un rotundo éxito de visualizaciones tanto en España como en el resto del mundo.

El comienzo es impactante, violento y prometedor. Arranca al igual que en su tramo final, con una confesión. A partir de ahí se nos presenta a Martín (Javier Gutiérrez), un policía con un nuevo destino que estrena como conductor de un transporte de convictos en una noche particularmente fría y desapacible, aderezada con niebla y nieve por una ruta poco transitada.

Su compañero en esta labor que a priori parece rutinaria, será Montesinos (Isak Férriz), un agente algo indolente y poco preocupado por las normas.

Martín es su antítesis, representa el arquetipo de policía que acata siempre la ley, apegado a los reglamentos y procedimientos del manual. Juntos tienen que escoltar a un surtido catálogo de estereotipos criminales; El criminal pícaro y experimentado Ramis (Luis Callejo), Pardo el veterano imputado por delitos fiscales y que ya no quiere más problemas para cumplir su condena (Miquel Gelabert), el drogadicto Golum (Andrés Gertrúdix), el latino Rei (Édgar Vitorino), el rumano Mihai (Florin Opritescu) y el joven y bien parecido Nano (Patrick Criado), con una mezcla entre rebelde y desamparado, que pronto dejará intuir algún secreto bien guardado.

En mitad de una carretera despoblada pierde contacto con el coche de la policía que va delante y el vehículo blindado es abordado por un despiadado y misterioso asaltante. Martín consigue parapetarse en el interior del cubículo, pero entonces tendrá que atender un nuevo frente con los que en principio son sus enemigos naturales, los presos. Martín tratará de entenderse con los reclusos, a la vez que  sobrevivir y cumplir con su deber, interponiéndose entre el asaltante y su objetivo.

Aquí entramos en una segunda parte de la película donde predomina la acción pura y dura, en unos paisajes que la cinta explora con gusto y sentido de lo estético, con unas secuencias finales que parecen sacadas de un western. El protagonista encontrará en su Némesis tras una larga pesadilla, alguien que le hará replantearse todos sus principios.

Veredicto: Este tribunal estima que éxito de espectadores y calidad no siempre van de la mano.

El guión parece dar la sensación que ha sido escrito desde un final a gusto del consumidor y después se ha construido el resto, dándole mucha menos importancia al hilo conductor. Un final que pretende no caer en la autocomplacencia y planear al espectador preguntas sobre problemáticas de nuestra sociedad, recordando en demasía casos reales como Diana Quer y su asesino confeso "El Chicle" o el de Marta del Castillo, criticando un sistema judicial, supuestamente benévolo con los delincuentes.

Si bien creemos que el trabajo en la fotografía de Isaac Vila es de lo más meritorio en este filme, con un acertado uso de colores, en ocasiones se peca de parajes envueltos en una niebla que se muestra caprichosa por momentos y que en ocasiones recuerda un videoclip ochentero.

Los actores en general obtienen nuestra absolución, variando sus interpretaciones desde un soberbio Karra Elejalde, a un Javier Gutiérrez que se interpreta una y otra vez así mismo, con una transformación final en una suerte de Harry el Sucio bajito y poco creíble.

El director nos propone una meritoria realización donde predominan primeros planos y planos bastante cerrados, intentando crear un ambiente claustrofóbico y creando contraste con otros planos fuera del furgón, donde la película se vuelve más calmada, gana en amplitud y el entorno cobra relevancia, con momentos donde se va al gran plano general al más puro estilo de Leone.

También nos dibuja ciertos paralelismos que van surgiendo entre Martín y García (Karra Elejalde). Ambos aparecen por primera vez en pantalla cambiando una rueda y al final los dos han  evolucionado de un respeto a la ley, a saltarse las normas.

Cómo no, también queremos destacar la escena en la que el realizador rinde un homenaje a Robocop de su admirado Paul Verhoeven.

Lluís Quílez co-escribe el guión del filme junto a Fernando Navarro. Evidentemente su labor como director es más apreciada por este tribunal que su faceta de guionista. En el guión apreciamos múltiples grietas, fallos argumentales, cae con asiduidad en situaciones tópicas y tiene idas y venidas que diluyen cualquier mensaje que se pueda intentar transmitir. Al final nos queda el poso de muchos thrillers norteamericanos;  ----“Las leyes hacen aguas y no hay más remedio que tomarse la justicia por nuestra mano”. Este jurado estima que el cine estadounidense tiene muchos aspectos a imitar, pero, por favor, no nos quedemos solo con los malos.

Por último decir a modo de conclusión, que pese a sus problemas de guión y que carece de una historia bien construida, Bajocero nos parece una película entretenida y bien dirigida, tensa y con interpretaciones correctas.

 

LA EXCAVACIÓN   (27.02.21)
Dirección de Simon Stone. Protagonizada por Carey Mulligan y Ralph Fiennes en sus papeles principales, acompañados por Lily James, Johnny Flynn, Ben Chaplin, Ken Stott, Archie Barnes y Monica Dolan. Guión de Moira Buffini, basado en la novela de John Preston. Fotografía de Mike Eley. Música de Stefan Gregory. Es una producción del Reino Unido del año 2021 y de 112 minutos de duración.

Como desgraciadamente es tónica habitual durante estos tiempos de pandemia, este tribunal se vuelve a reunir, para juzgar una película que ha visto frustrado su estreno en salas y está disponible en la plataforma de Netflix.
La Excavación está basada en la novela de John Preston de 2007 y que a su vez adapta los hechos reales que ocurrieron alrededor de la excavación de Sutton Hoo (quizás el yacimiento arqueológico más importante del Reino Unido), durante 1938 y 1939. Pero dejaremos a un lado los aspectos que diferencian la historia real y con esta adaptación cinematográfica, para no aburrir al lector con la pasión que siente este tribunal por la Arqueología y la Historia.
Edith Pretty (Carey Mulligan), es una rica terrateniente, viuda de un militar y madre de un joven muchacho, Robert (Archie Barnes). De una frágil salud, Edith es una mujer culta, refinada, y de clase alta. Siempre se ha sentido atraída por la Arqueología y tiene cierto presentimiento sobre una serie de túmulos de tierra que se hallan dentro de sus tierras.
Con el objetivo de excavar esos túmulos, decide contratar a Basil Brown (Ralph Fiennes), un excavador que realiza trabajos ocasionales de arqueólogo sin titulación, para el Museo de Ipswich. Basil que tuvo que dejar la escuela a los 12 años, es un hombre casado y sin hijos. Estudioso autodidacta, ha aprendido todo lo que sabe sobre excavaciones, de su padre. Es humilde, apasionado de su trabajo y gran conocedor del terreno. Pese a ser apreciado por su trabajo, los expertos en arqueología del Museo de Ipswich, le consideran poco ortodoxo y sin entrenamiento.
Leal a sus principios, primero rechazará la baja  oferta inicial de Edith para trabajar en el proyecto, regresando solo cuando ella acepta pagarle lo que vale. Pero una vez llegado el acuerdo, su compromiso es total e inquebrantable, desestimando una suculenta y prometedora oferta del Museo de Ipswich, para trabajar en el yacimiento de una villa romana.
Después de algún que otro revés, el presentimiento de Edith resulta verdaderamente acertado, De la ladera de un montículo comienzan a desenterrar un barco que primero creen de la época de los vikingos pero luego confirman que es más antiguo aún, se trata inequívocamente de un barco funerario anglosajón del siglo VII. Con las noticias del fabuloso hallazgo, llegarán los responsables del Museo de Ipswich y un grupo de expertos enviados por el Museo Británico encabezados por el veterano arqueólogo Phillips (Ken Stott), con la intención de hacerse responsables del yacimiento y llevar a cabo el resto de su excavación.
Cuando el hallazgo se convierte en asunto nacional, Philips relega de su trabajo a Basil y Edith en una demostración de lealtad hacia el personaje interpretado por Fiennes, con el que ha desarrollado una forma de entender la arqueología, relación de admiración y empatía casi platónicas, impondrá su presencia en el equipo de trabajo.
En el marco de los albores previos a la Segunda Guerra Mundial, asistimos a este hallazgo que cambió los libros de historia británicos, al aportar luces y nuevos datos, de una época que no estaba demasiado documentada, en una historia que traza un paralelismo entre pasado y presente, siendo los objetos encontrados meros instrumentos para comprender nuestra existencia "-Desenterrar la historia para conocernos mejor".

Veredicto: El jurado aquí reunido cree que el  director Simon Stone, dota a la película de una indudable belleza visual, tanto por la fotografía de Mike Eley, donde predominan los colores ocres, como por el acertado uso de cámara. Pero si bien la primera hora de la película está llena de ritmo y nos resulta fascinante con el inicio de la excavación, en la segunda parte ese ritmo decae y las casi dos horas de película se hacen un poquito largas.
El guión, aparte de incluir algún que otro tópico, se toma unas licencias cinematográficas que sirven para hacer avanzar una historia con más dinamismo que la propia excavación real. Dentro de esas licencias incluye una serie de intrahistorias alrededor de los personajes secundarios, que desvían la atención de la trama principal y provocan momentos de dispersión en el espectador. El film de Stone tiene momentos descafeinados .Cuando algunos personajes y situaciones pierden interés narrativo, el director dirige la atención sobre otros e intenta fallidamente modificar la estructura de referencia, para recuperar el interés del espectador. El guión también opta por desestimar el elemento romántico que en un principio sugiere entre Edith y Basil, tomando el camino de una relación platónica y de respeto entre ambos, más cercana a la historia real.
Como suele ser habitual en las producciones británicas, hay una magnífica ambientación del periodo de entreguerras, con un vestuario muy cuidado. Hay ciertos retazos que nos recuerdan a las clásicas telenovelas históricas británicas, en las que convergen múltiples personajes en tramas secundarias. En este caso, el escenario está dado por un caserón y su campiña, donde comienza la excavación.
Si algo tenemos que resaltar, es el trabajo de sus dos principales protagonistas. Ambos actores realizan un estupendo trabajo sin caer en la mínima sobreactuación.

El papel de Carey Mulligan es bastante complicado. Presenta los altibajos emocionales de una mujer que está al borde de la muerte en un país al borde de la guerra, pero que está viviendo la ilusión del hallazgo arqueológico y su vida como madre. Carey Mulligan responde a este reto con un trabajo de encantadora delicadeza.

Ralph Fiennes en plena madurez artística, nos da una demostración de su polivalencia e imponente presencia en pantalla.

Ambos nos dejan sutilmente detalles como su afinidad intelectual y su respeto inquebrantable, el ambiente prebélico, las barreras de clase que marginan el trabajo del arqueólogo autodidacta.

También queremos destacar la estimulante visión que el filme ofrece de lo que son los trabajos en un yacimiento arqueológico, mostrando el proceso de excavación, desde una primera fase más rudimentaria, pasando por el momento que queda en manos de los responsables del Museo Británico y llegando al momento que es vuelto a enterrar para preservarlo de la sombra de la inminente guerra con Alemania. Todo ello con los medios materiales y humanos de la época. 

Por último queremos despedir esta vista con una reflexión que Basil comparte con Edith Pretty y con el espectador a modo de epílogo; "Somos parte de algo continuo. Así que no morimos realmente".

 

EL INFORME AUSCHWITZ   (27.03.21)
Dirigida por Peter Bebjak. Protagonizada por Noel Czuczor, Peter Ondrejicka, Jan Nedbal, John Hannah. Guión de Jozef Pasteka, Tomas Bombik, Peter Bebjak, basado en el libro de Alfred Wetzler. Música de Mario Schneider. Fotografía de Martin Ziaran.

En la vista de hoy, este tribunal se dispone a juzgar una durísima película, ambientada en uno de los capítulos más vergonzosos de la Humanidad. Una historia que desgraciadamente no alcanzó la credibilidad debida en su momento, e incomprensiblemente acabada la guerra y demostrado que era cierta a pies juntillas, no obtuvo la repercusión merecida.

Lo primero que vemos en pantalla es la cita del madrileño Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana (George Santayana), que podemos encontrar actualmente en las inmediaciones del antiguo campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau; "Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo". Así es como se nos introduce en el escenario infernal, donde se desarrolla la primera parte de la historia.

Alfred Wetzler y Rudolf Vrba son dos prisioneros eslovacos que se encuentran en ese maremágnum de supuestos enemigos de la Alemania nazi; disidentes políticos, judíos, homosexuales, gitanos... Ambos planean escapar con la connivencia del resto de prisioneros de su mismo barracón, dando a conocer al resto del mundo el horror que se está viviendo en ese campo y el sistema de ejecución industrial que en él se está perpetrando.

Aprovechando la mayor movilidad dentro del campo que les permite su condición de escribas, son escondidos por otros presos en un hueco entre los maderos destinados a la construcción de barracones, esperando allí el momento idóneo para huir. En cuanto los guardias son conscientes de la fuga, se iniciará una terrible pesadilla para sus compañeros, que deja a las claras el grado de deshumanización y violencia con el que eran tratados.

Una vez visto el momento oportuno, los dos protagonistas iniciarán una penosa caminata de quince días, sorteando controles, patrullas y aderezada de todo tipo de calamidades. Pero en el camino también encontrarán gente dispuesta a jugarse la vida por ayudar a unos fugados y sin la cual no sería posible alcanzar su destino.

Heridos, demacrados y casi agonizantes, después de soportar numerosos obstáculos, conseguirán contactar con los funcionarios de la Cruz Roja, teniendo que salvar la mayor dificultad de todas, ser creídos. Representantes de la Cruz Roja habían visitado algunos campos de concentración donde no hallaron evidencias de las matanzas que estaban ocurriendo pese a los rumores que corrían. La Alemania nazi había hecho un gran esfuerzo por ocultar la "Solución Final" y a muchos diplomáticos les costaba asumir que aquello estuviera ocurriendo en realidad.

Alfred y Rudolf presentan un informe donde detallan basándose en registros que llevaban los propios  alemanes, la mecanización e industrialización del genocidio, de una manera concienzuda y metódica, aportando unos datos espeluznantes de víctimas diarias. Para este tramo final de la película, aparece Warren (John Hannah), un personaje ficticio que representa a todas las instituciones internacionales que se mostraban escépticas sobre las brutalidades cometidas en los campos.

Sin muchas más pruebas que aportar, lo único que piden para intentar frenar la barbarie, es que Auschwitz sea bombardeado y reducido a cenizas para su inutilización.

El Informe Auschwitz recrea la historia real detrás del Informe Vrba-Wetzler, 33 páginas donde se detallaban las atrocidades cometidas del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en la Polonia ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Pese a que los aliados ya sabían desde noviembre de 1942 que se estaban matando prisioneros en masa en Auschwitz  El informe Vrba-Wetzle hace una estimación los números de fallecidos y la descripción más detallada de las cámaras de gas hasta ese momento.

La decisión del gobierno húngaro, que impidió el trasporte de más de 100.000 judíos húngaros a Auschwitz durante los últimos meses de la guerra, es atribuida a la publicación de partes de este informe en junio de 1944.

Veredicto: No lo tenía nada fácil Peter Bebjak para ahondar en un campo bastante arado por el Cine sin caer en el morbo, en el sadismo o el dramatismo fácil. Por el contrario y con gran pericia, consigue normalizar la muerte como algo cotidiano contra la que los presos estaban vacunados. Esto se refleja en escenas en las que el diálogo se lleva toda la atención, mientras una montaña de cadáveres es un mero fondo de escenario. Es complicado ver una producción cinematográfica en la que se aúnan la calidad cinematográfica con rigor histórico cuando se aborda esta temática. Aquí no vemos ropa recién comprada en El Corte Inglés, en extras que parecen salidos de un banquete de boda, como sucede en otras adaptaciones que este jurado no quiere comentar.

Este magnífico director utiliza tomas inversas o diagonales con el fin de desorientarnos y hacernos vivir la angustia de quien su vida depende de no ser descubierto, y recursos narrativos similares para transmitir sensaciones como terror, frío o humillación. Para ello se apoya en una fotografía con unos colores apagados, predominando los marrones y grises pálidos cercanos al blanco y negro, enfatizando una atmósfera lúgubre de la que hace partícipe al espectador.

También  queremos mencionar que tanto Noel Czuczor y Peter Ondrejicka bordan sus papeles, así como el veterano John Hannah. Por todo ello no es de extrañar que ésta película haya sido la nominada para representar a la República Eslovaca en la ceremonia de los Oscar.

Por último nos gustaría llamar la atención del espectador para que ponga toda su atención cuando unas voces se funden con los títulos de crédito al final de la película. Son voces de políticos actuales cargadas de racismo, odio y xenofobia, que nos retrotraen a la cita inicial de Santayana, dejando caer que en cuanto la memoria empieza a flaquear, corremos el riesgo de tropezar con la misma piedra.

 

SOLO LAS BESTIAS   (27.02.21)
Dirigida por Dominik Moll. Interpretada por Laure Calamy, Damien Bonnard, Denis Menochet, Valeria Bruni Tedeschi, Nadia Tereszkiewicz, Guy Roger N’Drin y Bastien Bouillon. Guión de Dominik Moll y Gilles Marchand en una adaptación de la novela  "Seules les bêtes" de Colin Niel. Fotografía de Patrick Ghringhelli. Música de Benedikt Schiefer.

En esta ocasión sentamos en el banquillo de los acusados a un maravilloso thriller rural, dirigido magistralmente por el escritor y director francés Dominik Moll, que apuesta desde el primer instante por una historia original, donde se nos mostrará partes de un mismo cuadro que se irán uniendo a modo de rompecabezas, en una suerte de efecto mariposa.

El escenario elegido para articular esta especie de Fargo a la francesa es un pueblecito en las montañas del Parque Natural de Grands Causses, donde se irán entrelazando una serie de historias que tienen en común el engaño, la infidelidad, el deseo y la soledad, con un apéndice argumental en una ciudad portuaria de Costa de Marfil.

Alice (Laure Calamy) es una enfermera rural que mantiene una relación adúltera con uno de sus pacientes, Joseph (Damien Bonnard), un solitario y taciturno granjero que intuimos tiene algún desorden psicológico. Michel (Denis Menochet), es su marido, un monótono ganadero que aparentemente pasa todo el todo día delante de la pantalla del ordenador, intentando cuadrar las cuentas de la granja. Después de un encuentro con Joseph, Alice se cruza con el coche abandonado de Evelyne (Valeria Bruni Tedeschi), una vecina que ha desaparecido de forma imprevista.

La historia arranca en forma de capítulos conociendo el punto de vista de estos personajes con respecto a esa desaparición y el posible crimen, a estos capítulos se les unirán más tarde Marion (Nadia Tereszkiewicz), una joven camarera que conoce a la víctima (con quien la diferencia de edad es evidente) mientras trabajaba en un restaurante de Sète, y que después de una noche de pasión, sigue a Evelyne de una forma un tanto obsesiva al caserón que tienen junto a su marido en el lugar donde se desarrolla la acción. El último personaje que pone prólogo y epílogo a esta bien hilada trama, es el joven Armand (Guy Roger “Bibisse” N'drin) un joven ciberestafador que vive en la ciudad africana de Abiyán, que pretende conseguir un estatus social y un porvenir gracias a su actividad ilícita, pero que a su vez está prisionero de la tradición y la superstición de su tierra.

Todas estas historias se irán entrelazando entre sí, reconstruyendo los hechos a través de los puntos de vista de los cinco personajes, con una estructura bien construida y un argumento muy bien hilado.

Veredicto: Solo las Bestias se ha granjeado la magnanimidad de este tribunal.

Consideramos que el trabajo de Dominik Moll como director lo resuelve con brillantez en una trama que en principio parece que va a ser simple, pero que se va enredando a medida que salta de personaje, pero que logra darle sentido en su final. En esta telaraña de historias entre extraños que terminan conectados de una forma inesperada, el director aprovecha para ahondar en temas como la infidelidad, la rutina, el hastío, el lado más sombrío de la vida contemporánea, el estafador estafado, los dramas que se forjan en las redes sociales y el fraude que existe en las mismas, con una estructura narrativa que en ocasiones recuerda a Babel o Amores perros.

La película tiene un protagonismo coral, y como buen orfeón de actores, desde pesos pesados del cine francés como Denis Ménochet, Damien Bonnard o Valeria Bruni Tedeschi a jóvenes con su primer papel de enjundia como Nadia Tereszkiewicz o el debutante Guy Roger N’Drin, representan a la perfección su papel, dotando a cada uno de sus personajes de los matices necesarios para que el coro no desafine.

Por último, nos gustaría animar a todos los presentes en esta vista a acudir nuevamente a las salas de cine. El Séptimo Arte siempre ha sido un vehículo que nos ha permitido viajar a través de la imaginación y evadirnos de los problemas que tenemos a nuestro alrededor. Creemos que pocos lugares para realizar esa evasión, son tan seguros como la sala de cine que durante tantos años nos ha hecho pasar infinidad de buenos ratos.

 

LIBERTAD   (10.04.21)
Director: Enrique Urbizu. Reparto: Bebe Rebolledo, Isak Ferriz, Jorge Suquet, Pedro Casablanc, Luis Callejo. Guión: Miguel Barros y Michel Gaztambide. Música: Mario de Benito. Fotografía: Unax Mendía. Duración: 5 episodios de 50 minutos.

Este tribunal se dispone a juzgar por primera vez una serie de televisión. Se trata de la miniserie Libertad, segundo producto televisivo de Enrique Urbizu para Movistar, tras las dos temporadas de Gigantes.  Este jurado no ha visto la versión reducida que se proyecta en los cines, así que se abstendrá de opinar sobre dicho montaje.

La serie arranca con la lectura ante un grupo de asistentes de un libro que cuenta la vida y aventuras de Lucía Malvar "La Llanera". La historia imbuida por el romanticismo propio del siglo XIX, ha sido escrita por John Saldiego (Jorge Suquet), un joven británico de padre castellano y madre inglesa, durante su viaje a la España de 1807, contemporánea al Tratado de Fontainebleau en el preludio de la invasión napoleónica. En él se relata la historia de La Llanera (Bebe Rebolledo), una bandolera legendaria que fue condenada a muerte y su ejecución fue aplazada varias veces durante 17 años, justo en el momento de pisar el cadalso. En presidio dio a luz y educó al hijo natural de otro bandolero legendario, El Lagartijo (Xavier Deive).

El relato es acompañado por unas ilustraciones que se proyectan en una linterna mágica de la época. Durante la lectura por parte del autor y mientras una de esas ilustraciones es proyectada, hay un fundido en la pantalla que nos transporta a la historia narrada. Para esta introducción, Urbizu crea unas imágenes que bien podrían ser estampas pintadas por Goya; unos barrotes, la silueta de La Llanera cantando a través de un ventanuco a un preso a punto de ser ajusticiado, un ahorcamiento, miembros desmembrados del ajusticiado que son repartidos por la comarca. Esa fantástica composición visual, acompañará los cinco episodios de la serie.

En ellos veremos cómo sorpresivamente La Llanera es indultada y puesta en libertad por el gobernador Luis de Montejo (Luis Callejo). Ella tiene decidido dejar atrás su pasado y llevar una vida junto a su hijo en libertad, alejando de él la violencia que ha caracterizado sus vidas hasta ese momento. Pero su liberación no es más que una farsa del gobernador Montejo, para acabar con todos los bandoleros que amenazan los caminos, ella incluida.

En ese plan también entrará otro proscrito y su cuadrilla de bandoleros, El Aceituno (Isak Ferriz), que ha llegado a un acuerdo para capturar al mítico Lagartijo, con La Llanera y su hijo Juan (Jason Fernández) como cebo. A todo esto se unirá el deseo del Lagartijo, en recuperar a su hijo y llevarlo a un lugar seguro en tierras portuguesas, para llevar una vida tranquila y dentro de la ley junto a él.

Durante cinco episodios tendremos una huida hacia delante en busca de la libertad, donde se cruzarán con personajes como Don Anastasio; el terrateniente arquetipo que representa la nobleza latifundista, conservadora y enemiga de los cambios que pueden amenazar su estilo de vida. Reina;  La hija rebelde de Don Anastasio, que estaba recluida a la fuerza en un convento alegando que estaba loca y por quien Juan sentirá una enorme atracción, o Pedro de Urquijo; un personaje que anhela los valores de libertad, fraternidad e igualdad de nuestros vecinos del norte, y que en poco tiempo se convierte en lo más parecido que ha tenido Juan a un padre.

A todo esto, hay que sumarle la importancia del paisaje que es enorme en este western patrio de bandoleros, donde toman protagonismo las sierras, llanuras y ríos, con planos generales verdaderamente preciosos.

Veredicto: Mal asunto cuando empezamos diciendo que el tráiler es bastante más entretenido que la propia serie. Y la verdad es que da pena que una producción española que por fin cuenta con un presupuesto y unos medios aceptables para filmar una serie, no aproveche la ocasión.

Al frente está uno de los directores con mayor reconocimiento de nuestro panorama nacional, especialista en cine de acción y con una más que aceptable experiencia en el medio televisivo con "Gigantes". Pero su intención de entretener en una serie de aventuras de bandoleros, evocando otros títulos como la mítica "Curro Jiménez", resulta fallida. Por el contrario nos encontramos cinco capítulos que resultan tediosos y pesados de ver, un argumento que tiene momentos caóticos, una construcción de personajes demasiado estereotipados y exagerados, guión lleno de incongruencias, personajes obcecados en el sacrificio inútil....

Si bien nos encontramos con actores que bordan su papel como Isak Ferriz, Pedro Casablanc, Luis Callejo o Ginés García Millán, nos encontramos a Bebe Rebolledo haciendo el papel de supuesta protagonista  o hilo conductor (aunque nos gustaría resaltar el carácter coral de la serie), que aparte de la cara de enfadada que utiliza de comodín en todas las escenas, no tiene más recursos que ofrecer. Al final Isak Ferriz y su dibujo del Aceituno, se hacen los verdaderos amos de la historia.

Por el contrario, lo que no se le puede negar a esta serie es un impresionante trabajo de producción. Un vestuario y maquillaje muy cuidados. Una fotografía de Unax Mendía que no es nada frecuente entre las series de nuestro país y unas localizaciones fabulosas en la provincia de Madrid, Guadalajara, Segovia y Cuenca, que pese a estar ambientada en la Andalucía decimonónica, encajan como un guante.

 

HILLBILLY, UNA ELEGÍA RURAL   (24.04.21)
Dirigida por Ron Howard. Interpretada por Amy Adams, Gabriel Basso, Glenn Close, Haley Bennett. Guión de Vanessa Taylor basado en el libro de J.D. Vance Hillbilly Elegy. Fotografía: Maryse Alberti. Música de David Fleming y Hans Zimmer.

Hillbilly es un término peyorativo usado en Estados Unidos para definir a los habitantes de ciertas áreas remotas, rurales o montañosas, principalmente la zona ocupada por los Montes Apalaches. La denominación más parecida que tenemos en nuestro idioma es paleto, aunque no es lo mismo. El aclamado y todoterreno Ron Howard, nos ofrece una visita guiada por el panorama social por esa América profunda y en ocasiones desconocida fuera de los Estados Unidos. Para ello, se sirve de la adaptación cinematográfica del best-seller autobiográfico de J.D. Vance (interpretado por Owen Asztalos en su adolescencia y por Gabriel Basso como adulto), donde el autor narra su dura vida y cómo logra escapar de esa América profunda y encauzar su vida como abogado en un próspero bufete de Washington.

Es 2011 y J.D Vance es un talentoso joven natural de Ohio, aunque con raíces en Jackson, Kentucky. Se ha sacado la carrera brillantemente en tan sólo dos años en la universidad estatal y después de servir como marine, está estudiando Derecho en la elitista Universidad de Yale. Pese a las ayudas y sus tres trabajos, se ve y se las desea para poder pagar su matrícula. Animado por su tutora y por Usha (Freida Pinto, Slumdog Millionaire), su novia de origen indio, intenta buscar trabajo como adjunto en algún bufete. La oportunidad aparece en una cena organizada, donde acuden dueños y representantes de los mejores bufetes de abogados en busca de jóvenes talentos. La reunión es interrumpida súbitamente por la llamada de socorro de su hermana Lindsay, su madre tiene una sobredosis de heroína. Anteponiendo el sentido del deber y los lazos de sangre a un futuro brillante por el que tanto ha luchado, regresa a su Middletown natal.

La historia está contada en dos tiempos. Mediante flashbacks, nos remontaremos a 1997 y conoceremos cual fue el ambiente en que D.J. se crio. Conoceremos a Bev (Amy Adams), una madre con carácter bipolar que cambia de pareja como de camisa, cuyos problemas con las drogas empiezan con los fármacos y terminan con la heroína. También nos presentará a Mamaw Vance (Glenn Close), una abuela malhablada, dura y hermética, agotada por la falta de responsabilidad de los suyos y que ante todo cree en el valor de la familia, a la cual se debe de cuidar. A los 13 años se quedó embarazada, teniéndose que mudar junto al padre de su hija a Ohio. Más tarde, conoceremos por qué viven separados.

Veremos el infierno por el que su hermana y él pasaron, con una inestable madre en ocasiones adorable, cariñosa y empática, mientras que otras se tornaba en un ser violento e irascible en un continuo maltrato físico y psicológico. Asistiremos al momento en el que Mamaw Vance toma las riendas y se hace cargo de su nieto, alejándolo de todo lo que pudiera ser una amenaza para labrarse un futuro y formando su carácter hasta el día de hoy.

Al regresar se encuentra a su madre ingresada en el mismo hospital donde perdió su licencia de enfermera una década antes, y del cual la van desalojar porque no tiene ni seguro ni recursos. J.D. intentará colocar a su incontrolable madre en un centro de rehabilitación y estar de vuelta al día siguiente a las 10, para una entrevista que puede encauzar su vida profesional.

La solvencia y los buenos resultados en la extensa carrera como director de Ron Howard son incontestables. Por eso choca cuanto menos, la avalancha de críticas negativas hacia su último trabajo. Unas críticas que, desde aquí, para nada compartimos.

La película refleja esa incómoda realidad del entorno rural estadounidense, donde la escasez de oportunidades y desprotección social es latente. Quizás es ahí y en la excesiva politización del libro original, donde nacen esas críticas predispuestas de antemano. También habría tener en cuenta que la versión doblada y el desconocimiento de las particularidades de los hillbilly, pueden llevar al público a no apreciar suficientemente el trabajo interpretativo de algunos actores.

Hablando de actores, entre el notable trabajo de todos ellos, cabría destacar el de la siempre magnífica Amy Adams y especialmente el de Glenn Close. No es de extrañar que por esta interpretación donde consigue clonar al personaje real, haya obtenido su octava nominación a los Oscar. En esta ocasión, su papel secundario va adquiriendo peso poco a poco, para tener un protagonismo absoluto durante la última media hora.

Cabe destacar la lograda ambientación de finales de los 90 en las escenas de flashback, así como el trabajo de caracterización y la música de David Fleming y el afamado Hans Zimmer.

 

EL JUICIO DE LOS 7 DE CHICAGO   (08.05.21)
Dirigida por Aaron Sorkin. Protagonizada por Eddie Redmayne, Sacha Baron Cohen, Mark Rylance, Frank Langella, Joseph Gordon-Levitt, Michael Keaton. Guión de Aaron Sorkin. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Phedon Papamichael.

Se da la paradoja en la que este tribunal por primera vez tiene que enjuiciar una película sobre un juicio ¡A ver cómo sale la experiencia!

1968 fue uno de los años más complicados en lo referente a movimientos políticos y cambios generacionales. El Mayo Francés, la Aliyá en Polonia, movimiento estudiantil en México... Estados Unidos no fue ajeno a estas agitaciones, fue el año del asesinato de Bobby Kennedy, Martin Luther King y de las revueltas que dieron lugar al llamado juicio de los 7 de Chicago, que comenzó el año siguiente y se prorrogó hasta febrero de 1970.

La película comienza con un resumen gráfico de los acontecimientos más relevantes del 68, utilizando imágenes de archivo. Esto sirve para ubicarnos en el contexto de la agitación social del momento. Más tarde se nos van presentando a los implicados en el proceso. Un juicio celebrado en un momento tormentoso en la historia de los EE.UU, donde ocho activistas representantes de varios grupos contrarios a la intervención estadounidense en la Guerra de Vietnam y que englobaban movimientos hippies, estudiantiles, progresistas y radicales como los Panteras Negras, fueron acusados de promover y alentar la violencia contra la policía, en una serie de protestas contra el reclutamiento forzoso y la Guerra de Vietnam, aprovechando el Congreso Demócrata que tenía lugar en Chicago durante aquellos días. El proceso lleno de mentiras y manipulación, es uno de los más polémicos en la historia de los Estados Unidos, plagado de momentos estrambóticos por el comportamiento demencial del juez (a quien maravillosamente da vida Frank Langella) y por la propia actitud de algunos acusados el juicio.

Estos ocho encausados que más tarde se quedarán en siete, habían convocado a miles de manifestantes, aunque entre ellos no parece haber una relación clara en sus ideas. Discrepan en la forma y el fin de sus reivindicaciones, cada uno tiene unas motivaciones diferentes y están involucrados de forma dispar en los disturbios. Pero todos van a ser juzgados por el mismo aparato judicial, en un sistema que había infiltrado agentes dentro de sus organizaciones y ha convertido todo el proceso en un juicio político.

El Juicio de los 7 de Chicago es un proyecto que se remonta 14 años en el tiempo. Steven Spielberg decidió llevar a la Gran pantalla esta historia, encargando a Aaron Sorkin el guión y con un reparto que contaba con actores como Will Smith o Sacha Baron Cohen, presente en este filme. La posterior huelga de guionistas del 2007 dejó el proyecto colgado en un armario, pero Steven Spielberg después de ver Molly's Game, el primer y único trabajo hasta ese momento de Aaron Sorkin como director, le animó para que fuera él mismo quien dirigiera la película cuyo guión había escrito en el 2006.

Pese a su reducido currículum como director, el trabajo de Sorkin como guionista es todo un lujo. Firma los textos de títulos tan afamados como la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca  y de películas como Algunos Hombres Buenos, Malicia, La Red Social, La guerra de Charlie Wilson, Jobs o Moneyball

Veredicto: Este jurado estima que para su segundo trabajo detrás de las cámaras, Aaron Sorkin se apoya en unos estupendos diálogos y en el magnífico trabajo de los actores para mantener la atención y fluidez, con un guión denso pero ingenioso, utilizando el humor irónico como un arma pricipal. Aaron Sorkin no se limita a relatar unos hechos históricos, aprovecha la narración de estos sucesos para hablarnos del presente, donde no se nos puede escapar un paralelismo entre los movimientos activistas de finales de los 60, con los movimientos actuales en Estados Unidos, como las manifestaciones contra el gobierno de Donald Trump o las del Black Lives Matter. Tampoco pierde la ocasión de denunciar las ingerencias políticas en el poder judicial del Estado.

Si bien dirige la película sin grandes alardes técnicos, se nota su habilidad como buen guionista, ya que con apenas unas frases de cada personaje, nos ha dibujado un retrato de su personalidad.

En esta historia con protagonismo coral y donde cobran importancia los diálogos, el nivel de los actores es apabullante.

Por contra tenemos algunos altibajos narrativos, con momentos que pueden resultar demasiado fríos. Aunque bien es cierto que la tónica general es un ritmo bastante dinámico, pese a su duración.

También podemos acusar a la película de cierta tendencia al idealismo, parcialidad y tomarse licencias para tocar fibras sensibles como el racismo, la discriminación y la injusticia. Pero este tribunal también valora muy positivamente la decisión de mojarse que muestra el realizador, ya que lo fácil hubiera sido mantenerse ambiguo en cuanto a su posicionamiento.

 

VIVIR SIN NOSOTROS   (15.05.21)
Escrita y dirigida por David Färdmar. Interpretada por Björn Elgerd, Jonathan Andersson, Micki Stoltt, Nemanja Stojanovic. Música: Per-Henrik Mäenpää. Fotografía: Robert Lipic, Johannes Stenson y Camilla Topuntoli.

Desde Suecia llega a este tribunal la ópera prima de David Färdmar. Una historia donde se abordan las distintas etapas en el turbulento proceso de separación de una pareja gay.

Antes de nada queremos decir que a este jurado le ha resultado altamente incómodo seguir los diálogos, ya que no es la mejor idea poner los subtítulos en blanco, cuando los fondos de pantalla, en un alto porcentaje de la película, lucen ese mismo color. 

Adrian (Björn Elgerd) y Hampus (Jonathan Andersson) son una pareja estable desde hace años. Un día en la cama, desde de lo que intuimos ha sido un episodio de frustración, queda al descubierto que Hampus ya no está a gusto en la relación. Ambos se quieren profundamente, pero él se siente ahogado con la actitud controladora de Adrian y considera que le anula como persona. La separación es inevitable. Adrian, que será el punto de vista que veamos durante toda la película, se siente despechado y traicionado. Su herida es tan grande que no acaba de cerrar. Fuerza los encuentros con Hampus, busca sexo esporádico y casual con otros chicos, para mitigar su ausencia. Su actitud dominante queda precisamente reflejada en sus relaciones sexuales.

Cuando parece que puede comenzar a asimilar  la separación, recibe la llamada de Hampus. Se quieren y hay veces que no pueden resistir la tentación de volver a verse. Pero la ruptura que para Adrian esta resultado traumática, para Hampus está resultando toda una liberación.

En esta crónica del fin de una relación de pareja, veremos un proceso con distintas etapas; rabia, negación, dolor, nuevas parejas y superación.

Veredicto: A este jurado no le acaba de convencer esta propuesta, donde David Färdmar pretende mostrar un cine íntimo y minimalista. Es su primera experiencia detrás de las cámaras después del corto del 2008 My name is love... y se nota sobremanera. Su ritmo pausado y tedioso lanza una invitación directa al aburrimiento del espectador. Con una música que no dice ni fu ni fa y una fotografía que parece ideada por el creador de la campaña de Blancolor, la situación tampoco mejora.

Lo más destacable a nuestro juicio es sin duda el trabajo de los actores, que hacen bastante creíbles los momentos de angustia y desesperación. También mantienen el tiempo de una manera destacada en las numerosas escenas de sexo explícito con que cuenta esta película.

Por último resaltar  que si bien no nos parece la quinta esencia del Séptimo Arte, es una historia  que ayuda a visibilizar y normalizar el amor y el desamor entre personas del mismo sexo.