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VUELVE EL PILOTO DEL ESPACIO     Por Rafael Escribano
 

1. REUNIÓN DE AMIGOS   (14.09.19)
Permítame mi estimado lector (bueno, lectores si hubiere más de uno) que le presente un somero resumen de lo narrado en la primera parte de esta historia, “El piloto del espacio”, en la que una amenaza de invasión a la Tierra por fuerzas procedentes del lejano planeta Wigar fue brillantemente contenida por el Comandante Diego Valiente y su equipo. Tras acabar con el malvado Mikong, por entonces máximo dirigente de aquel planeta, Diego Valiente, la profesora Beatriz Fontaneda, el capitán Pierre Confitte y el cadete Oscar Redondo regresaron a la Tierra con la satisfacción de la misión cumplida. En Wigar quedó el Capitán Miguel Portales, casado con la bella princesa Kira de los artiles; y el wigán Udar, aliado de los terrestres, es ahora el principal mandatario del planeta, en el que reina la paz y la armonía entre las distintas razas que lo pueblan. Existen buenas relaciones diplomáticas y comerciales entre la Tierra y Wigar, y el turismo interplanetario está también despegando.

Han pasado algunos años desde entonces. ¿Cómo están ahora las cosas? ¿Qué ha sido de nuestros amigos? La verdad es que, para el poco tiempo transcurrido, se han producido grandes cambios. Diego Valiente ha sido ascendido al cargo de Coronel del Aire, y dirige en la actualidad un regimiento en la base aérea El Quijote, sita cerca de Tomelloso, en La Mancha. La profesora Beatriz Fontaneda es la nueva Directora del Instituto de Investigaciones Espaciales, cerca de Madrid. Su labor investigadora está en gran parte financiada por una conocida marca de galletas, que se ha especializado en alimentación compacta para vuelos de larga duración. Pierre Confitte está destinado en la Borgoña, en Francia, como Comandante de una Compañía de la FANU (Fuerza Aérea de Naciones Unidas), cargo que compatibiliza con la representación de vinos franceses en los Estados Unidos; y el antiguo cadete Oscar Redondo es ahora Teniente bajo las órdenes de Diego. Pero los cambios más importantes han tenido lugar en la vida cotidiana, especialmente en España. La activista ultrafeminista (como ella misma se denomina) Susana Martineza es ahora Ministra de Superioridad Femenina (MISUFE), una de las principales carteras del Gobierno dirigido por la Primera Ministra Adelaida Pitón, una destacada mujer de negocios que ha irrumpido con enorme éxito en la política del país. Y las costumbres han cambiado paralelamente. Lo más chocante es que los hombres ya no llevan los pantalones. Literalmente. Ahora usan faldas. De distinto tipo, tejido, color y longitud, de acuerdo con estrictas normas, especialmente en ocasiones oficiales. Hasta ahora no se ha extendido el uso de zapatos de tacón, pero los más atrevidos ya empiezan a utilizarlos. Se ha impuesto entre ellos la utilización profusa de colonias y perfumes, maquillaje y adornos varios, como collares, pulseras o incluso pendientes. Se vigila cuidadosamente el lenguaje, para evitar expresiones machistas.

Todos estos cambios no han tenido lugar sin dificultades. En los primeros momentos hubo burlas para los que se atrevieron a usar faldas. Las más suaves eran del tipo de “¡Que no estamos en Escocia!”; de ahí se pasó a “¡Maricones de mierda!”, expresión que tuvo corta vida, pues las multas del Ministerio de Corrección Política (MICOPOL) por conductas homófobas eran considerables. Más adelante, hubo quien dijo: “¡En mi puta vida me pondré una falda!”. Pero, según se comenta, los incentivos graciosamente concedidos por el MISUFE a quienes se atrevieran a lucirla en actos oficiales, y poco después, en el puesto de trabajo, fueron logrando que su uso se extendiera. Con el tiempo, hay varones que la encuentran más cómoda que los pantalones, especialmente en verano, pues se refrigera mejor la zona baja, y hay quien dice que disimula mejor el exceso de michelines en la zona media. En las reuniones del Consejo de Ministras, ni uno solo de los asistentes, de uno u otro sexo, deja de lucirla. En definitiva, su uso se ha extendido tanto que ya no constituye un tema de discusión.

En otro momento seguiremos comentando más alteraciones en la vida cotidiana de los últimos tiempos. Pero ahora vamos a centrarnos en una reunión que tiene lugar en una discreta casa rural, no lejos de la base aérea Don Quijote de La Mancha. Llaman a la puerta.

- Ya abro yo, señor –se ofrece el teniente Oscar Redondo. Y en la puerta está la profesora Fontaneda.

- ¡Oscar! Me alegro de verte. ¡Diego! –dice, al entrar al vestíbulo, donde la recibe el Coronel, con quien se abraza cálidamente.

- Beatriz, ¡qué bien estás! El tiempo no pasa para ti –afirma Diego.

- Tú también estás genial –responde ella-. Y esa falda plisada tiene una caída ideal.

- Ya, gracias. No sé, no acabo de acostumbrarme. En cambio, tú, ahora te has puesto pantalones –indica Diego, sonriendo.

- Sí, es para llevar la contraria –afirma Beatriz-. Ya sabes que no me gusta que me digan lo que tengo que hacer.

Apenas se han instalado en el salón, cuando de nuevo llaman a la puerta. Oscar acude a abrir, y en seguida se oye la voz de Pierre Confitte.

- ¡Mon Dieu, becario Oscar! Tienes un aspecto imponente con tus dos estrellitas de teniente, jaja.

- Gracias, mi comandante –responde Oscar, también sonriendo-. Pase, le esperan en el salón.

Allí se saludan todos los amigos, y después de servirse unas bebidas, Diego toma la palabra.

- Hace algún tiempo que no nos vemos, amigos, aunque supongo que todos nos hemos ido enterando de las actividades de los demás. Pero hay cosas que solo se pueden comentar en persona. ¿Cómo estáis? ¿Estáis a gusto en vuestra actual situación?

Todos meditan unos instantes antes de responder, hasta que Beatriz toma la palabra.

- La verdad es que no mucho, al menos por mi parte. El cargo de Directora del Instituto de investigación significa que me paso el día de reuniones, dando instrucciones para preparar informes, revisando las cuentas y pidiendo fondos, resolviendo problemas del personal… Ya estoy un poco cansada de ese tipo de actividad.

- Bon, la verdad es que yo tampoco estoy muy contento. Como mi unidad es de las Naciones Unidas, estoy todo el tiempo con videoconferencias en inglés, viajes a Estados Unidos, donde por cierto la comida es abominable, discutiendo con los chinacas, en un idioma que ni siquiera podría asegurar que es inglés… Mi único consuelo es cuando vuelvo a casa y puedo saborear un buen vino de la región. Y echo mucho de menos a nuestro amigo Miguel, con quien lo pasé muy bien, a pesar de que defendía al rioja…

Todos miran a Oscar, que niega con la cabeza.

- Yo estoy muy contento en la Base aérea con nuestro Coronel, de verdad.

- ¡Jajaja! ¡Bien dicho, becario! –aplaude Pierre.

- Gracias, Oscar –responde Diego, sonriendo-. Pues yo estoy como vosotros dos. El cargo de Coronel de la Base implica sobre todo burocracia, pero, lo que es mucho peor, que ya no puedo pilotar ninguna nave, por motivos de seguridad explícitamente indicados en el Reglamento.

Los demás asienten en silencio.

- Pero algo me dice que las cosas van a cambiar. Tengo una sorpresa para vosotros –y, hace un gesto de cabeza a Oscar, que se dirige a una puerta del salón, y al abrirla…

 

2. NOTICIAS DE WIGAR   (28.09.19)
Al salón de una discreta vivienda rural en la que se hallan Diego Valiente, Beatriz Fontaneda, Pierre Confitte y Oscar Redondo, llega una visitante. Oscar abre la puerta y entra una hermosa mujer wigana, con su característico color de piel verde aceitunado, orejas ligeramente puntiagudas y un espléndido tipo de marcadas curvas, que se adivina bajo un vestido corto y de tejido sutil. Se detiene en el umbral, sonríe y se dirige a Beatriz y Pierre:

- Hola, soy OOnar. ¿Os acordáis de mí?

Tras unos instantes de asombro, Beatriz es la primera en reaccionar:

- ¡Claro que sí! ¡Eres la mujer de Nidar! Bueno, una de ellas…

(Nota del autor: Aclaración para nuestros nuevos lectores, y quizá para recordarlo a nuestros fieles seguidores: Nidar es un jefe militar de los wiganes que ayudó a Diego Valiente y su equipo en la sublevación contra el Mikong. En una breve estancia en casa de Nidar (capítulo 16) conocieron a sus mujeres, entre ellas a OOnar.)

- Mais oui! Es verdad, no te había reconocido. Ha pasado tanto tiempo… ¿Y esa melena?-pregunta Pierre, que contempla a la mujer con mal disimulada admiración.

- Sí, ha pasado el tiempo… Pero aquí estoy. He venido como turista a la Tierra, y la melena es postiza, para no llamar tanto la atención –“Sí, seguro que logras que nadie te mire, con esa minifalda medio transparente, bueno, y ese colorcillo de la piel tan interesante”, piensa Pierre-. Pero en realidad traigo un mensaje para Diego. Vine a verlo en secreto en cuanto llegué aquí.

- En efecto –afirma el Coronel Valiente-. Cuando me ha contado sus noticias, he pensado que debíamos reunirnos todos urgentemente. Por eso os he invitado a venir. Pero sentaos, por favor, y tomad algo fresco si os apetece. Con las limitaciones energéticas del Ministerio de Cambio Climático, no se consiguen combatir del todo dentro de casa las altísimas temperaturas del exterior.

- Yo estoy muy a gusto con este calorcito –reconoce OOnar, sentándose junto a Diego, tan cerca que es obvio que no le molesta el calorcito.

- Si os parece, hago un resumen de lo que me ha comentado OOnar, y que ella me corrija si me equivoco –ofrece Diego. Todos asienten, y el Coronel continúa:- En Wigar empezaron a producirse algunos sucesos algo extraños. A veces llegaban señales de transmisiones de origen desconocido, que luego se interrumpían; un objeto de gran tamaño se estrelló en el mar, quizá un asteroide, pero que no se incendió al entrar en su atmósfera; algunos jefes militares dieron muestras sistemáticas de falta de disciplina respecto a sus superiores… Aparentemente, hechos aislados sin mayor importancia, pero que, todos juntos, empezaron a preocupar a las autoridades del planeta. Así, nuestro amigo Udar, el máximo dirigente, convocó una reunión secreta con los representantes de las distintas comunidades. Acudieron Nidar, por los wiganes, nuestro querido Miguel Portales, por los artiles, y Nodor, por los topiles. Todos ellos, amigos y aliados nuestros. En esa reunión, Miguel presentó un análisis de las señales supuestamente inconexas que se habían recibido en semanas anteriores. Parecían estar codificadas con una técnica muy compleja y difícil de descifrar. Pero Miguel pudo detectar que se repetía un nombre: Sinrok.

- Mon Dieu! ¿Y eso qué significa? –Pierre no puede contener su impaciencia.

- Nadie lo sabe –prosigue Valiente -. Al menos, de momento. Pero por otras características de las transmisiones, Miguel dedujo que podría ser el nombre de una persona de gran autoridad o respeto. Y al final, creció la inquietud entre los asistentes a la reunión. ¿Podría estar en marcha un ataque del exterior, con apoyo de fuerzas internas rebeldes? De ser así, tal vez fuera una pequeña incidencia, o quizá, en el peor de los casos, algo mucho más serio. Entonces, Udar propuso solicitar nuestra ayuda, y pedirnos que volviéramos a Wigar. Como no hay seguridad de que se trate de una auténtica emergencia, sería un viaje extraoficial, sin alertar al Gobierno de la Tierra. Además –y Diego titubea unos instantes-, sospechan la presencia de un espía o topo trabajando para algún gobierno de nuestro planeta. Como podéis imaginar, toda esta información es absolutamente confidencial.

- Y aquí es donde entro yo –dice OOnar-. Udar no deseaba enviar esta comunicación por ningún canal de transmisión, y pensaron que una persona de confianza, que viniera como turista, podría hablar discretamente con Diego. Naturalmente, yo estaba encantada de aceptar.

- Oui, naturellement –afirma Pierre, con cierta reticencia.

- Pero hay algo más –prosigue el Coronel-. Nuestra Fuerza de Inteligencia, es decir, el servicio de contraespionaje, también tiene indicios de un posible foco de escape de información restringida. Por eso estoy esperando a otra persona, que llegará de un momento a otro.

Como si hubiera estado sincronizado, en ese momento llaman a la puerta. Oscar va a abrir y regresa acompañando a Matilda Bienmesabe, que en la actualidad ocupa un alto cargo en el MIDE, Ministerio de Defensa. (Nota del autor: Matilda apareció por primera vez en el capítulo 3 del primer volumen de esta historia. Y con esto se acaban las notas, ¡caramba! Si alguien necesita más aclaraciones, que se lo compre o lo busque en su biblioteca.)

 Los ya conocidos se saludan y Diego presenta a Matilda y OOnar, quienes se miran con mal disimulado recelo. Matilda toma la palabra:

- Tenemos sospechas de que algún país de la Tierra ha conseguido infiltrarse en las altas esferas de Wigar, y se hace con información que solo debería conocer nuestro Gobierno español, que, como saben, es el encargado de todas las relaciones con Wigar. Estamos muy interesados en desenmascarar al culpable.

- Bien. En resumen, la idea es volver a Wigar cuanto antes, de forma discreta y aparentemente privada. Naturalmente, si la situación allí se complica, puede haber un gran peligro y responsabilidad en este viaje. Obviamente, la misión es voluntaria, pero, como podéis imaginar, me encantaría que me acompañárais –termina, dirigiéndose especialmente a Beatriz y Pierre.

- Ya sabes que puedes contar conmigo sin condiciones –responde rápidamente la primera-. Tardaré un par de días en organizar mi salida del Instituto de investigaciones espaciales.

- Oui, la idea es muy atractiva –afirma también Pierre, exaltado-. Tendré que tramitar rápidamente mi baja temporal en la FANU. Pero para que me aclare, ¿quién va en este viaje?

- Muchas gracias, amigos. No esperaba menos de vosotros. Contando con Oscar, que ya ha mostrado su disposición, seremos los 4 de la primera misión, más OOnar y Matilda, que vendrán con nosotros –contesta Diego.

Hay un cruce de miradas entre las dos últimas, que no escapa a la atención de Pierre, quien comenta para sí: “Me parece que va a ser un viaje movidito”.

 

3. UN NUEVO VIAJE A LA VISTA   (12.10.19)
Tras el compromiso de todos los presentes de enrolarse en un nuevo viaje a Wigar, charlan entre ellos en pequeños grupos, mientras toman unas bebidas refrescantes. Matilda y OOnar establecen su primera relación.

- ¡Qué vestido tan elegante! ¡Y tan fresquito! –comenta Matilda, refiriéndose, no sin cierta malicia, al atuendo de OOnar.

- ¡Gracias! ¿Te gusta? Está hecho con wylar, un tejido elaborado en nuestro planeta. Cuando vengas, te puedo llevar a comprar uno, si te apetece. A lo mejor a Diego, ahora que lleva falda, también le gustaría uno.

- No sé, no me imagino al Coronel Valiente con esas transparencias. Tampoco sé qué tal me quedaría a mí –responde Matilda, que viste un serio traje de estilo de funcionaria japonesa-. Está usted casada en Wigar, ¿no? ¿Su marido está de acuerdo en que venga tan lejos por tanto tiempo?

- ¡Oh, sí, no hay problema! Nidar es un encanto. Y tiene otras dos mujeres para hacerle compañía. Pero, ¿por qué no me tuteas? –pregunta algo sorprendida.

- Lo haré, si quieres. Como apenas nos conocemos… ¿Cuántas esposas tienen los hombres en tu país?

- No hay una norma fija. Cada familia se organiza como quiere. Y el hecho de estar casada tampoco priva de libertad a las mujeres, en general.

- ¡Qué mundo tan interesante! Pero, estás casi recién llegada y ya se habla de volver. ¿Te ha dado tiempo para visitar algo de nuestro planeta?

- Casi nada. Pero simplemente por volver a ver a Diego, merecía la pena este viaje –añade OOnar, con un suspiro.

- Ya entiendo. Bueno, durante el regreso tendrás muchas oportunidades de verlo de cerca. Perdona, voy a buscar algo más fuerte para beber. Creo que lo necesito –afirma Matilda, dirigiéndose a la mesa de las bebidas, mientras piensa: “Pues menudas fulanas están hechas las wiganas; ésta se piensa que se va a liar con Diego, pero ya me encargaré yo de impedirlo”. Por su parte, OOnar mira atentamente a Matilda cuando se aleja, y se repite mentalmente las palabras de Matilda, “tendrás muchas oportunidades de verlo”, a las que añade: “Sí, y ya veo que tú también. No me engañas, se nota que andas perdida por él, a pesar de esa pinta de wachafar (N. del T.: palabra wigana que define a una mujer con aspecto entre monjil y de oficinista). Pero lo vas a tener difícil conmigo aquí”.

En otra zona del salón, Pierre charla con Oscar.

- ¿Cómo te va, becario? Perdona que te siga llamando así, es la costumbre, jaja.

- No hay problema. Estoy bien, muy contento a las órdenes del Coronel. Aunque también es verdad que me ilusiona este nuevo viaje.

- Bien sûr, bien sûr. Y dime, ¿tienes novia?

- No, nada serio por el momento.

Pierre baja la voz.

- Me parece que este viaje va a ser muy interesante. ¿Qué te ha parecido la turista espacial? –pregunta con guasa.

- Me parece muy simpática –contesta Oscar, sin querer comprometerse.

- Oui, très sympatique, y sobre todo, está como un tren. Pero me temo que no tiene ojos más que para Diego. Y, por cierto, nuestra amiga Matilda, lo mismo. Veo que tú y yo tendremos que entretenernos jugando al ajedrez, mientras alguno se lo pasa de muerte.

- Y usted, mi comandante, ¿está casado?

- Separado. Mi mujer se hartó de mis viajes a los Estados Unidos. Como si a mí me gustaran –y, disminuyendo aún más el volumen de voz, añade: -Oye, y de la profesora, ¿qué se cuenta?

- Parece que está muy ocupada en su Instituto de investigación. Y aunque se dice que está escribiendo un libro sobre los wiganes y lo que aprendió sobre ellos en el viaje anterior, ella no lo ha confirmado.

- Pero, ¿tampoco está casada, ni tiene pareja?

- No sé nada más. Es muy celosa de su vida privada.

Por su parte, Diego y Beatriz conversan en privado junto a un gran ventanal del salón.

- ¿Qué te parece todo esto, Beatriz? ¿Crees que nos precipitamos organizando este viaje? ¿Y si fuera todo una falsa alarma?

- Yo me fío totalmente de nuestro amigo Miguel. Si él piensa que la situación es delicada, seguramente lo será. Tampoco creo que todo sea una estratagema de OOnar para verte de nuevo –añade, sonriendo-, aunque estoy segura de que ganas no le faltan.

Diego sonríe también un instante, pero luego continúa con gesto preocupado:

- Ya sabes lo que pienso, Beatriz. No podemos estar 100 por 100 seguros de que el Mikong haya desaparecido. Era un tipo muy artero y precavido. Por otra parte –admite, tras unos instantes de reflexión-, la verdad es que estaba deseando volver a pilotar y salir al espacio. Me asfixio en los despachos de mi Base.

- Te comprendo muy bien. A mí también me apetece mucho esta nueva misión. Por cierto, se me ocurre una cosa. Hay en mi Instituto una joven investigadora con un talento destacado para las comunicaciones y la inteligencia artificial. Creo que podría sernos de gran ayuda en este viaje. ¿Te parece que se lo proponga?

- Por supuesto. Ahora que Miguel no está con nosotros, otra persona con esas cualificaciones nos vendría muy bien. Pero, ¿crees que aceptará?

- Estoy segura. Además, le vendrá bien algo de compañía de su edad a Oscar, ¿verdad?

- En efecto –y sonríe abiertamente-. Todo parece indicar que este viaje espacial va a ser especial.

 

4. A PUNTO DE DESPEGAR   (19.10.19)
Han transcurrido dos semanas desde la reunión en la que Diego Valiente propuso realizar un nuevo viaje a Wigar. Los miembros de esta nueva expedición han obtenido las correspondientes autorizaciones de “Ausencia del puesto de trabajo por tiempo indeterminado a petición propia” de sus respectivos centros, y se encuentran ahora en la sala VIP de un pequeño aeropuerto civil, medio oculto en un valle en las inmediaciones de la Sierra de la Demanda. En el grupo hay una persona más: una joven que ha llegado con la profesora Fontaneda. Diego Valiente tiene la palabra:

- Amigos, gracias por venir. Antes de nada, Beatriz va a hacer una presentación.

- En efecto. Ésta es Karen, una investigadora de nuestro Instituto –la aludida Karen, se incorpora y saluda a todos inclinando la cabeza-. Es una gran experta en comunicaciones y todo tipo de artefactos informáticos. Vendrá con nosotros a Wigar.

Todos la saludan con frases de bienvenida, y algunos gestos de sorpresa reprimida. Entre ellos, Pierre es el que más atónito parece. En un aparte, cuchichea a Oscar: “Mon Dieu! ¡Es negra!”, pero Oscar no parece inmutarse. Diego continúa su alocución.

- Como sabéis, el viaje a Wigar será largo, de al menos tres meses, así que tendremos bastante tiempo libre, que conviene aprovechar. Todos podéis participar en las distintas tareas que deben ejecutarse en la nave, desde pilotaje hasta mantenimiento de motores o cocina. Además, sugiero que estudiéis toda la información que existe sobre Wigar, en especial los que iréis allí por primera vez –y mira significativamente a Matilda y Karen-. Si os surge alguna duda sobre el planeta, estoy seguro de que OOnar podrá resolverla.

- Estoy preparando un breve tratado sobre la vida y costumbres en Wigar –informa la profesora Fontaneda-. Si queréis, puedo pasaros la versión actual, aunque todavía no está en su forma definitiva, pero que os puede resultar interesante. OOnar, me gustaría mucho que la leyeras tú, para indicarme si he cometido algún error de interpretación en lo que he escrito.

- Por supuesto –afirma OOnar-. Estaré encantada de leerla, y de responder a vuestras preguntas. Y espero que os guste nuestro planeta y nuestra gente.

- Gracias –prosigue Valiente-. Pero sobre todo no olvidéis que este no es un viaje de vacaciones, sino que vamos como respuesta a una petición de ayuda para enfrentarnos a una situación posiblemente complicada y peligrosa. Y que debemos estar atentos ante cualquier indicio de comportamiento sospechoso, tanto entre los wiganes como entre los terrestres que encontraremos allí en nuestra base. Recordad que existen sospechas de espionaje. Por otra parte, este viaje no consta en ningún registro oficial; únicamente el Sr. Ministro del MIDE (Ministerio de Defensa) está al corriente y lo ha autorizado de palabra. Y ahora, disfrutad de esta última noche en la Tierra, antes de emprender la marcha. Mañana al amanecer subiremos a nuestra vieja Nueva Kon Tiki y despegaremos rápidamente.

- o –

Posteriormente, en otra sala del aeropuerto, se sirven unos pinchos típicos de la zona y se ofrece vino de Rioja, entre otras especialidades. Pierre lleva a Oscar a sentarse junto a la joven Karen.

- Perdona, ¿cómo era tu nombre? ¡Soy un desastre para los nombres! –se excusa Pierre, sonriendo.

- Me llamo ‘aren –responde la joven.

- ¿’aren? –se sorprende el comandante Confitte.

- Karen –repite Oscar, dando una patada a Pierre bajo la mesa. Éste reacciona como puede:

- ¡Ah, ya, Karen! ¿Y de dónde eres?

- Nací en ‘anadá pero mi familia es de Jamai’a. Estudié en Van’uver y ‘uando me enteré de ‘e había un puesto en el Instituto de la Profesora Fontaneda, lo solicité y vine a España. Y ahora esta nueva oportunidad me parece increíble –concluye con una sonrisa.

- Y según Beatriz, eres experta en comunicaciones y cachivaches electrónicos, ¿no?

- Bueno, no tengo tanta experiencia. Pero en mi Fa’ultad, estudiábamos las apli’aciones ‘e desarrolló el ‘apitán Portales para ‘omuni’ar con los pueblos de Wigar, y me pareció increíble. Me gustaría seguir sus pasos.

- Pareces muy joven –sugiere Oscar.

- No tanto –responde Karen con una sonrisa-. Ya he ‘umplido…

Pero antes de que pueda desvelar su edad, se acerca Beatriz al grupo:

- Perdonad que me lleve a Karen. Diego y Matilda quieren hablar con ella.

Se alejan, y Pierre farfulla:

- Vaya viajecito nos espera. Una verde, otra negra… solo nos falta una amarilla. Y encima, ¡cómo habla! Si no se le entiende la mitad de lo que dice... Bon, si me perdonas, te dejo por ahora. Voy a preguntar si tienen algún vino de verdad, no este riojilla… Un burdeos, un cognac… en fin…

En otra mesa, Diego Valiente y Matilda Bienmesabe conversan con Karen.

- Nuestra única conexión con la Tierra será de forma privada con nuestro contacto en el Ministerio, Daniel Angulo, hombre de total confianza –comenta Diego-. Matilda te pasará sus coordenadas y en cuanto despegue la nave, podrás enviarle un mensaje cifrado. Si todo va bien, él te contestará de la misma forma.

- De a’uerdo –responde Karen-. Antes de nada, ‘ería darle las gracias por permitirme venir en esta expedición. ¡Estoy superexcitada! Espero estar a la altura de lo ‘e se espera de mí. Aun’e no tengo mucha experiencia en lo de ‘ocinar u otras ‘osas –añade, compungida.

- No te preocupes, lo harás todo muy bien –la tranquiliza Matilda-. El coronel Valiente siempre sabe sacar lo mejor de su gente. Y creo que el comandante Confitte es un chef de primera.

En ese momento, Beatriz, que ha estado tecleando en su ordenador, comunica a todos:

- Os acabo de enviar la versión provisional del estudio sobre Wigar que os comenté. Podéis leerlo cuando queráis.

(Nota del editor: En El SuperDiez.com, atentos como siempre a los temas que interesan y apasionan a nuestros lectores, verificados por la gran cantidad de comentarios recibidos en nuestras redes sociales, podemos anunciar que hemos conseguido un acuerdo de publicación online de algunos capítulos del tratado al que se refiere la profesora Fontaneda: “Vida y costumbres de los pueblos de Wigar”. En sucesivas entregas, presentaremos capítulos de dicho libro intercalados con la presente narración de este nuevo viaje a Wigar de Diego Valiente y su equipo.)

 

5. VIDA Y COSTUMBRES DE LOS PUEBLOS DE VIGAR   (02.11.19)
Vida y costumbres de los pueblos de Wigar

Por la Prof. Beatriz Fontaneda

Prefacio

Este breve tratado recoge mis observaciones sobre las distintas razas que pueblan el lejano planeta Wigar, con el que hemos establecido contacto en los últimos años. He tenido la fortuna de conocer muy de cerca a algunos wiganes; inicialmente, en su belicosa aproximación a nuestro planeta; después, en una peligrosa misión a Wigar, dentro del equipo del Coronel Diego Valiente, y más tarde en otras estancias de investigación que he llevado a cabo en aquel remoto e interesante mundo. Existen muchas similitudes entre los wiganes y los terrestres, pero también sorprendentes diferencias, tanto en su constitución física como en su organización social. Algunas de estas diferencias pueden resultar chocantes e incluso reprobables desde la rígidas normas éticas y sociales que lamentablemente parecen haberse instalado en nuestro planeta en los últimos años, pero eso no me ha impedido plasmarlas en este compendio. Seguramente algunas ultrafeministas y abogados de la corrección política a ultranza criticarán esta publicación, pero la verdad debe prevalecer y si alguien se siente aludido u ofendido, será su problema. Por el contrario, espero que los pueblos de la Tierra no contaminen y acaben destruyendo el tipo de vida de los wiganes, como por desgracia ha ocurrido en épocas pasadas con poblaciones indígenas en tantos lugares de nuestro mundo, como, por poner un ejemplo, en Hawai.

Deseo expresar mi más sincera gratitud a Diego Valiente y a los demás compañeros con los que compartí un primer viaje inolvidable, a los muchos wiganes que he conocido y con quienes he vivido interesantes experiencias, y también a las organizaciones sin cuyo soporte económico no habría podido completar este estudio. Agradezco igualmente a Josemanuel Escribano la generosa oferta de publicar en su web algunos capítulos de este tratado como avance de su edición impresa posterior.

Capítulo 1. Las razas de Wigar

Wigar es un hermoso planeta, con gran abundancia de agua y vegetación, y un cielo de color verde pálido debido a trazas de derivados volátiles de clorofila en su atmósfera. Está más distante de su estrella que la Tierra de nuestro sol, su temperatura en promedio es templada y no sufre grandes variaciones con las estaciones. Los polos son algo más fríos, pero incluso allí rara vez bajan de 0º. Sus noches, iluminadas por sus tres lunas cuyas trayectorias se cruzan a veces, son de una gran belleza. Tal vez debido a la estabilidad de su clima, a la presencia de clorofila en su atmósfera, a su dieta, o a alguna otra causa no determinada, las gentes de Wigar tienen un aspecto saludable, bien proporcionado y de hermoso semblante, en general.

Existen tres razas que ocupan distintas zonas del planeta. La más numerosa es la de los wiganes, término que engloba por antonomasia a todos los habitantes del planeta, y se encuentra en casi todas las regiones. Los artiles pueblan las zonas más cercanas a los polos. Y, por último, los topiles ocupan un hábitat muy diferente: viven en el subsuelo, bajo la superficie del planeta, y rara vez salen al exterior. Así ha sido por mucho tiempo; sin embargo, recientemente, y en parte como consecuencia de nuestra presencia en su mundo, y también como rechazo a la política supremacista impuesta por el extinto dictador, el Mikong, ha mejorado la relación entre las distintas razas, y se están produciendo pequeños movimientos migratorios, especialmente entre wiganes y artiles.

La mayor diferencia en las características físicas de las distintas razas radica en el color de su piel. Los wiganes tienen una piel suave, de color verde aceitunado y carecen de cabello o cualquier tipo de vello en todo su cuerpo. La piel de los artiles es de un color levemente amarillento, pálido, y tienen pelo al nacer, pero lo pierden paulatinamente y no les queda nada al llegar a la adolescencia. Hay una curiosa excepción, la de las mujeres de su familia real, cuyo origen se pierde en el tiempo, que poseen una hermosa cabellera rubia toda su vida. Los topiles, por su parte, tienen una piel ligeramente oscura y nacen con un fino cabello negro que pierden también al crecer. Además, los wiganes tienen las orejas ligeramente puntiagudas en su parte superior, mientras que en los artiles las orejas son similares a las terrestres. Los topiles, en fin, tienen grandes ojos muy claros y orejas muy desarrolladas, adaptados para su vida en condiciones de ausencia de luz solar y de los sonidos habituales de la naturaleza en la superficie. Desde el punto de vista de los terrestres, los artiles son probablemente los más atractivos, pero la complexión atlética y bellas formas de los wiganes los hacen también muy atrayentes.

Wigania es la capital y la mayor ciudad del planeta. Los artiles tienen su capital en Ini Artilia, una pequeña y muy agradable población, y los topiles en Toponia, una extensa zona de cuevas subterráneas, o quizá debiéramos decir subwigáneas, con pasillos que las comunican entre sí. Existen zonas turísticas de bajo nivel en las tres lunas, muy populares como destino de viajes de bodas y otras aventuras sentimentales.

Los wiganes han desarrollado una tecnología de muy alto nivel, superior a la mejor disponible en la Tierra. Gracias a sus sistemas de detección y comunicaciones, pudieron descifrar y aprender nuestros idiomas y estudiar en detalle la composición de nuestro planeta, lo que les llevó a dirigirse hacia aquí, en los tiempos del malvado Mikong, con el fin de adueñarse de algunos de nuestros recursos. Hoy en día colaboramos con ellos en distintos campos, que incluyen áreas de acceso restringido o reservado, como las comunicaciones y equipamiento militar. Por el momento, nuestro país, España, es el encargado de canalizar todas las comunicaciones de este tipo, pero existen presiones por parte de otros Gobiernos de la Tierra para hacerse con esta dependencia.

En un próximo capítulo detallaremos las costumbres sociales, familiares e incluso los hábitos sexuales de la vida en Wigar (que seguramente es lo que algunos lectores están esperando con ansiedad).

- o –

Mon Dieu! Esto se pone interesante”, exclamó Pierre al terminar de leer el capítulo. “No me pierdo el siguiente”. Por su parte, Matilda se preguntó: “¿Será verdad todo lo que dicen de esos wiganes? Mmmm … Seguiré leyendo un poco más”. Karen pensó: “¡Qué interesante! Pero no puedo seguir con esto ahora. Tengo que repasar cosas para mañana”.

(N. del A.: Habrán observado ustedes que el problema fonético de Karen no existe en sus pensamientos; solamente se nota en su dicción.)

 

6. EMPIEZA UNA NUEVA AVENTURA   (09.11.19)
- ¿Todos en sus puestos, con los arneses bien sujetos? –pregunta el Coronel Valiente, desde los mandos de la Nueva Kon Tiki, momentos antes de iniciar el despegue–. Confirmad uno a uno, por favor.

- Lista, a tu lado –responde inicialmente Beatriz, que se gira hacia él, en el puente de mando, con una intensa y brillante mirada.

- Listo, mon commandant. Pardon, quise decir mon Coronel. Tengo mis arneses bien puestos –continúa Pierre, suscitando una solapada sonrisa en varios miembros del equipo.

- Sí, mi coronel –se oye decir con voz algo alterada a Matilda. Diego y Beatriz cruzan una mirada y un guiño.

- Listo, mi coronel –ratifica Oscar con voz firme.

- A punto y emocionada de regresar a mi país –contesta OOnar.

- Lista. ‘asi no me lo puedo creer… -finaliza Karen la ronda.

- Para las que voláis por primera vez, no os preocupéis. Hay un momento inicial desagradable, pero en seguida estaremos perfectamente. De cualquier forma, que nadie abandone su asiento hasta que escuche nuestra autorización. Atención, despegue en 10 segundos.

En efecto, unos instantes más tarde se oye el fuerte ruido del encendido de los motores y casi inmediatamente se siente una enorme presión debida a la brutal aceleración vertical de la nave. Diego y Beatriz comprueban dos veces todos los sensores del puesto de mando, y finalmente Beatriz informa a los demás:

- Despegue concluido. Todo en orden. Podéis levantaros y desplazaros sin problemas por las zonas presurizadas de la nave. Me reuniré con vosotros en la sala SR en unos minutos.

- o -

Los tripulantes se encuentran en la sala de reuniones, SR, comentando sus impresiones del despegue.

- Re’onoz’o que todavía me tiemblan un po’o las rodillas… –confiesa Karen.

- Yo ya me encuentro mejor, pero ha sido impresionante, ¿verdad? –pregunta Matilda, buscando empatía en los demás.

- Pues no os cuento cómo debió de sentirse, aquí, el becario Oscar, en nuestro primer viaje: iba escondido en la bodega –comenta Pierre.

- Sí, fue mucho peor que ahora –admite el aludido-. Pero mereció la pena. Lo peor fue cuando, al descubrirme, el coronel amenazó con congelarme y meterme en un arcón por el resto del viaje… Menos mal que la profesora me echó una mano.

- Yo sugerí sacarte de la nave con una patada en el trasero para que cayeras a la Luna –recuerda Pierre.

Todos sonríen. El ambiente se ha relajado. Diego y Beatriz entran en la sala poco después.

- Voy a presentaros al personal más relevante de nuestra Base en Wigania –dice Beatriz, activando la pantalla que ocupa una pared de la sala, y proyectando fotografías de las personas a quienes va haciendo alusión-. Este es Andrés del Toro, el Comandante y Jefe militar de la instalación. Y ésta, Birgitte Steiner, de nacionalidad alemana, la Directora de la Base para asuntos civiles. El gerente es Robert McKenzie, británico, y el encargado de comunicaciones es Akira Sato, japonés. Por último, el jefe de seguridad es Pietr Podolski, polaco. Hay más personas destinadas en la Base, pero su nivel de acreditación es menor. En definitiva, si hay un topo en nuestra instalación, debería de ser alguno de los citados. Os he enviado los ficheros reservados con sus datos. Como todo el material informático que os vaya pasando, estará a vuestra disposición en vuestras cuentas durante el viaje, pero se borrará automáticamente a nuestro regreso, o en caso de emergencia de seguridad. No está permitido hacer copias en soportes de ningún tipo.

- Moi, yo voto por la alemana o el polaco –bromea Pierre-. Sus caretos no me han gustado ni un pelo.

- También hay varios wiganes que podrían haber conseguido acceso a nuestra documentación. Disculpa, OOnar, pero existe esa posibilidad –interviene Matilda, mirando a la joven wigana.

OOnar niega con la cabeza, hasta que, al ver la mueca de extrañeza de los demás, se da cuenta del sentido opuesto de ese gesto en los dos mundos, y añade:

- Sí, sí, lo entiendo –mientras sacude la cabeza arriba y abajo. Los otros parecen aliviados, y afirman con el mismo gesto.

- No tenemos suficiente información al respecto –informa Beatriz-. Nos la darán cuando lleguemos a Wigania. Y ahora, os paso el programa de actividades para los próximos días. Si alguien tiene problemas, que hable conmigo. Karen, vamos al módulo de comunicaciones. Enviaremos el código D1 a Daniel.

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Mientras tanto, repasemos qué se cuece en la Tierra, y concretamente en España. En su despacho oficial, Susana Martineza, Ministra de Superioridad Femenina (MISUFE), se encuentra reunida con Esther Lacalle, titular del Ministerio de Corrección Política (MICOPOL), otro de los puntales del equipo de Gobierno de Adelaida Pitón. Simón Cojín, el Secretario personal de Susana, ha traído unos cafés y pastas, y abandona la sala a continuación. Susana comenta con Esther:

- ¿Has visto qué ricura? Mi secretario es genial, y lleva siempre una ropa ideal. La falda estampada le queda divina.

- ¡Qué suerte tienes, chica! Mi secretario, Bernabé, es más bien zafio, aunque es cierto que es supereficaz en el trabajo.

- Bueno, a lo que vamos, no nos distraigamos, ji, ji –se impone Susana-. Después de la prohibición de todo tipo de pornografía en publicaciones y televisión, hay que dar un paso más. Los hombres quieren seguir llevando la iniciativa en las relaciones sexuales, y no lo podemos permitir. Sugiero que establezcamos un teléfono de urgencia para que cualquier mujer pueda denunciar cuando su marido o pareja pretenda sexo sin haberlo solicitado ella.

- Genial, ¡qué buena idea, Susi! Creo que deberías anunciarlo tú personalmente. Por mi parte, en mi Ministerio, ya hemos obligado a que sean chicos los que den las flores a los vencedores de etapas de carreras ciclistas y similares. ¡Uy, perdona! Quise decir a las vencedoras y vencedores.

- Muy bien, Esthe. Hablando de otra cosa. Me ha dicho Rosa Moreno…

- ¿La Subsecretaria de Ordenación Territorial?

- Esa, la que siempre va de Dior, por cierto, y con unos manolos retro con tacones de 20 cm.

- Claro, con lo enana que es…

- Bueno, pues me ha dicho que para el próximo Consejo de Ministras su jefa va a llevar lo de Cataluña. Te has enterado, ¿no?

- No, no sé nada nuevo, aparte de la cárcel de 5 estrellas que habían inaugurado en Terrassa.

- Pues ahora el Autogobierno de la Generalitat intenta cambiar la hora oficial, adelantándola 5 minutos sobre el resto del estado, con la excusa de que están más al Este.

- ¡Qué burdo! Lo que quieren es llevar ventaja horaria.

- Clarísimo –corrobora Susana-. Bueno, a ver qué dice Ade –en referencia a la Primera Ministra, Adelaida Pitón-. Tendrá que pedir a Europa que se oponga.

- ¡Ay, hija! Toda la vida igual con estas catalanas…

 

7. VIDA A BORDO   (23.11.19)
Pasan los días en cierta calma en la Nueva Kon Tiki. De vez en cuando se produce alguna leve escaramuza, como cuando OOnar pidió a Diego que le enseñara el manejo de los mandos de la nave, pero Matilda, siempre atenta, se sumó a la petición, con el resultado de que ambas hubieron de mantenerse en pie, una al lado de la otra, detrás del asiento del Coronel, mientras éste les describía someramente los instrumentos más importantes del panel de control.

“No me puedo descuidar un momento. A saber qué será lo siguiente que trame ésta”, se dijo Matilda, mientras OOnar se lamentaba en silencio: “¡Qué pena! Hubiéramos tenido una buena ocasión de intimar. Habrá que esperar a otro momento”. 

Por su parte, Beatriz dedica bastante tiempo a instruir a Karen, y Pierre y Oscar, ya expertos en viajes interplanetarios, se dedican a sus aficiones.

- Oscar, el próximo sábado será mi cumpleaños –informa Pierre-. He pensado preparar algo especial de comer y celebrarlo con una botella o dos de buen champagne.

- Estupendo –se anima Oscar, levantando la vista del “Manual de comunicaciones ultrarrápidas” que estaba leyendo-. Las raciones energéticas de cada día resultan algo aburridas. Quizá deberíamos informar al Coronel, ¿no le parece?

- Oui, oui, se lo diré, pero estoy seguro de que le parecerá bien. ¿Cuál será el efecto del vino en nuestra turista de color oliva? Si recuerdas, Udar se ponía como una moto con dos vasitos, je je.

- Sí, le gustaba mucho el rioja, por cierto. ¿Y los demás? Me da que Karen igual no bebe –sospecha Oscar.

- Veremos. Si sigue la estela de su jefa, se puede meter una botella ella solita sin problemas…

- Dudo que se le parezca. La profesora es única –arguye el joven teniente Redondo, que no olvida la lectura del tratado de Beatriz sobre los wiganes. Aprovechando la referencia, presentamos a continuación el Capítulo 2 de dicho libro.

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Vida y costumbres de los pueblos de Wigar

Capítulo 2. Familia y organización social en Wigar

Por Beatriz Fontaneda

El nivel de educación es muy elevado en todo el planeta. Todas las escuelas y universidades son públicas y gratuitas. La gente es, en general, amable y cortés, y no surgen serios conflictos personales. Eso explica en parte que no supieran cómo reaccionar y oponerse a los tortuosos manejos del Mikong, quien, por medio de la violencia y el terror, pudo hacerse con el control de todo el planeta, a excepción del mundo semiaislado de los topiles.

Al existir una variada y amplia vegetación, la alimentación de las tres razas está basada fundamentalmente en los productos que cultivan. Estos son en general muy distintos de los nuestros, pero han desarrollado una cocina de variados sabores y gran poder nutritivo. Es decir, son fundamentalmente vegetarianos, aunque en algunas zonas se alimentan también de animales, principalmente de jawaris, una especie parecida a nuestros cerdos o jabalíes. Y muchas familias tienen animales de compañía, los gonis, similares a nuestros perros o gatos, y también pequeñas aves, que disfrutan de libertad.

La unidad familiar es diferente a la monogámica, la más extendida en nuestro planeta, sobre todo entre los wiganes. Un hombre suele tener varias esposas, sin que existan graves problemas de convivencia entre todos. La relación es bastante liberal; ellos y ellas tienen relaciones extramatrimoniales cuando les apetece, aunque las mujeres se mantienen más apegadas al hogar mientras sus hijos son pequeños. No parece haber sentimientos de dominación ni propiedad personal, y por lo tanto no hay problemas de celos ni de violencia machista. Entre los artiles, sin embargo, predominan las familias formadas por parejas, tanto hetero como homosexuales, aunque la mayoría de las relaciones tienen una duración limitada, asumida desde el comienzo; la pareja se rompe sin conflictos, y cada miembro se busca una nueva relación por su cuenta. Tengo mucha menos información sobre los topiles, que son reacios a permitir extraños en su mundo subterráneo, e incluso cuando he sido admitida a visitarlo, no suelen hablar mucho de su entorno más íntimo. Por lo que sé, la mayoría de las familias son también de dos miembros y tienen pocos hijos, normalmente uno por pareja.

Hay otra importante particularidad de su vida social. La gran mayoría de las mujeres no participa en el mundo empresarial, a excepción de la educación, y solo ocupan puestos de trabajo de limitada cualificación laboral. Esto parece ser así por su propia decisión: en general, no se sienten llamadas a luchar por cargos de gran responsabilidad en ningún ámbito. ¿Indica esto un machismo vergonzante? ¿Sería necesario enviar rápidamente a Wigar una comisión ultrafeminista que ponga fin a esta aberrante situación? ¿Es necesario despertar en ellas un sentido de lucha por sus derechos pisoteados por los hombres? Personalmente no lo creo. En primer lugar, como he indicado anteriormente, soy totalmente contraria a imponer en otras culturas las características propias de la nuestra. Los resultados suelen ser devastadores. Y además, aquellas mujeres que así lo desean, encuentran en Wigar su hueco laboral en exactamente las mismas condiciones que los hombres, ya sea en política, empresas, ciencia o economía. Y las demás, parecen estar felices con su vida familiar y extrafamiliar, y con sus limitadas actividades en educación, deporte, vida comunitaria, etc. Tal vez la buena situación de la economía de su mundo no requiera un mayor esfuerzo laboral de los ciudadanos, que haga necesaria la aportación de varios salarios a una sola familia. Aunque más bien pienso que prima sobre la economía la ventaja de una buena organización de sus recursos, una cuidada educación y la ausencia de grandes desniveles sociales que genere diferencias desmedidas y posibles envidias.

Pero no es mi intención con este tratado presentar una solapada crítica a nuestra organización social en la Tierra. Por el contrario, mi deseo es mostrarles detalladamente las características que distinguen a los habitantes de Wigar con respecto a otras razas. Describiré a continuación con todo tipo de detalles, con soporte fotográfico, las llamativas diferencias en su anatomía, en comparación con la nuestra, especialmente en relación a su vida sexual. Pero eso será ya en el siguiente capítulo. Pido un poco de paciencia a algún lector impaciente por conocerlas.

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Comment? ¿Otro capítulo? Pero, Beatriz, ¿cuándo vas a entrar en faena?”, se pregunta Pierre, reconociéndose sin duda entre esos posibles lectores impacientes que cita la autora.

 

8. EL CUMPLEAÑOS DE PIERRE   (30.11.19)
El cumpleaños de Pierre anima por un día la apacible vida a bordo de la Nueva Kon Tiki. Aunque su tarta de zanahoria con mousse de mango, donde ambos ingredientes provienen de cápsulas prensadas y ultracongeladas, es consumida sin pena ni gloria, las dos botellas de Veuve Ciffon, exquisito espumoso de la Champagne francesa, relajan la convivencia entre los miembros del equipo. OOnar, claramente alegre por la bebida, felicitó varias veces a Pierre por su onomástica según la costumbre wigana, con cariñosos morreos que pasmaron a algunos, mientras que los demás se limitaron a muestras más tradicionales de nuestra cultura, que en el caso de Matilda consistieron en un simple apretón de manos. Karen bebió su ración correspondiente de vino, sin aparentes efectos secundarios, al igual que los otros. En ese ambiente relajado, Beatriz hace una propuesta:

- Antiguamente existía una tradición, según la cual, cuando varias personas iban a permanecer juntas y aisladas en un lugar, se entretenían contando historias de cualquier tipo. ¿Qué os parece? ¿Alguien se ofrece a contar la primera?

- Mais oui, très bonne idea! –aplaude Pierre-. Yo podría contar el misterio de las jóvenes desaparecidas en Avignon… -se ofrece.

- Seguro que incluye terror y sexo –sospecha Matilda.

- Bien sûr! Si no, ¿qué birria de historia sería? –reconoce Pierre.

- Adelante, somos mayorcitos y no nos vamos a asustar –autoriza Beatriz.

- ¡Sí, sí, cuenta, cuenta! –aplaude OOnar, entusiasmada.

“Hace muchos, muchos años –empieza Pierre-, en un pueblecito cercano a Avignon, una bella localidad francesa, vivían tres jóvenes amigas, que andaban siempre juntas, Sophie, Sylvie y Valerie. Eran de edades parecidas, rondando los 17 años en la época en que ocurrieron estos misteriosos hechos. Sus familias eran pobres y numerosas, y sus padres, no teniendo medios de encargarse de ellas, optaron por ingresarlas en un Monasterio próximo, en el que se veneraba la figura de Sainte Caserie. Allí al menos no les faltaría de comer, entre lo que cultivaban las monjas y las donaciones del pueblo, y no estarían expuestas a otros peligros de la vida. Decidieron enviar a las tres al mismo tiempo, para que no tuvieran que separarse, lo que hubiera producido gran pesar en las jóvenes. Así, estando prevista su entrada en el convento para un viernes, 16 de julio, en los días anteriores las desventuradas amigas procuraban distraerse pasando juntas el mayor tiempo posible, paseando por el pueblo, por el mercado, llegando incluso a las orillas del río, el poderoso Ródano que baña los alrededores del pueblo. El martes 13, día del mercado, al caer la tarde, Sophie llevó a sus amigas a un sitio resguardado, y les comunicó su plan:

- Lo que os voy a contar es un secreto terrible. Juradme que no se lo contaréis a nadie, ni a vuestros hermanos, ni a otras amigas, ni mucho menos a vuestros padres o al padre Martín –que era, a la sazón, el cura y confesor de todo el pueblo. Las amigas, asustadas, pero avivadas, expresaron su juramento. Sophie continuó-: He conocido a David, un joven buhonero que ha estado esta mañana en el mercado. Me ha dicho que esta noche, a las 12 en punto, estará en la cueva del Macho Cabrío, a las afueras del pueblo. Yo voy a escaparme de casa y reunirme con él.

Al oír esto, las otras amigas se llevaron la mano a la boca para ahogar gritos de espanto, pero también de excitación. Sophie prosiguió explicando su plan:

- Escuchad, a partir del viernes estaremos en el convento, y allí nos haremos viejas, y allí moriremos, sin ver a nadie más excepto a las otras monjas, y quizá a nuestra madre una vez al año. Por eso, una vez, una sola vez en la vida, quiero estar con un hombre, y David es un joven encantador. Nadie se va a enterar. Después de estar con él, volveré a casa y me echaré en mi jergón, como si hubiera pasado allí toda la noche. ¿Qué decís? ¿Venís conmigo? Por favor, decidme que vendréis…

Al principio, Sylie y Valerie se negaron en redondo: “¿Qué vas a hacer? ¿Estás loca? ¿Y si se enteran tus padres? ¿Y si llega a saberlo el padre Martín?”, pero Sophie insistió e insistió, y poco a poco las amigas fueron cediendo. “¡Santa Brígida bendita! ¡Como se entere alguien! Y David, ¿no será un loco que querrá sacarnos los higadillos?” Y poco a poco de nuevo, fueron convenciéndose de que sería la única forma de conocer algo que les estaría vetado el resto de sus días, algo que nunca habían experimentado y que no querrían morir sin descubrir. Y al final, las tras amigas acordaron el plan, y quedaron citadas para reunirse a medianoche en la famosa cueva. ¡Pobrecillas, no sabían el destino que les esperaba!”

- ¡Ah, qué emoción! –interrumpe OOnar. Sonríe Pierre y continúa:

“Cayó la noche en el pueblo. El campanario del convento desgranó doce campanadas. Sigilosamente, las tres niñas salieron de sus pobres viviendas, se encontraron bajo el gran olmo centenario, y se encaminaron hacia la malhadada cueva del Macho Cabrío. No conocemos exactamente lo que ocurrió allí. Pero a la mañana siguiente, en el pueblo, cundió la sorpresa, y luego la alarma. Primero, los padres de Valerie descubrieron que, al contar sus múltiples retoños, les faltaba uno. Luego se echó de menos a Sylvie, y finalmente a Sophie. Todo el pueblo se movilizó para buscarlas. La gente buscó por las casas, los pajares, por las orillas del río, hasta que alguien entró en la cueva y vislumbró algo. Cuando acudieron con velas y antorchas, encontraron, tumbado en el centro de la cavidad, totalmente desnudo, el cuerpo de David, el buhonero. No parecía tener heridas de ningún tipo, y una sonrisa flotaba en su bella cara, exánime. Junto a él, aparecieron los bastos camisones con los que dormían las tres amigas, y al mirar más cuidadosamente, descubrieron rastros de sangre.

Por más que registraran toda la cueva, los alrededores, el bosque de Saint Dennis, por todas partes, llamando a voces sin cesar a las niñas, no aparecieron nunca más. Inmediatamente se pensó que había sido cosa del demonio, encarnado en el buhonero, que se había llevado a las amigas a las profundidades del Averno. El cuerpo del joven fue declarado pecaminoso y nunca fue enterrado; lo quemaron en una pira a la entrada de la cueva, y dicen que nunca se borró la sonrisa de su rostro, lo que indicaba claramente que estuvo poseído por Satán.”

- ¡Qué horror! –exclama Karen-. Pero, ¿y nun’a se supo ‘é fue de las niñas?

- Solamente muchos años después pudo aclararse el misterio –responde Pierre-. La teoría que mejor lo explicaba fue que…

En ese momento se escucha una señal de atención, y empiezan a parpadear las luces de aviso en la Nueva Kon Tiki. Acaba de llegar un mensaje. Beatriz y Karen corren hacia la sala de comunicaciones…

 

9. NOVEDADES   (14.12.19)
Cuando Pedro Jiménez, el avispado periodista con nombre de vino generoso, que trabaja para El Planeta, destacado diario español, Canal 64 de TV, y otros influyentes medios internacionales, como The World News, norteamericano, y Die Nachrichten des Tages, alemán, recibió un soplo acerca de los nuevos modelos de naves interplanetarias que estaba desarrollando la Fuerza Aérea española en la Base Don Quijote de la Mancha, cuando le llegó esa información, decimos, se dirigió rápidamente a la Base para tratar de obtener más datos, y entonces se encontró con la noticia de que el Coronel Diego Valiente estaba ausente de su Base desde hacía semanas, por motivos personales. Y cuál no sería su sorpresa cuando descubrió que la profesora Beatriz Fontaneda tampoco se encontraba al frente de su Instituto desde hacía algún tiempo. Siendo un astuto reportero, ató cabos y llegó a la conclusión de que ambos estaban juntos de incógnito en algún remoto lugar.

Antes de publicar su exclusiva, Pedro lo comenta con Luis Angulo, el director de El Planeta.

- Siempre lo han negado, pero mi olfato me dice que estos dos están liados y se han ido a escondidas a una escapada sentimental, por decirlo finamente.

- Creo que en El Lunes Indiscreto pagarían una buena pasta por esta noticia –observa Angulo-. Aunque esos dos ya no están en primera onda como hace unos años, siguen siendo carne de interés para esa revista de cotilleo. Podríamos venderles la exclusiva y publicar nosotros una breve reseña al respecto. Pero habría que saber dónde andan. Podemos husmear por sitios discretos, posiblemente lejanos y donde sean menos conocidos, como las Maldivas, Bora Bora, Nueva Zelanda… Investiga un poco y cuando tengas alguna pista me lo dices y hablamos con Zaldívar, el de ELI. Nos conocemos bien.

Las pesquisas de Pedro no son demasiado fructíferas. Cuando envía mensajes a sus contactos en hoteles lujosos y apartados, de varios de ellos la respuesta es similar: “Sí, creo que están aquí. Una pareja de edad mediana, tratando de no llamar la atención, con nombre falso, y que no salen de su habitación. Seguro que son ellos”. Muchas coincidencias es peor que ninguna, según reza el conocido adagio periodístico. Se conoce que el mundo está lleno de parejas en busca de aventuras ilícitas. Y ahora, ¿qué hacer?

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En la Nueva Kon Tiki, después de semanas sin noticias de ninguna parte, la llegada de un mensaje crea gran expectación. Tras leerlo, Beatriz se reúne con todos:

- Es un breve comunicado de Miguel Portales, encriptado al máximo nivel, e incluso después de descifrarlo es difícilmente comprensible para quien no conozca nuestra misión. Dice textualmente: “Hay una gotera en el tejado. Ven a mi apartamento”.

- Es decir, que se confirma que existen filtraciones, probablemente en Wigania, ya sea en la sede del gobierno o en nuestra agencia. Debemos ir directamente a Ini Artilia –deduce Diego.

- Miguel se ha arriesgado mucho comunicando con nosotros –observa Pierre-. El mensaje podría haber llegado hasta la Tierra, y ser leído allí por quien no debiera.

- Es po’o probable –responde Karen-. Tenía una intensidad muy débil, y no creo ‘e haya sobrepasado el cinturón de radiación de Von Kristenhoffen.

- ¿Qué hacemos, Diego? ¿Le enviamos la respuesta prevista para confirmar la recepción de mensajes? –pregunta Beatriz.

- Sí, pero espera unos días. Mejor si aparentemente las dos comunicaciones no tienen relación alguna. De todas formas, aún nos queda mucho tiempo antes de llegar –responde el coronel Valiente.

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Pero las cosas se están precipitando en Wigar. Unos días antes de la misiva enviada a la Nueva Kon Tiki, Miguel había conseguido al fin descifrar los mensajes captados en Wigar. Inmediatamente se lo comentó a su esposa, la Princesa Kira de los artiles.

- Los mensajes son muy preocupantes. Hablan de la organización de una gran fuerza armada, con nuevos armamentos que podrían ser letales para nuestro mundo. Parece que han conseguido apoyos entre los militares de Wigar, gente que estaría dispuesta a vengar lo ocurrido con el Mikong. En algún planeta, quizá no muy lejano, estarían preparando sus fuerzas para lanzar el ataque contra Wigar. Y al mando de ese nuevo ejército se encuentra un hombre, Sinrok, a quien se refieren con gran respeto.

- ¡Oh, Miguel! ¿Volverá otra vez la violencia a nuestro mundo? Apenas han pasado unos años desde que nos libramos del Mikong, y su sombra se cierne de nuevo sobre nuestro futuro –responde Kira, sin ocultar su angustia.

- No podemos perder más tiempo. Mañana iré a Wigania a informar de todo esto a Udar, y decidir qué hacemos a continuación.

- Vuelve en cuanto puedas, wychito (N. del A.: literalmente, pequeño rinoceronte blanco. No obstante, es una palabra cariñosa entre los artiles, que podría traducirse como mi amor, mi vida, cariño, etc.). Contigo a mi lado, podré resistir todos los males que puedan arribar.

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Cuando Miguel Portales va a entrevistarse con Udar, al entrar en el edificio del Gobierno, se encuentra con Andrés del Toro, el jefe militar de la Base española en Wigania. Pasada la sorpresa y sus saludos, Andrés aparta unos metros a Miguel de las otras personas que allí se encontraban, y le pregunta en un susurro:

- Capitán Portales, cuénteme. ¿Para cuándo se espera la llegada a Wigar del Coronel Valiente?

Miguel, impertérrito, responde:

- No le puedo decir, comandante. No tengo esa información.

- ¡Ah! ¿no? Bueno, pensaba que estaría enterado. Es igual, no se preocupe. Bien, le dejo, tendrá asuntos que resolver aquí –y se aleja del edificio.

Pero Miguel toma nota. Andrés no había estado presente en aquella reunión en la que se acordó pedir a Diego que regresara a Wigar, y donde se insistió repetidas veces en que nadie debía conocer lo hablado allí. Es evidente que hay un topo. Habrá que extremar las precauciones.

 

10. ¿FUGADOS?   (21.12.19)
Resumen: Mientras el equipo dirigido por Diego Valiente continúa su viaje hacia el lejano Wigar, se han detectado filtraciones en las altas esferas del gobierno de aquel planeta, y surgen en la Tierra las primeras interrogantes sobre las actividades de Diego y Beatriz.

Pedro Jiménez llega a un acuerdo con Luis Angulo, director de El Planeta, sobre cómo tratar la noticia de una posible escapada romántica de Diego Valiente y Beatriz Fontaneda. Consiguen vender una exclusiva incompleta a ELI (El Lunes Indiscreto), basada en la ausencia simultánea de los dos conocidos héroes interplanetarios, y en unas fotos borrosas de una pareja alojada en un hotel de las Maldivas, aunque se cuidan de evitar que El Planeta parezca tener alguna relación con la noticia. Así, en el ejemplar de ELI del lunes siguiente, aparece este titular:

ESCAPADA TERRENAL DE LOS VIAJEROS ESPACIALES

Apoyado por las citadas fotos, el texto informa de que Diego y Beatriz, que compartieron éxitos interplanetarios en su misión al planeta Wigar, pasan unos días de incógnito en un paraíso de enamorados. Nadie sabe cuándo regresarán a sus bien remunerados empleos oficiales, etc. etc.

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Sin embargo, la aparición de esta aparentemente poco relevante noticia tiene consecuencias inmediatas. La primera es que, a través de la misma fuente no identificada que informó a Pedro Jiménez de la ausencia de Diego, le llega ahora un nuevo mensaje: “¡Pedazo de asno! ¡Infórmate mejor! Por ejemplo, indaga acerca de Pierre Confitte y de Oscar Redondo, que también estuvieron en el viaje a Wigar”. Pasada la primera reacción de sorpresa, Pedro no tarda en descubrir la ausencia de dichas personas de sus puestos de trabajo respectivos, y, siendo como es un brillante periodista, sospecha que puedan estar todos juntos, ¿quizá en una nueva misión? Esta vez decide proceder con cautela, y antes de publicar su exclusiva, pide una entrevista con Matilda Bienmesabe, del MIDE (Ministerio de Defensa), a quien otras veces ha recurrido en busca de información. Pero, ¡oh, sorpresa! Matilda también está de baja. Ante el cariz que toma la situación, decide solicitar una cita con el mismísimo Ministro del MIDE, aun pensando en que jamás le recibirá. Y la nueva sorpresa es aún mayor: el Ministro le cita en un recóndito bar de las afueras de Madrid, a condición de que vaya solo, y nada de grabaciones o fotografías.

Pedro llega a la hora prevista y se sienta a una mesa del destartalado y medio vacío establecimiento. Poco después entran dos hombres, trajeados, y se sientan en una mesa próxima. “Dos guardaespaldas, obviamente”, piensa Pedro, que cada vez está más intranquilo. Y poco después entra el Ministro, de jersey y con gafas oscuras, seguido por otros dos individuos que quedan en pie en la barra. Esta es la conversación entre el Sr. Abúndez, Titular del MIDE, y Pedro Jiménez, periodista de El Planeta.

- Gracias por la cita, Sr. Ministro.

- Escuche, Sr. Jiménez. Está usted entrando en un terreno muy delicado. Es posible que haya averiguado algo, o tal vez no, o quizá sus informaciones sean erróneas. No voy a confirmárselo. Supongo que usted tampoco querrá revelar sus fuentes.

- Imposible aunque quisiera, Sr. Ministro. Son fuentes anónimas incluso para mí. Pero, por lo que veo, muy bien informadas.

- Bien, escuche atentamente. Diré esto una única vez –Abúndez era un gran fan de una serie inglesa de la BBC que había visto en antiguas grabaciones, titulada Allo Allo!, y en ella, una espía infiltrada en la Francia ocupada por los nazis, siempre empezaba sus alocuciones diciendo: I shalll say this only once. Y el Sr. Ministro, en cuanto podía, usaba esa fórmula para imponer respeto en sus interlocutores. Cumplido el ritual, hace una pausa y continúa-. Las personas que usted busca podrían estar desempeñando una misión reservada, de la que es de la mayor importancia que no trasciendan noticias al público. Será solamente por un tiempo limitado. Le pido y le aconsejo encarecidamente que se abstenga de proceder con sus investigaciones, y por supuesto, de publicar la más mínima referencia al respecto. Bastante lío ha armado ya con lo de esa revistucha.

“¿Cómo se habrá enterado de que yo pasé la noticia a los de ELI?”, se dice Pedro. Mas decide aguantar el tipo:

- Pero, Sr. Ministro, comprenderá usted que la opinión pública debe estar informada…

- A cambio de su silencio, le ofrezco ser el primero en recibir noticias cuando éstas puedan ser publicadas. Me comprometo personalmente a ello, y me gusta cumplir mi palabra.

- Gracias, Sr. Ministro, pero … No puedo garantizarle mi silencio.

- Allá usted. He dicho todo lo que quería decir, e incluso más.

Sin añadir ni una sola palabra, ni un gesto, el Sr. Ministro se levanta y se dirige a la salida del bar, acompañado por los cuatro guardaespaldas que habían entrado al local. Uno de ellos se vuelve y dirige una gélida mirada a Pedro, que éste trata de aguantar, aparentemente impávido, aunque lo cierto es que le tiemblan las rodillas.

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Unos minutos más tarde, en otro bar no muy lejos de allí, el Sr. Ministro y sus cuatro acompañantes toman unas cervezas entre risotadas.

- Habéis estado geniales, tíos –comenta Abúndez-. Solo siento haberos obligado a poneros traje y corbata.

- No te preocupes, cuñao –comenta uno de ellos, dándole una palmada en la espalda-. Mis colegas de rugby y yo curramos en sitios serios y estamos acostumbrados a la ropa formal. Lo que importa es que el chaval se lo ha tragado.

- Hasta las trancas –ríe el Ministro-. Venga, terminaros las birras que os pago otra ronda.

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Cuando, unos días más tarde, Angulo pregunta a su reportero Jiménez si hay novedades en el asunto de los fugados románticos, Pedro responde lacónicamente:

- No he podido confirmar que sean ellos, ni saber dónde andarán. Lo mejor es que dejemos en paz este asunto.

- Como quieras –responde Angulo, algo sorprendido-. La verdad es que tampoco era tan excitante, excepto para ellos mismos –acaba, riendo-. En vez de eso, podrías indagar un poco por ahí, a ver qué piensa la gente de la nueva chorrada de la Ministra Martineza. ¡Qué gusto! Siempre nos sale con alguna nueva sandez, ideal para llenar páginas…

 

11. LECCIÓN DE ANATOMÍA   (18.01.20)

La segunda consecuencia de la publicación en la revista ELI (El Lunes Indiscreto) de una posible fuga romántica de Diego y Beatriz a un paraíso de enamorados tiene lugar en la misma nave en la que éstos viajan, la Nueva Kon Tiki. Cuando Karen, atenta a las novedades de la Tierra que periódicamente se reciben allí, lee una reseña sobre la noticia, se lo comenta a Beatriz:

- Profesora, mire lo ‘e a’aba de llegar de ‘asa –y le muestra la reseña de la noticia.

Beatriz rompe a reír:

- ¡Jajaja! Ven, se lo enseñaremos a Diego.

 El coronel Valiente también se divierte con la noticia, aunque, tras una breve reflexión, comenta:

- Más pronto o más tarde era de esperar que descubrieran nuestra ausencia. Quizá haya sido mejor así; si se piensa que estamos escondidos por ahí, no sospecharán nada de este viaje. Pero me pregunto cuál será la reacción del topo, si lo hay, ante esta situación.

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N. del A.: Mientras continúa la marcha de la expedición, sin grandes novedades, aprovechamos para intercalar el 3er capítulo del apasionante tratado de la Profesora Fontaneda.

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Vida y costumbres de los pueblos de Wigar

Capítulo 3. Vida sexual de los wiganes

Por Beatriz Fontaneda

Se generó una gran curiosidad en nuestro planeta cuando corrió la noticia de las características anatómicas de los wiganes, tan diferentes de las propias de los terrestres, y muy especialmente, respecto al número de penes de los varones. Debido a ello, me permito mostrar con todo detalle en este capítulo dichas características, así como su funcionamiento fisiológico. Espero que nadie se sienta ofendido por el contenido tanto visual como de texto que se muestra a continuación. Si alguna persona piensa que dicho contenido podría herir su sensibilidad, aconsejo que no continúen por la página siguiente, y procedan directamente al Capítulo 4 de este tratado.

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“¡Allons, Beatriz, empieza de una vez!”, se dice Pierre, pulsando rápidamente el botón de Advance Page en su ordenador. Por su parte, Matilda se muerde el labio inferior excitadamente y también procede con la lectura. Karen, con respiración algo agitada, se pregunta: “¿Será verdad lo que decían en el Instituto? ¿Tendrán tantos?”

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Las siguientes fotografías –continúa el texto de la profesora- han sido tomadas a varones y mujeres de Wigar, con su pleno consentimiento. Hay que decir que han accedido a ello sin mayor problema, dado que su sentido del pudor, o bien no existe, o está muy disminuido con respecto al de la mayoría de los terrestres. Por ejemplo, en piscinas o playas, nadie utiliza bañador, a semejanza de los centros nudistas en nuestro planeta. En las fotografías de esta página se puede apreciar el órgano sexual de un varón de unos 30 años.

(Nota de El SuperDiez.com: Lamentablemente no ha sido posible obtener autorización para reproducir online las fotografías y dibujos que ilustran el tratado. Pedimos disculpas a nuestros lectores.)

En ellas se ve claramente el número de penes que poseen, y su tamaño. La primera fotografía corresponde a un hombre relajado, sin actividad sexual. Las dos siguientes ilustran la variación que se produce en los órganos sexuales en fases crecientes de excitación. Es llamativo el cambio de color que acompaña a este proceso, además del aumento de tamaño. En la fotografía de primer plano de la página siguiente puede apreciarse el estado y tonalidad de los órganos sexuales en el momento de mayor excitación, justo antes del clímax.

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“¡Aaahh!”, se escapa de la respiración entrecortada de Matilda y Karen, mientras que Pierre no puede reprimir un gesto hosco, mezcla entre enfado y admiración.

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En la siguiente tanda de fotografías –prosigue el tratado- se muestra el aparato genital de las mujeres wiganas. En este caso, se trata de una mujer joven, sexualmente activa, de unos 25 años. Aquí las diferencias con las mujeres terrestres no son tan apreciables como en los varones. No obstante, según avanza el proceso de excitación sexual, mostrado en las siguientes imágenes, sí pueden distinguirse claramente las modificaciones que se van produciendo, y que culminan en la fotografía de la siguiente página.

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Casi no es preciso describir el estado anímico de los lectores del tratado de la profesora Fontaneda al llegar a este punto. Pero todavía queda algo interesante.

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Espero que estas imágenes hayan ilustrado claramente la fisiología genital de los wiganes. Se comprende que, con sus características especiales, el acto sexual admita un buen número de variaciones. En las páginas sucesivas se incluyen gráficos artísticos que muestran algunas de las posturas que adoptan en su apareamiento.

(Nota de El SuperDiez.com: Como decíamos, tampoco hemos conseguido autorización para reproducir estos dibujos. Y es una pena, porque seguramente serían del agrado de nuestros lectores.)

Simplemente deseo añadir que, por lo que sé, las relaciones sexuales en Wigar resultan muy placenteras, en general, para ambos sexos, y existe una fácil disposición para entablarlas sin muchas reticencias.

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Diable!”, se lamenta internamente Pierre. “¡Lo que me perdí en nuestro viaje anterior a Wigar, siempre de un lado para otro, sin tiempo para nada…! Me pregunto si OOnar…”. En su camarote, Matilda cierra el fichero bruscamente, intentando recuperar el aliento. Karen, por su parte, estudia con gran interés las ilustraciones, ampliando o reduciendo el zoom de su pantalla, manejando con gran soltura el teclado de su ordenador con una sola mano…

 

12. FIN DE LA CALMA   (01.02.20)

El tiempo tranquilo y despreocupado en la Nueva Kon Tiki está llegando a su fin. El coronel Valiente reúne al equipo:

- Amigos, quedan poco más de dos semanas para finalizar nuestro viaje. A partir de ahora debemos mantener un estado de alerta. Es el momento para resolver cualquier duda o cuestión que os haya quedado.

Mientras Diego dirige estas palabras, se enciende la alarma de aviso de recepción de un mensaje. Rápidamente Karen se dirige al puesto de comunicaciones. Beatriz consulta a Diego con la mirada, y éste confirma de la misma manera la autorización para que Karen se las arregle sola. Es evidente que existe una gran afinidad entre ellos, que les permite comunicarse sin palabras. Y Karen regresa en seguida, trayendo una pequeña tira de papel.

- Léelo tú, Karen –indica Beatriz.

- Viene del ‘apitán Portales. Su des’odifi’ación lleva a lo siguiente: “Te re’ojo en un taxi en una hora para traerte a ‘asa”.

Guardan silencio unos instantes, hasta que Diego concluye:

- Miguel nos enviará una nave nodriza en una semana. Así podremos ocultarnos y nos llevará directamente a Ini Artilia.

Al escuchar estas palabras, la mayoría de los presentes muestran su asombro por tan rápida interpretación. Solamente Beatriz y Oscar parecen no sentirse sorprendidos, más acostumbrados a la capacidad intelectual de Diego.

- Es un plan magnífico –continúa Valiente-. De otra manera, los sistemas de detección del planeta nos descubrirían sin remedio. Bien, ya habéis oído. Tenemos una semana para prepararnos. No olvidéis revisar cuidadosamente todo el material que debáis llevar para nuestra última etapa. Karen, puedes responder a Miguel como hiciste a su mensaje anterior.

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Cuando Diego termina la guardia de dos horas durante la noche y se dirige a su camarote, al encender la luz encuentra a OOnar sentada sobre la cama.

- ¡Ssshhh! No digas nada, por favor. Me encontraba muy sola y muy nerviosa. Dentro de nada volveré a casa y no he tenido ninguna posibilidad de estar contigo. Ven, siéntate a mi lado, te lo ruego.

- OOnar, no deberías estar aquí –replica Diego, pero se sienta junto a la bella wigana.

- Estoy triste. He hecho este viaje tan largo para estar a tu lado, y siempre hay alguien alrededor. Y ésta puede ser nuestra última oportunidad –confiesa OOnar. Y acercándose más a él, apoya su cabeza en el hombro de Valiente.

-OOnar, deberías volver a tu camarote –susurra Diego, pero rodea los hombros de la joven con su brazo…

(N. del A.: El autor se pregunta si nuestro valiente Coronel habrá estado leyendo también el famoso tratado de la profesora Fontaneda…)

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A la mañana siguiente, cuando Matilda se despabila con un gran esfuerzo de voluntad, se dice, extrañada: “No lo entiendo. Siempre me despierto rápidamente a la hora fijada”. Tiene un presentimiento. Huele cuidadosamente el vaso de leche que toma cada noche al acostarse, y nota un leve aroma extraño. “Huele ligeramente a flores, y anoche, con la leche caliente, no lo noté. Alguien quería que durmiera como un tronco esta noche y añadió algo a la bebida. No me cabe duda de quién ha sido ¿Será guarra, la extraterrestre ésta?” Pero, si sus suposiciones son ciertas y espera encontrar alguna huella en el comportamiento o aspecto de OOnar y Diego durante el desayuno comunitario, no descubre ninguna pista. Ambos se comportan de forma natural, y nada permite deducir lo que haya podido ocurrir durante la noche. Aun así, no se rinde. Comenta:

- ¡Qué raro! La bebida que tomé anoche, antes de dormir, tenía un ligero sabor a flores.

- Es curioso, la mía también –admite OOnar, tranquilamente-. Quizá el nuevo bote de leche en polvo tiene algún aditivo –ofrece.

Matilda la escucha rechinando los dientes en silencio.

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Mientras tanto, en Wigar, ya no hay tiempo para frivolidades. Unos días después, todos los receptores del planeta son invadidos por un mensaje, que se repite una y otra vez. Una voz ronca, de fuerte acento externo al planeta, recita:

“Atención, hombres de Wigar. Os habla Sinrok, el poderoso sucesor del Gran Mikong. Mis invencibles fuerzas de ataque están a punto de lanzarse sobre Wigar. Mi ejército es inmenso, mis máquinas de guerra son demoledoras y todas las fuerzas conjuntas de Wigar no tienen ninguna posibilidad de oponerse a mí. Solamente aquellos que se entreguen y decidan luchar junto a mi ejército serán perdonados. Los demás, wiganes, artiles, topiles y los pocos gusanos terrestres que infectan el planeta, serán aniquilados sin compasión por los sanguinarios arjonas. El Gran Mikong será vengado. Tenéis 24 horas para rendiros. Este será el primer y único aviso.”

La conmoción en todo el planeta es brutal. Frente a unos primeros momentos de incredulidad, la gente finalmente asume que se encuentran en vísperas de un gravísimo conflicto.  Los representantes de las tres comunidades más importantes, Nidar, Nodor y Miguel, por los wiganes, topiles y artiles, respectivamente, después de consultar por vídeollamada entre ellos y con Udar, el máximo dirigente del planeta, deciden reunirse urgentemente en la sede del Gobierno Central, en Wigania. Cuando están todos allí, Udar toma la palabra:

- Ya ha quedado claro que nos encontramos frente a una seria amenaza. Pero antes de comenzar, déjenme aclarar un asunto delicado. En nuestra reunión de hace unos meses, decidimos pedir a Diego Valiente que viniera de nuevo a Wigar, y mantener totalmente en secreto esta petición. Sin embargo, todo parece indicar que hubo alguna filtración, y la noticia llegó a oídos de Andrés del Toro, el jefe militar de la Base española en Wigania. Parece lógico que él asista también a esta nueva reunión, al haber sido directamente amenazado en el mensaje de Sinrok. Pero antes de invitarle, quería que estuvieran todos informados de esto.

Los asistentes le escuchan en silencio, asimilando esta información. Al final, habla Miguel:

- Ya no hay tiempo para buscar la fuente de la filtración. Debemos centrarnos en la amenaza directa, de la que faltan apenas doce horas para que se convierta en realidad. El Coronel Valiente está de camino y llegará en unos días. Aunque sería conveniente que su presencia se mantuviera en secreto, creo que Del Toro tendrá que ser informado.

- En efecto –confirma Udar-. Pero les ruego que usen la mayor discreción sobre todo lo que se discuta y decida en esta cumbre –y apretando un botón de intercomunicador, ordena-: Avise al Sr. Del Toro para que acuda a esta reunión inmediatamente –y, dirigiéndose a los asistentes, continúa-. Mientras llega, vayamos empezando. ¿Qué piensan de este tipo, el tal Sinrok? ¿Qué tendrá que ver con el Mikong? ¿Irá en serio su amenaza? ¿Cuál será su fuerza real? ¿Quiénes son los arjonas?

 

13. EMPIEZA LA LUCHA   (15.02.20)

En Wigania se encuentran reunidos los representantes de las comunidades del planeta, junto con el jefe de la Base española, Andrés del Toro, presididos por Udar, el máximo dirigente de Wigar. Él es quien tiene la palabra:

- El mensaje de Sinrok es claro: quiere nuestra rendición incondicional, y obviamente no se la vamos a conceder. Pero no tenemos ninguna información sobre la potencia real de sus fuerzas, ni, de hecho, sobre su origen ni su relación con el Mikong. ¿Cómo podemos prepararnos para defendernos de una amenaza desconocida?

- Nuestros expertos están estudiando el mensaje. No tardaremos mucho en conocer su procedencia –asegura Miguel Portales, representante de los artiles-. Pero eso no nos dirá mucho sobre la fortaleza de su ejército.

- Lo más probable es que un posible ataque provenga del espacio. Es imposible que exista una poderosa fuerza armada escondida en algún lugar de Wigar y no nos hayamos enterado –dice Nidar, que actúa en representación de los wiganes.

- Más que imposible, diría improbable –corrige Nodor, presente en nombre de los hombres topo o topiles-. Los wiganes nunca han conocido nuestra verdadera fuerza bajo tierra. Y les recuerdo que hace algún tiemplo se habló de un gran objeto que cayó en el mar, y del que nunca hemos tenido más noticias, ni pudo ser hallado.

- Es decir, no podemos descartar ninguna posibilidad sobre el origen de un ataque. De todas formas –continúa Udar-, si llegara del espacio, podríamos activar una fuerza rápida de detección y contención usando nuestras naves.

- Nosotros estamos ya extremando nuestros sistemas de localización de cualquier fuente de energía inusual bajo la superficie, incluyendo el fondo marino, aunque en este caso la detección es más difícil y menos segura –añade Nodor.

- Sinrok ha amenazado también directamente a nuestra Base –observa Del Toro-. ¿Qué precaución podríamos tomar? En todo caso, parece aconsejable que informe a la Tierra de esta situación.

Udar intercambia una mirada casi imperceptible con Portales, y responde:

- Le pido que espere 24 horas. Es posible que al final sea todo una falsa alarma, y no quisiera parecer que estamos pidiendo ayuda a la Tierra, a menos que sea totalmente necesario.

- Sí, es cierto, pero mi obligación sería informar cuanto antes –objeta el representante español.

- 24 horas –insiste Udar-, o al menos, no antes de que comience el ataque, si llega a producirse. Mientras tanto, propongo que diseñemos un plan activo de protección de los centros más delicados de nuestro planeta. Por ejemplo, haciendo sobrevolar continuamente nuestras naves sobre esos puntos neurálgicos: las sedes de gobierno de Wigania y Artilia, el centro de comunicaciones, el punto de la superficie que ustedes nos indiquen –dice, dirigiéndose explícitamente a Nodor-, las mayores bases aéreas…

- Y nuestra Base española, no se olvide –reclama Del Toro, a lo que Udar responde con el característico gesto de afirmación entre los wiganes, girando la cabeza de izquierda a derecha. Cuando Del Toro está a punto de protestar, recuerda el significado opuesto a la costumbre terrestre, y guarda silencio.

- Queda también el espinoso asunto de las posibles defecciones en nuestras fuerzas armadas –indica Nidar-. Hemos detectado cierto descontento en algunos altos mandos, que mostraron en su día un menor rechazo al Mikong. Puede que haya quien se plantee la opción de desertar, con la esperanza de mejorar su situación personal si el ataque externo resultara vencedor.

- Tienes razón, Nidar –admite Udar-. Lo que podemos hacer es vigilar a esas personas para abortar lo antes posible cualquier intento de traición. Y extender esa vigilancia a todos los ámbitos. Lo que menos nos interesa es que haya división de fuerzas ante una peligrosa amenaza externa. En conclusión: Nidar, tú te encargas de organizar esa pantalla formada por nuestras naves para proteger los lugares más sensibles, ¿de acuerdo? Nodor, espero de usted cualquier información sobre focos subterráneos o subacuáticos. Miguel, comunícame cualquier novedad sobre el origen de los mensajes. Del Toro, 24 horas, por favor. Centralizaré todas las informaciones en mi dirección privada restringida, que les haré llegar inmediatamente. Se ruega total discreción sobre lo que hemos hablado aquí, y cualquier información que les vaya llegando en el futuro. Mi oficina de prensa se encargará de comunicar a todo el planeta las novedades que puedan hacerse públicas. Eso es todo, señores.

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Instantes después, cada uno de los asistentes recibe un mensaje privado con la dirección de Udar. En el de Miguel, hay además un par de frases: “Es mejor no haber mencionado nada sobre el viajero en la reunión. ¿Cuándo se espera su llegada?”  Miguel, de regreso a Ini Artilia, responde: “Totalmente de acuerdo. El invitado llegará en dos días”.

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El invitado y su equipo ya han localizado la nave wigana que sale a su encuentro. Beatriz y Karen envían un mensaje de baja intensidad, para evitar que llegue más lejos de la posición de la nave. El mensaje dice: “Ya he visto el taxi. Voy para allá”. Unos minutos después llega la respuesta desde Ini Artilia: “Es un taxi sin conductor. Se detendrá cuando llegue a tu lado. Sube y él te traerá a casa”.

Y, en efecto, poco después se produce el contacto entre el supuesto taxi y la Nueva Kon Tiki. Ambas naves ralentizan su marcha, y cuando están próximas, se abre una gran compuerta en el lateral del equipo wigán, y la embarcación terrestre se introduce rápidamente en su interior. La nave wigana, autoatendida, se dirige a toda velocidad hacia Ini Artilia, donde la espera Miguel Portales.

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Los acontecimientos se disparan. Al caer la noche en Wigar, apenas unas horas después de la reunión mencionada, y en todo caso antes de cumplirse el plazo de 24 horas anunciado por Sinrok, los sistemas de detección del planeta avisan de que un alto número de embarcaciones se dirige hacia Wigar. De ellas, una pequeña flota de naves se ha adelantado a enorme velocidad y están empezando a disparar indiscriminadamente hacia la superficie del planeta. El sistema de defensa de puntos neurálgicos acordado en la reunión está activado, y trata de proteger esas localidades, pero muchos otros misiles impactarán con toda seguridad en otros puntos. La guerra ha comenzado.