El SuperDiez
  La lista de éxitos del cine en España                                                                                           

 LA FIRMA de Carmen Pineda                                                                                                    

 

MI VIDA CON AMANDA   (27.06.20)

 

Director: Mikhaël Hers. Productor: Pierre Guyard. Guion: Maud Ameline, Mikhaël Hers. Intérpretes: Vincent Lacoste, Isaure Multrier, Stacy Martin

Si tuviéramos que elegir una palabra que definiera Mi vida con Amanda del director francés Mikhaël Hers, sería sentimientos. Rodada en 2018, la película, que cosechó, en su país, un notable éxito, así como varios galardones en festivales internacionales de la talla del de Venecia, se debate entre la desolación y la esperanza.

La historia narra la vida de David, interpretada por el joven actor francés Vincent Lacoste (Hippocrate), un chico despreocupado de 24 años que se gana la vida en París haciendo trabajillos. Su tiempo lo reparte entre sus amigos y su hermana y su sobrina, una niña de 7 años, a la que quiere mucho y cuida ocasionalmente.  Pero esta vida ligera y sin preocupaciones se va a ver alterada por un hecho que va a trastocar toda su existencia.

Mi vida con Amanda recuerda a ese cine francés tan tradicional de sentimientos, de diálogos, de pequeñas sensibilidades, de cotidianeidades. Hers parece inspirarse, a veces, en Eric Rohmer. En este, su tercer film, transmite una veracidad y un realismo intenso que muestra a través de los pequeños y simples hechos de todos los días. Lo que cuenta lo hace desde la autenticidad, la introspección sin llegar nunca a la tragedia más expresiva. Sí que hay dramatismo en la narración pero está enfocado desde la esperanza. Hay momentos oscuros pero donde se filtra la luz por las rendijas del amor a la vida y a la ilusión de continuar hacia el futuro.

Todo es verosímil, desde las situaciones, los sentimientos, los diálogos. La película emociona pero de una manera contenida. Como contenidos, a la vez que desgarradores, son los llantos de David o de Amanda, cuando les sorprenden en plena calle. Si hay bastantes diálogos en el film, también hay momentos de silencios que discurren paralelos al bullicio callejero, a la agitación que prosigue su curso, a la vez que se desarrolla la desgracia que viven David y Amanda, por cierto, muy bien interpretada por la pequeña Isaure Multrier, tierna y encantadora, que hace totalmente creíble su personaje.

París es, casi, otro personaje del film. Sus plazas, sus calles, sus parques…, forman parte del universo donde se desarrollan las vidas de los protagonistas. De hecho, los parques abren y cierran un círculo narrativo, por así decirlo. Los jardines parisinos donde se fragua la tragedia y los londinenses del final del film, símbolos de esperanza, de aire, de oxígeno…, son claves en la historia. Por todo ello, el guion está muy equilibrado, presentando la psicología de los personajes con sutileza y desarrollando la trama con brío, no dejando cabos sin atar. En ningún momento, durante las casi dos horas de duración, podemos decir que la historia decaiga. Evoluciona con inteligencia, con pausa, en un “tempo” perfecto, necesario a lo que está contando. Una cámara serena de medios y primeros planos acompaña la expresividad de los personajes.

Vincent Lacoste lleva el peso de la película con gran maestría a pesar de su juventud, reflejando esa ligereza que se va convirtiendo en gravedad. Lacoste es un actor al alza que ya despuntó en Hippocrate de Thomas Lilti, quizás uno de sus primeros papeles más destacables y con Mi vida con Amanda, fue nominado en 2018 a Mejor Actor en los Premios César.

Sencillez, cercanía, calidez, esto es lo que transmite este film. Una película aparentemente pequeña que, sin embargo, se crece en su manera de contar la complejidad de los sentimientos humanos.