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EL JUICIO DE MEFISTÓFELES     Por José Antonio de Vega

CUATRO MANOS   (14.09.19)
En la vista de hoy, juzgamos Cuatro Manos, película alemana del año 2017 dirigida por Oliver Kienle, con guión de Oliver Kienle, protagonizada por Frida-Lovisa Hamann, Friederike Becht y Christoph Letkowski y producida por Markus Reinecke y Klaus Dohle
El título es una metáfora de lo que nos vamos a encontrar en esta película. Tocar a cuatro manos es una técnica de interpretación del piano en el que los dos intérpretes tocan en un mismo instrumento, exigiendo una gran capacidad de sincronización y complicidad .
Se trata de una angustiosa historia marcada por el trauma infantil de dos hermanas; Sophie y Jessica, que son testigos del asesinato de sus padres.
Han pasado 20 años y viven juntas en el mismo caserón donde sucedió el crimen, que parece un islote en medio del océano de la ciudad. Los asesinos son liberados y cada una de las hermanas afronta esta liberación con una actitud diferente. Sophie es partidaria de pasar página y seguir con su vida. Jessica por el contrario mantiene una relación tóxica de sobreprotección con su hermana y planea la venganza.
Un accidente sacudirá el planteamiento de ambas y una tercera persona se interpondrá en esta relación fraternal, Martin un médico al que conoce Sophie y que también carga con un trauma del pasado en su mochila.
Todos estos ingredientes en la coctelera nos proporcionan un relato con dosis de acción, trastorno de personalidad, violencia e intriga, siempre con el piano como hilo conductor.
Acusaciones; Se acusa a esta película de ser sobria y seria, como suele ser el cine alemán donde las sonrisas son rara avis. También acusamos al director de rodar un desenlace trepidante en el que la salud cardíaca del espectador puede sufrir.
Alegaciones; El guion de Oliver Kienle está muy bien estructurado, sin cabos sueltos que amarrar. La interpretación es bastante correcta y nos ofrece unos personajes creíbles. La narración visual de la secuencia culmen contiene unos planos fantásticos y la cinta mantiene por lo general un buen ritmo.
Veredicto; Este tribunal absuelve este trabajo del joven Oliver Kienle (director a seguir) y recomienda la película... aunque también recomienda al cine alemán una pequeña dosis de gracia y gracejo.

 

SEÑOR   (28.09.19)
En en el juicio de hoy procesamos el trabajo de Rohena Gera como directora de Señor, una película que llega a nosotros desde la India. Se trata de su segunda experiencia detrás de las cámaras, aunque tiene un gran bagaje como guionista. El guion es de la propia Rohena Gera, está protagonizada principalmente por la reconocida fuera de sus fronteras Tilotama Shome (La Boda del Monzón, The Waiting City, The Letters y Sold) y Vivek Gomber (La Acusación), con música de Pierre Aviat y fotografía de Dominique Colin. Señor (Sir originalmente) aparte del título, es la palabra que edifica el muro existente entre los dos protagonistas. Un muro social, cultural y de prejuicios .
Ashwin es un joven de familia adinerada que ha regresado a la India desde los EE.UU, donde no ha logrado asentarse como escritor. Es amable y agradecido. Ahora trabaja como arquitecto en la empresa de su padre, aunque este no le deja autonomía en su función. Ashwin tiene un estilo de vida bastante occidentalizado y trata bien a la gente independientemente de su condición social. Su boda, que estaba a punto de celebrarse, se canceló en el último momento por una infidelidad de su prometida, aunque él no le guarda rencor, ya que piensa que su falta de entusiasmo por esa relación fue la culpable. 
Ratna es una empleada de hogar contratada por la madre de Ashwin para atender al futuro matrimonio. Pese a su anhelo por estudiar, con 19 años sus padres la casaron (sin hacer demasiadas preguntas) con un joven enfermo de su mismo pueblo, que no exigía dote por parte de la familia de la novia. A los dos meses enviudó y quedarse viuda en la India rural supone prácticamente que su vida se ha acabado.
Pese a las adversidades, Ratna es una luchadora que no se da por vencida; Sometida a la autoridad de su familia ha conseguido que le permitan trabajar en la gran ciudad (porque supone una boca menos a alimentar y un dinero a recibir todos los meses), ayuda económicamente a su hermana para que pueda estudiar y por si esto no fuera poco, pelea por sacar adelante su sueño de ser diseñadora de ropa y convence a Ashwin para que le permita ir de aprendiz al taller de un indeseable sastre.
Ella atiende con profesionalidad y discreción a su señor. Él es considerado, decente y atento con ella. Día tras día van forjando una complicidad especial y atracción evidente. 
Un suceso sacude ese día a día. Choti la hermana de Ratna, tiene prisa por ir a la ciudad y acepta un matrimonio aunque suponga renunciar a estudiar. Ratna acude a la boda de su hermana y regresa al pueblo, mundo totalmente diferente. Mientras tanto Ashwin añora su ausencia y se da cuenta de que siente algo más.
Cuando él le confiesa sus sentimientos, ella se encuentra en una encrucijada moral y ética sobre qué hacer ¿Aceptar su destino marcado por cuna o dejar aflorar sus sentimientos por Ashwin?
Chocará con el muro de la realidad cuando se hace ilusiones, pero se da cuenta de que es algo inalcanzable por su diferencia social. Por mucho que Ashwin se empeñe en lo contrario, él siempre será el Señor y ella la criada. Ni se plantea que pueda haber aceptación por parte de la familia.
Para el entorno de Ashwin, cualquier contrariedad es preferible antes de la vergüenza social de entroncar su destino con una criada viuda. La infidelidad de su antigua novia o su regreso a Nueva York, son males menores.

La cinta nos plantea una continua confrontación entre tradición y modernidad, entre ciudad y pueblo, riqueza y pobreza, sirvientes y señores.

¿Serán capaces de romper esos clichés y prejuicios, escalando ese muro social que les separa?

La directora, entretanto, nos invita a sumergirnos en el día a día de las trabajadoras domésticas de una gran ciudad como Mumbai (Bombay). Al principio parece evocar a "Roma" de Alfonso Cuarón, pero Señor va un paso más allá, con esta historia de amor entre dos metáforas de mundos opuestos permite al espectador mirar por el hueco de la cerradura a la sociedad India. Vislumbramos la tremenda brecha entre clases sociales, situaciones de discriminación y denigrantes ejemplos de abuso de posición.
En la India gran parte de la población tiene la firme convicción de que no todas las personas son iguales y esa situación la deja reflejada hábilmente Rohena Gera.
Y si al principio la cinta nos invita a un exótico viaje por las calles y costumbres de Bombay, a medida que avanza va dejando pinceladas de las costumbres arcaicas de la India rural.
Aderezando todos estos ingredientes, esta magnífica directora añade pequeños guiños al cambio climático, el movimiento LGTB (situación muy compleja la que viven en aquel país), separación de castas, la discriminación laboral de la mujer india y como los jóvenes van abriendo poco a poco su mente y derriban las viejas costumbres.

Por consiguiente, este jurado concede un veredicto favorable tanto la dirección, el guión y al estupendo trabajo de los actores.

 

AD ASTRA   (12.10.19)
En el proceso de hoy juzgamos Ad Astra, la nueva película dirigida por James Gray (El sueño de Ellis, La ciudad perdida de Z). Cuenta como protagonista absoluto con Brad Pitt y un elenco de secundarios con mucho lustre con nombres como Tommy Lee Jones, Liv Tyler, Donald Sutherland y Ruth Negga. La música está compuesta por Max Richter, el magnífico trabajo de fotografía es de Hoyte van Hoytema y el guión está escrito por Ethan Gross y el propio James Gray. Es una producción estadounidense de la 20th Century Fox del 2019 y está distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures.
Una de las pocas virtudes que tiene esta película es que la teoría que indica la relatividad del tiempo, queda totalmente justificada. Durante su proyección, a este jurado le pareció estar viviendo las cuatro horas más soporíferas de su vida. Sorprendentemente, resultó que la película había durado tan solo dos horas.
Al principio parece que hay tentativas de ser una película de acción con Brad Pitt en el papel de cosmonauta con cualidades de James Bond intergaláctico, pero con la salvedad de la escena de la persecución por parte de los piratas lunares (secuencia al más puro estilo de un Mad Max selenita), el director parece haberse contagiado de la gravedad cero en el espacio, y el ritmo de narración se hace lento y tedioso. Más adelante, esas tentativas se van diluyendo en un filme con aspiraciones metafísicas que nunca se llegan a consumar.
James Gray nos presenta a McBride, el personaje interpretado por Brad Pitt como único y total protagonista de la historia. Un hombre que está excepcionalmente dotado para mantenerse frío e impasible en situaciones de máxima tensión y que intenta imbuirse de cualquier emotividad... Claramente lo consigue, tanto que traspasa la pantalla y deja al espectador más frío que un invierno en Valladolid. Y los secundarios por su parte no transmiten absolutamente nada. A veces parece que tienen la mera función de ser personajes con quien el protagonista pueda hablar y recibir información para continuar su viaje.
La historia comienza con un accidente que sufre Roy McBride, reparando una antena a centenares de kilómetros de altura. Ahí ya nos deja claro desde el principio que se trata de un hombre impasible y con nervios de acero.
Roy descubre que el accidente está relacionado con el proyecto LIMA y el viaje espacial que emprendió su padre Clifford McBride (Tommy Lee Jones) veinte años antes en busca de vida extraterrestre abandonado a su familia. Hacía quince que se había perdido cualquier comunicación y todo el mundo le daba por muerto. Le habían convertido en un personaje reconocido y admirado, toda una leyenda entre los cosmonautas.
Roy no tiene nada. Su mujer le ha dejado, no tiene amigos ni familia y no ha superado la pérdida de su padre. Guarda secretamente la esperanza de poder descubrir algún día que fue lo que ocurrió.
Aprovechando sus lazos familiares, la empresa cósmica SpaceCom, le ordena ir primero a la Luna, para desde allí dirigirse a una base secreta de lanzamiento de cohetes en Marte y enviar un mensaje a su padre, el cual parece estar en la órbita de Neptuno y su nave ser la responsable de unas ondas electromagnéticas que ponen en riesgo el Sistema Solar.
Es en Marte cuando después de recibir una posible respuesta a su mensaje, descubre los verdaderos planes de SpaceCom. Saltándose las órdenes, decide actuar por su cuenta y colarse en la misión a Neptuno. En ese punto, el director intenta fallidamente crear un clímax que vaya in crescendo hasta el encuentro final padre e hijo. Durante el viaje hasta los confines del Sistema Solar, Roy consigue despertar de ese letargo emocional y darse cuenta de lo que verdaderamente importa. Con su incesante monólogo interior, nos atiborra de profundas y filosóficas reflexiones sobre la esencia de las personas.
Por fin se produce el encuentro con su progenitor, que emula claramente al de Marlon Brando y Martín Sheen en Apocalypse Now. Roy se verá obligado a enfrentarse a sus miedos y su pasado, para finalmente licenciarse en una lección de vida que cambiará todo su universo interior.
Podemos decir que Ad Astra pretende ser un relato intimista sobre las relaciones interpersonales en un escenario de ciencia ficción.
Hay quien ha encontrado ciertas referencias a Gravity , Interstellar, Blade Runner , Solaris. Este jurado con quien más similitudes encuentra es con la antes mencionada Apocalypse Now en el viaje iniciático de su protagonista hacía el encuentro final, y sin lugar a dudas con 2001. La recreación de la Luna a modo de centro comercial, con estaciones de servicio, restaurantes de comida rápida, la comercialización de los viajes espaciales, de Marte con un aspecto más austero y con una población más desligada la Tierra y como se aprecia la cotidianidad de los viajes espaciales en un futuro no tan lejano, nos recuerdan a la obra de Kubrick y es uno de los puntos más positivos de la película.
Totalmente prescindible es la omnipresente voz en off de Brad Pitt, que se torna agotadora subrayando continuamente cosas que estamos viendo.
Por consiguiente, el veredicto de este Tribunal es el siguiente:
Exculpamos de cualquier cargo a Hoyte van Hoytema por su fantástico trabajo en la fotografía y debemos condenar y condenamos a Ad Astra a entrar en la historia de las películas más soporíferas del cine por sus incoherencias en el guion, falta de dinamismo, y ser una película pretenciosa.

 

EL CAMINO. UNA PELÍCULA DE BREAKING BAD   (26.10.19)
Este tribunal se atreve a procesar por primera vez una producción estrenada y destinada principalmente al mercado televisivo. Los nuevos tiempos lo demandan, el modelo audiovisual está cambiando y las plataformas televisivas ganan terreno a los grandes estudios cinematográficos.
Se trata de una producción estadounidense de 2019, con Aaron Paul (en el papel de Jesse Pinkman) como principal protagonista y un elenco de sensacionales secundarios entre los que encontramos a Bryan Cranston (como el inolvidable Walter White), Jonathan Banks (Mike Ehrmantraut), Charles Baker (Skinny Pete), Matt L. Jones (Badger), Larry Hankin, Krysten Ritter (Jane), Jesse Plemons (como el siniestro Todd Alquist) y el tristemente desaparecido Robert Forster (Ed, el dueño de un local de aspiradoras, tapadera para ayudar a que fugitivos puedan salir de Albuquerque) y que desgraciadamente falleció el mismo día del estreno. El guión y la dirección corren a cargo de Vince Gilligan, creador de la "serie madre" Breaking Bad, con música de Dave Porter y fotografía de Marshall Adams. Es una producción de Netflix / AMC / Sony Pictures Television y distribuida por Netflix.
Lo primero que habría que decir es que para ser miembro de este jurado es imprescindible haber visto la serie Breaking Bad. De lo contrario, todos los sucesos pueden sonar a chino cantonés. Es imposible que alguien ajeno a la serie se entere de algo.
El argumento arranca inmediatamente después del último capítulo. Son las primeras horas desde que Jesse, gracias a la ayuda de Walter White, se escapa de los neonazis que lo tenían esclavizado, encerrado en una jaula y obligado a cocinar meta.
Desde ese momento, toda la película es una huída hacia adelante de un hombre roto, perseguido por la policía y atrapado por su pasado, con una concatenación de flashbacks intercalados en los que describe como fue su cautiverio y el encuentro con personas que han marcado su vida y le han llevado a ese momento.
Por el camino recurrirá a sus leales amigos Badger y Skinny Pete (en uno de los momentos más entrañables de la película), que prestarán su ayuda de forma incondicional. En esa ruta también nos encofraremos con los padres de Jesse haciendo llamamientos televisivos a su hijo para que se entregue, unos soldadores que quieren recuperar el dinero de captor de Jesse y con quien se desarrolla una especie de episodio de western entre quien se interpone entre él y la fortuna que necesita para huir (sin duda la escena más genial del filme)
Mención aparte merece el encuentro con Ed, el reparador de aspiradoras, cuyo negocio es una tapadera para ayudar a que fugitivos puedan salir de Albuquerque. Fue el último papel de Robert Forster (nominado al Oscar por su papel de Max Cherry en Jackie Brown) y se encontraba gravemente enfermo durante el rodaje, algo que no dejó que traspasara a la pantalla.
En los flashbacks nos encontramos con antiguos personajes de la serie que en la historia ya son vecinos del otro barrio. Hay que destacar la particular relación con Todd (un Jesse Plemons soberbio, pero con bastantes más kilos que en la serie), un personaje con una terrorífica carencia de empatía, y sin duda, el momento más esperado por todos, la escena en la que se vuelven a reunir Jesse y Walter White. Bryan Cranston está soberbio, quizás sea el personaje al que menos se le ha notado el paso de los años. Después de un diálogo paterno filial en el que insta a su compañero de andanzas a volver a la universidad y labrarse un futuro, deja claro que esa vida es lo más especial que le ha pasado nunca; "no sabes la suerte que tienes Jesse, no has tenido que esperar toda una vida para hacer algo especial”.
El título de El Camino podría llamarse así por el recorrido que emprende el personaje hacia una vida nueva en Alaska después lo sucedido. Sin embargo, el nombre también tiene que ver con el coche en el que Jesse consigue escapar de sus captores. Un "Chevrolet El Camino" de finales de los setenta, color negro, con dos rayas rojas y propiedad del psicópata Todd Alquist.
Los que hemos sido seguidores de Breaking Bad nos las prometimos muy felices con el anuncio de una película que continuaba la historia de una de las mejores series de la historia, en el que cada episodio mejor que el anterior y más teniendo en cuenta la enorme calidad del primer spin-off; Better Call Saul. Pero el resultado de este nuevo parto de Vince Gilligan nos resulta fallido.
Empezamos por una banda sonora que salvo en excepciones, no funciona (muy al contrario de lo que sucede en otros trabajos de Gilligan). Algunos personajes populares en la serie, parece que están metidos con calzador. Dado que habían fallecido en la serie, el único recurso para su aparición en pantalla es el flashback, y se nota demasiado el paso de los años en determinados actores. Cabe el ejemplo de Jesse Plemons, que parece que se ha comido un remolque de torreznos sorianos. Hay otros personajes que sin embargo se les echa en falta, como puede ser el caso de Skyler, Walter White Jr o Saul Goodman.
Durante las dos horas largas que dura la película, aparte de una carta dirigida al pequeño Brock (hijo de su novia Andrea) y un destino en Alaska, poco más aporta a la historia original. Como se suele decir en mi tierra "Ni fu ni fa". El final de Breaking Bad concluyó de forma magistral y la trama original puede sobrevivir perfectamente sin este sucedáneo.
El veredicto: la decisión de este Tribunal es declarar culpable de no acercarse a cumplir las expectativas generadas a El Camino: Una película de Breaking Bad, condenando a esta película a convertirse en hijo bastardo del universo Breaking Bad.

 

LAS NIÑAS BIEN   (02.11.19)
El jurado de hoy se reúne para enjuiciar Las Niñas Bien, una deliciosa película que nos llega desde México. Se trata de una adaptación cinematográfica del libro de Guadalupe Loaeza de título homónimo, dirigida por la joven y prometedora directora Alejandra Márquez Abella (Semana Santa). Está protagonizada por Ilse Salas (Sofía), Paulina Gaitán (Ana Paula), Flavio Medina (Fernando), Daniel Haddad, Cassandra Ciangherotti, Johanna Murillo, Jimena Guerra y Rebecca de Alba.
El guión corre a cargo de la propia Alejandra Márquez Abella y Monika Revilla sobre los textos del libro de Guadalupe Loaeza, con fotografía de Dariela Ludlow y música de Tomás Barreiro para esta producción de 2018 de Woo Films.
La historia se desarrolla en 1982 bajo el gobierno de López Portillo, en el marco de una de las mayores crisis económicas que ha azotado a México.
Sofía es una mujer adinerada de la clase alta mexicana y prototipo de "esposa trofeo". Su mundo se limita a disfrutar de los privilegios de su posición, ir de compras, organizar eventos y supervisar la educación de sus hijos mientras en realidad les cría el servicio. Su voz en off fantasea con un romance junto a Julio Iglesias (en pleno auge por aquella época).
En el club de tenis se reúne prácticamente a diario, con unas amigas de su misma condición. Allí desayunan, practican deporte, mantienen charlas triviales sobre sus últimas vacaciones por Europa o el menú gourmet de su fiesta de cumpleaños, pero sobre todo, visibilizan su estatus social.
Su mundo se ve en parte alterado por la aparición de Ana Paula. El personaje interpretado brillantemente por Paulina Gaitán, es una mujer de orígenes humildes y esposa de un emergente empresario de éxito. Ella busca la aceptación por parte de ese grupo de arrogantes mujeres de clase alta, aunque por su parte, es vista con condescendencia.
Poco a poco, a través de unos maridos que las habían mantenido ajenas a la realidad de sus negocios, van percibiendo que su idílica situación se ve amenazada por una brutal crisis económica que acaba de comenzar.
Fernando, el marido de Sofía, se ve plenamente sacudido por la tempestad. Su forma de afrontar la situación es cobarde y de huída hacia adelante. Ella irá tomando consciencia de lo que está ocurriendo a base de bofetadas de realidad, como el servicio reclamando sus emolumentos o el rechazo de la tarjeta de crédito.
La condescendencia con Ana Paula por parte de las niñas bien, se va transformando en una actitud amigable, intentando ganarse su favor. En esa Pleitesía tiene que entrar Sofía pese a su arrogancia, para intentar salvar la situación que no es capaz de enderezar su marido. En esa labor está dispuesta a todo con tal de no perder su estatus
La película es un retrato de como afectó esa cruenta crisis a un amplio sector de la burguesía mexicana y como tuvieron que encajar el golpe, en una constante lucha por tener que soportar el peso de las apariencias, en una sociedad donde sus privilegios son rechazados al mismo tiempo que su tarjeta de crédito.
También se ve retratado el papel de esa "mujer trofeo" que vive ajena al trabajo de su marido, cuya función es llevar el dinero a casa, limitada a ser un personaje secundario cuyo poder se limita a organizar fiestas y lucirse en eventos sociales. El único lazo con la realidad del país, es la información de personajes que con copa en mano, hablan sobre lo que ellos identifican como tal.
Eso sí, los personajes muestran a través de sutilezas, como de una forma velada pueden obtener poder a través de sus maridos. Estos por el contrario, viven reprimidos. No pueden mostrar sus emociones, deben mantener el poder adquisitivo, solo con ese estatus sienten que realmente son algo.
Este tribunal quiere destacar la labor fotográfica de Dariela Ludlow, con encuadres que construyen una narrativa visual de falsa perfección y de descarnada realidad.
Igualmente resaltamos el trabajo en la dirección de Alejandra Márquez, con unos diálogos sencillos y una protagonista que habla poco pero expresa mucho (con una mirada o gesto, nos muestra el mundo interno de su personaje), y acertando plenamente en la ambientación de la época. 
Veredicto: Con estos argumentos a este Tribunal no le queda otra que declarar a Las Niñas Bien una película muy recomendable de ver y un buen ejemplo del talento que tiene el actual cine mexicano.

 

IDRISSA. CRÓNICA DE UNA MUERTE CUALQUIERA   (09.11.19)
Hoy iniciamos el proceso con una película del género documental, Idrissa, Crónica de una muerte cualquiera; dirigida por el tándem Xavier Artigas y Xapo Ortega (ya dirigieron juntos Ciutat Morta en el 2014). El guión es de Laia Manresa, montaje de Pablo Gil, dirección de fotografía de Lucía Venero y música original a cargo de Filastine (duo formado por Grey Filastine y Nova Ruth). Es una una producción de Metromuster y Polar Star Films con  la colaboración de ICEC, ICAA, MEDIA, Rosa Luxemburg , TV3 y el apoyo de Tanquem els CIE, IRÍDIA y La Directa.
Nada más comenzar, vemos en este documental rodado a lo largo de cuatro años, una imagen metafórica de dos mundos separados por un muro con concertina. A un lado hay unos niños de raza negra jugando al fútbol con un viejo balón y al otro una casa con piscina y todas las comodidades, con unos moradores de raza blanca.
En un trabajo de investigación, los directores nos relatan el trágico caso de Idrissa Diallo, un joven inmigrante africano natural de Guinea Conakry, que murió en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barcelona bajo unas circunstancias poco claras.
A través de testimonios de gentes que han colaborado en la realización de este documental (como la cantante guineana Nakany Kante), familiares y voces de representantes organizaciones no gubernamentales, se trata de ahondar en la motivación que llevó a Idrissa a abandonar su aldea junto a su hermano mayor que ahora reside en Francia, en un peligroso y épico viaje cruzando países y desiertos, hasta conseguir entrar en nuestro país por Melilla.
Los propios responsables de la película también inician un trabajo de investigación para averiguar donde se enterraron los restos de este pobre chico, que fueron sepultados en el más absoluto de los anonimatos, sin informar ni avisar a su familia, ni aparentemente a las autoridades de su país de origen.
Desde el momento en que aparece el lugar donde fue sepultado, los realizadores del documental emprenden una labor de repatriación de los restos, financiado los gastos mediante crowdfunding y aportes de diferentes asociaciones. Así los autores inician un ejercicio de "cine de reparación", en el que gran parte de lo que está sucediendo en la pantalla, ocurre gracias al hecho de que se está filmando un documental.
Durante todo el proceso de repatriación, se nos van dejando interrogantes sobre lo sucedido aquella fatídica noche en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona, se visibiliza la complicada situación de la inmigración ilegal y se plasma la tragedia del que se tiene que labrar un futuro lejos de su tierra. Igualmente vemos la gran cantidad de voluntariado español que se preocupa por el bienestar de los inmigrantes, como esas asociaciones y los productores del documental reclaman que los gastos de la repatriación corran a cargo del Estado Español, y como se retira la estatua de Antonio López López (primer marqués de Comillas) de una plaza de Barcelona, por su pasado esclavista, reclamando el nombre de la plaza para el propio Idrissa Diallo.
Finalmente los restos llegan a Guinea-Conakry y vemos el desastroso viaje del cortejo fúnebre hasta Tindila, su aldea natal. En ese accidentado trayecto por caminos a los que es un elogio denominarlo así, su hermano nos habla de lo importante que es en su cultura, que el cuerpo pueda recibir una ceremonia y sepultura adecuadas a sus tradiciones ligadas a la comunidad wassolon, que practica una de las rama del Islam.
Al entierro solo asisten hombres y donde se deja ver alguna que otra camiseta del Barça (algo recurrente durante todo el documental), dando la sensación de que allí es de lo poco que conocen sobre esa Europa que representa un sueño para ellos. El comportamiento y la ausencia de mujeres, deja intuir que la vida de estas no es muy fácil allí.
Finalizado el funeral y alejado ya el revuelo organizado por la presencia de las cámaras, al igual que su tumba en Montjuic, la sepultura en su pueblo es un montículo anónimo, sin nombre ni ningún otro distintivo.
Idrissa, Crónica de una muerte cualquiera es una denuncia contra la situación que viven esas personas que abandonan su hogar en busca de un futuro mejor y entran en Europa de forma irregular. Pero también es la historia del viaje de regreso a casa de Idrissa Diallo, sin dejar a un lado la crítica al sistema judicial español y la responsabilidad que según su versión, ha eludido el Estado Español.
Veredicto: A este jurado no le acaban de convencer los argumentos y pruebas de este documental, así como su realización. Hay algunos planos fijos que se hacen interminables y no aportan nada a la escena, como por ejemplo la exhumación, la interminable secuencia del entierro o la narración excesivamente larga a través del google earth las vicisitudes para cruzar todo el norte de África y llegar a Melilla. A nuestro juicio, es un documental al cual le sobran bastantes minutos de metraje.
También nos parece que peca de excesiva parcialidad. Sin llegar a contradecir lo que pudo pasar, se nos muestra exclusivamente la versión que acusa e incrimina a las autoridades españolas, pero se echa de menos alguien que contraponga esas acusaciones con respecto a la versión oficial. No hay testimonio de ningún empleado en el centro de internamiento o de algún internado relatando su experiencia. Viendo este documental, nos quedan muchos interrogantes tanto por parte de la actuación del Estado, como en las acusaciones.

 

LA HIJA DE UN LADRÓN   (30.11.19)
En el juicio de hoy, procesamos La Hija de un Ladrón, una ópera prima dirigida por Belén Funes y con Greta Fernández, Eduard Fernández, Àlex Monner, Frank Feys y el pequeño Tomás Martín como actores más destacados. El guión es de la propia Belén Funes y Marçal Cebrián, la fotografía de Neus Ollé y el montaje corre a cargo de Bernat Aragonès. Es una producción española del 2019 de B-Team Pictures/Oberón Cinematográfica y distribuida por B-Team Pictures.
A partir del cortometraje del 2015, Sara a la fuga, dirigido por Belén Funes y que este jurado no ha tenido la oportunidad de ver (por más que lo ha intentado), se desarrolla esta historia. Sara (Greta Fernández) es una niña con ojeras, que con 21 años está de vuelta de todo. Su adolescencia la ha pasado de un centro de menores a otro, ahora se aloja en una casa de acogida junto a su bebé y se ocupa de forma maternal de su hermano pequeño Martín (interpretado por Tomás Martín), que, como Sara hasta su mayoría de edad, reside en un centro de menores. Vive una juventud que por edad no le corresponde. Tendría que estar haciendo otras cosas y tan sólo está intentando sobrevivir en un entorno hostil, sin trabajo fijo y ejerciendo de soporte económico de su hijo y hermano.
Dani (Àlex Monner) es el padre de su hijo. Sobrevive en esa realidad social tan dura de las grandes ciudades. Trabaja aquí y allá, en el negocio familiar o yendo a la vendimia en el Sur de Francia, lo que sea para ganarse unos euros con los que poder ayudar con su hijo y tirar hacia delante. Sara y Dani no están juntos, aunque ella anhela poder tener una relación de pareja y formar una familia junto a él y su hijo.
Sara vive una maternidad lejana a lo idílico. No exterioriza demasiada empatía a su bebé, quizás porque a ella le ha faltado ese aprendizaje emocional, pero está plenamente comprometida con él.
Después de años sin saber de su padre (Eduard Fernández, padre de Greta Fernández en la vida real), este reaparece por sorpresa tras salir de la cárcel. Un padre que nunca ha ejercido como tal, que no ha sabido querer y ahora que acaba de descubrir que es abuelo, pretende retomar la relación con ella y su hermano.
Sara desconfía de él, siente que es un ladrón literal y un ladrón de afectos en una vida marcada por el abandono y tratará de alejarnos de su vida y de la de su hermano. Pero Martín que es mucho más pequeño, siente añoranza por su padre y desea tenerlo cerca. Esto provocará que Sara se replantee muchas cosas.
Gran trabajo en la dirección de Belén Funes. Sin contar demasiado sobre lo ocurrido, invita al espectador a fabular sobre el pasado. Nos presenta una película sobre la familia, sobre los de lazos familiares. Los lazos que todavía perviven y los lazos que se rompen y los que están completamente rotos.
También nos muestra una cara de la Barcelona actual que se ve muy poco en los medios, pero que es el escenario donde se busca la vida una parte muy importante de su población. Nos presenta esa dura realidad social que se puede extrapolar a cualquier otra ciudad española, sin estridencias ni maniqueísmos.
Mención aparte merece el excelente trabajo de Greta Fernández. Con una interpretación fresca y espontánea, nos transmite la soledad de un personaje en un mundo donde estamos todos tan conectados. En una escena de la película dice: "A mí no me llama nadie", escenificado ese aislamiento contra el que se quiere rebelar.
Su papel define perfectamente el día a día de muchas mujeres que pese a la dificultades, sobreviven de forma heroica, tirando del carro donde están los suyos. Esa lucha se ejemplifica perfectamente en una frase que dice la protagonista: "Cuando estoy contigo siento que me muero, y yo no me puedo morir". Es un lujo que no se puede permitir. Sus problemas auditivos nos sugieren que ha sucedido algo en el pasado, algo que dificulta su relación con el resto del mundo, pero jamás resulta un impedimento para ello. Sara lo integra como una dificultad más de las que tiene que superar a diario.
Veredicto: A este Tribunal ya se le han adelantado en el Festival de Cine de San Sebastián, donde Greta Fernández se llevó la Concha de Plata a la mejor actriz. El mismo premio se llevó del Festival Internacional de Cine de Salónica y Belén Funes se alzó Premio Dunia Ayaso de la Fundación SGAE 2019 entregado en la 64ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (SEMINCI). Como último dato decir que ha sido nominada a 15 candidaturas en los próximos premios Goya. Así que poco más tiene que decirte este jurado, nada más que aconsejar ir al cine a cualquiera que nos pueda leer.

 

INTEMPERIE   (23.11.19)
Hoy traemos un auténtico peliculón al banquillo de los acusados. Se trata de Intemperie, una obra basada en la exitosa novela de Jesús Carrasco, magistralmente dirigida por Benito Zambrano (Solas, La Voz Dormida) y estupendamente protagonizada por Luis Tosar, Jaime López, Luis Callejo, Vicente Romero, con unos secundarios de lujo como Kandido Uranga, Manolo Caro o Juanjo Pérez Yuste.
La fotografía es de Pau Esteve Birba, la música corre a cargo de Mikel Salas y el guion es cosa de Pablo Remón, Daniel Remón y el propio Benito Zambrano (sobre el libro Intemperie de Jesús Carrasco). Es una producción española de Morena Films del 2019, con la coproducción de Aralan Films y la portuguesa Ukbar Filmes. Cuenta con la participación de RTVE y Movistar + y será distribuida por A Contracorriente Films.
Este jurado se encuentra ante una película extraordinaria que nos ofrece este actual cine español. Clasificar este filme en un determinado género sería muy complicado. Nos encontramos ante un trabajo entre el neorrealismo de Delibes y el western de Sergio Leone. Hay ocasiones que si en lugar de contar con la música de Mikel Salas, hubiera dibujado las notas el maestro Morricone, el maridaje hubiera resultado perfecto.
Tenemos a un malvado que en lugar de revólver y caballo lleva una Luger alemana y una moto con sidecar, y cortijos, secarrales y barrancos del interior peninsular en lugar del desierto de Sonora, una huida desesperada y una lucha atroz por la supervivencia, va “in crescendo” hasta un punto álgido que desencadena una espiral de violencia y dureza, a modo de duelo final en cualquier buen clásico del Oeste. Con tres arquetipos sobre los que gira la historia; el hombre honesto y con principios que pese a no buscar ese papel acaba siendo el héroe, el villano que campa a sus anchas ante la sumisión de los que le rodean, y la inocencia del muchacho que quiere escapar de sus acechadores y de la pesadilla que sufría en su día a día.
La acción se desarrolla en la España de posguerra en 1946. Pocos más detalles se dan a conocer. Pese a que sabemos que está rodada íntegramente en Orce, Galera y Huéscar (provincia de Granada), no hay topónimos que concreten el marco geográfico en el que se desarrolla la historia y se podría situar en cualquier lugar del centro de nuestro país. Tampoco los personajes tienen nombre propio; niño, capataz, el moro, Josete el Triana, viejo, el portugués... Ese afán por omitir lugares y nombres, permite que nos centremos en los hechos, no en lo accesorio. El director se olvida voluntariamente de las distracciones en una historia donde todo lo que sucede está motivado por los protagonistas, no hay nada ajeno a ellos.
La historia arranca con un muchacho (Jaime López) huyendo por unas polvorientas tierras. A continuación vemos al capataz del cortijo (Luis Callejo) a modo de tiránico reyezuelo en su feudo. La voz de una mujer rompe la monotonía de la dura jornada de trabajo en esa España pisoteada por el hambre y el abuso de los terratenientes, e informa de que el niño ha escapado con el reloj de oro del capataz. Desde ese momento, iniciará una obsesiva e implacable persecución del muchacho, que además del reloj, lleva consigo un terrible secreto que solo ellos dos conocen y poco a poco el espectador irá intuyendo.
Para su búsqueda contará con unos secuaces que campan a sus anchas con total impunidad, ante la total sumisión de los que dependen de aquellas tierras, padres del niño incluidos.
El niño entre tanto, solo ha revelado sus intenciones de llegar a la ciudad a su hermana, que también será víctima de la represión del hombre que mediatiza sus vidas.
El muchacho huye de un pasado rudo y violento, para sumergirse en una naturaleza no menos hostil y dura, en un país marcado por la "pertinaz sequía", el hambre, la miseria y la reciente contienda civil. En su huida, una noche conocerá a un pastor de cabras (Luis Tosar), que rápidamente se da cuenta de su condición de fugitivo. Desde ese momento nada será igual para ninguno de los dos. El pastor conocido como "el moro", prestará, de forma hosca su ayuda y solidaridad frente a las inclemencias de un entorno duro, dominado por el abandono, la sequía y la violencia. Ambos desarrollarán una relación paternofilial, en la que el chaval aprenderá algunos valores humanos como la amistad, la solidaridad y la compasión.
En su trayecto, cruzarán su camino con personajes desesperados como el tullido interpretado por Manolo Caro o con el malvado, que ejerce el mal apoyado por lacayos, que también lo ejercen por vocación o por puro servilismo.
Veredicto: El jurado declara a esta película como magnífico ejemplo de buen cine español que se rueda en estos tiempos y que debemos de aprender a valorar. La labor de Benito Zambrano es elogiable. Sin contar nada del pasado, describe lo que ocurre de una forma realista y violenta. Trasmite perfectamente al espectador la sensación de sed, hambre o estar bajo un sol abrasador. Construye magistralmente personajes rudos, secos, parcos en palabras, violentos, pero muy humanos y acorde con el paisaje que los envuelve.
Como único "pero" podríamos señalar que en algún momento al espectador le resulta complicado entender partes de los diálogos por el acento cerrado de los personajes.
Este tribunal recomienda encarecidamente acudir a disfrutar una jornada de buen cine con Intemperie.

 

LO QUE ARDE   (14.12.19)
Se abre la vista para juzgar una modesta producción, con bajo presupuesto y rodada totalmente en gallego, y con dosis importantes de ingenio y talento. Óliver Laxe se pone por tercera vez detrás de las cámaras para dirigir esta coproducción de España-Francia-Luxemburgo. Está interpretada por una terna de actores desconocidos y no profesionales en los que destacan; Amador Arias, Benedicta Sánchez como protagonistas principales. Cuenta con guion de Santiago Fillol y el propio Óliver Laxe, con Xavi Font, Andrea Queralt, Mani Mortazavi, Andrea Vázquez como productores y un sensacional trabajo en la fotografía de Mauro Herce. Es una producción de 4A4 Productions / Miramemira /Tarantula y está distribuida por Numax Distribución.
Decíamos que se trataba de un trabajo rebosante de ingenio y talento, porque hace falta derrochar a raudales ambas cualidades si se quiere escenificar tan magníficamente la desesperación, el terror y la desolación de un incendio forestal, con tan escasos medios económicos.
La historia nos sumerge en esa Galicia rural que está aferrada a la tierra, el ganado, la familia, los vecinos, y ve el turismo con suspicacia. Hay veces que al espectador tan sólo le falta sentir en la sala, la humedad de la niebla y la lluvia en los huesos, gracias a un manejo perfecto de las luces sombrías y oscuras
En esa sociedad rural, los lazos y vínculos son muy fuertes, al igual que lo son los estigmas. En esa situación nos encontramos con Amador, un hombre que acaba de cumplir condena por pirómano y regresa a su aldea de toda la vida. Callado, retraído, pragmático, regresa a casa con su madre y su perra "Luna". Mientras regresa se va cruzando con gente conocida y con la sensación omnipresente del reproche callado de los vecinos.
Su madre (papel extraordinariamente interpretado por Benedicta Sánchez en su debut ante las cámaras y nominada al Goya como mejor actriz revelación a sus 84 años), es estereotipo de anciana rural, vital, autosuficiente, preocupada por los suyos y su devenir en el futuro, con una emotividad censurada al exterior, pero que se intuye desbordante en su interior.
Por un momento parece que hay un horizonte esperanzador para Amador, una atractiva veterinaria que habla con él, Inacio un antiguo amigo y su grupo parece que le empiezan a aceptar, está plenamente integrado en el quehacer diario con el ganado y en comunión con su entorno natural... hasta que el fuego lo cambia todo. El director nos involucra en el fuego del monte, da la sensación de imbuirnos en él. Nos hace comprender lo poco que cuesta provocar el incendio y el trabajo y laboriosidad que lleva sofocarlo.
Al día siguiente se ve el devastador efecto del fuego en animales, personas y el entorno. Amador ya carga y siempre cargará con todas las culpas cuando el fuego haga su presencia.
Una historia sencilla, de escasa hora y media, pero que nos invita a reflexionar, dejándonos un poso agridulce y cierta sensación de historia inconclusa cuando aparecen los títulos de crédito.
Película parca en diálogos, en la que se habla más con gestos y miradas, haciendo al espectador partícipe con lo que se deja intuir.
Veredicto: Los delitos que pueda tener esta película son menores, así que dadas la circunstancias, absolvemos de todos sus cargos a O que arde y la declaramos "recomendable".

 

DIECISIETE   (14.12.19)
Dirección: Daniel Sánchez Arévalo. Producción: José Antonio Félez y Cristina Sutherland. Interpretación: Biel Montoro, Nacho Sánchez, Lola Cordón, Itsaso Arana, Chani Martín. Guion: Daniel Sánchez Arévalo y Araceli Sánchez. Fotografía: Sergi Vilanova. Música: Julio de la Rosa. Productora: Atípica Films. Distribuida por Netflix. Duración: 100 min. Año 2019. España.
Daniel Sánchez Arévalo (Azul oscuro casi negro, Primos, Gordos, La gran familia española) regresa a un cine más intimista con esta road movie que transita bordeando la frontera entre el drama y la comedia. Para ello se aleja de todo artificio, repartos corales y relatos grandilocuentes, para dibujar un relato que escapa del drama de lágrima fácil, donde priman la cercanía y la sencillez en la puesta en escena a través de unos personajes cercanos y cotidianos.
Héctor (interpretado por Biel Montoro) es un joven de 17 años con síndrome de Asperger (un trastorno de espectro autista, que no se verbaliza en toda la película), que convive con su abuela enferma terminal y a la que cuida. Debido a sus circunstancias, Héctor es un inadaptado social, que comete continuamente pequeños delitos y hurtos. Ha ido eludiendo entrar en un centro de menores, hasta que colma la paciencia de la jueza y lo hace ingresar.
Allí sigue sin encajar, resulta un personaje raro a sus compañeros. Hace cosas tan excéntricas como memorizar el código penal o protagonizar continuas fugas, para dejarse atrapar. Los funcionarios están desesperados con él, incluso le obligan a calzar chanclas para dificultar sus huidas. Todo cambia cuando una trabajadora social le anima a participar en una terapia con perros. El muchacho establece un vínculo indisoluble con el perro que le han asignado y al que llama “Oveja”.
Pero un día el perro es adoptado y Héctor se muestra incapaz de aceptarlo. A pesar de que le quedan menos de dos meses para cumplir su internamiento, decide escaparse para ir a buscarlo. Si no se entrega y comete algún pequeño delito, la próxima vez que se le juzgue irá a la cárcel con los adultos. La trabajadora social recurrirá al hermano mayor del chico, Ismael (interpretado por Nacho Sánchez), inmerso en plena crisis sentimental, viviendo en su autocaravana que tiene en venta y refugiándose de sus problemas entre cervezas y su guitarra. La relación de hermanos se ha visto resentida desde que dejaron de ser niños. Pero acudirá a la ayuda de su hermano, para evitar que este pueda entrar en la cárcel.
Juntos iniciarán un viaje surrealista. Hermanos y abuela terminal, harán un recorrido en la caravana por tierras cántabras, en búsqueda de “Oveja” y de cumplir el último deseo de sus abuelos.
Con un Ismael desesperado ante la incapacidad de no saber cómo ayudar a su hermano, ni siquiera a sí mismo, y con Héctor ante la necesidad de priorizar la razón y la sensatez frente al impulso del corazón. Esa caravana se convertirá en un lugar de convivencia donde ambos hermanos iniciarán un proceso de madurez alimentado por su relación personal.
Tanto el director como Biel Montoro, hicieron un fantástico trabajo de campo con psicólogos, expertos y jóvenes adolescentes con Asperger, para construir el personaje de Héctor. Un trastorno de espectro autista que Daniel Sánchez Arévalo no quiere mencionar explícitamente en ningún momento, pero sí que quiere retratar el grado de exclusión social que sufren algunas veces, calificando a esas personas de raros o frikis, sintiendo que son inadaptados cuando en ocasiones ni siquiera han tenido detrás un diagnóstico o un apoyo psicológico.
Fantástica la interpretación de Biel Montoro construyendo un personaje desde la realidad, huyendo de estereotipos fabricados. Estupendo también Nacho Sánchez (nominado al Goya como mejor actor revelación), que interpreta a un hermano mayor que trata de llevar el peso de la familia sobre sus hombros y normaliza el personaje de su hermano. Para él siempre ha sido así.
Por último quiero mencionar la magnífica banda sonora de Julio de la Rosa, que nos acompaña en el recorrido en caravana por los paisajes del norte de España como un protagonista más y tornándose en un elemento fundamental para introducirnos en esa atmósfera intimista.

 

CUERDAS   (21.12.19)
Dirección José Luis Montesinos. Interpretada por Paula del Río y Miguel Ángel Jenner. Producida por Arturo Mendíz y Carles Pastor. Guión de Yako Blesa y José Luis Montesinos. Fotografía: Marc Zumbach. Música: Arnau Bataller. Productora: Bastian Films / Gaia Audiovisuals / Institut Valencià de Cultura / Numintec / Súbete al Tren / TV3. País: España. Año: 2019.
Cuerdas es el primer largometraje de José Luis Montesinos después de recibir en el 2014 el Goya, el Gaudí y el José María Forqué al mejor cortometraje de ficción por El corredor. Con un planteamiento muy interesante e imaginativo, nos presenta una historia en la que se entremezclan tensión, terror, acción y suspense.
Elena (Paula del Río) es una joven que ha quedado prácticamente tetrapléjica, a raíz de un accidente de tráfico en el que falleció su hermana gemela. Ahora está enfadada con el mundo, traumatizada y asegura desear estar muerta. Su padre (Miguel Ángel Jenner), es un personaje que convive con la sensación de pesar por no haber hecho las cosas de todo bien en el pasado y con la intención de redimirse. Pese a la actitud de reproche de su hija, intenta cuidarla y animarla llevándola a una apartada masía familiar, que ha adaptado y adecuado a sus problemas de movilidad. Junto a ellos viaja Athos, un perro extremadamente inteligente, adiestrado especialmente para ayudarla.
Un cúmulo de desgraciados incidentes propiciará que Elena quede sola e incomunicada dentro de la masía que por momentos resulta claustrofóbica, hostigada y amenazada por quien debería ser su mejor amigo y ayuda. Mientras usa su ingenio para sobrevivir, Elena irá experimentando una evolución personal. El título de Cuerdas no solo hace referencia a las cuerdas que utiliza para abrir y cerrar las puertas, también es una metáfora de las cuerdas imaginarias que atenazan su cuerpo.
Se trata de una historia sencilla, sin grandes artificios o efectos especiales, pero donde José Luis Montesinos mezcla varios recursos del género de terror para mantener la tensión e intriga de forma magistral, evocando en ocasiones a títulos como Sola en la Oscuridad o Cujo.
Aparte del argumento de terror, también es una historia de supervivencia y superación, en el que la protagonista empieza la historia sin ganas de vivir, para acabar siendo una tenaz superviviente.
Mención especial hay que hacer de la excepcional interpretación de Paula del Río, que durante gran parte de la película es la total protagonista y comparte la acción junto a Espiona, la perra que interpreta a Athos. Su papel reviste de gran complejidad, ya que tiene que transmitir sensación de terror, tensión y desesperación exclusivamente a través de su voz, rostro y expresiones faciales.
El trabajo de fotografía es realmente notable. En esta película se utiliza una técnica llamada etalonaje o correción de color. El etalonaje o corrección de color, aquí persigue unos fines estéticos con el uso de tonos oscuros y colores apagados para aportar un toque frío y escalofriante.
También se intuye mucha preparación anterior al rodaje (en una filmación donde abundan las escenas con animales), cuando este ha sido de tan sólo tres semanas y media. Mucho mérito en la dirección de este proyecto, que ha contado con pocos medios y muchas dificultades, pero dando como resultado un buen ejemplo de la nueva ola de cine español de terror.

Opera prima recomendada. 

 

ADIÓS   (21.12.19)
En el proceso de hoy, encausamos la última película dirigida por Paco Cabezas e interpretada por Mario Casas, Natalia de Molina, Ruth Díaz, Carlos Bardem, Vicente Romero, Mona Martínez, Salva Reino, Consuelo Trujillo y Moreno Borja. Cuenta con guión de José Rodríguez y Carmen Jiménez, con Enrique López Lavigne como productor, fotografía de Pau Esteve Birba y música de Zeltia Montes. Es una producción española del 2019 de Apache Films, La Claqueta PC, Sony Pictures Entertainment, Movistar+, TVE, ICAA y la Junta de Andalucía, distribuida por Sony Pictures.
Adiós supone el regreso al cine español de Paco Cabezas después de su periplo por Hollywood (donde ha dirigido a estrellas como estrellas Nicolas Cage en Tokarev o capítulos de series como El alienista, American Gods o sobre todo Penny Dreadful), para presentarnos este thriller trepidante y emocional.
Juan (Mario Casas), preso en tercer grado por tráfico de drogas, logra un permiso para asistir a la comunión de su hija en el barrio de Las Tres Mil Viviendas de Sevilla junto a su mujer Triana (Natalia de Molina). Allí rehúsa volver a los negocios de trapicheo de su clan familiar, "los Santos".
Lo que parecía un día feliz, se torna en desgracia, cuando al volver a casa, el coche en el que viajaba la familia es brutalmente embestido. Como consecuencia del accidente, Estrella, la hija de Juan y Triana fallece. Ese incidente desatará la ira de Juan, que removerá cielo y tierra con tal de encontrar a los culpables del crimen, ayudado por su familia, un antiguo clan dominante en el barrio, ahora caído en desgracia.
La inspectora Eli (Ruth Díaz) recién incorporada al cuerpo policial, intentará ayudar a los padres en esa búsqueda de justicia, pero topará con una difusa red policial que intenta obstaculizar la localización del conductor que acabó con la vida de la pequeña Estrella. La agente se verá involucrada en una turbia investigación que destapará una red de corrupción que sumergirá al espectador en las entrañas de las marginales calles del barrio sevillano.
Rodada en los barrios de los Pajaritos y las Tres Mil Viviendas, Paco Cabezas vuelve prácticamente al lugar donde se crió, para mostrarnos esta trepidante historia que mezcla sentimientos y emociones, poniendo en contraposición el personaje de Eli buscando justicia con el de Juan, que busca venganza en un entorno marginal.
En palabras de su director, la película se encuentra dividida en tres capítulos a modo de un “quejío” flamenco cual tragedia lorquiana se tratase, entrelazando violencia y visceralidad con sentimientos y emociones.
Veredicto: a este Tribunal le parece que el espectador sale del cine con la sensación de haberse dejado olvidado el chaleco antibalas en casa. Al director se le nota que quiere aplicar todo lo aprendido sobre cine de acción en su periplo norteamericano, y puede que tanto exceso provoque indigestión.
Da la impresión que la película quiere abarcar muchos temas, y no termina de desarrollar correctamente casi ninguno. La película funciona a ratos, pero en muchas ocasiones es demasiado atropellada e irreflexiva, dando la sensación de estar viendo algo que ya hemos visto demasiadas veces.
El trabajo de los actores nos resulta dispar. En unos casos vemos unas interpretaciones flojitas, poco creíbles y en ocasiones con algún que otro problema de dicción. Por otra parte nos encontramos con las notables interpretaciones de Carlos Bardem y Vicente Romero, así la sobrecogedora actuación de Mona Martínez (nominada al Goya como mejor actriz de reparto)
Destacamos eso sí la fotografía de Pau Esteve Birba, que captura perfectamente la luminosidad de los barrios de Sevilla, aunque hay algún plano demasiado oscuro, y la banda sonora con alguna que otra joya flamenca interpretada por gente como Rosalía o Rocío Márquez.
Después de largas deliberaciones, este Tribunal sentencia a los productores y director a emplear mejor los recursos en nuevos proyectos, y más en un cine español donde escasean las grandes producciones como esta y a menudo se tiene que compensar la falta de recursos con grandes dosis de imaginación. También sería conveniente dar un repaso a nuevos guiones buscando historias más estructuradas y consistentes.

 

STAR WARS: EL ASCENSO DE SKYWALKER   (11.01.20)
Dirección: J.J. Abrams.Reparto: Daisy Ridley, Adam Driver, John Boyega, Oscar Isaac, Anthony Daniels, Joonas Suotamo, Mark Hamill, Carrie Fisher. Guion: J.J. Abrams, Chris Terrio. Fotografía: Daniel Mindel. Música: John Williams. Productora Lucasfilm / Bad Robot / Walt Disney Pictures.
En esta ocasión, nuestro jurado se traslada a una historia que ocurrió hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana. De la mano de J.J. Abrams y Disney, nos llega la tercera entrega de la última trilogía que cierra el culebrón interestelar más exitoso de la historia.
Después de los hechos transcurridos en el episodio VIII - Los Últimos Jedi, en la galaxia se escucha una transmisión misteriosa en voz del siniestro y difunto emperador Palpatine. La general Leia Organa envía agentes de la resistencia a investigar. Kylo Ren, decidido a destruir cualquier amenaza a su poder, se dispone a encontrar al emperador fantasma y acabar con él. Obtiene un dispositivo Sith Wayfinder y viaja al planeta Exegol con objeto de encontrar al malvado Lord Sith.
Allí, descubre a un Palpatine decrépito, conectado a una maquinaria que lo mantiene con vida. Revela a Kylo que murió, pero que las habilidades antinaturales del Lado Oscuro le han devuelto la vida. También revela que Snoke fue una creación suya para controlar la Primera Orden, para poder manipular todo desde las sombras. Más tarde le presenta una inmensa armada secreta de Destructores Estelares Sith, con cañones con una destrucción similar a la Estrella de la Muerte. Con ella podrá crear un nuevo Imperio, llamado la Orden Final. A cambio de tan ostentoso obsequio, Kylo deberá encontrar a Rey y matarla, ya que ella no es quien todos creen que es.
Entretanto Rey, la última esperanza de los Jedi, continúa su entrenamiento para la inminente batalla contra la malvada Primera Orden, con la General Leia ejerciendo de Maestra.
Con estos argumentos comienza la novena y última película dedicada a la saga Skywalker. El director elegido para concluirla, el archiconocido J.J. Abrams, es el mismo que dirigió el Episodio VII - El despertar de la Fuerza (primera parte de la última trilogía). Un director con muchas virtudes, pero entre las que no se encuentra la de saber concluir historias, como quedó plenamente patente en la serie Perdidos.
Y es que esta es una historia que los padres que de pequeños vieron los estrenos y reestrenos de la saga original (entre los que se encuentran los componentes de este jurado), transmitieron a sus hijos ese fervor, magia y admiración por una historia e imágenes que les cautivaron siendo niños. El marketing y merchandising también ha hecho mucho para mitificar aún más esta saga.
Así un público entregado, se emociona cuando en la gran pantalla suena la música de John Williams y aparecen las letras de introducción del correspondiente capítulo.
Pero... este cierre nunca acaba de ser redondo. Tanto esta entrega como su predecesora han sido un intento de corregir lo que no funcionó en la anterior. Nos encontramos con incesantes referencias a la nostalgia, que el director ya intentó generar en el Episodio VII. Asistimos constantemente a unas escenas y situaciones que nos resultan familiares. Guiños y apariciones de personajes icónicos de la saga, que son absolutamente asfixiantes y que terminan por saturar al espectador.
Se nota bastante el intento de Disney por arreglar todo lo que no funcionó en el episodio anterior, dirigido por Rian Johnson. Muestra momentos de incoherencia en la trama, falta de fundamento o motivo fácil. Los guiones de Star Wars nunca han sido perfectos, pero en este caso parece una película más pendiente en condensar homenajes en cada fotograma que en desarrollar una historia propia, con un resultado deslavazado, simplón y efectista.
No obstante, las grandes batallas y combates de la saga están más presentes y espectaculares que nunca, haciendo las delicias de los aficionados. La secuencias del esperadísimo enfrentamiento entre Rey y Kylo Ren en medio de un mar tempestivo es de una intensidad asombrosa que deja sin aliento al espectador.
No podemos pasar por alto la aparición de Carrie Fisher (Leia Organa) en la película gracias a la utilización de metraje no utilizado que Carrie Fisher grabó antes de fallecer, y a su propia hija Billie Lourd, que mediante la tecnología digital CGI, da vida al mítico personaje interpretado por su madre. En este sentido resaltamos la escena en la que un también rejuvenecido Mark Hamill (Luke Skywalker) instruye a Leia en los caminos de la Fuerza.
Veredicto; Este tribunal considera que, en la mayoría de los casos, será una entrega que deje cierto regusto a decepción en los seguidores con más años en su carnet de identidad, y encienda esa chispa de atracción a la Fuerza en los espectadores más jóvenes.

1917   (18.01.20)
Director: Sam Mendes. Interpretada por George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Richard Madden, Benedict Cumberbatch. Guion: Sam Mendes, Krysty Wilson-Cairns. Productores: Pippa Harris, Callum McDougall, Sam Mendes, Jayne-Ann Tenggren. Música: Thomas Newman. Fotografía: Roger Deakins.

Cuando este jurado salía del cine después de ver 1917, tenía la impresión de haber visto una de las mejores películas que se han hecho estos últimos años, de esas que merecen la pena ver en pantalla grande.
Su director, Sam Mendes, rinde un homenaje a las historias que le contaba su abuelo (antiguo combatiente de la Primera Guerra Mundial), con esta historia narrada como la aventura contrarreloj de dos jóvenes cabos británicos, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), que reciben el encargo de cruzar un territorio donde supuestamente se ha retirado el enemigo, para transmitir un mensaje a otra compañía; deben detener una ofensiva que supondría caer en una encerrona alemana. Para incrementar el drama, entre las filas de los comb
atientes que se disponen para el ataque, se halla el hermano mayor del cabo Blake.
Sin atisbos del patriotismo tan manido en otras ocasiones en este tipo de películas, se nos presenta a dos protagonistas antagónicos. Un Blake idealista e inconsciente a cualquier peligro ante la idea de salvar a su hermano, y Schofield, un protagonista lejos de los estereotipos, veterano en combate (participó en la cruenta batalla del Somme), lo que más valora es su vida y la de sus compañeros, por encima de cualquier gloria u honor militar. Esto le arrastrará a un empeño heroico por evitar que centenares de vidas se pierdan en un sacrificio baldío.
Para vestir al espectador con la piel de los protagonistas, Sam Mendes se embarca en un verdadero logro cinematográfico. Rueda toda la película en un aparente plano secuencia, roto en un sólo momento por una elipsis temporal. En realidad es una película con dos falsos planos secuencia muy creíbles, fabricados en base a tomas muy largas montadas juntas. Esto trasmite la sensación de experimentar los acontecimientos junto con los protagonistas en tiempo real en una experiencia trepidante entre terrenos embarrados, claustrofóbicas trincheras y campos de tiro en los que uno es la diana.
Detrás hay un mastodóntico trabajo en el diseño de producción y una planificación brutal. Con tomas muy largas que abarcan más de dos kilómetros y que funcionan perfectamente cuando la cámara pasa por cada punto.
Favoreciendo la inmersión del espectador en la acción y el dinamismo de las escenas, el guión del propio Sam Mendes y Krysty Wilson-Cairns es sencillo y sin alardes ni distracciones. A esto también contribuye el exquisito trabajo en la fotografía de Roger Deakins y la música de Thomas Newman, que en ocasiones nos recuerda al movimiento de las manecillas de un reloj, marcando la tensión por cumplir la misión a tiempo y destacando los momentos más épicos de la película.
También queremos destacar el trabajo de vestuario y ambientación, cuidando hasta el mínimo detalle.
Veredicto: Este tribunal estima que gracias a un excepcional trabajo, 1917 pasará a la historia de las grandes películas, en una de las obras más lúcidas que nos ha regalado el cine bélico durante los últimos años. Nos ofrece una travesía en primera persona por los campos de batalla, dejando entrever algunos de los horrores de la guerra que iba a acabar con todas las guerras, aunque con una violencia fílmica moderada.

 

JOJO RABBIT   (01.02.20)
Director: Taika Waititi. Reparto: Roman Griffin Davis, Scarlett Johansson, Taika Waititi, Sam Rockwell, Archie Yates, Thomasin McKenzie, Rebel Wilson y Stephen Merchant. Guión: Taika Waititi. Producción: Carthew Neal, Taika Waititi y Chelsea Winstanley. Música: Michael Giacchino. Fotografía: Mihai Malaimare Jr. 

El neozelandés Taika Waititi es a día de hoy uno de los directores más de moda en Hollywood. En esta película completa un ejercicio de alto riesgo, al afrontar esta sátira melodramática sobre el totalitarismo nazi sin caer en la banalización de uno de los episodios más oscuros que se han escrito en la historia de la Humanidad.
Jojo (Roman Griffin Davis) es un niño de diez años que vive en la Alemania de finales de guerra y está plenamente imbuido en la idealización y propaganda nazi. Las esvástica y pósters de Hitler decoran la habitación de Jojo como si fuera un ídolo pop.
Tiene un amigo imaginario que es el mismo Adolf Hitler (interpretado por el propio Taika Waititi) y que resulta ser un tipo amigable con quien tiene conversaciones continuamente, se sienta en el comedor familiar a cenar unicornio y se mete en la cama del niño. En cierta medida, además de amigo, el dictador alemán hace las veces de sustituto del padre ausente.
Rosie, su madre (interpretada brillantemente por Scarlett Johansson), es una mujer abnegada, jovial, bondadosa, de espíritu libre y empático, defensora de la inocencia de su hijo, que aunque es nazi, está convencida de que es un buen chico que está confundido porque le han lavado el cerebro y que la vida poco a poco le irá descubriendo la realidad.
Un día Jojo descubre que su madre forma secretamente parte de la resistencia y tiene escondida en la habitación de su hermana fallecida, a Elsa (Thomasin McKenzie), una adolescente judía. 

En ese momento, todo el universo que había construido Jojo se empieza a tambalear. El niño se aproxima a Elsa con los ridículos prejuicios de la propaganda del III Reich, creyendo que los de su etnia son bichos con cuernos y rabo. La chica, más mayor, se presta al juego de los tópicos y bulos.
La relación entre esa chica judía y Jojo hará que vaya madurando, deje de vivir la fantasía de su amigo imaginario y abra los ojos a la realidad. La pérdida del sentido del personaje de Hitler, conforme va avanzando la película, es reflejo de la pérdida del sentido de la ideología nazi que va experimentando el protagonista a medida que transcurre el filme. El amigo imaginario sirve para la sátira del personaje, pero también es el escudo con el que Jojo se ha protegido contra la realidad. Cuando los niños maduran, dejan atrás a sus personajes de fantasía y empiezan a bailar con seres de carne y hueso.
Fábula que nos recuerda en cierta medida a La Vida es Bella, aunque sin llegar a las cotas cinematográficas de esta. Al igual que en la película de Roberto Benigni, utiliza el humor como tabla de salvación frente a una de las mayores locuras de la humanidad.
Es una visión, a través de los ojos de un niño, de Alemania a finales de la Segunda Guerra Mundial, en vísperas de su caída en manos de los ejércitos aliados. Para ello se apoya en la luminosa fotografía de Mihai Malaimare Jr. Una luminosidad que contrasta con la imagen prototípica de otras películas, donde abundan grises y oscuros, cuando se aborda esta temática. 

Taika Waititi mezcla melodrama con comedia en esta crítica mordaz sobre el nazismo. Sin duda funciona mejor la carga cómica, con escenas divertidísimas como los títulos de crédito del comienzo, donde las muchedumbres de nazis hacen el saludo fascista mientras suena la versión en alemán de I wanna hold your hand (Komm Gib Mir Deine Hand) de los propios Beatles, o la estancia en el delirante y absurdo campamento de las Juventudes Hitlerianas. Pero a medida que va avanzando la historia, gana más peso la parte melodramática, que quizás no tenga tanta brillantez.
La película cuenta con una extraordinaria terna de personajes secundarios que rozan lo absurdo, como el capitán Klenzendorf (Sam Rockwell), un nazi desencantado y su fiel Finkel (Alfie Allen, Theon Greyjoy en Juego de Tronos), La fanática Fräulein Rahm (Rebel Wilson) que utiliza a los niños como bombas humanas contra el enemigo, Yorki (Archie Yates) entrañable segundo mejor amigo del mundo, fiel confidente y el personaje favorito de este jurado, o Stephen Merchant, que da vida a un agente de la Gestapo en una escena digna de los Monty Python.
Veredicto: Este tribunal considera que la comedia siempre ha sido un gran puente para cruzar el río de la crítica, y aquí el director lo utiliza para combatir el totalitarismo, el racismo y la xenofobia. Jojo Rabbit, con la mirada inocente de un niño, intenta sacarnos una sonrisa ante un cuadro que dibuja la mayor de las tragedias y emprende una búsqued
a de la bondad en medio de las atrocidades.
Este jurado absuelve de todos los cargos que acusan a la película de pecar de blanda y azucarada durante ciertos momentos. También considera que, pese a no ser ninguna obra maestra, Jojo Rabbit es un trabajo muy logrado, con grandes diálogos, personajes entrañables, escenas gloriosas y un análisis del trasfondo del totalitarismo mucho más i
nteligente de lo que pueda parecer a simple vista, con un acertado equilibrio entre humor y tragedia.

 

EL ESCÁNDALO   (15.02.20)
Dirigida por Jay Roach. Protagonizada por Charlize Theron, Nicole Kidman, Margot Robbie, John Lithgow, Allison Janney y Malcolm McDowell. Guion de Charles Randolph. Música de Theodore Shapiro. Fotografía de Barry Ackroyd.
Bombshell es el título original en inglés de esta película, estrenada en España como El Escándalo. "Bombshell"es un término que puede significar dos cosas; Una noticia sorprendente o una mujer muy atractiva. Dos ingredientes que claramente tenía el menú que ofrecía la cadena Fox News dirigida por Roger Alies y propiedad del magnate de los medios de comunicación, Rupert Murdoch. Un canal especializado en servir noticias al gusto del sector más conservador norteamericano.
Jay Roach hasta el momento había destacado como un director de comedia. En esta película, al igual que en Trumbo, da un giro radical y aborda un tipo de cine muy distinto. Nos cuenta la historia real del escándalo que hizo tambalear los cimientos de uno de los imperios mediáticos más poderosos de Estados Unidos.
La historia nos narra los hechos acaecidos en 2016, cuando Gretchen Carson (Nicole Kidman), una extrabajadora, acusó al director y fundador de Fox News, Roger Alies (John Lithgow), de acoso laboral y de ser despedida por rechazar sus proposiciones sexuales.
Gretchen interpone la denuncia con la esperanza de que más mujeres se sumen, y den testimonio de como Roger Alies aprovechó su posición para poder tener relaciones sexuales con algunas de sus trabajadoras subordinadas. Será entonces cuando sus compañeras, entre ellas Megyn Kelly (Charlize Theron) y Kayla Pospisil (Margot Robbie), tengan que decidir si también dan la cara contra el todopoderoso ejecutivo, al que poco a poco se le irán destapando sus secretos, gracias a la fuerza y valentía de estas mujeres.
La película está protagonizada por tres bellísimas mujeres (como era norma en la Fox con sus presentadoras) que son tres grandes actrices y muestran las diferentes caras entorno al acosador.
Los tres personajes representan roles muy diferentes en esta historia. El papel de Kayla Pospisil simboliza los inicios. Es el único personaje ficticio y es una metáfora de las jóvenes empleadas que tienen que consentir al acosador para progresar y conservar sus trabajos. Es la protagonista de una de las escenas más desgarradoras y repulsivas de la película. Margot Robbie realiza una interpretación fantástica que justifica plenamente su nominación al Oscar como mejor actriz de reparto.

Megyn Kelly representa una carrera afianzada y en su cima, pero que hace tiempo tuvo que pagar el peaje de sufrir los abusos de Roger Alies. Charlize Theron está extraordinaria en este papel, su voz en la versión original es clavada a la Megyn Kelly real y sus gestos son idénticos. La Academia de Hollywood valoró este trabajo con la nominación al Oscar como mejor actriz principal.
Y por último, Gretchen Carson encarna la carrera de la veterana que está en el ocaso y no está dispuesta a tolerar más la situación. Aunque Nicole Kidman realiza una buena interpretación, tiene menos oportunidad de lucimiento, con un personaje que aun siendo el conductor de la historia, aparece de forma discontinua en ella.
Los tres personajes rompen varias veces "la cuarta pared". Hablan a cámara y nos cuentan lo que está pasando, lo que ayuda en especial al espectador no estadounidense a entender lo que pasó.
Junto a estas grandes interpretaciones femeninas, resalta el trabajo del polifacético John Lithgow en el papel de acosador, al que se suman multitud de caras conocidas, con breves papeles que en ocasiones rozan el cameo.
Hay que destacar la fantástica labor de Kazu Hiro, Anne Morgan y Vivian Baker en la caracterización de los personajes (destacando el mimetismo conseguido entre el actor John Lithgow y el ejecutivo de la Fox Roger Ailes), lo que les ha valido el Oscar al mejor maquillaje y peluquería.
Veredicto: Este tribunal considera que El Escándalo es una buena película, pero aunque está editada de una forma muy ágil, la dirección de Jay Roach es un poco plana, donde como espectador uno puede llegar a tener varios momentos de desconexión. Se echan de menos algunos personajes que desaparecen en buena parte de la película. También tenemos que decir que a buena parte del público español, le puede resultar difícil entender algunos aspectos de la película donde se entremezclan el mundo de la televisión estadounidense y el componente político.
Por otro lado, consideramos que este filme muestra sin tapujos un retrato de la situación de acoso que lamentablemente han tenido que sufrir muchas mujeres en su puesto de trabajo, y que rinde honor a estas trabajadoras que se levantaron contra su acosador, siendo unas adelantadas al movimiento Mee too, que surgió en octubre del siguiente año.
También creemos que en esta película se refleja muy bien el funcionamiento de la cadena Fox, más allá del caso de acoso sexual del 2016, donde se establecieron unos cánones de belleza e indumentaria en las presentadoras que fueron imitados incluso fuera se las fronteras de los EE.UU (quizás aquí, nos resulten familiares). También en su polémica con Megyn Kelly, deja caer de refilón la forma de actuar con respecto a la prensa del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
Así mismo tenemos que resaltar el portentoso trabajo de interpretación y de caracterización. Cuando este jurado vio cómo eran en la realidad los personajes de la película, se quedó asombrado por su parecido.
Por lo tanto, este tribunal justifica plenamente la compra de la entrada y de un buen cubo de palomitas, para disfrutar de esta película.

 

SKIN   (29.02.20)
Dirigida por Guy Nattiv. Protagonizada por Jamie Bell, Danielle Macdonald, Bill Camp, Vera Farmiga. Guión de Guy Nattiv. Música de Dan Romer y Fotografía de Arnaud Potier. Producción estadounidense de 2019 de Maven Pictures / Brookstreet Pictures / Item 7 / Vision Entertainment Group / PaperChase Films / Sight Unseen Pictures.
Esta película nace del corto homónimo, ganador del Oscar al mejor cortometraje en el 2019 y dirigido por el propio Guy Nattiv. En esta ocasión, este prometedor director israelí lleva a la gran pantalla el caso real de Bryon Widner.
Bryon, interpretado por Jamie Bell (Billy Elliot), es un joven que fue acogido y criado por los líderes de una organización de supremacistas blancos, que desde ese momento le han inculcado una educación que mezcla la ideología neonazi, la exaltación de la cultura escandinava y el odio a todo lo diferente.
Bryon tiene un rango destacado dentro del movimiento skinhead local donde su padre adoptivo es el líder, manteniendo una tensa rivalidad con Slayer (Daniel Henshall), otro miembro de la organización que en cierta manera envidia el reconocimiento que tiene Bryon.
Todo el mundo puede ver con qué ideología se identifica, lleva cuerpo y cara totalmente decorados con tatuajes de simbología neonazi.
Su vida, en comunión con el movimiento, dará un vuelco tras la actuación de una cantante no muy agraciada físicamente y sus tres hijas, en un mitin de su padre adoptivo y líder político del grupo.
Bryon queda prendado de Julie (Danielle Macdonald), a la que trata con extrema delicadeza y a quien no parece intimidar su apariencia agresiva marcada por sus tatuajes.
A medida que la relación con Julie y sus hijas va avanzando, su escala de valores varía radicalmente. Va sustituyendo ese sentimiento familiar que encontraba en el grupo, por una familia real. Pero ella que de pequeña sufrió en primera persona el supremacismo blanco, con un padre que perteneció al Ku Klux Klan y luego sufrió las represalias por abandonarlo, le pone una premisa a modo de ultimátum. Tiene que elegir entre una de las dos familias.
Su antigua familia no estará dispuesta a aceptarlo y se iniciará entonces una espiral de violencia. A partir de ese momento y con ayuda de Daryle Lamont Jenkins, un activista de color, Bryon intentará borrar las huellas interiores y exteriores de su pasado marcado por la xenofobia el racismo y el odio.
Guy Nattiv, después de una serie de títulos interesantes en el cine israelí como Strangers, elige este relato sobre la redención, para hacer su primera incursión en el cine estadounidense. Nattiv retrata muy bien algunos aspectos de cualquier ideología ultra, como el concepto de manada, cimentado en ideas simples pero eficaces en individuos que suelen haber sufrido sentimiento de desarraigo. Toda esa manipulación se ve reflejada en el personaje que interpreta perfectamente Jamie Bell, así como los dos salvavidas a los que el protagonista se aferra para lograr su redención; el trato humano de Julie con sus tres hijas, y el apoyo y ayuda de Daryl.
Veredicto: Este tribunal considera que la película es un aceptable intento de desentrañar las tripas del movimiento supremacista americano y mostrar el camino para borrar las manchas del odio generado durante años. También estimamos la caracterización de todos los personajes, transmitiendo una impronta de realismo.
Por el contrario creemos que el guion denota alguna carencia al no desarrollar un poco más la transición del sentimiento de pertenencia, al rechazo de lo que representa el grupo. También se nos antoja que pese a ser un trabajo correcto, tanto el argumento como la estética de los protagonistas, podrían haber tenido un recorrido mayor a nivel fotográfico.