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SUEÑOS DE CINE     Por Beatriz Castellón

TADEO JONES 2: EL SECRETO DEL REY MIDAS   (09.09.17)

Directores: Enrique Gato, David Alonso. Actores: Trevor White, Joshep Balderrama. Guionista: Jordi Gasull. Música: Zacarías M. De la Riva. Producción: 4 Cats Pictures, Lightbox Entertainment, Telecinco Cinema.

Tadeo Jones viaja hasta las Vegas para asistir a la presentación del último descubrimiento de la arqueóloga Sara Lavroff: el papiro que demuestra la existencia del Collar de Midas, el mítico rey que convertía en oro todo aquello que tocaba. Pero el feliz reencuentro se verá enturbiado cuando un malvado ricachón secuestre a Sara para poder encontrar el talismán y conseguir riquezas infinitas. Junto a sus amigos, el loro Belzoni y su perro Jeff, Tadeo tendrá que hacer uso de su ingenio para rescatar a Sara, en un viaje por medio mundo donde encontrará nuevos amigos... ¡y nuevos villanos!

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero Tadeo Jones 2: el secreto del rey Midas es una de esas excepciones que confirman la regla.
“Las aventuras de Tadeo Jones” puede presumir de ser la película de animación más taquillera del cine español. Merecedora de tres premios Goya (película de animación, director nobel y guión adaptado), recaudó más de 50 millones de euros en todo el mundo, fue vista por cerca de 10 millones de espectadores y proyectada en salas de 50 países distintos. Con estos antecedentes, no es raro que la pregunta que más le hagan estos días al director y creador de Tadeo Jones sea que si la primera película no ha sido una losa a la hora de rodar esta segunda parte.
Pero Enrique Gato (Atrapa la bandera) es un hombre valiente y quiso demostrar que podía llegar más lejos, que era capaz de hacer una película mucho mejor que la primera en todos los aspectos y no cabe duda de que lo ha logrado. La historia que cuenta El secreto del Rey Midas comienza pocos meses después de los hechos que suceden en la primera entrega. Tadeo y Sara han estado meses sin verse pero no han dejado de pensar en sus sentimientos por el otro y sueñan con ser pareja oficial. Una exposición de la arqueóloga para mostrarle al mundo su último descubrimiento será el momento elegido para el reencuentro. Sin embargo, la cita no será feliz, puesto que el malvado Jack Rackham y sus secuaces aprovecharán el momento para robar el papiro y secuestrar a la chica. A partir de este momento, Tadeo, Momia, Tiffany -la adjunta de Sara-, Belzoni y Jeff acudirán a rescatarla, siguiendo para ello las pistas que conducirían a los lugares donde se encontrarían las cuentas del collar del rey Midas.
Enrique Gato consigue el propósito de rodar una película que supere a la anterior. Un guión más simple, pero mejor trazado, unos personajes dibujados con mayor profundidad (destaca la hilarante Momia) y un mayor dominio de la técnica conforman una cinta amena, atractiva y muy interesante que hará disfrutar a toda la familia.
Lo mejor: la capacidad de Enrique Gato para aprender de sus errores y superarlos.
Lo peor: aunque la historia justifica que un tercio de la película suceda en Granada y Sevilla, se pierde una oportunidad de mostrarle al mundo que España es algo más que gitanas y paellas.
Puntuación: 7

 

UN TANGO MÁS   (09.09.17)
Director: German Kral. Actores: María Nieves Rego, Juan Carlos Copes, Pablo Verón, Alejandra Gutty, Juan Malizia, Ayalén Álvarez Miño, Francesca Santapa, Melina Brutman, Johana Copes, Leonardo Cuello. Guionista: Germán Kral, Daniel Speck. Música: Luis Borda, Sexteto Mayor, Gerd Baumann. Producción: Wim Wenders.
 
María Nieves Rego y Juan Carlos Copes se conocieron en una milonga de Buenos Aires a finales de los años cuarenta, cuando ella tenía catorce años y él diecisiete. A partir de ese encuentro, bailaron juntos durante casi cincuenta años, llegando a convertirse en una de las mejores parejas de bailarines de tango de toda la Historia. Pero no solo fueron pareja de baile, sino también de vida. La pasión con la que bailaban en el escenario, se convertía en una relación tormentosa cuando bajaban de él. Un tango másnarra, sobre todo, el amor, el desamor, las separaciones, los celos… de esta importante pareja de tangueros. 
Si oímos la palabra tango, difícilmente se nos vendrán a la cabeza los nombres de Juan Carlos Copes y María Nieves Rego. Sin embargo, fueron a su danza lo que Gardel a su canto. Un tango más pone solución a esto, rindiéndoles un merecido homenaje y dando a conocer al gran público la vida de estos geniales artistas.
Juan Carlos Copes y María Nieves Rego se conocieron en una milonga en Buenos Aires, cuando aún eran adolescentes. Fue el inicio de una carrera profesional que duró cerca de cincuenta años y que les llevó a actuar en escenarios de todo el mundo, revolucionando por el camino su disciplina. 
Pareja también fuera de las pistas durante periodos intermitentes, vivieron una relación sentimental tormentosa que les llevó a crecer aún más como bailarines. 

Para hablarnos de estas vidas tan cinematográficas Karl une diversos elementos de manera armoniosa. Las declaraciones de los dos bailarines, sobre todo las de ella, son el hilo conductor del relato. A él se unen algunas reconstrucciones dramatizadas, coreografías de gran belleza, imágenes de archivo que nos muestran el porqué del éxito de la pareja de bailarines… Completan el conjunto la magistral banda sonora compuesta por Luis Borda, el Sexteto Mayor y Gerd Baumann. 

Todos estos elementos conforman un documental interesante y de gran belleza, tanto visual como auditiva, que solo se ve ensombrecida por alguna reacción forzada de los actores. Si bien hay que entender que la mayoría de ellos tienen como dedicación principal el baile y no el cine. 

Lo mejor: La armoniosa relación entre todos los elementos, que crean un documental muy interesante y realmente hermoso estéticamente. 
Lo peor: en ocasiones los actores sobreactúan ante las palabras de Juan Carlos Copes y María Nieves Rego.
Calificación: 8

 

LA HISTORIA DEL AMOR   (23.09.17)
Director: Radu Mihaileanu. Actores: Gemma Arterton, Elliott Gould, Derek Jacobi, Sophie Nélisse, Torri Higginson, Corneliu Ulici. Guionista: Nicole Krauss, Radu Mihaileanu, Marcia Romano.

Nueva York, s. XXI. Leo, un inmigrante judío polaco, vive con el recuerdo del gran amor de su vida. Pese a su dolorosa historia, vive alegremente gracias a su díscola relación con su mejor amigo, Bruno. Al otro lado de la ciudad, Alma, una adolescente llena de vitalidad, encuentra el amor por primera vez y está decidida a encontrar al hombre ideal para que su madre vuelva a casarse.

Nada parece vincular al viejo Leo y a la joven Alma. Sin embargo, desde la Polonia de los años 30 hasta el Central Park de la actualidad, el manuscrito de un libro llamado “La Historia del amor” viajará a través del tiempo para unir sus destinos.

Decía Groucho Marx que para él la televisión era muy educativa. Cada vez que alguien la encendía, se retiraba a otra habitación a leer un libro. La Historia del amor resulta muy instructiva en un sentido similar. Uno sale del cine con ganas de acudir a la librería más cercana a comprar el best seller de Nicole Krauss para comprender hasta qué punto la cinta es una mala adaptación.

Quizás haya que partir de una idea “un tanto complicada” de entender: si se juntan el estilo narrativo de una novela compleja con las limitaciones de un largometraje, se obtiene una mezcla que combina tan bien como el agua con el aceite.

Es esa mezcolanza el elemento más determinante del celuloide. Y, sin embargo, esto no deja de producir cierto fastidio, porque, ahora con la máscara de la ironía quitada, hay que reconocer que no es ni de lejos lo peor que hay en estos momentos en cartelera.

Las aventuras de Leo Gursky -un inmigrante polaco cuya vida está marcada por la II Guerra Mundial y todas las repercusiones que le acarreó después-, los primeros amores de Alma -una joven que teme enamorarse por si se le rompe el corazón-, la historia de unos manuscritos robados… son elementos que, bien hilvanados en un relato sin tantas anacronías y con una estructura más sencilla, podrían hacer disfrutar al espectador con casi toda seguridad.

Quizás hubiera merecido la pena cometer una “traición literaria” para realizar una versión cinematográfica más fácilmente comprensible. No ha sido así y el resultado es este: un filme que deja ese regustillo amargo de algo que, sin ser malo, se intuye que va a ser un fracaso por su excesiva complejidad. 

Lo mejor: La excelente actuación de Derek Jacobi, creíble y convincente.

Lo peor: sin duda ninguna, su estructura. Posiblemente, si el relato estuviera narrado de una forma más cronológica, mejoraría bastante.

Puntuación: 6

 

LA CORDILLERA   (23.09.17)
Director: Santiago Mitre. Actores: Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Erica Rivas, Christian Slater, Elena Anaya, Paulina García, Daniel Giménez Cacho. Guionista: Mariano Llinás, Santiago Mitre. Música: Alberto Iglesias.
Hernán Blanco, el presidente de Argentina, se encuentra ante una decisión crucial. Está participando en un encuentro de tres días entre distintos mandatarios de Estado, que tiene lugar en La cordillera, en Chile. Y desde allí, en plena Cumbre de presidentes latinoamericanos, tendrá que ser capaz de resolver un asunto personal muy complicado que puede afectar tanto a su vida privada como pública. 

No hace falta decir que no corren buenos tiempos en materia política. Basta con abrir un periódico o encender dos minutos el televisor para encontrarse con un nuevo escándalo. Películas como La hora del cambio o La cordillera reflejan que la podredumbre de las altas esferas es algo universal sobre lo que debemos reflexionar.

Podría decir que el último largometraje protagonizado por Darín narra las negociaciones que tienen lugar durante una cumbre de presidentes sudamericanos con el fin de fijar el precio del petróleo, aunque no sería del todo correcto. Más bien relata “las partidas de ajedrez” que se juegan en las trastiendas o incluso en las cloacas del poder, por las que se mueven actores no invitados y en las que se crea una realidad que va mucho más allá de lo que los ciudadanos de a pie somos capaces de ver y de comprender.

Es significativo ese Blanco que lleva el protagonista como apellido y que da a entender que no hay nadie inocente en ciertos mundos, por mucho que aparenten ser personas tan normales como usted o como yo, que interpreten ser amantísimos padres o que vayan “vestidos” de colores puros. Como ya decía, nada es como parece y las historias paralelas (un asunto familiar escabroso, un suceso sobrenatural...) no harán más que profundizar en esa idea, llenándolo todo de oscuridad.

Una negrura que produce un fuerte contraste con la cordillera de los Andes, donde sucede la mayor parte de la película, y con la inocencia, esta vez sí real, de una hija que enferma ante la situación que la rodea y que dejará una escena más heladora que la nieve del paisaje.

Lo mejor: se podrían señalar muchas cosas buenas, pero la actuación de Dolores Fonzi, especialmente al final, impresiona.

Lo peor: un final totalmente anticlimático, que hace dudar de si la película se ha terminado o no.

 

LA MONTAÑA ENTRE NOSOTROS   (07.10.17)
Director: Hany Abu-Assad. Actores: Idris Elba, Kate Winslet, Beau Bridges, Dermot Mulroney, Linda Sorensen, Vicent Gale. Guionistas: J. Mills Goodloe, Charles Martin, Chris Weitz. Música: Ramin Djawadi.
La montaña entre nosotros empieza llevando a su máxima expresión el dicho: “vísteme despacio, que tengo prisa”. Y es que ya es mala suerte que te cancelen un vuelo el día antes de tu boda o de tener que realizar una importantísima operación, como les sucede a los protagonistas, pero que trates de coger una avioneta para adelantar tiempo, al piloto le dé un infarto y, como consecuencia, acabes encima de una montaña, en mitad de la nada, debe de ser, como poco, porque te han puesto doscientas velas negras.

Bueno, quizás esté exagerando. A lo mejor solo han sido ciento ochenta. Porque que entre todos los desconocidos que hay en el aeropuerto Alex elija a un médico para que le acompañe, cuando aún no sabe que horas más tarde va a tener un accidente y se va a lastimar, es todo un acierto.

Y además, vaya partidazo de doctor. Todo un héroe, capaz de salvar a una damisela en apuros. Y encima, que con varias costillas rotas (según su autodiagnóstico) se preocupe tanto por alguien que solo se ha partido la pierna, es admirable. Pero admirable de verdad. 

A todo esto, protagonistas de distinta raza, buscados expresamente así y que hasta que no aparecieron, Fox no quiso sacar el guion del cajón. Tenían que contrastar y vaya si lo hacen. Que eso sea una buena idea, ya es más discutible.

Este es el inicio de una película demasiado forzada, llena de escenas previsibles, vistas hasta la saciedad y basada en un guion que ni el buen hacer de Kate Winslet e Idris Elba son capaces de levantar. 

Eso sí, hay que reconocerle, al menos, algunas virtudes: en primer lugar, unos paisajes de montaña espectaculares, todo ha sido rodado en escenarios reales. En segundo lugar, su honestidad: ofrece exactamente lo que uno se espera al ir a verla y, además, entretiene; otra cosa es que merezca la pena pagar o no por ello, cosa que queda al criterio del espectador. Por último, el esfuerzo y el coraje de dos grandes actores que representan lo mejor que pueden el guion que les han dado.

Lo mejor: La entrega de Kate Winslet e Idris Elba. La película se rodó realmente en alta montaña y en condiciones extremas. Aunque no hayan conseguido remontar el guion, es justo reconocerles su esfuerzo.

Lo peor: un guion que se convierte en una sucesión de escenas esperadas con resultados previsibles.

Puntuación: 4

 

EL ÚLTIMO TRAJE   (07.10.17)
Director: Pablo Solarz. Actores: Miguel Ángel Solá, Ángela Molina, Martín Piroyansky, Natalia Verbeke, Julia Beerhold, Olga Boladz. Guionista: Pablo Solarz. Música: Federico Jusid.

El 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadieron Polonia, comenzando así la II Guerra Mundial. Más de cinco millones y medio de muertos y muchos exiliados dejaron en el país eslavo unas heridas difíciles de cicatrizar y que aún siguen sangrando en la memoria de todos los supervivientes y en la de sus descendientes.

Pablo Solarz, director y guionista de El último traje, es uno de los herederos de aquellas historias y de aquellos traumas. Miguel Ángel Solá representa a otro: Abraham Bursztein, trasunto del abuelo del director, un sastre polaco que se refugió en Argentina durante el nazismo y que sintiéndose poco querido por sus familiares y ya en el ocaso de su vida, sale al encuentro de un amigo que le salvó de la muerte hace siete décadas con la intención de cumplir su promesa de volver un día para contarle la vida que pudo vivir gracias a él.

En esta road movie no carente de humor pero tampoco de dificultades, tiene un inicio sórdido que además de mostrarnos la enseñanza de unos ámbitos perversos, nos lleva por pasadizos aún peores. Pero poco a poco el protagonista se irá transformando, con dos viajes: uno externo por toda Europa, representado en tres países muy significativos para él: España, Alemania y Polonia; y uno interno, pues cada país constituye una herida por sanar y en cada uno encontrará una mujer que le ayudarán a cicatrizar su dolor.  

Lo mejor: un final hermoso y muy emotivo.

Lo peor: La sordidez de la primera parte y, peor aún, la sensación de que hay una realidad que se le asemeja.

Puntuación: 6

HANDIA   (21.10.17)
Director: Aitor Arregi, Jon Garaño. Actores: Ramón Agirre, Iñigo Aranburu, Iñigo Azpitarte, Aia Kruse, Eneko Sagardoy, Joseba Usabiaga. Guionista: Aitor Arregi, Andoni de Carlos, Jon Garaño, Jose Mari Goenaga. Música: Pascal Gaigne. Producción: Irusoin, Kowalski Films, Moriarti Produkzioak.
Que se pueda ver un largometraje en una lengua peninsular distinta del castellano en el centro de Madrid es algo que no sucede todos los días. Que el día del preestreno haya dos salas de cine llenas casi hasta la bandera para ver una película vasca es algo de lo que no sé si hay precedentes siquiera. Pero si uno tiene en cuenta que detrás de ella están Jon Garaño, Aitor Arregui y Jose Mari Goenaga, capaces de hacer que una película en euskera y rodada sin apenas medios sea nominada a los Goya y candidata a los Oscar, se entiende mucho mejor.

Handia poco tiene que ver argumentalmente con su predecesora, pero el listón de calidad sigue estando a la misma altura. Esta vez el equipo técnico ha querido llevar a escena una historia basada en hechos reales: las complicadas relaciones entre Miguel Joaquín Eleicegui, más conocido como el gigante de Altzo -un guipuzcoano que aquejado de acromegalia llegó a convertirse en uno de los hombres más grandes de su época, con 2,42 metros de altura y 203 kilos de peso- y de Martin, quien tras volver de la Primera Guerra Carlista, no tuvo pudor en separar a su hermano de la felicidad que vivía en su pequeño pueblo y explotarlo comercialmente, exhibiéndolo en espectáculos freaks de media Europa.

Sin embargo, al igual que Loreak, Handia es capaz de dejar multitud de preguntas en la mente del espectador. ¿Se pueden detener los cambios? ¿Podemos permitirnos cambiar a cualquier precio? ¿Nuestra ambición, nuestras ansias de progreso no estarán condenando a alguien más al sufrimiento, como en el caso de las relaciones de Martín y Joaquín? Y toda esta trama envuelta en los bellos parajes del País Vasco y en la música de Paul Gaigne.

Todo lo dicho anteriormente no significa que sea una película perfecta. Como todas, tiene fallos. Algunas escenas demasiado grotescas, alguna irregularidad en el ritmo narrativo… Pero que una película con unas limitaciones presupuestarias de un largometraje en euskera sea tan digna y hermosa como esta, no deja de ser merecedor de admiración. En definitiva, Handia es una excelente película independientemente de su lengua; un paso de gigante para el cine vasco. 

Lo mejor:  El conjunto de todos los elementos. Es una película llena de encanto.

Lo peor: La escena de la reina. Es cierto que es verosímil, es verdad que la explicación de Jon Garaño sobre por qué está ahí es muy convincente, pero resulta incómoda.

 

¡LUMIÈRE! COMIENZA LA AVENTURA   (07.10.17)
Director: Thierry Frémaux. Narrador: Thierry Frémaux. Guionista: Thierry Frémaux. Producción: Sorties d’Usine Productions, Centre National de la Cinématographie (CNC), Institut Lumière.

En 1895 Louis y Auguste Lumiére inventaron el cinematógrafo y rodaron las primeras películas de la historia del cine. Un siglo y cuarto más tarde, el prestigioso director del Institut Lumière y del Festival de Cannes, Thierry Frémaux, ha restaurado 108 de las primeras obras del séptimo arte y nos las ofrece en un documental instructivo a la par que ameno en el que no hay más imagen que las películas originales de estos primeros cineastas y de sus operadores de cámara ni más acompañamiento que la voz del narrador, dando como resultado una joya de incalculable valor.

Los hermanos Lumière fueron amantes de la vida y plasmarla en pequeños retazos se convirtió en su mayor sueño. Empezaron inmortalizando a sus familiares, especialmente a los niños, en fotogramas que despiertan en el espectador la felicidad de las cosas auténticas para, más tarde, convertirse en extraordinarios documentalistas de su época.

Dentro de las 108 películas recuperadas por Frémaux, podemos observar los usos y costumbres de la alta burguesía, el trabajo de las mujeres más humildes, las salidas de las fábricas y las diversiones del pueblo obrero. También están los trenes que llegaban a París para conmemorar la Exposición Universal y los barcos que abandonaban las ciudades huyendo de la I Guerra Mundial. Fueron los primeros en enviar operadores de cámara por el mundo para capturar para el gran público escenas exóticas que deleitaron a la sociedad de su tiempo. No hay acontecimiento destacable que no pasara por delante de su objetivo, gracias a lo cual, podemos transportarnos a un mundo que parece lejano pero que constituye los inicios de nuestra actual sociedad.

Pero no todo iba a ser cine documental. También hubo películas deliciosas, con actores que sobreactúan y miran a cámara cuando no deben y repletas de defectos que no perdonaríamos a ninguna película actual, pero que, puestas en su contexto, nos estremecen por su ingenuidad.

En definitiva, ¡Lumière! Comienza la aventura no es solo un emotivo viaje por los inicios del cine, ni un interesante recorrido por una etapa histórica fundamental para comprender lo que somos hoy día; es un goce intelectual y sensorial que nadie debería perderse.

Lo mejor: Las sensaciones que provoca. Parece increíble que películas rodadas hace ciento veinte años sean capaces de transmitir tantas cosas, pero lo hacen.

Lo peor: Es un fiel testimonio de otra época, para lo bueno y lo malo; y eso incluye imágenes que demuestran que no todo tiempo pasado fue mejor.

 

EL TERCER ASESINATO   (04.11.17)
Director: Hirokazu Kore-eda. Actores: Masaharu Fukuyama, Kôji Yakusho, Isao Hashizume, Suzu Hirose, Mikako Ichikawa, Izumi Matsuoka. Guionista: Hirokazu Kore-eda. Música: Ludovico Einaudi. Producción: Kaoru Matsuzaki, Hijiri Taguchi. 
La última película del director Hirokazu Kore-eda comienza con una escena un tanto inquietante. Un antiguo asesino que acaba de salir a la calle tras pasar treinta años en prisión se limpia la sangre de un nuevo crimen. En teoría todo está claro: Misumi es culpable, lo hemos visto mientras asestaba el golpe fatal y, además, se ha declarado autor confeso; así que la labor de sus abogados defensores, Shigemori y sus compañeros, será únicamente librarlo de la pena de muerte. 

Se abre aquí la primera parte de la película, una historia judicial en la que se debate sobre la estrategia que se llevará a cabo para la defensa del reo y desarrollada en un ambiente demasiado oprimente. Todo pasa por demostrar que no ha sido una muerte por motivos económicos e incluso que ha podido ser encargada por la mujer del fallecido, pero mientras que unos abogados se toman el trabajo como mero trámite, sin importarles lo que haya sucedido en realidad, Shigemori tratará de entender los porqués y las circunstancias que se ocultan tras este horrendo final y los motivos que hacen que no casen todas las piezas. 

Sin embargo, el letrado no tendrá fácil realizar su labor. La pasividad de algunos de sus compañeros, las paradójicas acusaciones de la fiscalía sobre el papel injusto que desempeñan algunos juristas, los remordimientos de su padre -casualidades del destino, el juez que condenó a Misumi hace treinta años- por no haberle impuestola pena capital, quizás pudiendo haber salvado así una vida, y un preso que se empeña en cambiar continuamente de versión envolverán la acción en un ambiente hostil, haciendo más pesadas aún unas dudas que Shigemori no consigue resolver pese a los esfuerzos que pone en ello. 

Finalmente será la hija del difunto, Sakie, una chica con un leve problema físico y uno de conciencia bastante mayor, quien le aportará algunos datos que le faltan para ver lo sucedido de otra manera. El relato se torna entonces mucho más filosófico y se introduce en la mente de cada espectador, apelando a su sentido de la ética. Será en ese momento cuando Shigemori decida enfrentarse al tribunal, tratando de hallar una justicia que parecía perdida desde el primer momento. Sin embargo, más allá de lo que diga el juez, será el público y su moral quien deberá encontrar sus propias respuestas y dictar entonces su propio veredicto. 

Lo mejor: La escena de la cárcel después de que Sakie haya aportado una nueva luz sobre el caso. El juego de cámaras, los interrogantes que siembra en el espectador, la brillante actuación de los dos actores… la convierten en una de las más subyugantes de todo el largometraje. 

Lo peor: un inicio un tanto confuso que puede llegar a despistar al espectador.