SUEÑOS DE CINE   Beatriz Castellón

 

 

 

 

 

 

 

 

INMERSIÓN   (07.04.18)

Director: Wim Wenders. Actores: Alicia Vikander, James McAvoy, Alexander Sidding. Guionista: Erin Dignam. Música: Fernando Velázquez. Producción: Morena Films, Lila 9th Productions, Neue Road Movies, Back Up Media Studios, Submergence A.I.E. y U Media.

 

Wim Wenders comentó hace poco en una entrevista que: “a mi edad (73 años) entiendes que lo importante es lo que ya no puedes hacer. Cada cinta te lleva tres, cuatro, hasta cinco años, y no me queda tanto, así que tengo que ser selectivo”.

Después de sus palabras, da pena decir que su tiempo hubiera estado bastante mejor invertido en cualquiera de sus clásicos documentales que en un film que se hunde por momentos.

Basada en la novela homónima de J. M. Ledgar, Inmersión nos muestra qué pasaría si mezcláramos una película de espías con Los puentes de Madison y un documental de Jacques Cousteau. Eso sí, todo en versión sacada de un bazar chino y con los elementos mal hilvanados entre sí.

El espía es James Moore, un británico que trata de infiltrarse en las filas yihadistas de Somalia y que pronto será hecho prisionero. Aunque la verdad es que no es de extrañar, porque va pidiendo a gritos que le hagan lo peor desde el inicio. ¿Se le ocurre algún otro espía que se pretenda penetrar en las filas del enemigo llevando un tatuaje bien visible de una fuerza militar con la que se está “en guerra”? ¿Se le pasa por la imaginación tener que sacarse de la boca un implante de unas dimensiones enormes y encima que se emita una luz roja al encenderse rodeado de sanguinarios asesinos? Pues deje de imaginar, aquí tiene uno. 

La Jacques Cousteau de la película es la profesora Danielle “Danni” Flinders, una profesora universitaria de biomatemática marina con un currículum impresionante, pero que no por ello está exenta de decir tonterías como una catedral o de ser frívola hasta límites difíciles de alcanzar.

Ambos se conocerán en un lujoso hotel y, en la semana que pasarán juntos, se enamorarán profundamente, hasta el punto de pensar que han encontrado al amor de sus vidas. Pero, ¡oh, maldito destino trágico! deberán enfrentar el reto de vivir separados el uno del otro, puesto que han de embarcarse en peligrosas misiones por separado. Aunque el recuerdo de los momentos vividos -narrados mediante continuos flashbacks- les dará fuerzas para soportarlo.

Por desgracia, a los que no nos quedan fuerzas es a los espectadores para aguantar las cerca de dos horas que dura esta cinta; a pesar de paisajes de ensueño y de la buena actuación de los actores. Y es que, cuando el guion es malo y el director no lo arregla, poco más se puede hacer.