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SUEÑOS DE CINE     Por Beatriz Castellón

TADEO JONES 2: EL SECRETO DEL REY MIDAS   (09.09.17)

Directores: Enrique Gato, David Alonso. Actores: Trevor White, Joshep Balderrama. Guionista: Jordi Gasull. Música: Zacarías M. De la Riva. Producción: 4 Cats Pictures, Lightbox Entertainment, Telecinco Cinema.

Tadeo Jones viaja hasta las Vegas para asistir a la presentación del último descubrimiento de la arqueóloga Sara Lavroff: el papiro que demuestra la existencia del Collar de Midas, el mítico rey que convertía en oro todo aquello que tocaba. Pero el feliz reencuentro se verá enturbiado cuando un malvado ricachón secuestre a Sara para poder encontrar el talismán y conseguir riquezas infinitas. Junto a sus amigos, el loro Belzoni y su perro Jeff, Tadeo tendrá que hacer uso de su ingenio para rescatar a Sara, en un viaje por medio mundo donde encontrará nuevos amigos... ¡y nuevos villanos!

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero Tadeo Jones 2: el secreto del rey Midas es una de esas excepciones que confirman la regla.
“Las aventuras de Tadeo Jones” puede presumir de ser la película de animación más taquillera del cine español. Merecedora de tres premios Goya (película de animación, director nobel y guión adaptado), recaudó más de 50 millones de euros en todo el mundo, fue vista por cerca de 10 millones de espectadores y proyectada en salas de 50 países distintos. Con estos antecedentes, no es raro que la pregunta que más le hagan estos días al director y creador de Tadeo Jones sea que si la primera película no ha sido una losa a la hora de rodar esta segunda parte.
Pero Enrique Gato (Atrapa la bandera) es un hombre valiente y quiso demostrar que podía llegar más lejos, que era capaz de hacer una película mucho mejor que la primera en todos los aspectos y no cabe duda de que lo ha logrado. La historia que cuenta El secreto del Rey Midas comienza pocos meses después de los hechos que suceden en la primera entrega. Tadeo y Sara han estado meses sin verse pero no han dejado de pensar en sus sentimientos por el otro y sueñan con ser pareja oficial. Una exposición de la arqueóloga para mostrarle al mundo su último descubrimiento será el momento elegido para el reencuentro. Sin embargo, la cita no será feliz, puesto que el malvado Jack Rackham y sus secuaces aprovecharán el momento para robar el papiro y secuestrar a la chica. A partir de este momento, Tadeo, Momia, Tiffany -la adjunta de Sara-, Belzoni y Jeff acudirán a rescatarla, siguiendo para ello las pistas que conducirían a los lugares donde se encontrarían las cuentas del collar del rey Midas.
Enrique Gato consigue el propósito de rodar una película que supere a la anterior. Un guión más simple, pero mejor trazado, unos personajes dibujados con mayor profundidad (destaca la hilarante Momia) y un mayor dominio de la técnica conforman una cinta amena, atractiva y muy interesante que hará disfrutar a toda la familia.
Lo mejor: la capacidad de Enrique Gato para aprender de sus errores y superarlos.
Lo peor: aunque la historia justifica que un tercio de la película suceda en Granada y Sevilla, se pierde una oportunidad de mostrarle al mundo que España es algo más que gitanas y paellas.
Puntuación: 7

 

UN TANGO MÁS   (09.09.17)
Director: German Kral. Actores: María Nieves Rego, Juan Carlos Copes, Pablo Verón, Alejandra Gutty, Juan Malizia, Ayalén Álvarez Miño, Francesca Santapa, Melina Brutman, Johana Copes, Leonardo Cuello. Guionista: Germán Kral, Daniel Speck. Música: Luis Borda, Sexteto Mayor, Gerd Baumann. Producción: Wim Wenders.
 
María Nieves Rego y Juan Carlos Copes se conocieron en una milonga de Buenos Aires a finales de los años cuarenta, cuando ella tenía catorce años y él diecisiete. A partir de ese encuentro, bailaron juntos durante casi cincuenta años, llegando a convertirse en una de las mejores parejas de bailarines de tango de toda la Historia. Pero no solo fueron pareja de baile, sino también de vida. La pasión con la que bailaban en el escenario, se convertía en una relación tormentosa cuando bajaban de él. Un tango másnarra, sobre todo, el amor, el desamor, las separaciones, los celos… de esta importante pareja de tangueros. 
Si oímos la palabra tango, difícilmente se nos vendrán a la cabeza los nombres de Juan Carlos Copes y María Nieves Rego. Sin embargo, fueron a su danza lo que Gardel a su canto. Un tango más pone solución a esto, rindiéndoles un merecido homenaje y dando a conocer al gran público la vida de estos geniales artistas.
Juan Carlos Copes y María Nieves Rego se conocieron en una milonga en Buenos Aires, cuando aún eran adolescentes. Fue el inicio de una carrera profesional que duró cerca de cincuenta años y que les llevó a actuar en escenarios de todo el mundo, revolucionando por el camino su disciplina. 
Pareja también fuera de las pistas durante periodos intermitentes, vivieron una relación sentimental tormentosa que les llevó a crecer aún más como bailarines. 

Para hablarnos de estas vidas tan cinematográficas Karl une diversos elementos de manera armoniosa. Las declaraciones de los dos bailarines, sobre todo las de ella, son el hilo conductor del relato. A él se unen algunas reconstrucciones dramatizadas, coreografías de gran belleza, imágenes de archivo que nos muestran el porqué del éxito de la pareja de bailarines… Completan el conjunto la magistral banda sonora compuesta por Luis Borda, el Sexteto Mayor y Gerd Baumann. 

Todos estos elementos conforman un documental interesante y de gran belleza, tanto visual como auditiva, que solo se ve ensombrecida por alguna reacción forzada de los actores. Si bien hay que entender que la mayoría de ellos tienen como dedicación principal el baile y no el cine. 

Lo mejor: La armoniosa relación entre todos los elementos, que crean un documental muy interesante y realmente hermoso estéticamente. 
Lo peor: en ocasiones los actores sobreactúan ante las palabras de Juan Carlos Copes y María Nieves Rego.
Calificación: 8

 

LA HISTORIA DEL AMOR   (23.09.17)
Director: Radu Mihaileanu. Actores: Gemma Arterton, Elliott Gould, Derek Jacobi, Sophie Nélisse, Torri Higginson, Corneliu Ulici. Guionista: Nicole Krauss, Radu Mihaileanu, Marcia Romano.

Nueva York, s. XXI. Leo, un inmigrante judío polaco, vive con el recuerdo del gran amor de su vida. Pese a su dolorosa historia, vive alegremente gracias a su díscola relación con su mejor amigo, Bruno. Al otro lado de la ciudad, Alma, una adolescente llena de vitalidad, encuentra el amor por primera vez y está decidida a encontrar al hombre ideal para que su madre vuelva a casarse.

Nada parece vincular al viejo Leo y a la joven Alma. Sin embargo, desde la Polonia de los años 30 hasta el Central Park de la actualidad, el manuscrito de un libro llamado “La Historia del amor” viajará a través del tiempo para unir sus destinos.

Decía Groucho Marx que para él la televisión era muy educativa. Cada vez que alguien la encendía, se retiraba a otra habitación a leer un libro. La Historia del amor resulta muy instructiva en un sentido similar. Uno sale del cine con ganas de acudir a la librería más cercana a comprar el best seller de Nicole Krauss para comprender hasta qué punto la cinta es una mala adaptación.

Quizás haya que partir de una idea “un tanto complicada” de entender: si se juntan el estilo narrativo de una novela compleja con las limitaciones de un largometraje, se obtiene una mezcla que combina tan bien como el agua con el aceite.

Es esa mezcolanza el elemento más determinante del celuloide. Y, sin embargo, esto no deja de producir cierto fastidio, porque, ahora con la máscara de la ironía quitada, hay que reconocer que no es ni de lejos lo peor que hay en estos momentos en cartelera.

Las aventuras de Leo Gursky -un inmigrante polaco cuya vida está marcada por la II Guerra Mundial y todas las repercusiones que le acarreó después-, los primeros amores de Alma -una joven que teme enamorarse por si se le rompe el corazón-, la historia de unos manuscritos robados… son elementos que, bien hilvanados en un relato sin tantas anacronías y con una estructura más sencilla, podrían hacer disfrutar al espectador con casi toda seguridad.

Quizás hubiera merecido la pena cometer una “traición literaria” para realizar una versión cinematográfica más fácilmente comprensible. No ha sido así y el resultado es este: un filme que deja ese regustillo amargo de algo que, sin ser malo, se intuye que va a ser un fracaso por su excesiva complejidad. 

Lo mejor: La excelente actuación de Derek Jacobi, creíble y convincente.

Lo peor: sin duda ninguna, su estructura. Posiblemente, si el relato estuviera narrado de una forma más cronológica, mejoraría bastante.

Puntuación: 6

 

LA CORDILLERA   (23.09.17)
Director: Santiago Mitre. Actores: Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Erica Rivas, Christian Slater, Elena Anaya, Paulina García, Daniel Giménez Cacho. Guionista: Mariano Llinás, Santiago Mitre. Música: Alberto Iglesias.
Hernán Blanco, el presidente de Argentina, se encuentra ante una decisión crucial. Está participando en un encuentro de tres días entre distintos mandatarios de Estado, que tiene lugar en La cordillera, en Chile. Y desde allí, en plena Cumbre de presidentes latinoamericanos, tendrá que ser capaz de resolver un asunto personal muy complicado que puede afectar tanto a su vida privada como pública. 

No hace falta decir que no corren buenos tiempos en materia política. Basta con abrir un periódico o encender dos minutos el televisor para encontrarse con un nuevo escándalo. Películas como La hora del cambio o La cordillera reflejan que la podredumbre de las altas esferas es algo universal sobre lo que debemos reflexionar.

Podría decir que el último largometraje protagonizado por Darín narra las negociaciones que tienen lugar durante una cumbre de presidentes sudamericanos con el fin de fijar el precio del petróleo, aunque no sería del todo correcto. Más bien relata “las partidas de ajedrez” que se juegan en las trastiendas o incluso en las cloacas del poder, por las que se mueven actores no invitados y en las que se crea una realidad que va mucho más allá de lo que los ciudadanos de a pie somos capaces de ver y de comprender.

Es significativo ese Blanco que lleva el protagonista como apellido y que da a entender que no hay nadie inocente en ciertos mundos, por mucho que aparenten ser personas tan normales como usted o como yo, que interpreten ser amantísimos padres o que vayan “vestidos” de colores puros. Como ya decía, nada es como parece y las historias paralelas (un asunto familiar escabroso, un suceso sobrenatural...) no harán más que profundizar en esa idea, llenándolo todo de oscuridad.

Una negrura que produce un fuerte contraste con la cordillera de los Andes, donde sucede la mayor parte de la película, y con la inocencia, esta vez sí real, de una hija que enferma ante la situación que la rodea y que dejará una escena más heladora que la nieve del paisaje.

Lo mejor: se podrían señalar muchas cosas buenas, pero la actuación de Dolores Fonzi, especialmente al final, impresiona.

Lo peor: un final totalmente anticlimático, que hace dudar de si la película se ha terminado o no.

 

LA MONTAÑA ENTRE NOSOTROS   (07.10.17)
Director: Hany Abu-Assad. Actores: Idris Elba, Kate Winslet, Beau Bridges, Dermot Mulroney, Linda Sorensen, Vicent Gale. Guionistas: J. Mills Goodloe, Charles Martin, Chris Weitz. Música: Ramin Djawadi.
La montaña entre nosotros empieza llevando a su máxima expresión el dicho: “vísteme despacio, que tengo prisa”. Y es que ya es mala suerte que te cancelen un vuelo el día antes de tu boda o de tener que realizar una importantísima operación, como les sucede a los protagonistas, pero que trates de coger una avioneta para adelantar tiempo, al piloto le dé un infarto y, como consecuencia, acabes encima de una montaña, en mitad de la nada, debe de ser, como poco, porque te han puesto doscientas velas negras.

Bueno, quizás esté exagerando. A lo mejor solo han sido ciento ochenta. Porque que entre todos los desconocidos que hay en el aeropuerto Alex elija a un médico para que le acompañe, cuando aún no sabe que horas más tarde va a tener un accidente y se va a lastimar, es todo un acierto.

Y además, vaya partidazo de doctor. Todo un héroe, capaz de salvar a una damisela en apuros. Y encima, que con varias costillas rotas (según su autodiagnóstico) se preocupe tanto por alguien que solo se ha partido la pierna, es admirable. Pero admirable de verdad. 

A todo esto, protagonistas de distinta raza, buscados expresamente así y que hasta que no aparecieron, Fox no quiso sacar el guion del cajón. Tenían que contrastar y vaya si lo hacen. Que eso sea una buena idea, ya es más discutible.

Este es el inicio de una película demasiado forzada, llena de escenas previsibles, vistas hasta la saciedad y basada en un guion que ni el buen hacer de Kate Winslet e Idris Elba son capaces de levantar. 

Eso sí, hay que reconocerle, al menos, algunas virtudes: en primer lugar, unos paisajes de montaña espectaculares, todo ha sido rodado en escenarios reales. En segundo lugar, su honestidad: ofrece exactamente lo que uno se espera al ir a verla y, además, entretiene; otra cosa es que merezca la pena pagar o no por ello, cosa que queda al criterio del espectador. Por último, el esfuerzo y el coraje de dos grandes actores que representan lo mejor que pueden el guion que les han dado.

Lo mejor: La entrega de Kate Winslet e Idris Elba. La película se rodó realmente en alta montaña y en condiciones extremas. Aunque no hayan conseguido remontar el guion, es justo reconocerles su esfuerzo.

Lo peor: un guion que se convierte en una sucesión de escenas esperadas con resultados previsibles.

Puntuación: 4

 

EL ÚLTIMO TRAJE   (07.10.17)
Director: Pablo Solarz. Actores: Miguel Ángel Solá, Ángela Molina, Martín Piroyansky, Natalia Verbeke, Julia Beerhold, Olga Boladz. Guionista: Pablo Solarz. Música: Federico Jusid.

El 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadieron Polonia, comenzando así la II Guerra Mundial. Más de cinco millones y medio de muertos y muchos exiliados dejaron en el país eslavo unas heridas difíciles de cicatrizar y que aún siguen sangrando en la memoria de todos los supervivientes y en la de sus descendientes.

Pablo Solarz, director y guionista de El último traje, es uno de los herederos de aquellas historias y de aquellos traumas. Miguel Ángel Solá representa a otro: Abraham Bursztein, trasunto del abuelo del director, un sastre polaco que se refugió en Argentina durante el nazismo y que sintiéndose poco querido por sus familiares y ya en el ocaso de su vida, sale al encuentro de un amigo que le salvó de la muerte hace siete décadas con la intención de cumplir su promesa de volver un día para contarle la vida que pudo vivir gracias a él.

En esta road movie no carente de humor pero tampoco de dificultades, tiene un inicio sórdido que además de mostrarnos la enseñanza de unos ámbitos perversos, nos lleva por pasadizos aún peores. Pero poco a poco el protagonista se irá transformando, con dos viajes: uno externo por toda Europa, representado en tres países muy significativos para él: España, Alemania y Polonia; y uno interno, pues cada país constituye una herida por sanar y en cada uno encontrará una mujer que le ayudarán a cicatrizar su dolor.  

Lo mejor: un final hermoso y muy emotivo.

Lo peor: La sordidez de la primera parte y, peor aún, la sensación de que hay una realidad que se le asemeja.

Puntuación: 6

 

HANDIA   (21.10.17)
Director: Aitor Arregi, Jon Garaño. Actores: Ramón Agirre, Iñigo Aranburu, Iñigo Azpitarte, Aia Kruse, Eneko Sagardoy, Joseba Usabiaga. Guionista: Aitor Arregi, Andoni de Carlos, Jon Garaño, Jose Mari Goenaga. Música: Pascal Gaigne. Producción: Irusoin, Kowalski Films, Moriarti Produkzioak.
Que se pueda ver un largometraje en una lengua peninsular distinta del castellano en el centro de Madrid es algo que no sucede todos los días. Que el día del preestreno haya dos salas de cine llenas casi hasta la bandera para ver una película vasca es algo de lo que no sé si hay precedentes siquiera. Pero si uno tiene en cuenta que detrás de ella están Jon Garaño, Aitor Arregui y Jose Mari Goenaga, capaces de hacer que una película en euskera y rodada sin apenas medios sea nominada a los Goya y candidata a los Oscar, se entiende mucho mejor.

Handia poco tiene que ver argumentalmente con su predecesora, pero el listón de calidad sigue estando a la misma altura. Esta vez el equipo técnico ha querido llevar a escena una historia basada en hechos reales: las complicadas relaciones entre Miguel Joaquín Eleicegui, más conocido como el gigante de Altzo -un guipuzcoano que aquejado de acromegalia llegó a convertirse en uno de los hombres más grandes de su época, con 2,42 metros de altura y 203 kilos de peso- y de Martin, quien tras volver de la Primera Guerra Carlista, no tuvo pudor en separar a su hermano de la felicidad que vivía en su pequeño pueblo y explotarlo comercialmente, exhibiéndolo en espectáculos freaks de media Europa.

Sin embargo, al igual que Loreak, Handia es capaz de dejar multitud de preguntas en la mente del espectador. ¿Se pueden detener los cambios? ¿Podemos permitirnos cambiar a cualquier precio? ¿Nuestra ambición, nuestras ansias de progreso no estarán condenando a alguien más al sufrimiento, como en el caso de las relaciones de Martín y Joaquín? Y toda esta trama envuelta en los bellos parajes del País Vasco y en la música de Paul Gaigne.

Todo lo dicho anteriormente no significa que sea una película perfecta. Como todas, tiene fallos. Algunas escenas demasiado grotescas, alguna irregularidad en el ritmo narrativo… Pero que una película con unas limitaciones presupuestarias de un largometraje en euskera sea tan digna y hermosa como esta, no deja de ser merecedor de admiración. En definitiva, Handia es una excelente película independientemente de su lengua; un paso de gigante para el cine vasco. 

Lo mejor:  El conjunto de todos los elementos. Es una película llena de encanto.

Lo peor: La escena de la reina. Es cierto que es verosímil, es verdad que la explicación de Jon Garaño sobre por qué está ahí es muy convincente, pero resulta incómoda.

 

¡LUMIÈRE! COMIENZA LA AVENTURA   (07.10.17)
Director: Thierry Frémaux. Narrador: Thierry Frémaux. Guionista: Thierry Frémaux. Producción: Sorties d’Usine Productions, Centre National de la Cinématographie (CNC), Institut Lumière.

En 1895 Louis y Auguste Lumiére inventaron el cinematógrafo y rodaron las primeras películas de la historia del cine. Un siglo y cuarto más tarde, el prestigioso director del Institut Lumière y del Festival de Cannes, Thierry Frémaux, ha restaurado 108 de las primeras obras del séptimo arte y nos las ofrece en un documental instructivo a la par que ameno en el que no hay más imagen que las películas originales de estos primeros cineastas y de sus operadores de cámara ni más acompañamiento que la voz del narrador, dando como resultado una joya de incalculable valor.

Los hermanos Lumière fueron amantes de la vida y plasmarla en pequeños retazos se convirtió en su mayor sueño. Empezaron inmortalizando a sus familiares, especialmente a los niños, en fotogramas que despiertan en el espectador la felicidad de las cosas auténticas para, más tarde, convertirse en extraordinarios documentalistas de su época.

Dentro de las 108 películas recuperadas por Frémaux, podemos observar los usos y costumbres de la alta burguesía, el trabajo de las mujeres más humildes, las salidas de las fábricas y las diversiones del pueblo obrero. También están los trenes que llegaban a París para conmemorar la Exposición Universal y los barcos que abandonaban las ciudades huyendo de la I Guerra Mundial. Fueron los primeros en enviar operadores de cámara por el mundo para capturar para el gran público escenas exóticas que deleitaron a la sociedad de su tiempo. No hay acontecimiento destacable que no pasara por delante de su objetivo, gracias a lo cual, podemos transportarnos a un mundo que parece lejano pero que constituye los inicios de nuestra actual sociedad.

Pero no todo iba a ser cine documental. También hubo películas deliciosas, con actores que sobreactúan y miran a cámara cuando no deben y repletas de defectos que no perdonaríamos a ninguna película actual, pero que, puestas en su contexto, nos estremecen por su ingenuidad.

En definitiva, ¡Lumière! Comienza la aventura no es solo un emotivo viaje por los inicios del cine, ni un interesante recorrido por una etapa histórica fundamental para comprender lo que somos hoy día; es un goce intelectual y sensorial que nadie debería perderse.

Lo mejor: Las sensaciones que provoca. Parece increíble que películas rodadas hace ciento veinte años sean capaces de transmitir tantas cosas, pero lo hacen.

Lo peor: Es un fiel testimonio de otra época, para lo bueno y lo malo; y eso incluye imágenes que demuestran que no todo tiempo pasado fue mejor.

 

EL TERCER ASESINATO   (04.11.17)
Director: Hirokazu Kore-eda. Actores: Masaharu Fukuyama, Kôji Yakusho, Isao Hashizume, Suzu Hirose, Mikako Ichikawa, Izumi Matsuoka. Guionista: Hirokazu Kore-eda. Música: Ludovico Einaudi. Producción: Kaoru Matsuzaki, Hijiri Taguchi. 
La última película del director Hirokazu Kore-eda comienza con una escena un tanto inquietante. Un antiguo asesino que acaba de salir a la calle tras pasar treinta años en prisión se limpia la sangre de un nuevo crimen. En teoría todo está claro: Misumi es culpable, lo hemos visto mientras asestaba el golpe fatal y, además, se ha declarado autor confeso; así que la labor de sus abogados defensores, Shigemori y sus compañeros, será únicamente librarlo de la pena de muerte. 

Se abre aquí la primera parte de la película, una historia judicial en la que se debate sobre la estrategia que se llevará a cabo para la defensa del reo y desarrollada en un ambiente demasiado oprimente. Todo pasa por demostrar que no ha sido una muerte por motivos económicos e incluso que ha podido ser encargada por la mujer del fallecido, pero mientras que unos abogados se toman el trabajo como mero trámite, sin importarles lo que haya sucedido en realidad, Shigemori tratará de entender los porqués y las circunstancias que se ocultan tras este horrendo final y los motivos que hacen que no casen todas las piezas. 

Sin embargo, el letrado no tendrá fácil realizar su labor. La pasividad de algunos de sus compañeros, las paradójicas acusaciones de la fiscalía sobre el papel injusto que desempeñan algunos juristas, los remordimientos de su padre -casualidades del destino, el juez que condenó a Misumi hace treinta años- por no haberle impuestola pena capital, quizás pudiendo haber salvado así una vida, y un preso que se empeña en cambiar continuamente de versión envolverán la acción en un ambiente hostil, haciendo más pesadas aún unas dudas que Shigemori no consigue resolver pese a los esfuerzos que pone en ello. 

Finalmente será la hija del difunto, Sakie, una chica con un leve problema físico y uno de conciencia bastante mayor, quien le aportará algunos datos que le faltan para ver lo sucedido de otra manera. El relato se torna entonces mucho más filosófico y se introduce en la mente de cada espectador, apelando a su sentido de la ética. Será en ese momento cuando Shigemori decida enfrentarse al tribunal, tratando de hallar una justicia que parecía perdida desde el primer momento. Sin embargo, más allá de lo que diga el juez, será el público y su moral quien deberá encontrar sus propias respuestas y dictar entonces su propio veredicto. 

Lo mejor: La escena de la cárcel después de que Sakie haya aportado una nueva luz sobre el caso. El juego de cámaras, los interrogantes que siembra en el espectador, la brillante actuación de los dos actores… la convierten en una de las más subyugantes de todo el largometraje. 

Lo peor: un inicio un tanto confuso que puede llegar a despistar al espectador.

 

LA LIBRERÍA   (18.11.17)
Director: Isabel Coixet. Actores: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett. Guionista: Isabel Coixet, Penelope Fitzgerald. Música: Alfonso de Vilallonga. Producción: A Contracorriente Films, Diagonal TV, Zephyr Films, ONE, TWO Films, Green Films.

Desde que Isabel Coixet leyó La librería de Penelope Fitzgerald rondaba por su cabeza la idea de llevarla al cine, puesto que se sentía muy identificada con su protagonista.

Emily Mortimer será la encargada de darle vida a Florence Green, el personaje que cautivó a Coixet. La actriz británica encarna a una mujer que se queda viuda en la Inglaterra de finales de los 50, pero eso no le impide llevar a cabo el sueño que albergaba cuando vivía su marido: fundar su propia librería.

Sin embargo, no estaba bien visto en la época que las mujeres fueran valientes y estuvieran dispuestas a llevar las riendas de su propia vida. Bien se lo harán saber a Florence desde el primer momento. Ella tratará de resistir todos los ataques con fortaleza y grandes dosis de coraje, sin perder por ello la dulzura con los dos aliados que encuentra en su camino: la pequeña Christine, una avispada niña de clase humilde que le servirá de ayudante, y Mr. Edmund Brundish, un hombre solitario y misterioso que se acabará convirtiendo en el mejor cliente y amigo de la vendedora.

La Librería es un relato de la injusticia que pueden cometer los poderosos -ilustrados principalmente por la malvada Mrs. Violet Gamart y su secuaz, Milo North- contra los más desvalidos, sobre todo cuando tratan de resistirse. Aunque también tiene un maravilloso punto de justicia poética que reconforta y que hace que recordemos por qué debemos actuar siempre lo mejor que sepamos, por mucho que nos traten de poner piedras en los zapatos.

 Todo ello va envuelto en la dulce melodía y en el aroma de los libros, convirtiendo a La Librería en una película delicada, deliciosa y llena de matices, capaz de tocar las fibras sensibles, a pesar de algunos momentos en los que pierde intensidad.

Lo mejor: La capacidad de ilusionarnos que tiene Florence Green. Por desgracia, es una rareza encontrar personajes como ella en el cine: una mujer trabajadora que trata de oponerse al poderoso mientras lucha por alcanzar sus deseos, sin perder por ello su humanidad con las personas que lo merecen.

Lo peor: Algunos momentos en los que la película pierde intensidad, localizados sobre todo en la parte media del largometraje.

 

UNA RAZÓN PARA VIVIR   (18.11.17)

Director: Andy Serkis. Actores: Andrew Garfield, Claire Foy, Ed Speleers, Tom Hollander, David Butler, Ben Lloyd-Hughes. Guionista: William Nicholson. Música: Nitin Sawhney. Producción: Imaginarium Productions.

Tras representar mediante la técnica de captura de movimiento a personajes tan famosos

como Gollum (trilogía de El señor de los anillos y El hobbit) o King Kong (versión del año 2005); después de intervenir en las superproducciones Star Wars: El despertar de la Fuerza y El origen del planeta de los simios, Andy Serkis se pone por primera vez detrás de la cámara.

Su ópera prima es Una razón para vivir, una película biográfica sobre los padres de uno de sus íntimos amigos, el productor Jonathan Cavendish. Una historia que, sin duda, merecía la pena ser contada, aunque William Nicholson tardara diez años en transformarla en guión.

El padre del productor era Robin Cavendish, un desarrollador de ayudas médicas y abogado de personas con discapacidad que marcó un antes y un después para los grandes dependientes. Su madre, Diana Blacker Cavendish, una mujer valiente y guerrera que se negó a que una enfermedad destrozara su vida y la de toda su familia.

La película empieza con un momento muy dulce. Diana y Robin se conocen y se casan. Juntos viajan a Kenia para ver cómo van los negocios del cabeza de familia y, en un romántico momento de su estancia en el país africano, ella le da una sorpresa: está embarazada del primer hijo del matrimonio.

Todo es tan idílico... Pero, de repente, el señor Cavendish contrae la polio, enfermedad que le dejará inmóvil de cuello para abajo de por vida. Además, los médicos le dan tan solo tres meses de vida. Esto le provocará una profunda depresión que hará que no quiera ni mirar a su pequeño hijo Jonathan y que trate de espantar a su mujer de todas las maneras posibles. Con lo que no cuenta es con que ella le va a prohibir tajantemente rendirse.

Ambos aceptarán el reto de vivir fuera del hospital -algo impensable en la época-. Los dos son conscientes del peligro y de los sacrificios que eso puede conllevar, pero prefieren asumir los riesgos de morir viviendo intensamente antes que alargar la agonía de ser muertos en vida.

A partir de ese momento, toda la familia comienza una extraordinaria aventura de superación que les llevará a realizar múltiples descubrimientos que mejorarían para siempre la vida de los enfermos de polio y a reclamar unas maneras de actuación más dignas y más humanas con los afectados. Esta actitud tan positiva ante el mundo llevó a Cavendish a convertirse en uno de los hombres más longevos de todos los que han padecido este mal.

Lo mejor: el tono vitalista del largometraje. La familia nos da una lección de superación, pero también es un rayo de esperanza para muchas personas.

Lo peor: Un final lacrimógeno con un tono muy distinto del que envuelve el resto del metraje.

 

CON LOS BRAZOS ABIERTOS   (02.12.17)

Director: Phillippe de Chauveron. Actores: Christian Clavier, Ary Abittan, Elsa Zylberstein, Cyril Lecomte. Guionista: Guy Laurent. Música: Hervé Rakotofiringa. Producción: Camera One, Ouille Productions, Pulsar Productions, SND Films, Nexus Factory, Umedia, M6 Films, Canal +, Cine +, W9, uFund, La Wallonie, Le Tax Shelter du Gouvernement Fédéral de Belgique, Investisseurs Tax Shelter.

En este mundo dominado por lo políticamente correcto en el que vivimos, se agradece que alguien se atreva a levantar la voz en contra de ese discurso buenista que presenta a todos los inmigrantes como excepcionales por el mero hecho de haber nacido en otro país, obviando que, como personas que son, su calidad humana puede ser muy diversa.

El personaje de Jean-Etienne Fougerole -un famoso escritor humanista capaz de publicar libros repletos de buenas palabras hacia los extranjeros y, en el fondo, un enorme racista- representa muy bien a esas personas a las que realmente lo que les importa es la fama y la popularidad y que bien podrían entonar la famosa frase de Groucho Marx: “estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.

Ay, qué película tan necesaria podría haber sido Con los brazos abiertos si su intención hubiera sido plantear un debate y no expandir el nauseabundo discurso del odio y la xenofobia.

 Y es que, los espejos deformantes que utiliza muchas veces la comedia se pueden colocar de muchas maneras, pero, entre ellas, Phillippe de Chauveron ha escogido la más denigrante para todos, dando como resultado un largometraje que provoca muchas más ganas de vomitar que de reflexionar.

En esta supuesta comedia, que de gracia tiene bastante poco, el escritor Jean-Etienne Fougerole ha sido invitado a un debate televisivo para presentar su última novela, Brazos abiertos. Su postura es la de dar la bienvenida a los inmigrantes más necesitados, a lo que su oponente responde lanzándole el reto de que los acepte en su casa. Éste asume el desafío con la boca pequeña, pero esa misma tarde se presentan en su casa unos romaníes que acumulan casi todos los defectos que los tópicos suelen atribuirle a esta raza. Bueno, en realidad más, porque a un patriarca machista, ilustrado y violento hay que añadir un hijo con algún tipo de retraso mental cuya única ocupación en la vida es destrozar el jardín para cazar los topos que después se comerá la familia.

Pero al galo no le ha salido muy bien la jugada, porque cliché tras cliché, barbaridad tras barbaridad, la película va perdiendo cada vez más comicidad   -la poca que podía tener al principio- y generando una mayor indignación en el espectador. El también director de Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho? se tuvo que dar cuenta de la que se le podía venir encima con esa técnica de despreciar hasta al criado indio, el inmigrante “integrado” de la película, puesto que al final intenta recular un poco; buscando una salida digna para los personajes y tratando de crear un cierto diálogo entre civilizaciones que no hace más que sumar un mayor ridículo a esta cinta.

En fin, que necesitamos debates serios, no estupideces retrógradas que no sirven más que para fastidiar la vida a las personas foráneas que conviven con nosotros sin ningún tipo de problema y para alimentar el discurso de la extrema derecha. Con los brazos abiertos lo único que ha logrado hasta el momento ha sido ponerse en contra a diversas asociaciones vinculadas a las reivindicaciones sociales de la comunidad gitana, irritar a directores comprometidos como Tony Gatlif y ganarse la animadversión de muchos críticos españoles y franceses.

 

EL FIEL   (02.12.17)

Director: Michaël R. Roskam. Actores: Matthias Schoenaerts, Adèle Exarchopoulos, Sam Louwyck, Stefaan Degand. Guionistas: Thomas Bidegain, Noé Debré, Michaël R. Roskman. Música: Raf Keunen. Producción: Savage Film, Stone Angels, Kaap Holland Film, Submarine, Frakas Productions, Centre du Cinéma et de l’Audiovisuel de la Fédération Wallonie-Bruxelles.

El Fiel es la película que Bélgica ha elegido para que le represente en la ceremonia de los Oscars. Aunque, cuando una lo piensa, no puede evitar que se le pongan los ojos como platos y se pregunte: ¿de verdad? ¿Tan mal está el cine de aquel país? ¿Hay algún interés oculto detrás o lo han hecho convencidos? Y es que es de esperar que a un evento de tales características se presenten si no películas buenas, por lo menos que enganchen de principio a fin, no un largometraje que empieza bien, después pierde altura y acaba estrellándose finalmente contra los pilares de la calidad.

 El Fiel narra el amor entre la piloto de Fórmula 1 Bibi Delhany y el ladrón de bancos Gigi Vanoirbeek. Ambos se conocen en una fiesta para celebrar una nueva victoria de la piloto y entre ambos surge una pasión desenfrenada. Pronto empezarán una relación llena de peligros y emociones fuertes, aderezada de verdades disfrazadas de bromas y algunas mentiras, que será la base de una película que mezcla melodrama romántico, el thriller criminal y drama de acción sin llegar a funcionar ninguno.

Un final lleno de violencia y rematado con elementos sobrenaturales acabaran por destrozar una película que se había ido desmoronando progresivamente.

 

UNA BOLSA DE CANICAS   (23.12.17)
Director: Christian Duguay. Actores: Dorian Le Clech, Batyste Fleurial, Patrick Bruel, Elsa Zylberstein, Christian Clavier, César Domboy, Ilian Bergala, Kev Adams, Lucas Prisor, Bernard Campan. Guionista: Jonathan Allouche, Christian Duguay, Alexandra Geismar, Benoît Guichard (Novela: Joseph Joffo). Producción: Quad Productions, Main Journey, Forescat Pictures, Gaumont, Okko Productions.
El 29 de diciembre llegará a las pantallas españolas Una bolsa de canicas, película que se alzó con el Premio Educacine en el Festival Internacional de cine Barcelona – Sant Jordi (BCN FILM FEST).  En dicha categoría compiten los films que por su temática o contenido resultan especialmente adecuados para su uso en escuelas y colegios. En este caso se encuadraría dentro de esos documentos que son de gran utilidad para explicar el Holocausto a los adolescentes. Aunque, cuidado, aunque tenga algunas escenas amables, no deja de ser una temática dolorosa, por lo que no debería de verla nadie que aún no esté preparado para leer libros como El diario de Ana Frank o para ver películas como El niño con el pijama de rayas.

La película se basa en la novela homónima y autobiográfica de Joseph Joffo, relato que fue todo un éxito en la Francia de los años setenta y que consiguió que se tradujera a dieciocho idiomas. Llevada al cine por Christian Duguay, esta estremecedora historia narra la huida de una familia judía de la Francia ocupada. Pero hay un problema: si todos sus integrantes (los dos padres y cuatro hijos) tratan de escapar juntos, seguramente serán detectados por los soldados del III Reich y, por tanto, posiblemente fusilados, gaseados o, al menos, confinados en un campo de concentración. Así que la harán de manera escalonada, por mucho que eso suponga que dos pequeños de diez y doce años (el propio Joseph Joffo y su hermano Maurice, encarnados por los debutantes Dorian Le Clech y Batyste Fleurial ) tengan que hacer solos ese peligroso recorrido, no sin que antes su padre, un peluquero siempre cariñoso con sus retoños, les de un lección breve pero brutal. Pronto descubrirán que en épocas de miseria moral, hay canallas que no tienen compasión de nadie, pero también seres humanos capaces de arriesgar su vida de manera desinteresada por salvar la del prójimo. Gracias a ellos y al instinto e inteligencia de estos prepúberes, conseguirán llegar sanos y salvos a Niza, donde volverán a reunirse con sus familiares.

Pero su felicidad durará poco, puesto que los nazis invadirán pronto su nuevo destino y Maurice y Joseph deberán abandonar a sus padres otra vez, dejando fotogramas que rompen el corazón para comenzar una escapada aún más llena de peligros que la anterior, aunque eso no les hará perder en ningún momento su humanidad y, cuando llegue el momento, sabrán devolver parte de los favores recibidos.

Una bolsa de canicas, pues, aporta el testimonio de los judíos que se libraron de lo campos de concentración pero tuvieron que vivir los riesgos y el dolor de una huida continua. Que esto se haga a través de los ojos de dos personas de tan corta edad puede conseguir que los jóvenes estudiantes entiendan mejor los hechos que sucedieron en la Francia de los años cuarenta, sin dejar, por ello, de ser una película de gran impacto emocional para los adultos.

 

EL MAR NOS MIRA DE LEJOS   (20.01.18)
Director: Manuel Muñoz Rivas. Música: Joaquín Pachón. Producción: Azhar Media, CTM Docs, El viaje Films, 59 en conserva.
El mar nos mira de lejos
es la ópera prima de Manuel Muñoz Rivas, aunque algunos de sus rasgos formales y estéticos, así como su mirada poética pueden resultar familiares para los espectadores que hayan visto películas como Arraianos (Eloy Enciso), Slimane (José A. Alayón) o Dead slow ahead (Mauro Herce), puesto que todos estos cineastas se formaron juntos en la EICTV de San Antonio de los Baños (Cuba), son colaboradores habituales -intercambiando los roles- en las mismas películas y conforman una “familia creativa”.

El mar nos mira de lejos es una película complicada, no apta para todos los públicos. No es una cinta que busque atrapar al espectador; más bien parece que quisiera repelerlo mediante un ritmo narrativo excesivamente lento, largos silencios y un argumento que se cuenta casi en exclusiva por la sucesión de imágenes, dejando un arduo trabajo para la mente de quien la contempla.   

Sin embargo, quien consiga mantener su mirada fija en la pantalla se verá recompensado. Esa velocidad narrativa nos irá introduciendo poco a poco, casi sin darnos cuenta, en un mundo visual repleto de poesía.

El centro geográfico de ese universo se ubica en Doñana, en sus dunas y también en sus playas vírgenes. Entre esos parajes por donde casi nunca pasa nadie, con la excepción de algunos turistas o los peregrinos de la romería del Rocío, aún perviven algunas personas solitarias, últimos representantes de unos estilos de vida al borde de la extinción.

Las imágenes actuales en color contrastan con fotos en blanco y negro que nos llevan a tiempos pasados, a épocas en las cuáles los modos de vida que hoy languidecen eran la forma de vivir mayoritaria.

Por otra parte, las alusiones que se hacen en la película a los expedicionarios que han tratado de encontrar sin éxito los restos de Tartessos -según algunos investigadores, enterradas bajo alguna de las dunas del parque natural- nos lleva a plantearnos cuánto quedará en el futuro de esos mundos a punto de desaparecer; si no llegarán a ser también parte de leyendas imposibles de demostrar.

En definitiva, El mar nos mira de lejos es una película dura, reservada para un público minoritario puesto que exige mucho trabajo por parte del espectador; pero, precisamente por ello y gracias a una espectacular poética de la imagen, se convierte en una película difícil de olvidar.

 

C'EST LA VIE   (10.02.18)
Directores: Olivier Nakache y Eric Toledano.
Actores:  Jean-Pierre Bacri, Vincent Macaigne, Kévin Azaïs, Suzanne Clément, Gilles Lellouche, Judith Chemla, Jean-Paul Rouve. Guionista: Olivier Nakache, Eric Toledano. Música: Avishai Cohen, David Chizallet. Producción: Gaumont, Quad Productions.

Hace seis años, los directores Éric Toledano y Olivier Nakache conquistaron a muchos espectadores con una comedia fresca, desenfadada y capaz de transformar temas tabú en buen rollo. Fue todo un fenómeno tanto en Francia como internacionalmente. La película llegó a obtener 426 millones de dólares en todo el mundo y a ser la segunda más vista en la historia del cine después de El viaje de Chihiro.

 Pero tras alcanzar la cima del éxito viene el declive y parece que más o menos eso es lo que les pasó a los dos directores de la genial Intocable. Después de aquel largometraje han venido otros dos más: Samba (2014) y la actual La fiesta de la vida, también conocida como C’est la vie que no han conseguido ni de lejos conmover como lo hizo su mejor obra.

Es cierto que La fiesta de la vida está arrasando entre el público. En su país la han visto tres millones de espectadores; en el nuestro en los cinco primeros días de taquilla alcanzaba los 100.000 espectadores y los 700.000 euros. Además, ha sido bien acogida por las Academias del cine francesa -nominándola a diez premios César- y en la española -fue una de las películas que compitieron el sábado pasado en la gala de los Goya en la categoría de Mejor Película Europea-.

Sin embargo, el recibimiento de la crítica ha sido bastante dispar. Mientras algunos la han visto como una comedia ácida, divertidísima y bien elaborada, otros la ven como un largometraje bastante prescindible. Y es que, si bien es cierto que es muy válida para pasar un rato de risas sin tener que pensar demasiado, también lo es que su argumento es demasiado simple: una boda de lujo en un chateau francés comienza mal, sigue peor y llega al desastre por la total estupidez y no poca desidia de los empleados contratados. La película va recorriendo el punto de vista de cada implicado en la historia (camareros, cocineros, fotógrafos, músicos, etc.) para mostrarnos su imbecilidad y pocas ganas de trabajar, conformando así una película coral que no permite el desarrollo profundo ni de la historia ni del carácter de cada personaje. Como consecuencia el resultado es una comedia entretenida, pero que se parece bastante a otras muchas historias ya vistas.

Que pueda satisfacer o no al espectador dependerá, por tanto, de lo que busque quien se acerque al cine. Si quiere un par de horas de evasión, puede que la disfrute; si lo que busca es deleitarse a la vez que aprender, si quiere una historia que le pueda emocionar, no es una buena opción.

 

THI MAI, RUMBO A VIETNAM   (10.02.18)

Director: Patricia Ferreira. Actores: Carmen Machi, Adriana Ozores, Aitana Sánchez-Gijón, Dani Rovira. Guionista: Marta Sánchez. Música: Fernando Velázquez. Fotografía: Sergi Gallardo. Producción: Amor en Vietnam A.I.E., Tripictures, Es.DOCU, Atresmedia cine. 

La vida no es justa, como muestra el inicio de esta película. Mientras que Rosa (Adriana Ozores) ha dedicado sus mejores años a cuidar de una familia que ahora no la trata como se merece, para Elvira no ha existido nada más que un trabajo del que ahora la prejubilan en contra de su voluntad. Pero los sucesos más duros los experimenta Carmen (Carmen Machi), ya que, además de tener que aguantar el machismo de los clientes que acuden a comprar a la ferretería que regenta junto con su marido, tendrá que superar el duro golpe que supone perder a su hija en un accidente de tráfico.

Aunque, como no todo en la vida puede ir mal, en mitad del sufrimiento llega una noticia inesperada: a su hija le han concedido la adopción de una niña vietnamita, la pequeña Thi Mai, solicitada años antes de su fallecimiento.  

Las tres amigas ven en ese hecho una oportunidad para salir de la infelicidad que ahora invade sus vidas y comenzar una nueva. Este será el inicio de una película que, siendo comedia, tiene también un importante cariz dramático.

Y es que, pese a que se les había pasado por la cabeza que el viaje no iba a ser nada fácil, es aún peor de lo imaginado. Nada más llegar al aeropuerto, las tres amigas empezarán a sufrir los problemas de tener que entenderse en una lengua que se desconoce por completo, a lo que después habrá que añadir grandes problemas burocráticos para conseguir la adopción.

Aunque, afortunadamente, no todo está en su contra, ya que, gracias al espíritu de “abuela coraje”, a Carmen cada vez se le irán sumando nuevos aliados, algunos de ellos, totalmente en contra de sus propósitos en un principio. 

La película, rodada durante seis semanas en el sudeste asiático, se sustenta fundamentalmente sobre el papel de Carmen, aunque los acompañantes nos proporcionarán grandes momentos de comicidad (Adriana Ozores, principalmente, está maravillosa en este papel de mujer pueblerina e inculta que no hace más que meterse en líos por su ignorancia).

Es cierto que esta no deja de ser una película comercial sin demasiadas pretensiones y un poco irregular, pero la buena combinación de escenas surrealistas con momentos muy líricos, la buena actuación de los actores secundarios y el reflejo de paisajes y costumbres vietnamitas conforman una cinta que se disfruta y deja buen sabor.

 

THE PARTY   (24.02.18)

Directora: Sally Potter. Actores: Timothy Spall, Kristin Scott Thomas, Patricia Clarkson, Cillian Murphy, Emily Mortimer, Bruno Ganz. Guionista: Sally Potter. Producción: Adventure Pictures, Oxwich Media.

Janet (Kristin Scott Thomas), recién nombrada ministra del Gobierno, empuña una pistola que disparará segundos después. ¿Quién ha muerto? ¿Por qué? Si quiere saber la respuesta, tendrá que ver esta afilada sátira social y política de poco menos de una hora de duración y rodada en un blanco y negro que contrasta muy bien con los claroscuros de los personajes.

Como el propio título indica, todo gira en torno a una fiesta: la que ha organizado Janet para celebrar su reciente nombramiento y a la que acuden sus amigos, cada uno con distintas ideologías políticas pero todos ellos miembros de las altas esferas británicas. Todo empieza relativamente tranquilo, incluso lento, pero según vaya transcurriendo la noche, -y, especialmente, tras las dos bombas que lanza Bill- el ambiente se irá enrareciendo para los amigos y volviéndose más cómico -adquiriendo incluso tonos surrealistas-, para el espectador.

No podía ser menos, cuando hacen acto de presencia temas tan candentes y polémicos como la sanidad, la maternidad, el feminismo, la corrupción y, especialmente, la hipocresía.

Y es que, en esta ocasión, la reivindicativa Sally Potter quería crear “un baile de máscaras” en el que “los personajes se van quitando las capas hasta llegar a lo más crudo de su interior. Una de mis mayores preocupaciones a la hora de perfilar los personajes fue plantear la dicotomía entre la imagen que la gente quiere dar de sí misma y la que ofrece cuando su pequeño universo se pone a prueba”.

 

CAVERNÍCOLA   (24.02.18)

Director: Nick Park. Actores: Tom Hiddleston, Maisie Williams, Eddie Redmanyne (en inglés); Mario Vaquerizo, Chenoa, Hugo Silva (en español). Guionista: Mark Burton, James Higginson, John O’Farrell, Nick Park. Música: Harry Gregson-Williams, Tom Howe. Producción: Aardman Animations, Studio Canal.

Cavernícola es la última y desternillante película de Aardman, la famosa productora de animación creadora de largometrajes como Chicken Run: evasión en la granja, Wallace y Gromit o La oveja Shaun. 

Creada a partir de muñecos de plastilina tan bien hechos que parecen figuras de ordenador y rodada mediante la técnica stop motion, el largometraje cuenta el choque entre dos civilizaciones: una pacífica e ingenua -representada por la Edad de Piedra- y otra presuntuosa y destructiva -ilustrada por la Edad de Bronce-, la cual quiere quedarse por la fuerza con el territorio en el que vive la anterior. Sin embargo, Dug, el más valiente y soñador de la tribu paleolítica, consigue un trato: jugarán un partido de fútbol, considerado “el juego sagrado” por la civilización invasora; si gana la civilización de Dug, recuperarán su territorio y no serán molestados nunca más; si pierde, deberán trabajar como esclavos en las minas del equipo contrario.

Este argumento sencillo rozando en lo simplón, esconde, sin embargo, importantes valores que deberíamos encargarnos de enseñar a nuestros niños y jóvenes: el respeto a la mujer, el compañerismo, el esfuerzo para conseguir lo que uno quiere, la apertura a las opiniones e ideas de los que no son como nosotros… son solo algunas de ellas. Así, Val, la futbolista perteneciente a la Edad de Bronce pero que únicamente puede practicar a escondidas en su civilización, dará una valiosa lección a aquellos que no la permitían jugar; el equipo de la Edad de Piedra nos mostrará aquello de que “la unión hace la fuerza”; Dug será todo un ejemplo de lucha y superación y el jefe de la tribu paleolítica acabará aprendiendo a escuchar otras ideas.

Por otra parte, la filmación proporciona un espejo a la sociedad occidental para que reflexione acerca de la opresión que ejerce sobre otras culturas y los actos para expoliar las riquezas de países menos desarrollados, creyéndonos superiores en muchas ocasiones.

Cavernícola es, por tanto, una de esas películas pensadas especialmente para niños pero que se puede disfrutar a cualquier edad gracias a su gran comicidad y a los distintos niveles de interpretación que permite.

 

ERREMENTARI. EL HERRERO Y EL DIABLO   (10.03.18)
Director:   Paul Urkijo. Actores: Kandido Uranga, Eneko Sagardoy, Uma Bracaglia, Ramón Aguirre, Gorka Aguinagalde, Josean Bengoetxea. Guionista: Paul Urkijo Alijo. Música: Xabat Lertxundi. Producción: Gariz Produkzioak, Ikusgarri Films, Kinoskopik s. l., Pokeepsie Films, The Project.

En los últimos tiempos, el cine rodado en euskera se ha convertido en sinónimo de calidad. Para ilustrar esto -aunque se podrían recordar muchos más títulos-, basta con pensar en la bellísima y emotiva Loreak o en Handia, recientemente ganadora de diez premios Goya. Errementari, el último largometraje filmado en esta lengua, tampoco se queda atrás en cuanto a sus virtudes.

Para elaborar el guion, Paul Urkijo quiso hacer un homenaje a sus lecturas infantiles y juveniles, repletas de mitos y elementos folklóricos y fantásticos. Su relato favorito de niño, Patxi Errementaria o Patxi el herrero, ha sido la fuente de inspiración principal de la obra. Se trata de un cuentecillo tradicional muy conocido en el País Vasco que narra la historia de un herrero tan malévolo que es capaz de engañar a los tres demonios que le envían para llevarle a un infierno al que, posteriormente, no le dejarán ni siquiera entrar. Sin embargo, Urkijo quería dotar de una mayor complejidad al herrero, explicando por qué se había convertido en un ser tan aparentemente terrible, lo que ha conseguido, principalmente, mediante la fusión del mito de Fausto con la leyenda anteriormente citada y un desarrollo posterior totalmente inventado.

Otro de los elementos que se han añadido al relato tradicional ha sido la ubicación en un espacio geográfico - temporal concreto (en un pueblo rural y hacia 1843 para ser más exactos), con la finalidad de dotar al largometraje de una estética visual poderosa que lo acerca a los cuentos lúgubres y góticos. Además, como dirá el cineasta vitoriano “el contexto de esa época era interesante. Nacía un movimiento de pensamiento ilustrado, más revolucionario en las urbes y que chocaba con un tipo de pensamiento más tradicionaiista de los pueblos, donde los curas mandaban y hablaban del diablo y había mucha superstición. Todo eso era muy interesante para contar un cuento de demonios”.

Para aumentar esa atmósfera poderosa, también fue muy importante la intervención de lingüistas tan prestigiosos como Koldo Zuazo, experto en dialectología y académico de Euskaltzaindia, puesto que Errementari ha sido rodada en un dialecto del euskera hoy extinto -el alavés-, lo que contribuye a aportar un ambiente aún más legendario, tanto para los vascoparlantes como para los que no*.

La mezcla de todos los elementos enumerados (goticismo, historia, leyendas -y especialmente las más amadas por ser propias-, idioma arcaico), a los que habría que sumar los toques de humor que tenía Patxi Errementaria y que, en cierta forma, ha sabido conservar el film; la soberbia actuación de Eneko Sagardoy y los consejos de Alex de la Iglesia, convierten a Errementari en una de las mejores propuestas que se han realizado dentro de su género en los últimos años.

* Debido a que el idioma es un elemento importante para crear la atmósfera, recomiendo ver la película en versión original subtitulada. Mientras que los vascoparlantes percibirán un euskalki exótico, con muchas diferencias fonéticas, pero fácilmente comprensible, los que no lo son podrán gozar con la fuerza del sonido original.

 

MI NOMBRE ES TE ATA   (10.03.18)

Director: Nathan Frankowski. Actores: Q’orianka Kilcher, Gil Birmingham, Graham Greene, Mackenzie Astin. Guionista: Jeannie Barbour, Esther Luttrell. Música: Bryan E. Miller. Fotografía: Ben Huddleston. Producción: Chickasaw Nation Productions, European Dreams Factory.

Siempre es gratificante que el arte nos dé a conocer personas que hicieron cosas excepcionales, aunque la Historia no les haya hecho justicia suficiente. Esto es aún más satisfactorio cuando la persona pertenece a un pueblo pequeño y oprimido; y adquiere aún mayor relevancia cuando esa persona es mujer -el grado más desfavorecido dentro de la pirámide social, como dejan claro todos los estudios internacionales-. Por eso, es tan meritorio que European Dreams Factory traiga a las pantallas españolas películas como Mi nombre es Te Ata. 

Este emotivo largometraje narra la biografía de Mary France Thompson, conocida artísticamente como Te Ata Fisher (1895–1995), una mujer destinada a iniciar caminos y derribar barreras.

La historia de Te Ata comienza siendo muy pequeña, mientras escuchaba cómo su padre le contaba las leyendas de su pueblo, los indios Chickasaw. Desde entonces no pudo pensar en otra cosa que en aprender nuevos relatos que contarle al mundo.

Su inquietud y su carácter le llevaron a convertirse en la primera mujer india que estudió en la universidad de Oklahoma. Allí, gracias a sus profesores, descubrió que las historias que estaba destinada a contar eran las de su pueblo.

Y, así, recorrió de punta a punta un país racista hasta la médula, con la intención de ilustrar a los demás y poder derribar así los efectos tan perjudiciales que estaba teniendo para su pueblo la ignorancia del “hombre blanco”. Tal fue el empeño que puso en ello que incluso llegó a actuar en la Casa Blanca en un momento en el que hasta la más mínima muestra de la cultura india estaba prohibida por ley.

Ahora, Mi nombre es Te Ata nos la descubre, en una película distinta, llena de magia y encanto que podrá verse a partir del 16 de marzo.