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 LA FIRMA de Carmen Pineda                                                                                                       (VER anteriores)

 

LA CHICA DEL BRAZALETE   (13.02.21)

 

Stéphane Demoustier es hermano de la actriz francesa Anaïs Demoustier, muy famosa en su país y bastante conocida en España, entre los amantes del cine francés, por títulos como Las Nieves del Kilimanjaro, Una nueva amiga o Los consejos de Alice. Este director y productor francés firma con La chica del brazalete su tercer largometraje y el primero que llega a nuestras pantallas. Y, lo hace, con sobresaliente.

Después de pasar por numerosos festivales de cine de reconocido prestigio, donde ha sido muy bien recibida (Locarno, Londres…), la película llega a las salas españolas, el próximo 12 de febrero. La chica del brazalete es, en apariencia, un film de suspense que se desarrolla, prácticamente en su totalidad, en un tribunal.

Es la historia de un juicio de asesinato, de su protagonista y de su entorno. Pero, por debajo de todo ello, y esto es lo que imprime relevancia a esta aparentemente “pequeña” película de cine independiente, subyace un estudio sobre el alma humana, sobre la fragilidad y sobre todos los secretos que escondemos las personas en nuestro fuero interno. Es, también, una visión sobre los prejuicios y los tabús, sobre lo que está bien o está mal y sobre lo que la sociedad quiere que seamos. Y, esta densidad dramática, aporta al film su tensión argumental en un guion muy bien construido que va “in crescendo”.

La historia gira alrededor de Lise, de 16 años. Acusada de haber asesinado a Flora, su mejor amiga, Lise se ve confrontada a un duro juicio en un tribunal. Sus padres la defienden inquebrantablemente, hasta que van surgiendo pequeñas fisuras que abren la vía a las dudas. Al igual que ellos van descubriendo facetas ocultas de su hija, sobre sus relaciones, su sexualidad, sus gustos, el espectador, también, va enfocando la realidad desde otros puntos de vista. El film es un poco, al estilo de ciertas películas de corte hitchcockiano, un proceso de lucha entre la verdad y la mentira, entre lo que creemos saber o ver y lo que hay debajo. Se van descubriendo capas, aristas de una personalidad que no es lo que parece ¿O sí? Stéphane Demoustier consigue envolvernos y despistarnos, al igual que lo están los padres de Lise. Pero no a un nivel superficial de thriller soso, sino con una interesante reflexión sobre el enigma del ser humano. Hasta el final, quedamos dudando sobre la verdadera cara de Lise. Hasta su último gesto relacionado con un brazalete, que no vamos a desvelar, continúa el misterio.

La película es profundamente inquietante, oscura en todos los sentidos, pero muy clara en su planteamiento de base. La fotografía es sombría, los interiores, las escenas nocturnas predominan, salvo en el comienzo del film, cuando, la cámara se sitúa a distancia de un grupo humano en una playa. Lo que parece un momento placentero de tranquilidad y calma se quiebra con la llegada de dos policías que se llevan detenida, o eso parece, a una de las jóvenes. Silencio. No se oye nada. Somos, simplemente, testigos de esta extraña situación. La primera de la inquietante cadena que seguirá.

El trabajo de la joven Melissa Guers es excelente. Con su pétrea expresión permanente, lleva a cabo una gran interpretación que nos crea, sobre todo desasosiego. Guers no construye un personaje con el que empaticemos precisamente. Lise no quiere ser simpática, no desea dar pena. Es ella misma, con su vida, lo que contribuye a dudar de su versión. La acompañan un elenco de estupendos actores como Anaïs Demoustier, Chiara Mastroianni ( aquí, en una muy buena interpretación) y Roschdy Zem