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 EL JUICIO DE MEFISTÓFELES   José Antonio de Vega                                                     (VER anteriores)

 

EL AGUA   (12.11.22)
Dirigida por Elena López Riera. Interpretada por Luna Pamiés, Bárbara Lennie, Alberto Olmo, Nieve de Medina y Pascual Valero. Guion de Philippe Azoury y Elena López Riera. Fotografía de Giuseppe Truppi. Música de Mandine Knoepfel. Montaje de Raphaël Lefèvre.

 

Esta semana, sometemos a juicio a El agua. Una de las películas que más está dando que hablar tras su buena acogida en festivales como el de Cannes, Toronto o San Sebastián, y que constituye la primera experiencia con el largo de la alicantina Elena López Riera, otra directora más a unirse a ese fantástico grupo de nuevas realizadoras españolas con una mirada singular, que dibujan un futuro prometedor para nuestro cine.

Ana (Luna Pamiés) es una joven de diecisiete años que vive junto a su madre (Bárbara Lennie) y su abuela (Nieve de Medina) en una pedanía de Orihuela a orillas del río Segura. La familia regenta un bar y no tiene muy buena fama en el pueblo. Haciendo botellón junto al contaminado río, los chavales hablan de los relatos legendarios que existen en la zona acerca del agua, en especial de la leyenda que narra cómo el agua se mete dentro de algunas las mujeres, embrujándolas, y los años de gota fría, durante la tormenta cuando hay crecida, las mujeres que llevan el agua dentro son llamadas por el río, que, enamorado de ellas, las busca y las intenta atraer.

Allí, Ana se siente atraída por José (Alberto Olmo), a quien todos conocen como "el forastero", porque dice que el tiempo que estuvo ausente del lugar lo pasó en Londres. Ambos comparten el deseo de escapar de ese entorno rural y buscar nuevos horizontes, pero la relación no será bien vista por el padre de él, que pretende que el chico se centre en el trabajo de la finca familiar, y teme que se distraiga con Ana, en parte influido por la mirada recelosa que en el pueblo persiste sobre la familia de ella.

Entretanto, se anuncian tormentas y fuertes lluvias. Ana empieza a experimentar otro tipo de atracción que no podrá controlar.

La directora y coguionista elige su Orihuela natal, para situar esta historia íntima, casi costumbrista, de amor adolescente, que habla de las raíces, las herencias, la tradición, la identidad y del papel de las mujeres en la sociedad y donde el agua actúa como metáfora omnipresente a lo largo de toda la película.

Elena López Riera, con un trabajo cercano y veraz, utiliza una mirada sencilla y pura, vaciando de tecnicismos el filme. No vemos planos muy elaborados más allá de la frialdad de los tonos azulados con los que juega y enriquece el relato con imágenes de riadas reales o mujeres del lugar, contando la leyenda de la mujer del agua. Esto proporciona una libertad narrativa envidiable.

La película cuenta con un reparto un tanto peculiar, puesto que la directora quería contar con un elenco de actores jóvenes que no fuesen profesionales, con la intención de buscar una mayor naturalidad en la narración y, quizás también, abaratar algo el reducido presupuesto. Acompañan en el reparto Bárbara Lennie y Nieve de Medina, dos caras bastante reconocibles dentro del cine español, como las dos únicas profesionales de la interpretación.

En esa sencillez que reviste El agua, también entra la banda sonora, que cuenta con varios éxitos populares entre los jóvenes de hoy en día.

 

Veredicto: Este tribunal estima que la película hace referencia al agua, pero también toca leyendas, costumbres y rumores que marcan y condicionan la vida de las gentes de este pueblo del interior de Alicante, con un argumento que coquetea con el realismo mágico, siendo un hilo conductor por el que los personajes de la película se mueven de manera natural. Todo esto lo hace con un tono hiperrealista, donde vemos como las tres generaciones de mujeres que, al igual que el agua del río Segura, van buscando su camino, unas veces siguiendo el cauce y otras rompiendo diques. También se nos muestra un agua turbia, sucia y contaminada, que incluso arrastra animales muertos y que periódicamente se manifiesta con la fuerza de una bestia encolerizada. Un agua que también es escasa, que se paga cara y que es peligrosa porque se puede desbordar.

Por otra parte, el jurado dictamina que este estimulante debut en la dirección de Elena López Riera no cierra de forma muy precisa las tramas que se habían desencadenado a lo largo del filme, sin acabar de exprimir del todo el potencial argumental. Pese a esta pequeña crítica, creemos que merece la pena acompañar a El agua durante un cauce que esperemos sea muy longevo, a través de las salas de nuestros cines.