El SuperDiez

La lista de éxitos del cine en España

 FILA DIEZ   Josemanuel Escribano

 

LA INOCENCIA   (27.06.20)

Dir.: Lucía Alemany. Pro.: Juan Gordon, Belén Sánchez, Lina Badenes. Gui.: Lucía Alemany, Laia Soler. Int.: Carmen Arrufat, Sergi López, Laia Marull, Joel Bosqued.

 

Primer largometraje de la joven directora Lucía Alemany (Traiguera, Castellón, 1985), componente de la muy prometedora generación que forman Andrea Jaurrieta (Ana de día), Carla Simón (Verano 1993), Carmen Blanco (Los amores cobardes), Diana Toucedo (Trinta lumes), Elena Trapé (Las distancias), Belén Funes (La hija de un ladrón)… hasta prácticamente una docena, todas ellas en torno a la treintena, debutantes en el largo y, la mayoría procedentes de las escuelas de cine de Cataluña y Madrid, prueba del buen hacer que ya las acredita.

Lucía Alemany pone en imágenes en La inocencia una historia que conoce muy bien. La protagoniza Lis, una cría de quince años que pasa el fin de curso en su pueblo, con sus padres –el hosco y primitivo Cata y la sufrida Sole-, sus amigas y amigos –Rocío, el Polaco- y su novio incipiente, el muy curtido Néstor. Llegan las fiestas, hay procesiones, tradiciones bárbaras, baile en la discoteca congestionada y permisiva, calor, alcohol y alguna sustancia más.

El pueblo son los mil ojos que todo lo ven, las voces que van y vienen, las verdades que se esconden y las mentiras que se publican. De puertas para adentro, cada casa es un secreto. La de Lis no es muy confortable: la chica espera acabar la secundaria para irse a Barcelona a estudiar para artista: trapecista, equilibrista, algo así: el circo es lo que le interesa. Naturalmente, su padre no puede comprender ese exótico interés, y su insistencia no hace sino provocar su enfado. La madre asiste a la confrontación, rendida a la autoridad prepotente y machista de su marido. Y por supuesto, cuidando de que nada problemático ni relativamente escandaloso trascienda fuera del hogar.

Lucía Alemany acompaña las idas y venidas de Lis por las calles y rincones del pueblo, retratando sus días y sus noches. Su mirada convierte a Carmen Arrufat –digámoslo ya: un portento de naturalidad y expresividad- en el centro de cada plano, con las gentes del lugar al fondo, rodeada del amparo de sus amigos, del calor de los besos de Néstor, con la difusa presencia de sus padres instalados en la ignorancia. Y el relato se desliza con naturalidad hacia el conflicto, el momento en que la vida de Lis se convierte en un vértigo, un torbellino, una bomba de relojería con cuenta atrás acelerada.

Dice Alemany que ella no describe la adolescencia, sino a una adolescente. De acuerdo; pero su propuesta se eleva sobre sus personajes –la joven, el pueblo, la familia: protagonistas todos- para desarrollar una historia que tiene más de crónica que de fábula. Sobre todo, porque aquí no hay moraleja, como no la hay en la vida real: solo actos y consecuencias, personas y relaciones, afanes, ilusiones y la dura realidad.

Como las otras jóvenes directoras que citaba al principio, Lucía Alemany debuta con extraordinaria fuerza; filma con pasión, apoyada en su certero guion y la magnífica interpretación que extrae de su elenco: muy bien los más jóvenes y superlativos los mayores, con un majestuoso Sergi López a la cabeza. La inocencia es una obra insólitamente madura, planteada y resuelta sin apenas titubeos –naturales en una ópera prima- y demostrando un potencial más que estimable y un futuro, para su directora y para el cine español, muy esperanzador.

 

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