SUEÑOS DE CINE   Beatriz Castellón

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

EL MAR NOS MIRA DE LEJOS   (20.01.18)

Director: Manuel Muñoz Rivas. Música: Joaquín Pachón. Producción: Azhar Media, CTM Docs, El viaje Films, 59 en conserva.

 

El mar nos mira de lejos es la ópera prima de Manuel Muñoz Rivas, aunque algunos de sus rasgos formales y estéticos, así como su mirada poética pueden resultar familiares para los espectadores que hayan visto películas como Arraianos (Eloy Enciso), Slimane (José A. Alayón) o Dead slow ahead (Mauro Herce), puesto que todos estos cineastas se formaron juntos en la EICTV de San Antonio de los Baños (Cuba), son colaboradores habituales -intercambiando los roles- en las mismas películas y conforman una “familia creativa”.

El mar nos mira de lejos es una película complicada, no apta para todos los públicos. No es una cinta que busque atrapar al espectador; más bien parece que quisiera repelerlo mediante un ritmo narrativo excesivamente lento, largos silencios y un argumento que se cuenta casi en exclusiva por la sucesión de imágenes, dejando un arduo trabajo para la mente de quien la contempla.   

Sin embargo, quien consiga mantener su mirada fija en la pantalla se verá recompensado. Esa velocidad narrativa nos irá introduciendo poco a poco, casi sin darnos cuenta, en un mundo visual repleto de poesía.

El centro geográfico de ese universo se ubica en Doñana, en sus dunas y también en sus playas vírgenes. Entre esos parajes por donde casi nunca pasa nadie, con la excepción de algunos turistas o los peregrinos de la romería del Rocío, aún perviven algunas personas solitarias, últimos representantes de unos estilos de vida al borde de la extinción.

Las imágenes actuales en color contrastan con fotos en blanco y negro que nos llevan a tiempos pasados, a épocas en las cuáles los modos de vida que hoy languidecen eran la forma de vivir mayoritaria.

Por otra parte, las alusiones que se hacen en la película a los expedicionarios que han tratado de encontrar sin éxito los restos de Tartessos -según algunos investigadores, enterradas bajo alguna de las dunas del parque natural- nos lleva a plantearnos cuánto quedará en el futuro de esos mundos a punto de desaparecer; si no llegarán a ser también parte de leyendas imposibles de demostrar.

En definitiva, El mar nos mira de lejos es una película dura, reservada para un público minoritario puesto que exige mucho trabajo por parte del espectador; pero, precisamente por ello y gracias a una espectacular poética de la imagen, se convierte en una película difícil de olvidar.