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 EL JUICIO DE MEFISTÓFELES   José Antonio de Vega                                                     (VER anteriores)

 

NO MIRES ARRIBA   (22.01.22)

Dirigida por Adam McKay. Interpretada por Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Meryl Streep, Cate Blanchett, Jonah Hill, Rob Morgan, Mark Rylance, Tyler Perry, Timothée Chalamet, Ron Perlman, Ariana Grande. Guion de Adam McKay y David Sirota. Fotografía de Linus Sandgren. Música de Nicholas Britell.

 

Abrimos sesión para juzgar una de las películas que ha generado mayor número de críticas y opiniones, a menudo enfrentadas entre sí. Algo en tiempos donde en la industria de Hollywood predominan los multiversos de superhéroes, secuelas y precuelas, es de agradecer que de vez en cuando aparezca una rara avis que invite al debate y la reflexión, gozando de un gran número de espectadores.

Su director, Adam McKay, en tono de comedia apocalíptica, nos cuenta cómo la futura doctora en astronomía Kate Dibiasky y su profesor, Randall Mindy (Jennifer Lawrence y Leonardo DiCaprio), descubren que un meteorito con un tamaño suficiente como para destruir la vida sobre el planeta se dirige directamente a la Tierra. Rápidamente intentan dar la alarma y avisar urgentemente a las autoridades, ya que la colisión se producirá irremediablemente en seis meses. Acompañados por el jefe de la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA, el Dr. Teddy Oglethorpe (Rob Morgan), acuden a la Casa Blanca, donde tras la espera por un acontecimiento tan prioritario como la celebración de un cumpleaños, son recibidos con desidia por la Presidenta Janie Orlean (Meryl Streep) y su hijo, Jefe de Gabinete y sujeta bolsos, Jason (Jonah Hill).

Ante la pasividad mostrada por el gabinete de gobierno, los científicos deciden filtrar la noticia a los medios de comunicación, encontrando como ventana un programa de entrevistas matutino, donde el tema es tratado con absoluta frivolidad.

Su suerte parece cambiar cuando la presidenta  se ve envuelta en un escándalo sexual y decide desviar la atención para mejorar sus índices de aprobación,  confirmando la amenaza del cometa y el anuncio  de un proyecto para golpear y desviar el meteorito, usando armas nucleares y salvando a la humanidad.

Pero en pleno lanzamiento, la misión es abortada cuando irrumpe en escena Peter Isherwell (Mark Rylance), el dueño de la empresa de tecnología BASH. Un hombre de negocios que se ofende cuando le llaman hombre de negocios, y que parece un híbrido entre Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Elon Musk y Steve Jobs. Sus oscuros intereses financieros disfrazados en un plan para crear prosperidad, pondrán en serio peligro el futuro de la vida en la Tierra, mientras gran parte de la población decide no mirar hacia arriba.

Adam McKay en sus inicios como guionista para Saturday Night Live y como director en sus primeras películas, siempre ha estado ligado a la comedia. En No mires arriba, regresa al género con un trabajo de casi dos horas y media, donde sátira y realidad se dan la mano en múltiples ocasiones. Para evitar que el metraje pueda resultar excesivamente largo, recurre como en otros de sus trabajos, a planos y diálogos muy dinámicos, apoyado en un muy trabajado guion de David Sirota y del propio McKay.

 

Veredicto: Este Tribunal cree que No mires arriba es un acertado retrato en clave de sátira de la actual sociedad estadounidense, pudiéndose extrapolar en muchos aspectos, a la globalidad del planeta.

Adam McKay es un director que anteriormente ha demostrado que se le da de perlas radiografiar con humor la sociedad. Aquí aparecen diagnosticadas múltiples patologías. La cultura moderna del consumo inmediato donde priman las redes sociales y los influencers, la codicia de las grandes corporaciones, cómo acaba triunfando el análisis simplista sobre el pensamiento crítico y meditado, la mediocridad de unos políticos que tienen poder para decidir  sobre nuestras vidas, cómo parte de la sociedad reacciona de forma negacionista ante lo evidente, las fake news, la incomunicación de la sociedad con los problemas reales y cómo se mediatiza nuestra forma de percibir lo que realmente está sucediendo. Incluso deja caer que a veces el lenguaje o la actitud de los científicos hace que sean inaccesibles para el resto de la población, debido a esos problemas de comunicación.

También aprovecha para parodiar todo ese género de películas apocalípticas tan prolífico en décadas anteriores, y el paradigma de héroe que en ellas aparecía.

La película no ha gustado al sector más conservador de los Estados Unidos. Seguramente la caricatura velada a la administración Trump tenga buena parte de culpa. Seguramente aquí tampoco haya gustado a todos y su mensaje se ha interpretado de diferente manera según la cojera de cada espectador.

Tenemos que decir que en realidad el guion es anterior a la crisis del COVID, pese a los paralelismos que podemos encontrar en la situación provocada por la llegada del meteorito en la película, estando más encaminado a criticar como se hacen oídos sordos a los científicos que advierten de los peligros del cambio climático en nuestro planeta y reflexionando cómo parte de la sociedad actual evita enfrentarse a cualquier conflicto hasta que lo tenemos encima, negándolo constantemente y haciendo caso omiso de las recomendaciones de los científicos, como si fueran una banda de alarmistas irresponsables.

La película es una sátira, pero a este tribunal se le antoja que muchas de las situaciones caricaturizadas en No mires arriba, no estarían tan lejos de la realidad en una situación similar. También advertimos a los presentes que todavía no hayan visto la película, que tiene una divertida escena post créditos.

Por último, esperamos que todos los asistentes a esta vista, miren arriba cuando alguien les avisa que un meteorito está a punto de despeinarlos.