El SuperDiez
  La lista de éxitos del cine en España                                                                                           

 EDITORIAL   (18.04.20)

 

EL CINE ESPAÑOL   (26.06.21)
 

Hemos llegado a la última publicación de la temporada; nos vamos de vacaciones hasta septiembre, aunque El SuperDiez-la Lista seguirá actualizándose cada semana en Facebook. Llega el verano, y con él algunos estrenos que tratarán se revitalizar la mortecina taquilla que se ha instalado en nuestro país. Los datos del último fin de semana vuelven a dejarnos en el umbral del desastre: apenas 2.250.000 euros recaudados entre las 20 primeras películas; algo más que la semana anterior pero lejos aun de las cifras alcanzadas en los estrenos de Godzilla vs Kong y Expediente Warren: Obligado por el demonio, que se alzaron sobre los tres millones de euros. Eso ha sido lo más de la temporada 2020-21; claro que mucho mejor que la anterior, cuando el confinamiento cerró toda actividad.  

Actividad que no se ha recuperado por completo: las salas están con aforos reducidos, un número importante de cines ha cerrado -provisional o definitivamente- y, como se ve, no abundan los estrenos de impacto, mientras que las plataformas de pago multiplican y acercan cada vez más su oferta. Así, es difícil pensar que la taquilla pueda llegar a los seis millones de euros en un futuro fin de semana; ello indicaría que nos acercamos a la verdadera normalidad, de la que gozábamos hasta primeros de 2020; seis millones, y de ahí para arriba, por supuesto; con películas taquilleras y un público de nuevo decidido a asistir a los cines. 

Este momento es complicado; quizá el más difícil en la historia del séptimo arte. Ha habido otras crisis, la más importante la que supuso la implantación masiva de la televisión, que pareció hacer tambalear la industria cinematográfica. Se superó, como se han ido superando otros momentos críticos. Pero este es de especial gravedad, y hay dos circunstancias que, unidas -y casi formando un todo- amenazan más seriamente que nunca -pienso- la supervivencia del cine. Mejor dicho, la de las salas, la del sector de la exhibición y, en parte, de la distribución.  

Por un lado, está la citada penetración -cada vez más agresiva- de las plataformas de pago: cada vez son más, más versátiles, más baratas y, lo que es más concluyente, con mayor poder de absorción de la producción; bien pactando o mejor aun adquiriendo las grandes empresas tradicionales del imperio americano. Véase la potencia actual de Disney -estrenando sus películas en sus plataformas propias o asociadas-, o la “absorción” de Metro Goldwyn Mayer por Amazon, o el más reciente acuerdo de la Amblin de Spielberg con Netflix.. 

Y por otra parte, se está acentuando, hasta límites absolutamente insoportables, la prepotencia, el predominio de las producciones estadounidenses -no digamos anglosajonas- en la cartelera española. En lo que va de año, el ranking de taquilla de los 25 mejores estrenos, recoge 20 títulos americanos -los 9 primeros seguidos- acompañados de 2 británicos -Una joven prometedora (10º) y El padre (15º)- y solo 2 españoles -Hasta el cielo (12º) y El olvido que seremos (19º)-; el que falta es Otra ronda (14º), el sensacional filme danés. ¿Otra curiosidad? La siguiente película española en el ranking es Las niñas, en el puesto 32 y con una recaudación en 2021 de 390.000 euros. La de la número uno, por cierto -la tan “admirada” Godzilla vs Kong-, es de 6.317.000 euros. Los datos son elocuentes. 

¿Qué se puede hacer? Soy pesimista; pero si algún atisbo de mejora, de solución se contempla, tiene que pasar por un radical llamamiento a la unidad. Toda la industria, todo el negocio del cine -industria, negocio y también cultura y arte-, todo el sector audiovisual remangándose y metiéndose en la pelea. Producción, distribución y exhibición: más películas españolas, más potentes, mejor promocionadas con campañas de publicidad agresivas y certeras, con ventajas en las salas -entradas más baratas ¿para cuándo?- y distribución más ágil e imaginativa. Y, por supuesto, con ayuda del Estado: decidida, oportuna, incansable, eficaz. Subvenciones, créditos fáciles, claro; pero no solo dinero: campañas de sensibilización, apoyo institucional, rigor legislativo, educación, educación y educación… Y el concurso de Europa -sea eso lo que sea- y el apoyo de las televisiones, sin trampa ni cartón.  

¿Es mucho pedir? Creo que no. En definitiva, un país es lo que es su cultura. Hay que decidir qué es España, si un país rico e independiente o uno de segunda división, sojuzgado y sometido a los dictámenes de potencias económicas que trafican con algo remotamente parecido al arte y la cultura. Hace ya unos años, el que fuera presidente de la MPA -entonces MPAA: Motion Picture Association of America- Jack Valenti, propugnaba que solo el cine americano -y afines, supongo- se exhibiera públicamente en las salas españolas y europeas, dejando la producción propia de cada lugar a la retransmisión por televisión. Su proposición fue severamente rechazada; y hoy… está a punto de cumplirse. ¿Lo vamos a consentir?