SUEÑOS DE CINE   Beatriz Castellón

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

LA MONTAÑA ENTRE NOSOTROS   (07.10.17)

Director: Hany Abu-Assad. Actores: Idris Elba, Kate Winslet, Beau Bridges, Dermot Mulroney, Linda Sorensen, Vicent Gale. Guionistas: J. Mills Goodloe, Charles Martin, Chris Weitz. Música: Ramin Djawadi.

 

La montaña entre nosotros empieza llevando a su máxima expresión el dicho: “vísteme despacio, que tengo prisa”. Y es que ya es mala suerte que te cancelen un vuelo el día antes de tu boda o de tener que realizar una importantísima operación, como les sucede a los protagonistas, pero que trates de coger una avioneta para adelantar tiempo, al piloto le dé un infarto y, como consecuencia, acabes encima de una montaña, en mitad de la nada, debe de ser, como poco, porque te han puesto doscientas velas negras.

Bueno, quizás esté exagerando. A lo mejor solo han sido ciento ochenta. Porque que entre todos los desconocidos que hay en el aeropuerto Alex elija a un médico para que le acompañe, cuando aún no sabe que horas más tarde va a tener un accidente y se va a lastimar, es todo un acierto.

Y además, vaya partidazo de doctor. Todo un héroe, capaz de salvar a una damisela en apuros. Y encima, que con varias costillas rotas (según su autodiagnóstico) se preocupe tanto por alguien que solo se ha partido la pierna, es admirable. Pero admirable de verdad. 

A todo esto, protagonistas de distinta raza, buscados expresamente así y que hasta que no aparecieron, Fox no quiso sacar el guion del cajón. Tenían que contrastar y vaya si lo hacen. Que eso sea una buena idea, ya es más discutible.

Este es el inicio de una película demasiado forzada, llena de escenas previsibles, vistas hasta la saciedad y basada en un guion que ni el buen hacer de Kate Winslet e Idris Elba son capaces de levantar. 

Eso sí, hay que reconocerle, al menos, algunas virtudes: en primer lugar, unos paisajes de montaña espectaculares, todo ha sido rodado en escenarios reales. En segundo lugar, su honestidad: ofrece exactamente lo que uno se espera al ir a verla y, además, entretiene; otra cosa es que merezca la pena pagar o no por ello, cosa que queda al criterio del espectador. Por último, el esfuerzo y el coraje de dos grandes actores que representan lo mejor que pueden el guion que les han dado.

Lo mejor: La entrega de Kate Winslet e Idris Elba. La película se rodó realmente en alta montaña y en condiciones extremas. Aunque no hayan conseguido remontar el guion, es justo reconocerles su esfuerzo.

Lo peor: un guion que se convierte en una sucesión de escenas esperadas con resultados previsibles.

Puntuación: 4

 

EL ÚLTIMO TRAJE   (07.10.17)

Director: Pablo Solarz. Actores: Miguel Ángel Solá, Ángela Molina, Martín Piroyansky, Natalia Verbeke, Julia Beerhold, Olga Boladz. Guionista: Pablo Solarz. Música: Federico Jusid.

 

El 1 de septiembre de 1939 las tropas alemanas invadieron Polonia, comenzando así la II Guerra Mundial. Más de cinco millones y medio de muertos y muchos exiliados dejaron en el país eslavo unas heridas difíciles de cicatrizar y que aún siguen sangrando en la memoria de todos los supervivientes y en la de sus descendientes.

Pablo Solarz, director y guionista de El último traje, es uno de los herederos de aquellas historias y de aquellos traumas. Miguel Ángel Solá representa a otro: Abraham Bursztein, trasunto del abuelo del director, un sastre polaco que se refugió en Argentina durante el nazismo y que sintiéndose poco querido por sus familiares y ya en el ocaso de su vida, sale al encuentro de un amigo que le salvó de la muerte hace siete décadas con la intención de cumplir su promesa de volver un día para contarle la vida que pudo vivir gracias a él.

En esta road movie no carente de humor pero tampoco de dificultades, tiene un inicio sórdido que además de mostrarnos la enseñanza de unos ámbitos perversos, nos lleva por pasadizos aún peores. Pero poco a poco el protagonista se irá transformando, con dos viajes: uno externo por toda Europa, representado en tres países muy significativos para él: España, Alemania y Polonia; y uno interno, pues cada país constituye una herida por sanar y en cada uno encontrará una mujer que le ayudarán a cicatrizar su dolor.  

Lo mejor: un final hermoso y muy emotivo.

Lo peor: La sordidez de la primera parte y, peor aún, la sensación de que hay una realidad que se le asemeja.

Puntuación: 6