CRÓNICAS ASESINAS
 (DESDE LA PUERTA DE TANNHÄUSER)

   
 
Lilith, la Reina Asesina

ALMAS DESNUDAS   (25.02.17)


Título original: The Reckless Moment

Año: 1949

Dirección: Max Ophüls

Guión: Henry Garson, Robert W. Soderberg, Mel Dinelli, Robert Kent

BSO: Hans J. Salter

Fotografía: Burnett Guffey

Intérpretes: Lucia Harper (Joan Bennett), Martin Donnelly (James Mason), Beatriz (Geraldine Brooks), David (David Bair), Tom (Henry O’Neil), Sybil (Frances E.Williams), Roy Roberts (Nagel), Ted Darby (Shepperd Strudwick)

 De las puertas traseras de los lugares de lujo... 

Introducción
Almas desnudas sería la última película que Max Ophüls rodó en Hollywood después de La conquista de un reino (1947), Carta de una desconocida (1948) y Atrapados (1949). En 1950 y tras estos cuatro filmes, Ophüls regresaría a Europa.

Este brillante thriller psicológico con tintes de cine negro, nos presenta a la clásica heroína de Ophüls, protagonista indiscutible de la trama, como una auténtica madre coraje capaz de todo para proteger a sus vástagos. En ausencia del cónyuge, ésta deberá asumir el rol de cabeza de familia en una sociedad de posguerra donde la mujer representaba un papel bastante secundario (como así se demuestra cuando acude a solicitar un préstamo y no se lo permiten sin la autorización de su marido). De la maestría del director para retratar la psique femenina, surge una mujer firme y consecuente en su desesperación, pero también sensible y con sus propios dilemas morales. Una mujer, que por el bien común de los suyos, decide permanecer en una vida aparentemente idílica sin despojarse de su disfraz, aunque esto vaya en detrimento de su libertad. Pero a su vez, una mujer capaz de afrontar el destino como buenamente puede y salir indemne de la situación.
La cuidada puesta en escena, siempre envuelta en una lúgubre atmósfera (alegoría de la asfixiante situación), una historia que mantiene el suspense en todo momento, y esa combinación de primeros y largos planos que dotan de dramatismo a la trama, hicieron de Ophüls un director con una firma muy personal y admirado por cineastas de la talla de Truffaut o Rossellini. No en vano, sus característicos travellings, recuerdan también a otro de sus coetáneos, Sir Alfred Hitchcock, aunque ésa es una opinión muy personal, claro.
Porque Almas desnudas sangra cine por los cuatro costados, en el baile que Ophüls representa con su cámara y con el cual nos deleita, en las sobresalientes interpretaciones del dúo Bennett – Mason, cuya química traspasa la pantalla, en esa magnífica fotografía en blanco y negro, o en una banda sonora que se adapta cual guante a cada secuencia, logrando que la intriga vaya in crescendo. Pero también, en el ambiente con efluvios a tinieblas que se respira, donde lo prohibido pasa inadvertido, donde en el misterio todo se oculta, y las malas compañías emergen de entre las sombras desprendiendo un peligroso atractivo.

Sinopsis (¡Ojo! Spoilers a partir de aquí)
Nuestra historia acontece una semana antes de navidad en la pequeña localidad de Balboa, donde reside la familia Harper: Lucia, su anciano padre (o suegro), sus dos hijos adolescentes, Beatriz, de 17 años, y David, y Sybil, la doncella. Su plácida e hipotética vida acomodada, sufre la ausencia del padre de familia, que se encuentra trabajando en Berlín.
Todo da un giro cuando Beatriz inicia un romance inadecuado en un acto de rebeldía, de atracción suicida por experimentar el lado oscuro de la vida. Luces y sombras del ser humano, que conducen a un chantaje, una pelea, una muerte accidental confundida con un crimen… y un Momento Insensato, ese Reckless Moment al que hace alusión el título y el modo que cada cual escoge de afrontar el destino en una situación determinada. Y de nuevo, un chantaje, un chantaje que se torna en atracción cuando aparece el señor Martin Donnelly y acaba cayendo rendido ante la arrolladora personalidad de Lucia. Lo que comienza como una extorsión, se convierte en instinto de protección y respeto donde dos almas se confiesan y desnudan de todo artificio para encontrarse, desde la distancia, una vez despojadas de las cadenas de la mala vida o del yugo familiar. Solo entonces, cuando el alma atormentada se ha encontrado consigo misma, alcanza el anhelado estado de libertad.    

Anécdotas y curiosidades
Durante toda la película,  Lucia se refiere a ¿su padre?, llamándole “papá” o “mi suegro”. Tras comprobar que tanto en la versión original como en la doblada y en distintas publicaciones escritas, ocurre exactamente lo mismo, personalmente no sabría con qué opción quedarme.
Si alguien está interesado en revivir la escena del filme en la que Bennett y Mason suben al ferry con su coche, no tiene más que acceder al Balboa Island Ferry, pues continúa en activo desde 1919. Dicha embarcación, cubre el trayecto entre la isla y la península de Balboa (Newport Beach, California).
Almas desnudas se filmaría en menos de un mes, aunque cabe destacar que pese a su triunfo en Europa (especialmente en Francia y Reino Unido), la película no obtuvo el éxito esperado en EEUU.
Walter Wanger, sería el productor del filme y esposo de Joan Bennett hasta 1965. Fue precisamente a él a quien se le ocurrió dos años atrás adaptar la novela en la que se inspira la película, The Blank Wall, de Elisabeth Sanxay Holding. Posteriormente, ya en 2001, se realizaría otra adaptación denominada En lo más profundo, de Scott Mc Gehee y David Siegel.
Los guionistas Henry Garson y Robert Sodergerg, eran unos principiantes propuestos por la escritora Sally Benson, autora de Cita en San Luis (en la que se basaría el musical homónimo adaptado por Vincente Minelli en 1944, con Judy Garland a la cabeza).
El primer candidato a director, tanto de Wanger, como de Mason (implicado también en la producción), sería Jean Renoir. Sin embargo, como se pasaba del presupuesto, finalmente Mason sugiriría a Ophüls.
Ophüls y Mason colaboraron juntos en dos ocasiones, la primera en Atrapados (1949). De hecho, James Mason escribió un poema acerca de los travellings de Ophüls (tracking shots) y su cámara (dolly):

A shot that does not call for tracks

Is agony for poor old Max,

Who, separated from his dolly,

Is wrapped in deepest melancholy.

Once, when they took away his crane,

I thought he'd never smile again.

El director Preston Sturges, gran admirador de Ophüls, le ayudaría cuando éste llegó a Hollywood. En agradecimiento a Sturges, Ophüls le dedica unas palabras en sus memorias.
Max Ophüls moriría en Hamburgo ocho años después del estreno de Almas desnudas a causa de un paro cardíaco. Se encontraba rodando Les Amants de Montparnasse (1958). Sus cenizas reposan en el ínclito cementerio de Père-Lachaise (París).

Escenas memorables
The Reckless Moment, ese Momento Imprevisto en el que Lucia halla el cuerpo sin vida de Ted Darby y en un intento desesperado, se deshace de él.
El repentino cese de la música, y ese ambiente de constante tensión creado por Ophüls, es simplemente sublime. Su singular modo de contar la historia combinando primeros y largos planos, nos permite colarnos en el filme, y por ende, en la vida de la familia Harper. 
Esa escena, unida a la del final, cuando Lucia halla a Donelly tras el accidente y la pericia de Ophüls ante la cámara nos muestra a través de sus míticos planos un torrente de emociones, traspasa la pantalla.

Moraleja

Las locaciones son sitios que tienen un vaho a noche, de las sombras, de callejones, de las puertas traseras de los lugares de lujo, de edificios de apartamentos con una alta tasa de rotación, de taxistas y camareros que lo han visto todo. (Características del cine negro. Roger Ebert, crítico de cine estadounidense reconocido a nivel mundial. 1942-2013)