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12 HOMBRES SIN PIEDAD   (27.03.21)

Reparto: Henry Fonda, Lee J.Cobb, Ed Begley, Jack Warden, Martin Balsam, John Giedler, Jack Klugman, Edward Rins, Joseph Swenney, George Voskovec, Robert Webber y E. G, Marshall. Director: Sidney Lumet. Guion: Reginald Rose. Música: Kenyon Hopkins

 

   “Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad”. (Art. 11.1 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre).

Doce miembros de un jurado, doce hombres de personalidades muy dispares se van a reunir alrededor de una mesa, en una sala pequeña, en un día de asfixiante calor. Allí van a decidir el destino de un hombre.

Todo parece indicar que el jurado no va a tener duda sobre el veredicto a emitir porque las pruebas presentadas durante el juicio apuntan a su culpabilidad. Pero ¿cabe la posibilidad de que exista una duda razonable?

   “Ahora deberán reflexionar para intentar separar lo real de la fantasía. Un hombre ha muerto y la vida de otro está en juego”.  (El juez en Doce hombres sin piedad).

Doce hombres sin piedad es un soberbio drama judicial, donde un jurado tiene que deliberar sobre la culpabilidad o inocencia de un chico de 18 años, juzgado y acusado de asesinar a su padre. El tema central de la película no va a ser la justicia como tal, sino el juicio humano. Cómo factores externos como la influencia de la opinión ajena, la apariencia, los intereses, los prejuicios, alteran la formación de un juicio evitando así un análisis desde la razón.

Una sola persona del jurado, el número 8 (Henry Fonda), va a plantear una duda razonable, esa actitud de presentar al resto del jurado la oportunidad de dialogar, de hacer una sincera reflexión sobre las evidencias y testimonios presentados. A pesar de la resistencia feroz a la que tendrá que asistir, poco a poco entre los miembros del jurado surgirán diálogos, negociaciones, diversos puntos de vista, enfrentamientos; uno a uno van a exponer sus explicaciones y razonamientos del porqué de su voto, quedando reflejados los rasgos propios de su personalidad.

De esta manera, la película pondrá de manifiesto magistralmente el retrato humano, mostrando las distintas personalidades de cada uno; el que intenta opinar lo menos posible y prefiere hacer de moderador (Martin Balsam), el que quiere quedar bien con todos (John Fiedler), el temperamental (Lee J. Cobb), el de mayor experiencia de la vida y de mayor edad (Joseph Sweeney), el gruñón y maleducado (Ed Begley)…

   “No pretendo hacerle cambiar, solo que, está en juego la vida de alguien. No podemos precipitarnos, ¿y si nos equivocamos?” (Jurado número 8 en Doce hombres sin piedad).

Henry Fonda (Henry Jaynes Fonda 1905-1982) es un gran y prolífico actor norteamericano. Mientras estudiaba periodismo y trabajaba en una oficina, le proponen participar en una obra de Broadway. A partir de entonces decide abandonar los estudios y el trabajo para dedicarse por entero a la interpretación.

Con una gran naturalidad interpretativa, junto a su personalidad, bordará papeles de hombre justo y humano. Su éxito fue fulgurante siendo uno de los actores mejor considerados por el público norteamericano. Trabajó bajo las órdenes de los mejores directores del momento, Otto Preminger, John Ford, Alfred Hitchcock, Kind Vidor y Joseph L. Mankiewicz.

En 1980 le concedieron el Óscar honorífico a toda su carrera profesional, un año después recibiría su único Óscar al Mejor Actor por En el estanque dorado, donde trabajó con su hija Jane. La película contaba una emotiva historia de reconciliación entre padre e hija. Moriría de un fallo cardíaco en la ciudad de Los Ángeles un 12 de agosto de 1982

 

Sidney Lumet (1924-2011) nace en Filadelfia, su padre fue actor y su madre bailarina. Sus inicios fueron en el teatro y a la temprana edad de cuatro años. En los años treinta actuaría tanto en la radio como en el teatro.

En 1950, mientras estudiaba en la universidad de Columbia empezó a trabajar en la CBS, primero como intérprete y luego como director. Pertenece a la “generación televisiva”, llamados así a un grupo de grandes directores como Robert Mulligan o Martin Ritt., que consiguieron experiencia y reconocimiento en ese medio. Su debut en la gran pantalla fue con Doce hombres sin piedad. El soberbio guion, que previamente había sido escrito para la televisión, es de Reginald Rose.

Estuvo nominado al Óscar como mejor director en cuatro ocasiones y en una como guionista. Solo recibió el Óscar honorario en 2005.

Diálogos magistrales, interpretaciones sobresalientes, Doce hombres sin piedad, un drama judicial sin juicio y un canto a la vida.

   “Por una u otra razón los prejuicios nublan la razón”. (Jurado número 8 en Doce hombres sin piedad).