SUEÑOS DE CINE   Beatriz Castellón

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

LA LIBRERÍA   (18.11.17)

Director: Isabel Coixet. Actores: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett. Guionista: Isabel Coixet, Penelope Fitzgerald. Música: Alfonso de Vilallonga. Producción: A Contracorriente Films, Diagonal TV, Zephyr Films, ONE, TWO Films, Green Films.

 

Desde que Isabel Coixet leyó La librería de Penelope Fitzgerald rondaba por su cabeza la idea de llevarla al cine, puesto que se sentía muy identificada con su protagonista.

Emily Mortimer será la encargada de darle vida a Florence Green, el personaje que cautivó a Coixet. La actriz británica encarna a una mujer que se queda viuda en la Inglaterra de finales de los 50, pero eso no le impide llevar a cabo el sueño que albergaba cuando vivía su marido: fundar su propia librería.

Sin embargo, no estaba bien visto en la época que las mujeres fueran valientes y estuvieran dispuestas a llevar las riendas de su propia vida. Bien se lo harán saber a Florence desde el primer momento. Ella tratará de resistir todos los ataques con fortaleza y grandes dosis de coraje, sin perder por ello la dulzura con los dos aliados que encuentra en su camino: la pequeña Christine, una avispada niña de clase humilde que le servirá de ayudante, y Mr. Edmund Brundish, un hombre solitario y misterioso que se acabará convirtiendo en el mejor cliente y amigo de la vendedora.

La Librería es un relato de la injusticia que pueden cometer los poderosos -ilustrados principalmente por la malvada Mrs. Violet Gamart y su secuaz, Milo North- contra los más desvalidos, sobre todo cuando tratan de resistirse. Aunque también tiene un maravilloso punto de justicia poética que reconforta y que hace que recordemos por qué debemos actuar siempre lo mejor que sepamos, por mucho que nos traten de poner piedras en los zapatos.

 Todo ello va envuelto en la dulce melodía y en el aroma de los libros, convirtiendo a La Librería en una película delicada, deliciosa y llena de matices, capaz de tocar las fibras sensibles, a pesar de algunos momentos en los que pierde intensidad.

Lo mejor: La capacidad de ilusionarnos que tiene Florence Green. Por desgracia, es una rareza encontrar personajes como ella en el cine: una mujer trabajadora que trata de oponerse al poderoso mientras lucha por alcanzar sus deseos, sin perder por ello su humanidad con las personas que lo merecen.

Lo peor: Algunos momentos en los que la película pierde intensidad, localizados sobre todo en la parte media del largometraje.

 

UNA RAZÓN PARA VIVIR   (18.11.17)

 

Director: Andy Serkis. Actores: Andrew Garfield, Claire Foy, Ed Speleers, Tom Hollander, David Butler, Ben Lloyd-Hughes. Guionista: William Nicholson. Música: Nitin Sawhney. Producción: Imaginarium Productions.

 

Tras representar mediante la técnica de captura de movimiento a personajes tan famosos

 como Gollum (trilogía de El señor de los anillos y El hobbit) o King Kong (versión del año 2005); después de intervenir en las superproducciones Star Wars: El despertar de la Fuerza y El origen del planeta de los simios, Andy Serkis se pone por primera vez detrás de la cámara.

Su ópera prima es Una razón para vivir, una película biográfica sobre los padres de uno de sus íntimos amigos, el productor Jonathan Cavendish. Una historia que, sin duda, merecía la pena ser contada, aunque William Nicholson tardara diez años en transformarla en guión.

El padre del productor era Robin Cavendish, un desarrollador de ayudas médicas y abogado de personas con discapacidad que marcó un antes y un después para los grandes dependientes. Su madre, Diana Blacker Cavendish, una mujer valiente y guerrera que se negó a que una enfermedad destrozara su vida y la de toda su familia.

La película empieza con un momento muy dulce. Diana y Robin se conocen y se casan. Juntos viajan a Kenia para ver cómo van los negocios del cabeza de familia y, en un romántico momento de su estancia en el país africano, ella le da una sorpresa: está embarazada del primer hijo del matrimonio.

Todo es tan idílico... Pero, de repente, el señor Cavendish contrae la polio, enfermedad que le dejará inmóvil de cuello para abajo de por vida. Además, los médicos le dan tan solo tres meses de vida. Esto le provocará una profunda depresión que hará que no quiera ni mirar a su pequeño hijo Jonathan y que trate de espantar a su mujer de todas las maneras posibles. Con lo que no cuenta es con que ella le va a prohibir tajantemente rendirse.

Ambos aceptarán el reto de vivir fuera del hospital -algo impensable en la época-. Los dos son conscientes del peligro y de los sacrificios que eso puede conllevar, pero prefieren asumir los riesgos de morir viviendo intensamente antes que alargar la agonía de ser muertos en vida.

A partir de ese momento, toda la familia comienza una extraordinaria aventura de superación que les llevará a realizar múltiples descubrimientos que mejorarían para siempre la vida de los enfermos de polio y a reclamar unas maneras de actuación más dignas y más humanas con los afectados. Esta actitud tan positiva ante el mundo llevó a Cavendish a convertirse en uno de los hombres más longevos de todos los que han padecido este mal.

Lo mejor: el tono vitalista del largometraje. La familia nos da una lección de superación, pero también es un rayo de esperanza para muchas personas.

Lo peor: Un final lacrimógeno con un tono muy distinto del que envuelve el resto del metraje.